Erika666

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El por qué de tantos viajes

Mira, te voy a contar la verdad, sin filtros, porque a mi edad ya no tengo tiempo para hipocresías. Siempre se dice que las mujeres viajamos para «encontrarnos a nosotras mismas», para «desconectar del estrés» o para «conocer nuevas culturas».…

Espiando a mi tía con una cámara oculta

Tengo 25 años y, técnicamente, debería estar terminando mi carrera. Llevo siete años en la universidad, pero la verdad es que me tomo la vida con una calma envidiable. No trabajo, no tengo prisa y mi mamá, bendita sea, me…

Vacaciones con mi hermana menor

Vivir en Lima es un caos, pero mi realidad era un caos multiplicado por diez. Imaginen un departamento en un quinto piso, construido justo encima de un colegio pequeño. Mi vida era un ruido constante: gritos de niños, silbatos de…

El Precio de Jugar

No sé por qué sigo contando esta historia. Quizás porque alguien tiene que saberlo. O quizás porque si lo escribo, dejo de cargarlo sola en la cabeza. Me llamo Stephanie. Juego vóley en la liga peruana. No voy a decir…

Mi verano en La Molina

Todo empezó con un anuncio que parecía demasiado bueno para ser verdad. «Se busca personal de limpieza para casa en La Molina. Buen sueldo, horarios flexibles.» Las fotos mostraban una mansión impresionante, con jardines impecables, piscina, y unos interiores que…

La primera vez que tuve sexo por dinero

Nunca había pensado que terminaría así cuando tomé el bus de Lima a Cusco ese verano. Tenía veinticinco años, necesitaba el dinero y el trabajo en el bar parecía sencillo. Atender turistas, servir tragos, limpiar mesas. Nada que no hubiera…

La fiesta en casa de Ingrid: al día siguiente

A la mañana siguiente, desperté en mi departamento con el cuerpo dolorido, los muslos pegajosos y la memoria de la noche del Salón Internacional vibrando en cada célula. Revisé el sobre: cinco mil soles. Sonreí. Luego agarré el teléfono. Yuki…

La noche que marcó mis veintes

Ahora que tengo treinta años, a veces miro hacia atrás y sonrío al recordar aquella noche en San Isidro. Tenía veintidós, un culo que paraba el tráfico y la certeza de que mi cuerpo era mi mejor moneda de cambio.…