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Mi nuevo compañero – I, II

I – Primer relato y comienzo

Todo comenzó hace 9 años, en 2015 cuando en la empresa donde trabajo me asignaron a un nuevo compañero de trabajo y yo tenia que explicarle como se debían realizar las labores en nuestra empresa que es de montaje. El se llama Antonio y en aquella época tenia 43 años, era y sigue siendo soltero y con pinta de chulito y aires de grandeza ya que era un tipo agraciado físicamente, a día de hoy lo sigue siendo y así lo hacia ver en la oficina con las secretarias que tenemos allí.

Su experiencia en el montaje venia porque desde que tenia 18 años había sido feriante y montaba las atracciones en la feria y según me contó con el tiempo y con confianza allí siempre cuidaba su imagen porque había muchas chicas guapas a las que conquistar, siempre ha sido muy mujeriego y por ello nunca se caso, le gustaba la variedad y follar con las mujeres que le gustaba fuesen solteras, separadas, casadas o viudas.

Un día le pregunte que si no tenia planes de buscarse a una mujer para crear una familia y tener descendencia y se rio diciéndome que con lo que había follado durante sus años de feriante seguramente tendría por ahí mas de un vástago aunque no eran reconocidos y me empezó a contar mas a fondo lo que hacia con las chicas en sus años de feria, de lo cabrón que era con ellas ya que se las solía follar a pelo sin reparar en donde correrse, las usaba y las trataba como putas y en muchas de esas folladas casi siempre se corria dentro de las chicas que en mas de un caso tenían hasta novio.

Como feriante nunca estaba en el mismo sitio y viajaba de un lugar a otro terminando cada fin de semana en un pueblo o ciudad diferente aunque al año siguiente volviese de nuevo a dicho pueblo o ciudad y en ocasiones coincidiese nuevamente con aquellas chicas que se había follado para repetir o no, lo cierto es que de algunas se entero que habían quedado embarazadas y habían tenido a la criatura, y que a pesar de verlas año tras año y repetir con alguna de ellas nunca le pregunto si el era el padre, que el lo único que quería era follar y si era a pelo mejor incluso le daba morbo saber que otro estaba criando una criatura sin saber que el padre era otro y ellas llevaban ese secreto bien guardado, también mi compañero como es obvio.

Muchas, la gran mayoría de ellas dice que lo buscaban por que deseaban ser folladas como el lo hacia, siendo solo sexo puro y duro, ya que deseaban sentirse usadas, sentirse putas y de echo a la mayoría se las follaba como no solían hacerlo sus maridos o parejas.

Al preguntarle como se las follaba el me decía que les follaba por la boca y le metía la polla hasta el fondo de sus gargantas, que les follaba el culo y se lo dejaba como la bandera de Japón que no podrían sentarse durante una semana y que hacia con ella lo que a el le apetecía, sin preguntarles a ellas si les parecía bien, las follaba y punto, pero que si lo buscaban año tras año estaba claro que es por que les gustaba.

Una de las frases que me dejo mas perplejo fue la de que antes había mujeres, hoy hay sensibleras que solo las puedes tratar como una muñeca de cristal con eso del feminismo y el maltrato, así que había cambiado mucho su forma de actuar porque aparte de respetar a las mujeres aun habiendo sido un cabrón con ellas no quería ser acusado de maltratador o violador aunque el nunca había forzado a una chica a hacer algo que ella no quisiese, que a pesar de tratarla como las trataba siempre trataba de darles placer, y de echo lo buscaban año tras año.

A mi todas esas historias y anécdotas que me contaba me excitaban y al preguntarle que a cuantas mujeres se había follado solo me dijo que no las había contado, pero que fueron muchas, que follaba casi a diario, que se follaba a primas y hermanas por separadas, pero que todo eso se termino con la feria y ahora que ya no estaba en ese mundo pues vivía con mas tranquilidad y menos sexo, aunque seguía teniendo amigas con derechos.

Desde el primer día que lo pusieron a mi cargo, mi mujer Ana cuando llegaba a casa me preguntaba que tal me iba con el nuevo, y yo pues le contaba y no se si fue fruto de esas historias y la excitación que me producían cada vez que me contaba algo yo al llegar a casa durante la cena se lo contaba a Ana y ella escuchaba muy atenta, creo que todo eso hizo que en ambos se fuese formando una fantasía que salia a relucir cuando teníamos sexo, pero que después no hablábamos, solo lo disfrutábamos.

Cuando teníamos sexo me decía, imagina una de esas chicas de la feria que se la chupaba a tu compañero Antonio chupándotela a ti y hacerte disfrutar y eso me ponía mucho y le decía que me iba a correr en su boca pero nunca me dejaba llegar al final, antes me ponía el preservativo y se ponía a cuatro patas delante mía y cuando la estaba follando por el coño me decía, imagina a una de esas chicas de la feria que le estas rompiendo el culo como hacia tu compañero Antonio, pero cuando le decía que le iba a follar por el culo y me disponía hacérselo a ella, me cogía la polla se la volvía a meter en su coño y decía que lo imaginase, no que se lo hiciese por el culo. Yo no discutía porque me daba mucho morbo todo eso.

Un día en el trabajo le pregunte a Antonio que como lograba el que las mujeres cediesen a sus gustos y el simplemente me comento que simplemente lo hacia sin pedírselo, me decía que cuando una mujer esta lo suficientemente excitada se deja hacer casi de todo y me pregunto a que venia esa pregunta.

Yo le respondí que era curiosidad y el riéndose me dijo, has querido hacerlo con tu mujer y te lo ha negado, verdad? Porque has sido tan tonto que se lo has pedido. Yo le dije que si, que había sido así a lo que el me respondió que me olvidara que ya no lo iba a lograr porque era Ana la que dominaba la situación, eso me dejo desmotivado y añadió, para que Ana cediese a eso tendría que ser alguien como el quien la debiera usar.

Esa frase retumbo en mi cabeza, me acababa de hacer una proposición de que le entregase a Ana para usarla a su antojo?

Me quede pensando unos instantes y cambien de tema, pero eso activo algo en mi cerebro y realmente me estaba planteando la posibilidad de ver a Ana follada por Antonio, me excito tanto que me disculpe para ausentarme y poder disimular la erección que se me había formado en mi entrepierna.

Esa misma tarde cuando llegue a mi casa le propuse a Ana de invitar a Antonio a cenar a casa a lo que ella acepto sin pero alguno, me pregunto que si el era de carne o de pescado y no sabia que responderle, que ya se lo preguntaría al día siguiente.

Esa misma noche tuvimos sexo y estando penetrándola a cuatro patas fui yo quien le dije, imagínate que es Antonio el que te esta follando y te la quiere meter por el culo. Su respuesta fue inesperada, tanto que al oírla me fui sin paliativos en el interior de su coño llenando el preservativo que no se como no reventó. Si Antonio, rómpeme el culo, déjamelo como la bandera de Japón, esa fue su respuesta.

Después de recuperarme un poco le pregunte si de verdad se hubiese dejado follar el culo por Antonio y me confeso que si, que le encantaría ser usada por el, que todo lo que le había contado acerca de el la excitaba mucho y que le apetencia probar esas cosas con el y de no haberme corrido, esa noche Antonio le habría dejado el culo como la bandera de Japón, pero me perdí la oportunidad.

A mi esa confesión me la puso de nuevo dura y Ana que aun no se había corrido aprovecho para ponerme otro preservativo y montarse sobre mi polla para cabalgarme hasta que nos corrimos juntos, no sin antes decirme al oído que igual el sábado me convertiría en cornudo y ella en otra mujer para ser usada por Antonio.

PARTE II

A la mañana siguiente me levanté con la mente en lo que había ocurrido por la noche y en lo que me dijo Ana, eso me volvió a excitar de una manera indescriptible, provocando en mí una sensación extraña en el estómago y en la entrepierna. Cuando llegué al trabajo y vi a Antonio lo saludé y no supe como decirle que lo invitaba el sábado a comer a casa, así que pensé en dejarlo hasta la hora de la comida y decirle que mi mujer tenía ganas de conocerlo.

Cuando llevábamos un rato de faena me dijo que estaba muy callado y era cierto, en mi cabeza no dejaba de darme vuelta lo que me dijo Antonio el día anterior y después Ana por la noche. Me pregunto si me molesto lo que dijo sobre Ana, que solo alguien como él podría hacerle eso, y le dije que no, que de hecho le iba a decir que estaba invitado el Sábado para comer en mi casa junto a Ana y a mi porque ella tenía muchas ganas de conocerlo. Eso le pareció gustar más que sorprender y me pregunto que porque tenia Ana ganas de conocerme. Yo nunca le había dicho que le conté a Ana todas las historias así que eso si pareció pillarle algo desprevenido, así que le conté que ella estaba al tanto de todas las historias que me había contado y que todo eso le hacía parecer un hombre muy interesante de cara a Ana. En su cara se dibujó una gran y pícara sonrisa y me soltó y tú qué opinas sobre eso de que lo encuentre interesante ?

En ese momento me percate del bulto que se me había formado en mi pantalón, mire hacia los lados y sin pensárselo le dije, Antonio, quiero que el Sábado vayas a hierro con Ana, que la uses a tu antojo y que la hagas disfrutar delante mía. El simplemente me dio las gracias añadiendo, dalo por hecho.

El resto de la semana transcurrió sin más, él no me hizo ninguna alusión al tema, fue de lo más discreto, tanto que me enervaba que no me hiciese ningún comentario acerca del sábado. Ana en cambio se esmero en buscar una receta que sorprendiese a Antonio y viese lo que ella había cocinado para causarle una buena y grata impresión cuando le confirme su asistencia, no me dejo tener sexo durante todo el resto de semana y se que se fue a comprar ropa expresamente para ese día pero no me la mostró, fue a la esteticista hacerse ciertos arreglos para estar lo mas presentable posible para Antonio y yo estaba de una excitación que no cabía en mi, pero no quería darlo a demostrar porque no quería parecer desesperado.

El sábado por fin cuando me levanté Ana ya había salido, había ido a la farmacia porque se nos acabaron los preservativos aquella noche y de paso también compro lubricante, La comida y el postre ya lo había preparado el día anterior para solo tenerlo que calentar, se pidió el viernes para poder hacer todo eso. Como no le confirme si Antonio le gustaba mas el pescado o la carne aposto por un arroz negro con calamares, un bacalao en salsa verde con almejas y de postre una tarta de queso con cobertura de arándanos. No me permitió ayudarle en todo aquello, a eso de las 12 se empezó a arreglar, ducha, peinado, ropa, perfume no quiso que estuviese presente así que me dejó a cargo de preparar la mesa en la terraza ya que hacía un día muy agradable, solo tuve que calentar todo para servirlo cuando llegase el momento.

Poco antes de las 2 sonó el timbre y me dispuse a abrir la puerta, Antonio venía con un par de botellas de vino, un ribera del Duero y un blanco afrutado del Condado de Huelva, lo invite a pasar y comenzamos a hablar, le enseñe parta del piso donde vivimos Ana y yo, abrimos las botellas y nos sentamos mientras esperábamos a que Ana terminase. Cuando por fin hizo entrada Ana tanto Antonio como yo nos quedamos atónitos ante semejante belleza, Ana llevaba un vestido mini de malla de gancho atado al cuello que dejaba toda su espalda despejada y con un escote generoso que no dejaba nada a la imaginación y nada debajo, donde se le dibujaban sus redondos pechos y sus areolas con sus pezones ligeramente salidos, tenía el pubis totalmente depilado y se le entre veía sus labios vaginales al trasluz, todo ello completado con unas plataformas de tacón que hacían de sus piernas una delicia y que daba a entender que Ana iba a por todas.

Ana mide 1.63, pesa unos 55 kilos y tiene una 85D de pecho que parecen más grandes debido a su escaso físico, su trasero es redondo y prieto sin sobresalir demasiado pero que es bastante llamativo, su cintura estrecha hace que todo luzca aún con mayor atractivo físico, tiene unas piernas torneadas y sensuales, morena de pelo largo, ojos marrones, y unos labios carnosos que son una delicia a la hora de besarlos, es simplemente una mujer espectacular y a pesar de los años y sus dos embarazos sigue luciendo así de espectacular.

Cuando por fin logré articular palabra y llegar a presentarlos mutuamente Ana se acercó a Antonio y este la beso muy cerca de la comisura de los labios mientras con una mano la cogía por la cintura y la otra se acercó más a su trasero, cosa que a Ana pareció gustarle. Cuando ya se saludaron, Ana se sentó en su silla justo frente a Antonio y yo aunque no me guste, presidiendo la mesa. Antonio dijo entonces que tenía una mujer espectacular, la más que había visto en mucho tiempo y que estaba encantado de poder conocerla al fin. Ana le respondió que él también era un hombre muy interesante a juzgar por las historias que le había contado y resultaba un hombre igualmente atractivo a pesar de los años que tenía. Comentaros que Ana por aquel entonces tenía 29 años y yo 32, nos casamos en 2013 y llevamos 12 años de novio.

Durante la comida hablamos un poco de todo, mas bien Ana y Antonio mientras yo más bien intentaba o mejor dicho no me dejaban intervenir y cuando ya pasamos al postre Ana se percató que se había olvidado de la nata para la tarta, así que me pidió que si no me importaba ir a la tienda de abajo a comprar un bote, no dude en hacerlo pero cuando baje resulta que estaba cerrada y me fui al supermercado que estaba algo más retirado.

Cuando salía del supermercado me llego un whatsapp, era de Ana y me ponía si me importaba darme una vuelta porque le gustaría estar a solas con Antonio, que me avisaría, a mi ese whatsapp me puso cardíaco y a pesar de las ganas que tenía de no perderme nada quise complacerla, lo que no esperaba yo es que tres horas después aun no me había avisado, así que después de enviarle un whatsapp sin respuesta decidí volver.

Abrí la puerta con cuidado y entre sin apenas hacer ruido, la terraza seguía con la mesa puesta, habían estado en el sofá donde estaba tanto el vestido de Ana como la ropa de Antonio, guarde un momento silencio y oía gemidos desde el dormitorio así que me dirigí hacia allí, la puerta estaba casi cerrada pero podía ver la cama, abrí la puerta un poco mas y vi que Ana estaba boca abajo, tumbada sobre la esquina de la cama con las piernas separadas y los pies apoyados sobre el suelo de tal forma que le era imposible moverse o desplazarse mientras Antonio estaba erguido detrás de ella follandola a un ritmo infernal mientras le preguntaba si le gustaba como le estaba follando el culo, Ana entre gemidos que no se si eran mas de dolor o de placer le respondía que sí, que le encantaba sentir aquella descomunal polla entrando y saliendo de su culo, también le decía que le encantaba sentirse usada por el y continuaba gimiendo mientras Antonio seguía arremetiendo contra el culo de Ana, yo a esas alturas ya me había sacado la polla y me la estaba meneando. Pero antes de llegar a correrme oi a Antonio decir, prepárate que me voy de nuevo, donde lo vas a querer esta vez y Ana le respondió que lo quería nuevamente en el interior de su culo, en ese momento Antonio arremetía con más fuerza, tanto que se oía como si la estuviese azotando, Ana gritaba de placer o dolor, en ese instante no lo sabía, pero le pedía que no parase, que le encantaba como la usaba hasta que terminó de correrse y cayó sobre ella, yo me metí la polla en mi pantalón y salí de nuevo sin hacer ruido.

A los 45 minutos me llamó Antonio y me dijo que Ana estaba dormida, que él se marchaba y que yo podía regresar ya a casa, me dio las gracias por haberle invitado a casa y presentado a Ana, que nos veríamos al día siguiente. Yo de forma inocente le dije que sería domingo y no lunes y me dijo que lo sabía, pero que iba a follarla de nuevo el domingo y cada vez que ella quisiera y que ya me contaría lo que le había hecho el lunes en el trabajo.

Cuando llegue de nuevo a casa entre en el dormitorio, encendí la luz y vi que Ana estaba en la cama semitapada, con sus piernas separadas y chorreaba por su coño y por su culo, tenía ambos orificios abiertos e irritados y me acerque a oler y no me resistí a lamérselo, ella no tenía un sueño muy profundo por lo que se giró cuando me sintió y se abrió para que pudiera acceder mejor, tanto su coño como su culo sabían a semen, abrí el cajón de la mesilla de noche donde guardamos los preservativos y la caja estaba entera, no había usado ninguno solo estaba estrenado el lubricante. ¿Se había corrido Antonio en su coñito como ya había hecho con aquellas chicas de las ferias ?

No lo sabia, pero le comí todo el coño y todo el culo hasta dejarlo bien limpio, mientras yo me hacía una paja y termine corriéndome.

Después me levanté, la tape y recogí todo lo que había que recoger. Cuando me acosté por la noche ella seguía dormida, me acosté a su lado mirándola a la cara, le di un beso y me dormí a su lado hasta la mañana siguiente.

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