Mi hijo se folla a su madre con mi permiso
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Cuando estoy escribiendo esto yo tengo 50 años, mi mujer 40 y nuestro hijo 19 recién cumplidos.
Yo entré en el mundo del incesto con la edad de mi hijo, más o menos, cuando mi madre decidió darme lo que yo llevaba mucho tiempo deseando que me diera.
Llevaba toda mi adolescencia masturbándome pensando en cogerme a mi madre de todas las maneras posibles.
Me paseaba por la casa en calzoncillos, marcando paquete, cuando estábamos solos y veía como ella me miraba el bulto, pero no me decía nada.
Para masturbarme, muchas veces cogia sus bragas usadas, del cesto de la ropa para lavar y me corria en ellas, suponiendo que mi madre lo vería cuando las fuera a meter en la lavadora, pero tampoco me decía nada.
Muchas veces, cuando estábamos solos, me másturbaba en el baño y dejaba la puerta entreabierta para que mi madre me pudiera ver y casi siempre veía por el espejo como ella se asomaba y se quedaba viendome.
Yo me giraba para que ella pudiera ver bien mi verga tiesa y dura.
Y así estaban las cosas, hasta que la noche de un sábado, que mi padre estaba de viaje, mi madre decidió tomar la iniciativa para que pasara lo que ambos estábamos deseando que sucediera entre nosotros.
Era verano, hacia mucho calor y yo dormía tumbado encima de la cama con tan solo los calzoncillos y con la puerta y la ventana abiertas.
Hacia solo un momento que mi madre y yo nos habíamos ido a la cama y yo estaba ya cogiendo el sueño, cuando sentí como alguien entraba en mi dormitorio.
Con la ventana abierta entraba suficiente luz desde la calle para ver que se trataba de mi madre.
Entró con tan solo las bragas puestas, con sus grandes tetas al aire.
Yo no sabía que pasaba, pero al ver a mi madre así, mi excitación fue instantánea, mi verga se me puso dura y con voz titubeante le pregunté a mi madre:
– ¿Que pasa mamá? ¿Estas bien?
Mi madre, que se ve que tenía muy claro a lo que venía, se quitó sus bragas, me las tiró a la cara y me dijo:
– Estoy perfectamente, cariño, ahí tienes mis bragas recién quitadas, para que hagas con ellas lo que te gusta hacer.
Yo, totalmente descolocado, sin saber como reaccionar, cogi las bragas, las oli y, claro, olían al coño de mi madre, más que ninguna otra de las que había olido antes… Ufff
Mi madre mientras tanto, se había acercado a la cama y de una manera rápida, había tirado de mis calzoncillos y me los estaba sacando por los pies…
Yo alucinaba, no me podía creer lo que estaba pasando, porque mi madre seguía a lo suyo.
Una vez que me quitó los calzoncillos, cogió con una de sus manos mi verga tiesa y dura y después de dármela unos meneos y sacar totalmente mi glande, se la metió en la boca y me la empezó a chupar… Ufff
Ahí ya no tuve ninguna duda de que, con mi comportamiento, había conseguido excitar a mi madre y que ella había decidido resolver la tensión sexual que se había establecido entre nosotros de la forma mas radical.
¡Mi madre había venido a que me la follara!!
Y… Claro, me la follé o, para ser más exactos, me folló ella a mi, porque, después de darme unas buenas chupadas, se subió sobre mi cuerpo, se metió ella sólita mi verga y comenzó a cavalgarme como loca, con mi verga clavada en su coño… Ufff
Esa noche nos la pasamos follando, yo pude ver cumplidas muchas de las fantasias qué había tenido con mi madre y ella las que había tenido conmigo.
Yo me corri varias veces dentro del coño de mi madre y ella no paró de tener un orgasmo tras otro, fue sin duda una noche muy intensa para los dos… Para mi, sin duda, la más intensa de mi vida.
Así empezó una relación incestuosa con mi madre, que duró años.
Mientras viví en casa de mis padres follabamos cada vez que podíamos y cuando me casé seguímos follando cada vez que se nos presentaba una oportunidad, hasta que poco a poco lo fuimos dejando de hacer.
Por supuesto, yo nunca le conté a mi mujer lo de mi relación con mi madre.
En mi relación con mi madre, mi padre siempre fue nuestro mayor obstáculo, teníamos que hacerlo todo a sus espaldas y siempre con el temor a que nos pudiera pillar infragantis en cualquier momento.
Por eso, ahora, cuando veía la relación de mi hijo con su madre, percibia la misma tensión sexual que yo viví con la mía a su edad y yo no queria ser el obstáculo que mi padre fue para nuestra relación.
Queria que mi hijo y su madre pudieran dar rienda suelta a sus deseos, sin preocuparse por mi.
Por eso decidí hablarlo con mi mujer, para ponernos de acuerdo en como afrontar la situación.
Mi mujer y yo, eramos muy activos y muy imaginativos en el tema sexual, cada uno le confesaba sus fantasias al otro y todas las que estaban a nuestro alcance las llevábamos a cabo.
Yo, preparando el terreno para mi hijo, llevaba ya tiempo diciendole a mi mujer que tenia la fantasía de verla follar con otro hombre y luego hacer un trio los dos con ella.
Ella al principio se lo tomó como algo irrelizable, pero le calentaba mucho la idea.
Hasta que, por fin un día, teniendo ya nuestro hijo casí 19 años, se lo propuse.
Le dije que ya sabía quien podía ser el hombre con el que me gustaría verla follar y también hacer el trío, a lo que ella riéndose me dijo:
– Uyyyy… A ver quien, porque ya sabes que yo no me voy a dejar follar por cualquiera.
Yo ya totalmente decidido le dije:
– Pablo, nuestro hijo.
Para mi sorpresa, mi mujer me contestó riendose:
– Jajaja… Me lo estaba imaginando.
– ¿Ah, sí? ¿y porque te estabas imaginando que podía ser el?
– Pues porque hace ya tiempo que soy consciente de la atracción qué Pablo siente por mi y es algo que, como puedes imaginar, conociéndome como me conoces, no solo no me molesta, sino que me excita y desde que empezaste con lo de que te gustaria verme follar con otro hombre y yo lo acepté como una más de nuestras fantasías, en mi cabeza se instaló la idea de que si alguna vez decidiamos hacer realidad esa fantasía, ese otro hombre solo podía ser mi hijo, porque yo ya también había empezado a sentir una fuerte atracción por el.
– ¡Joder, cariño! Y yo preocupado, porque no sabía como ibas a reaccionar cuando te lo dijera… Jajaja
Y bueno, quedamos de acuerdo en que sería con él, con nuestro hijo con el que cumpliriamos nuestras fantasías.
También nos pusimos de acuerdo en como nos lo íbamos a montar.
Sería el próximo sábado por la noche, cuando llegara nuestro hijo. El solía llegar sobre las 12 de la noche y un poquito alegre, por haberse tomado alguna copa con sus amigos.
El plan era que cuando el llegara mi mujer ya estaría en la cama, totalmente desnuda, esperándole.
Yo hablaría con él, le diría lo que habia y si reaccionaba como nosotros esperábamos que reaccionará, se iría al dormitorio donde le estaba esperando su madre desnuda.
Yo les dejaría solos un rato, para que cogieran confianza y luego me uniría a ellos.
Y, cuando llegó el sábado pusimos en marcha nuestro plan.
Cuando llegó nuestro hijo, mi mujer ya estaba en la cama, como habíamos quedado y yo lo estaba esperando en el salón, tomándome un ron con cocacola.
Lo invite a que se sentara conmigo y se tomara el tambien una copa, cosa que habíamos hecho más veces, así que el aceptó, porque era algo normal.
Le serví la copa, bien cargada de ron, para que se relajará y empecé a derivar la conversación hacia donde me interesaba.
– A ver Pablo, quiero hablar contigo de un tema un tanto delicado, de hombre a hombre, no te preocupes y sé sincero.
– ¡Joder, papá! Me estas asustando, ¡He hecho algo malo?
– Nooo, ya te he dicho que no te preocupes, solo que se trata de algo un poco complicado, pero bueno, dejemosnos de rodeos y vamos al grano, ¿Tu como ves a tu madre ¿La ves solo como madre y la ves también como la mujer atractiva que es?
Mi hijo se me quedó mirando por un instante, sin comprender muy bien porque le hacía esa pregunta, pero luego me contestó:
– Pues, como me has dicho que sea sincero, te diré que la veo de las dos maneras, como madre, a la que quiero muchísimo y como la mujer atractiva que es.
– Estupendo, así me gusta, que seas sincero.
Te estoy preguntando esto, porque ni a tu madre, ni a mi nos ha pasado desapercibido como la miras y queremos estar seguros de cuales son tus sentimientos por ella, antes de proponerte lo que te vamos a proponer.
Mi hijo se me quedó mirando por un instante, supongo que pensando su contestación y luego me dijo:
– Bueno, papá, aunque no sé muy bien de que va esto, ni lo que me vais a proponer, siguiendo con la sinceridad y espero que no te enfades, mis sentimientos por mamá creo que son los mismos que muchos hijos únicos sienten por sus madres, sobretodo si son tan atractivas como mamá.
– Te refieres a lo del “Complejo de Edipo?
– Sí papá, precisamente a eso me refiero, porque lo hemos estudiado y en mi caso es tal cual lo que yo siento por mamá.
– Pues no te preocupes, que no me voy a enfadar, porque yo a tu edad, sentí lo mismo por mi madre y en parte por eso, estamos teniendo esta conversación.
– ¿Ah sí? ¿Tu también tuviste fantasías con tu madre?
– Pues sí, como tu dijiste, es algo bastante habitual en hijos únicos, con madres atractivas y mi madre de joven estaba buenísima… Jajaja
Ahí mi hijo, metido ya de lleno en la conversacion, me pregunto sin rodeos:
– ¿Y pudiste cumplir algunas de tus fantasias con ella?
A lo que yo, viendo que ya lo tenia donde quería, también sin rodeos le contesté:
– Todas
Mi hijo me miró con cara de sorpresa, porque supongo que no se esperaba esa respuesta y me dijo:
– ¿Todas? ¿Como que todas? ¿Te follaste a tu madre?
A lo que yo le contesté:
– Pues sí ¿Es esa la fantasía que tu también tienes con tu madre? ¿Te gustaria follartela?
Mi hijo, viendo ya claramente por donde iban los tiros y supongo que ayudado por el trago de ron-cola qué se acababa de tomar me dijo:
– Pues sí papá, esa es mi principal fantasía con mamá, espero que no te enfades, pero me has pedido sinceridad. Cada vez que me masturbo lo hago pensando en mamá.
– No te preocupes, que no me enfado, al contrario, me alegro mucho de que sientas eso por tu madre, porque precisamente por eso es por lo que estamos teniendo esta conversación.
– Pues yo también me alegro de que te lo tomes así, porque es lo que hay y ojalá pudiera yo conseguirlo, como lo conseguiste tu.
– Pues tu no solo lo vas a conseguir, sino que además, no tendrás que hacerlo a espaldas de tu padre, como tuve que hacerlo yo, porque en tu caso tu padre está totalmente de acuerdo conque tengas sexo con tu madre.
Mi hijo me miró con cara de sorpresa y me dijo:
– ¿De verdad que tu me dejas tener sexo con mamá? ¿Tu crees que ella querrá tener sexo conmigo?
– Sí a las dos cosas, por mi puedes follar con tu madre casa vez que quieras y en cuanto a tu madre, ella te está esperando desnuda en la cama, para que te la vayas a follar ahora mismo.
– ¿Queeee? ¿De verdad? ¿Y tu? ¿Que pasa contigo?
– Por mi no te preocupes, os dejaré solos el tiempo suficiente para que cojas confianza y luego me uniré a vosotros.
– ¿Queeee? ¿Haremos los dos un trio con mamá?
– Exacto hijo, de eso se trata, tu madre y yo tenemos hace tiempo la fantasía de hacer un trio y ella solo acepta hacerlo si la tercera persona eras tu, su hijo, porque ella también llava tiempo teniendo fantasías contigo.
– ¡Joder, papá! ¡Qué pasada! Y entonces ¿que tengo que hacer yo ahora?
– Pues ve a nuestro dormitorio, desnudate, métete en la cama con tu madre, que también está desnuda y haz con ella todo lo te has imaginado tantas veces hacer.
– Ufff… Madre mía… No me lo puedo creer.. Gracias papá… Muchas gracias…
Me dijo esto dándome un abrazo y después salió rápidamente del salón.
Yo esperé un rato y cuando los empecé a oír, me levanté, fui al dormitorio y me quedé en la puerta, que estaba entreabierta cumpliendo así una de mis fantasía, la de ver a mi mujer follando con otro hombre, que, para más morbo, además era su hijo, nuestro hijo.. Ufff
Se ve que no habían andado con preliminares, porque Pablo estaba metido entre las piernas de su madre, que las tenia abiertas de par en par y se la estaba follando como loco… Ufff
Ahí estaba yo, viendo como mi hijo se estaba follando a su madre, recordando como empece yo a follar con la mia, pensando lo difícil que lo tuvimos, teniendo que estar siempre con miedo a que mi padre nos pillara y sintiéndome feliz de que mi hijo no tuviera ahora ese problema.
Los dejé solos durante una hora, escuchando desde el salón los gemidos de mi mujer y sus gritos cada vez que tenia un orgasmo, porque mi mujer es muy gritona cuando se corre.
Ella estaba viendo cumplida su fantasía de follar con su hijo y eso para una madre debe ser lo más de lo más, así que gemía muy fuerte y gritaba muy a menudo, señal de lo mucho que lo estaba disfrutando.
Luego me uní a ellos y tuvimos nuestro primer trío, mi mujer siendo follada por su marido y por su hijo… Otra fantasía cumplida… Ufff
Esa noche la pasamos los tres juntos, nuestra cama es de 2×2 y tres personas pueden “dormir” en ella cómodamente.
Yo me follé a mi mujer un par de veces, una por el coño y otra por el culo, alternando con mi hijo y luego me quedé dormido.
Cuando mi hijo y yo nos alternabamos, mi mujer tenia en su vagina el semen de su marido y de su hijo a la vez.
Luego, por la mañana, me dijo mi mujer, que nuestro hijo se la estuvo follando sin parar durante varias horas más.
Ella, a lo largo de la noche, tuvo que ir varias veces al baño a “vaciarse” porque chorreaba semen por todo su cuerpo y cuando volvía, nuestro hijo se la volvía a follar por el culo o por el coño indistintamente.
A partir de esa noche, el sexo en nuestra casa era “barra libre” cada uno follaba con la hembra de la casa, casa vez que quería.
Al principio yo tuve que dejar que mi hijo se desfogara, porque quería estar follandose a su madre a todas horas, su madre estaba encantada de disfrutar con su hijo, había días que follaban 6 o 7 veces, yo no sé de donde sacaba mi hijo tanta energía y tanto semen.
Yo recordaba que cuando empecé a follar con mi madre, también quería estar follandomela a todas horas, pero no podía, porque lo hacíamos solo cuando no estaba mi padre, pero, como mi hijo no tiene ese problema, pues puede hacerlo casa vez que quiere y cuando se la folla estando yo en casa, yo disfruto viéndolos follar.
Mi hijo no se corta un pelo porque esté yo viéndolos, creo que eso incluso lo excita más, y a mi mujer lo mismo, porque se pegan unas folladas escandalosas delante de mi…
Y así transcurre nuestra vida, sin ningún límite en el terreno sexual.
Mi mujer se ha vuelto una auténtica ninfomana y nos deja hacerla de todo.
Tanto mi hijo, como yo, podemos hacer con ella lo que nos da la gana, tanto los dos juntos, como cada uno por separado… Ufff
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