A mi novia le gustó coger con mi amigo
Duración estimada de lectura: 22 minutos
Visitas: 1,207
Cada vez que mi novia y yo follábamos siempre le decía que me gustaría hacer un trío con la participación de otro hombre, o simplemente verla cachar con otro. En un comienzo ella se escandalizaba y me respondía:
–¡¿Estás loco Jose?! Tú eres y siempre serás el único hombre con quien hago el amor. No me veo ni me gusta hacerlo con otro, sólo contigo.
Mi novia se llama Isabela, es de piel blanca, bonita de cara, ojos color café, cabello castaño, buen cuerpo, resaltan mucho sus piernas y trasero, de senos más grandes del tamaño standard, de estatura mediana, ambos tenemos 36 años. Mi nombre es Jose.
Siempre insistía en mi fantasía de verla follar con otro hombre, aparte que mi novia es de naturaleza muy ardiente, por lo cual quería que la atendiera todos los días. Aproveché esta situación y sacar ventaja diciéndole que ella necesitaba que otro macho podría hacer mis veces como “suplente”. Ante esta disyuntiva fue cediendo poco a poco y utilizamos esa fantasía cuando hacíamos el amor:
–Cariño qué rico culo tienes –le decía– me encantan tus piernas, tus tetas, todo tu cuerpo. Me gusta follar contigo, me encanta cuando me chupas la verga uuum ¡qué delicia! Imagínate que no fuera yo sino otro hombre que te estuviera taladrando el coño, ya sabes que no te puedo complacer todos los días, así como tú quieres, con otro hombre ya podrías follar todos los días, como te gusta.
–Sííí mi amor, sííí ¡qué rico, ¡qué ricooo! –me respondía bien arrecha- ¡oooh sííí! sentir otro tronco dentro de mi concha, que me chupe las tetas, que me meta su lengua en mi culo, sigue cariño, sigue, sigue, no saques tu verga de mi concha mojada, taládrame con este mete y saca aaaah… ricooo… ricooo… sííí… sííí, amor me vengo, me vengo, me vengooo, aaah
Isabela terminaba con un fuerte y espectacular orgasmo, ese orgasmo como todos los orgasmos que tenía mi novia me estimulaban tanto que a los pocos segundos yo eyaculaba inundando su vagina a borbotones, luego ella bajaba sus dedos hacia la entrada de su vagina, recogía un poco de semen para luego chupárselos, esto siempre lo hacía.
–Me gusta el sabor de tu semen, me excita amor –decía ella– ummm… qué rico, pero recuerda que eso de otro hombre es una fantasía ¿eh?
–Pero no me vas a negar que te gustaría hacerlo con otro, tu cuerpo te lo está pidiendo mi vida, aunque tu mente manifieste lo contrario.
–Sí mi amor, pero no sé, me da temor… no sé. Tú siempre has sido el único hombre que ha estado dentro de mí. Tengo miedo que si eso se hace realidad luego te vas a poner mal, te van a dar celos y nuestro matrimonio se pueda resquebrajar, no quiero perderte porque te amo mucho, a pesar que mi cuerpo me pide sexo todos los días y muchas veces he tenido que masturbarme en tu ausencia para saciar esta calentura, aunque no es lo mismo cuando se hace con un hombre.
–Te entiendo princesa –le respondí– no te preocupes por mí, aunque tú no lo creas, a pesar que yo también te amo con locura lo nuestro va a estar unido más que nunca. No te imaginas la arrechura que me produce el hecho de verte cachando con otro hombre, que te meta la pinga en tu jugosa vagina, viendo tu hermoso cuerpo desnudo… caray… aunque no lo creas eso me pone a mil.
–Jajaja ¡qué loco eres mi amor! Por si acaso, por mi parte yo no soportaría verte con otra mujer. Ya sabes, ni siquiera se te ocurra mencionármelo. Está bien, voy a pensarlo, pero eso sí, con un hombre que me guste, no con cualquiera mi amor.
–Preciosa, ¿hay en nuestro entorno algún hombre que te guste? ¿Alguno que yo conozca? –le pregunté.
–Pues sí, pero no te vayas a poner celoso ¿eh?
–No, no te preocupes mi vida –le respondí.
–Bueno, es Sebastián, el esposo de Rocío. Hace tiempo que me está enamorando a tus espaldas, claro está que yo no le hago caso, pero siempre me coquetea, me gusta el desgraciado ese. Me invita a salir, cuando nos encontramos ya sea en su casa o en cualquier otro sitio me saluda con besos en la mejilla casi en la comisura de mis labios, yo le digo que se comporte, que nos pueden descubrir Rocío o tú.
Rocío y Sebastián son una pareja de esposos que son amigos nuestros que siempre nos frecuentamos ya sea en su casa o en la nuestra. Sebastián trabaja en un banco de la ciudad y tiene fama de mujeriego, entre tanto que Rocío es ama de casa, que por cierto está como se pide y ella sabe de las correrías de su marido por chismes de amigas, pero como nada se ha comprobado la relación entre ellos sigue sin ningún problema.
Después de un par de semanas Rocío y Sebastián nos invitaron a su casa para cenar, nosotros por supuesto aceptamos el invite. Llegamos alrededor de las 8 pm.
Durante la cena conversábamos de muchas cosas, había mucha cerveza que nos gusta mucho a nosotros los varones, mientras que las damas tomaban pisco sour una bebida alcohólica propia del Perú. Tragos van tragos vienen y nos puso a los cuatro muy “entonados”, después de terminar la cena continuamos con las bebidas y la conversación se volvía más amena y picante, contábamos chistes colorados relacionados con el sexo y después pasamos a la antesala continuando con nuestra conversación. A eso de las 12 de la medianoche Rocío se levanta y nos comunica:
–Ay chicos, creo que me ha caído un poco mal la bebida que he tomado, voy a descansar un rato, ustedes sigan con Sebastián por favor, no se vayan a ir, por favor discúlpenme.
–No te preocupes Rocío, nosotros también ya nos íbamos –le contesté.
–Caray muchachos, no sean aguafiestas, todavía la “noche está virgen” –reclamó Sebastián- si ya estamos en la madrugada del domingo así que no hay por qué ir a trabajar. La estamos pasando bien, quédense por favor, mas bien disculpen a Rocío ella es poco de tragos y creo que esta vez se ha excedido.
–Sí, sí chicos, tiene razón Sebastián, ustedes no tienen por qué irse, por favor discúlpenme otra vez – insistió Rocío.
–Bueno, dada la insistencia y si no hay ningún inconveniente nos quedamos, ¿qué dices tú mi amor? – le pregunté a Isabela.
–Por mi parte no tengo ningún inconveniente, es mejor que descanses Rocío, más tarde amanecerás más tranquila – le dijo mi novia a Rocío.
–Que descanses amiga, y gracias por todo – le respondí a la esposa de Sebastián.
Después que nos quedamos solos los tres, Sebastián, Isabela y yo, continuando con nuestra amena conversación de sexo, yo veía que mi novia ya estaba más entonada como consecuencia del alcohol que estaba ingiriendo y sé que cuando está en copas se pone más cachonda de lo normal hasta el punto que entre ella y Sebastián se miraban en forma libidinosa.
Aprovechando del tema de la conversación en que estábamos, dirigí la misma hacia el tema de los famosos tríos, básicamente dos hombres y una mujer.
–Dime Sebastián ¿qué opinas de los famosos tríos, en donde cogen una mujer con dos hombres? – le pregunté.
–En verdad debe ser super excitante, nunca he tenido esa clase de experiencia – me respondió Sebastián – Y tú Isabelita ¿cuál es tu opinión?
–Ayyy, no sé Sebastián, nunca me he imaginado esa clase de relación. Aunque creo yo que todo depende con quién estés. Eso es importante.
Antes que nada, debo mencionar que Isabela tenía puesto una minifalda de licra roja en donde mostraba sus hermosas piernas y le agrandaba el culo; la blusa de licra de color blanco con tiritas en los hombros se podía notar en alto relieve sus pezones ya que no vestía brasier; los pies hermosos cuyas uñas tenían el mismo color de la minifalda calzaba unas sandalias de tacón alto del mismo color rojo. En verdad estaba despampanante.
–Les propongo una cosa, ¿qué les parece si hacemos un trío entre nosotros? – lancé la pregunta.
–¡Estás loco Jose! ¿Cómo se te ocurre pedirnos eso? ¡Yo soy tu novia! ¿Vas a querer compartirme con Sebastián? ¿Sabes muy bien que Rocío es mi amiga, que nos conocemos desde que estudiábamos en el colegio? ¡Qué va a pensar Sebastián!
–Pero Isabelita, eso quedaría entre nosotros tres – replicó Sebastián – nadie tendría por qué saberlo. Esto sería una excitante y bonita experiencia. Muchas veces la rutina ocasiona aburrimiento en una relación de pareja y qué es mejor que salir de los parámetros que nos impone la sociedad. Yo soy de mente abierta y te confieso que desde que te conocí siempre te he deseado con todo el respeto que se merece Jose.
–No te preocupes Sebastián, te entiendo, con una mujer tan hermosa y con ese cuerpo espectacular que posee Isabela no es para menos.
–Mi Princesa, como siempre lo conversamos – me dirigía a Isabela – esto sería el comienzo de una relación más emocionante, más placentera, fuera de lo común y lo que es lo más importante esto quedaría entre nosotros, ya que Sebastián es una persona confiable y madura. ¿Qué dices mi amor?
–Ay no sé Jose, pero si digo que sí, dónde lo haríamos, porque aquí no puede ser, podría levantarse Rocío o cualquier otra persona, ya sabes que soy muy chillona… jijiji disculpa Sebastián, yo soy así – nos dijo mi novia.
–Caray Isabelita, me encantan las mujeres gritonas en la cama, no te preocupes… jajaja escuchen chicos, para todo hay solución, vámonos a un motel que conozco, allí nadie nos va a molestar ¿Qué tal? – sugirió Sebastián.
Apenas terminó de hablar Sebastián, tomé de la mano a Isabela y nos fuimos directamente al auto de Sebastián y nos encaminamos los tres al motel.
Enrumbamos a un motel que se encuentra a las afueras de ciudad, ingresamos al establecimiento y nos estacionamos frente al cuarto No. 8. Bajamos del auto. A mi novia se le notaba algo nerviosa y a la vez excitada. Ingresamos a la habitación, que por cierto era muy bonita, con luces bajas, una cama bastante amplia, al frente de la cama estaba una mesa con dos sillas y al lado derecho al terminar la pared se encontraba el baño. En la pared que se ubicaba al costado izquierdo de la cama había una ventana grande con cortinas que daba al patio donde se estacionan los autos.
–Sebastián, para que te enteres es la primera vez que voy a hacer esto, así que tenme paciencia y comprende mis nervios – comentó mi novia.
Después de inspeccionar el cuarto, el baño y ponernos cómodos encendí la música.
–¿Saben chicos? Quiero que ustedes dos comiencen a calentarse. Yo prefiero verlos.
–¿Tú no vas a participar mi amor? – me preguntó Isabela.
–No Princesa, primero quiero verlos coger – le respondí – esa ha sido y es la ilusión más grande de mi vida y no me la quiero perder. Probablemente más tarde participe cariño.
Luego que dije eso, Sebastián abrazó a mi novia y le estampó un beso largo y con lengua, estuvieron cerca de cinco minutos en ese estado, y mi mujer correspondía excitada esos besos que le prodigaba su amante ocasional, después Sebastián fue bajando al cuello y comenzó a darle besos suaves en toda esa área, Isabela se dejaba estimular, es una de las partes más erógenas de ella. Enseguida le fue quitando la blusa y él se sacó la camisa, aprovechó que los pezones de Isabela estaban erguidos producto de la excitación cuando comenzó a chupárselos. Mi novia comenzó a jadear:
–Oooh Sebastián, que rico me las chupas, aaah, es una sensación deliciosa. Mira como tengo las tetas a tu merced, uuum, me las chupas deliciosamente rico, oooh y delante de mi novio, ummm, sigue cariño, sigue, aaah – exclamaba Isabela producto de la excitación.
–Sííí Isabelita, en verdad envidio a Jose de tener a un monumento de novia y sobre todo muy arrecha, me gusta que seas arrecha. Tus tetas son increíblemente hermosas y sensuales, es un regalo poder mamártelas, ummm – le respondía Sebastián excitado.
Después de esta escena Sebastián la llevó a la cama acostándola boca arriba y allí comenzó a desnudarla por completo y él también hizo lo mismo, ya cuando ambos estaban completamente desnudos tomé la silla donde estaba sentado observando y me puse al lado izquierdo de la cama para no perderme ningún detalle.
Sebastián dejó de lado las tetas de mi novia fue bajando por su vientre dando besos y pasando su lengua por toda su piel, hasta que llegó a la vulva y comenzó a meter su lengua dentro de su vagina, pude observar que lamía su clítoris. Ella se retorcía de placer.
–Aaah Sebastián, Sebastianitooo, síííí ¡qué delicia sentir tu lengua dentro de mi coño, oooh, aaah, sigue, sigue, sigue cabronazo, sigue disfrutando del cuerpo de la mujer de tu amigo, aaah, mira Jose, ummm, cómo tu amigo está saboreando mis líquidos… aaah, que salen de mi vagina – completamente cachonda y fuera de sí exclamaba Isabela. Vale mencionar que Isabela cuando está cachonda emana de su vagina abundante cantidad de fluidos que incluso llegan a mojar su culo y la sábana.
–Isabelita, me he tragado buena cantidad de tus jugos – comentaba Sebastián – son una delicia para cualquier paladar. Caray amor, emanas abundante líquido por tu coño que moja tu culo y la sábana. Ahora voy a meter mi tranca dentro concha para que sientas la arrechura en su máxima expresión.
Fue entonces que Isabela levantó la mirada y pudo ver la semejante polla que se manejaba Sebastián.
–¡Sebastián tienes una tranca descomunal! ¿Crees tú que semejante verga me va a caber en mi conchita? ¿Qué dices tú mi cornudito? Porque si bien es cierto la tuya es grande pero la de tu amigo es super grande.
–No te preocupes mi amor – le respondí a Isabela – yo sé que la vas a disfrutar mucho. Esa pinga te va a volver loca.
–Uuuy, ni modo mi amor, aaah, aquí se va hacer tu voluntad. Sebastián ya no aguanto más, estoy super cachonda, oooh, yo no puedo vivir sin una buena verga dentro de mi vagina, así que métemela por favor quiero sentirla.
–Que se te haga tu voluntad mi putita – respondió Sebastián – allí va, te va a encantar.
Sebastián comenzó a meterle su poronga en la cueva de mi novia lentamente, pero sin detenerse.
–Oooh, pendejo, me siento clavada por tu inmensa verga, aaah, se siente rico cariño, ummm, me vas a reventar el coño Sebastián, oooh, ya la siento todita dentro de mi cuerpo, aaag, quien como Rocío, oooh, que disfruta frecuentemente de esta verga, oooh, mira Jose, mira cómo me taladran el agujero, mira como otro hombre coge a tu mujer, aaah, metiéndole la pichula gigante que se maneja, ummm, se siente rico mi amor, es una delicia, sigue cariño, sigue reventándome la concha, sigue por favor, oooh…
En esos momentos Sebastián sigue con un mete y saca continuo y sin parar, disfruta cada milímetro de la vagina de mi novia. Aprovecho para sacarme toda la ropa y quedarme completamente desnudo con la verga bien parada emitiendo permanentemente líquido seminal por la punta de mi verga producto de la excitación que tenía al ver que otro hombre le estaba perforando la concha a mi mujer.
–Uuuy Isabelita, qué rica vagina que tienes, bien apretadita y bien húmeda – exclamaba Sebastián – siento tus jugos bañarme todo el largo de mi polla, estás mojadita mujer. Eres bien cachonda preciosa, te gusta mucho la verga, eres insaciable, eres toda una puta.
–Sííí Sebastián, sííí, soy una puta, soy una ramera, una zorra, así me gusta que me traten, como una prostituta, aaah dímelo siempre vergón. Me arrecha más que estoy siendo fornicada por el esposo de mi amiga, ummm, aaaah, oooh, ummm, siento cada centímetro de tu tranca, aaah, se siente delicioso cariño ummm…
Ya mi novia estaba fuera de control producto de su excitación, sintiendo la potente y grande polla de Sebastián que le taladraba profundamente el coño en un mete y saca incansable. Luego de varios minutos, Sebastián le dijo a Isabela que se pusiera en cuatro, a lo que ella accedió comenzando por atrás a taladrar el coño de mi mujer. Aproveché la situación para acercarme a ella y meter mi polla dentro de la boca de Isabela.
–Ummm, sluuup, sluuup, siempre tu pinga es una delicia mi amor, sluuup, qué rico – me decía Isabela – aaay qué rico regalo, sluuup, ven Sebastianito, quiero chuparte la pinga también – ordenó Isabela y éste obedeció – y tú Jose cáchame el coño, aaah qué rico, me ensartaste la pinga amor, ummm, sluuup, sluuup, Sebastianito, tu poronga apenas entra en mi boca, aaaah, Jose, amor, qué rica está tu pinga, así, así… métemela toda, oooh, sluuup, sluuup, sluuup ¡qué rica tu poronga Sebastianito! oooh es una delicia estar empalada por dos hombres a la vez, ummm ¡son ustedes una sarta de degenerados!… oooh, no tienen compasión de mí, sluuup, sluuup, Sebastian tu polla está riquísima amor, aaah, al igual que la verga de Jose aaah….
–Ahora vas a ver lo que es estar bien empalada mi cielo – le dije a Isabela. Cambiemos de pose Sebastián, échate en la cama y tú amor cabalga la pichula de Sebastián.
–Muy bien cariño – me respondió Isabela – esa es mi pose favorita.
Después que mi novia se encontraba montada encima de Sebastián engullendo dentro de su vagina la poderosa verga, la empujé hacia adelante recostándola sobre su pecho, que él aprovechó para darle un impresionante morreo, enseguida me puse detrás de ella y comencé a meterle y pasarle la lengua en su ano como brochazos de pintor.
–Aaag, oooh, ricooo cariño, hummm, sigue ¡qué rica lengua! – deliraba mi mujer – aaaay Sebastianito, chúpame las tetas amor, mientras el cornudito, oooh, de mi novio me mete su lengua en mi culo, hummm, aaaag…
Después de más de cinco minutos en que le metía mi lengua y le daba de lametazos al ano de mi novia, mientras que Sebastián le introducía su poronga dentro del coño de ella en un mete y saca incesante subiendo y bajando sus caderas, Sebastián también aprovechó en mamarle las tetas a mi novia. Entonces me puse de pie detrás del culo de Isabela con el fin de meter mi verga dentro de su ano, para ello solté un poco de saliva en mi verga para lubricarla mejor y comencé a introducirla dentro de su ano. Al darse cuenta Isabela la maniobra que iba a hacer exclamó:
–Aaay ¡No Jose, no me jodas, por el culo no mi amor!, ¡Sabes que por allí me duele!, nooo ¡Sácalo, sácalo por favor! ay, ay, ay, por favor cielo, oooh…
Ya de nada sirvieron las protestas de Isabela, mi pichula estaba completamente abrazada del recto de mi ella.
–Aguanta un poco mi amor, vas a ver que dentro de poco te va a gustar – le consolaba de esta manera a Isabela – me voy a quedar con la polla unos segundos dentro de tu ano para que se vaya adaptando, ¿sí mi Princesa?
–Ten paciencia Isabelita – decía Sebastián – muy pronto vas a pedir que Jose te siga taladrando el orto, no te preocupes preciosa, vas a terminar tomándole gusto.
–¡Ustedes dos son un par de mierdas, como el culo no es de ustedes! ¡Carajo, ahora sí me encuentro bien empalada por dos pingas grandes! Ay, ay, ay, ay. Felizmente no hay otro cabrón en esta habitación sino estuviera con otra polla dentro de mi boca – se quejaba Isabela.
Enseguida comencé a mover mi pinga en un mete y saca suavemente para no lastimar a Isabela, igualmente Sebastián hacía lo mismo con el coño de mi novia, pero no por lastimarla sino para que no se saliera su verga, a la vez que continuaba mamándole sus pezones.
–Oooh, así mi amor, así, despacio, despacio, aaaah – gemía Isabela – ya le estoy sintiendo el gusto, ummm, despacio por favor Jose, no me vayas a destrozar el culo, sííí, asííí, asííí…
–¿Ya ves Isabelita? ¿No te dije que vas a terminar disfrutándolo? Disfruta cariño, no son muchas las mujeres que tienen este privilegio de tener dos pingas dentro de su cuerpo.
–Eres un hijo de puta Sebastián – le decía mi novia a nuestro amigo – ummm, te saliste con la tuya desgraciado, aaah y tú también Jose, eres una mier, oooh, eres una mierda, aaah ¡qué rico se siente tener dos trancas en mis agujeros! Aaaag, sigan chicos, sigan por favor, oooh ¡Me siento una puta! Ummm, sííí, soy una prostituta, aaah, díganme que soy una puta, ummm ¡díganlo carajo! oooh…
–¡Eres una prostituta Isabela! – gritamos al unísono Sebastián y yo.
Y así estuvimos Sebastián y yo taladrando el culo y la vagina de mi novia por un buen tiempo, en un mete y saca persistente, aparte que Sebastián continuaba chupándole las tetas. Isabela parecía estar fuera de sí, se encontraba enajenada, disfrutando de las dos porongas. Los tres nos mirábamos al espejo que se ubicaba al lado derecho de la cama, parecía una película pornográfica.
–Mira mi amor – le decía a Isabela – mira al espejo, nunca te imaginaste verte en ese estado cariño, es una vista espectacular.
–Oooh sííí, mi amor – respondió Isabela – es sorprendente, aaah, para saberlo lo hubiésemos filmado, ummm, me siento una puuuta, denme duro cabrones, aaag, denle duro a esta puta ¡qué delicia estar ensartada por mis dos maridos! Ummm, sííí, ahora tengo dos maridos, qué rico, que rico. Chicos, ya no aguanto más, me vengo, me vengo, me vengooo, aaaah, oooh, ummm, aaag…
–Oooh, yo también me vengo Princesa, ummm – descargué toda mi leche dentro de su ano.
–Yo también acabo Isabelita – profería Sebastián – aaah, sííí, oooh…
Después que Isabela terminó con un potente y prolongado orgasmo, Sebastián y yo al mismo tiempo eyaculamos en la vagina y el recto de mi novia respectivamente, fue espectacular. Tanto Isabela como yo nos dejamos caer en la cama, ella a la derecha de él y yo a la derecha de ella.
Después de algunos segundos de silencio mirándonos los tres en el espejo que se encontraba en el techo Isabela musitó:
–Caray chicos… puuuchaaa ha sido el polvo más rico de toda mi existencia, se pasaron en verdad, me han hecho delirar de arrechura. Seguramente me dejaron el orto abierto como una flor y el coño todo hinchado como una puta por tanta pinga jajaja…
–Jajaja ¿Ahora entiendes amor que te falta otra verga más? – le decía a ella – eres una mujer super arrecha, yo estoy seguro que conmigo no te es suficiente, ahora tienes a Sebastián, que de seguro que te va a dar buenas metidas de polla de vez en cuando. ¿Estás de acuerdo Sebastián?
–Claro que sí Jose – respondió Sebastián – he disfrutado mucho de tu mujer, es verdaderamente espectacular, además de hermosa, tiene un cuerpo de infarto, también es una sensacional cachera, folla como las diosas.
–Jajaja Sebastianito, no exageres – respondió Isabela – creo yo que soy una mujer como todas, lo excepcional es que mi novio es partícipe y cómplice de lo que hemos iniciado.
–Más bien chicos, ¿podemos volver a repetirlo algún día? – exclamó Sebastián – o en todo caso Jose, cuando se me apetece ¿puedo tomar prestado a tu novia para follármela?
–Por mi parte no tengo ningún problema. ¿No sé qué dirá Isabela?
–Ummm, bueeeno, pero Sebastianito, me llamas un día antes – respondió mi novia.
Después de ducharnos Sebastián nos dejó en nuestra casa. Nos despedimos como siempre amigablemente. Isabela y yo volvimos a cachar y después haciendo planes para el próximo encuentro nos quedamos dormidos.
