Mi cuñado me da trabajo cuidando de mis sobrinos
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Me llamo Héctor y tengo 31 años y por malas decisiones de todo tipo me vi abocado a la ruina y sin vivienda.
Mi cuñado Juan y mi hermana mayor Verónica que rondan los 40 años son unos empresarios de éxito y viven en una mansión con su vivienda principal y varias pequeñas anexas para el personal de servicio.
La llamada de mi cuñado ofreciendo una vivienda compartida y el trabajo de chófer de mis sobrinos me salvó la vida.
La vivienda que se me asignó era un pequeño estudio compartido con un joven jardinero de 25 años.
Los primeros días de adaptación fueron muy bien y en unas semanas ya estaba listo para comenzar.
Mi trabajo consistía en ir a la casa principal y como soy de la familia mi hermana me dijo que reiterara los toques en las puertas de los niños porque son dormilones y ellos ya están en el trabajo, esperar a sus desayunos y llevarlos y traerlos al cole y a toda clase de actividades.
Mis sobrinos aunque algo estirados son guapos como su madre, los mellizos se llaman Adán que es delgado y aún le queda algo por desarrollar y Eva que ya tiene su cuerpo formado.
Tienen 18 añitos.
El ir al colegio y ver a mi sobrina y a las otras niñas con esas faldas de tabla y su polo blanco donde ya se apreciaban los pechos de ellas hace que estuviera todo el día fantaseando.
Y después ver el culo increíble en pantalón corto de deportes de Eva mi imaginación volaba.
Llevaba sin sexo muchísimo tiempo y el masturbarme en la casa y acompañado no me daba morbo.
Mi compañero de habitación sí que no se cortaba estaba todo el día viendo videos gay la cual era su condición sexual.
Por casualidad un día de libranza y después de beber mucho mi compañero me propuso tener sexo ya que le ponía un heterosexual.
Mi no fue rotundo pero cuando se puso de rodillas me sacó mi verga y la comió como si no hubiese un mañana el placer fue inmenso, era mi primera relación con otro hombre pero la estaba disfrutando.
El chico se desnudó y se puso a cuatro patas con algo de lubricante roció mi pene y indicándome que lo montara no lo pensé.
Qué morbo y placer dando embestidas a ese culo mientras el chico gritaba como un loco hasta que ambos nos venimos.
Probé y no me disgustó pero ya no más me dije.
Pasaban los días y todo iba con normalidad incluso mi falta de sexo y mi gran deseo, mi sobrina Eva sobre todo era muy antipática pero la llevaba como podía sin embargo Adán era un joven muy noble el cual me recordaba a mi hermana de niña.
Una tarde cuando ya oscurecía me llama mi hermana para algo de los canales de televisión, estando en la habitación la vi recién salida de la ducha con toalla en pelo y bata la cual transparentaba sus pezones negros y su braga roja.
Yo seguía con la televisión pero me puse muy malo de excitación y en una de estas le confesé mi deseo acumulado. Ella sonrió con picardía y consintió con un sí susurrado, como hacíamos de jóvenes la tiré en la cama entre risas y gemidos de placer, mientras con una mano sujetaba sus brazos con la otra le abrí la bata y comencé mi ritual de comer pechos como un loco, ella se soltaba en algún momento y me arañaba con sus largas uñas y me tiraba del pelo mientras yo seguía comiendo.
Sus gemidos pedían más y con mi cuerpo y fuerza la tenía atrapada en éxtasis, no esperé a más y le quité sus bragas y metiéndome entre sus dos piernas bajando el pantalón y con un golpe certero la clavé entera, ella decía que estaba loco pero de puro placer y que no parara que iba a hablar con su marido para que me quedara siempre en el trabajo pero yo tomando sus piernas por los tobillos y levantándolas a mis hombros la metía tan duro que mi sudor bajaba por mi frente.
Sentí como de repente su vagina se llenó de jugos, ella empezó de repente a gemir fuerte y a pedir más verga pues se venía como nunca, la metí todo lo rápido que mi cuerpo daba y ella gritaba me vengo me vengo terminando con mi semen entre sus pechos.
Me dijo vístete rápido y termina la televisión anda que no cambias.
Era el último mes de curso y ya pensaba en mis vacaciones, el calor daba duro y una mañana estando yo como siempre en abstinencia sexual vi que mi sobrina Eva no despertaba, con la confianza de ser familia entré en la habitación y la vi dormida solo con un pijama corto de verano, guauuuu pensé y le susurré si quería que la despertara con caricias, ella abrió los ojos sonriendo y consintió con un sí juguetón, metí la mano y toqué un pecho y lo observé, era muy pequeño pero esos pezones me pusieron a mil, era muy tarde así que la desperté a besos.
Ya teníamos tanta confianza que desayunaba en bragas y un pequeño sujetador a juego, el culo parecía una obra de arte.
Esto se acababa pero no dejaban de pasar cosas, Adán mi sobrino aunque sus padres no querían él siempre iba donde los animales que lo llevaba en exclusiva un hombre rudo de unos sesenta años, estaba todo bajo llave pero yo entraba abriendo candado a escondidas para en el gallinero tomar unos huevos.
La última vez al entrar escucho unos gritos y gemidos y me veo al viejo que tiene levantado del suelo a Adán y le está dando por el culo, ambos gemían y el viejo lo manejaba cual muñeco, se le veía una verga gorda pero mi sobrino no paraba de gemir del placer que estaba sintiendo, tomé mis huevos y marché.
Cada mañana me acercaba más a mi sobrina, le saqué y lamí sus pechitos, le metía mano entre la braga y la masturbaba mientras ella gimiendo me pedía más, un día se vino entre mis dedos y convulsiones le daban a su cuerpo.
El último día de clase le bajé pantalón y braga separando sus piernas le puse la cabeza de mi verga en su estrecha entrada, me costó pero con un par de empujones y algún gemido de placer de ella ya despierta y consintiendo la pude coger hasta que no podía más, Eva tuvo varios orgasmos y yo en este caso descargué en su cara y boca.
