Karina la compañera puta del trabajo

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Hola como están, soy su amigo Oswald, esta vez les contare una historia que ocurrió cuando yo tenía 19 años con una compañera del trabajo llamada Karina, ella tenía 28 años, era chaparrita como de 1.55, medio nalgona y se vestía entallada, lo que la hacía llamativa es que era muy puta, así literalmente, andaba con varios del taller y alrededores, le gustaba darle entrada hasta a vagos, ebrios y casados, le encantaba el sexo y lo decía así sin tapujos.

Me llevaba muy bien con ella, ella era muy aventada conmigo, me abrazaba, se me sentaba en las piernas, cuando la saludaba movía la cabeza para casi besarme en la boca, una ocasión mientras estábamos contando unos productos, me robo un beso, después yo le robe uno y terminamos agasajándonos riquísimo, la verdad la chava sabia mover la boca.

A mis 19 años ya tenia bastante experiencia en lo sexual y Karina usaba el sexo para aprovecharse de los hombres, a lo que yo siempre me protegí, ahora si que solo agasajo y besos y ya, realmente en aquel momento no estaba seguro de querer coger con ella.

Una ocasión la mayoría de los hombres salieron a entregar un pedido fuerte, me quede yo solo en mi lugar acomodando unas cosas, ¡fue entonces que ella subió

O: ¿Que paso?

K: Nada, ando aburrida, ¡las chicas las llevaron a contar y me quede sola!

O: ¿Y la jefa?

K: Está hablando por teléfono, ¡además con ella no hay problema en que suba sin que estemos haciendo algo!

No sé por qué, pero mi pene reacciono poniéndose duro, ella se veía muy bien, traía una calza negra y una blusa abierta de la espalda, sus tatuajes, la hacían verse mas sabrosa y su piel caucásica me llamaba demasiado querer besársela.

K: ¡Ahora si estamos solos chiquito!

O ¡No me provoques que no respondo!

Ella me abrazaba y me besaba el cuello, ¡se daba vuelta y me arrimaba sus nalgas masajeándome mi pene el cual ya estaba duro!, yo no perdía oportunidad y s leo tocaba, le apretaba sus muslos carnudos, era un buen faje.

K: ¡Mhm! ¿Ya estas así? ¡Cómo me gustan tiernos como tú!

O: ¡jaja, estoy joven, pero te pudo hace aullar, jaja!

K: ¿Así? Demuéstramelo!

O: Segura, ¡mira que ya estoy caliente!

K: ¡Vamos, a ver si es cierto!

Karina comenzó a besarme apasionadamente, nos fuimos a la parte detrás de los anaqueles, ahí me besaba el cuello y me quito la camisa, que adrenalina, me lamia los pezones riquísimo, mi verga estaba durísima, con su pequeña mano comenzó a acariciarla, mientras yo comenzaba a darme gusto tocándole las nalgas con mas fuerza y mas degenerado!

K: ¡Oswald, que ganas te tengo!

O: ¡Y yo a ti!

Karina bajo por mi abdomen lamiéndome delicioso, comenzó a desabrocharme el pantalón el cual bajo con todo y mi trusa, yo me quede tenso, no creía lo que pasaba, de hecho, dude un momento!

O: ¿En serio? ¿Aquí?

K: ¿Te da miedo? ¡Nadie nos vera!, no sería la primera vez que hago esto!

Comenzó a darle lamidas excepcionales a mi cabeza, bajaba mi prepucio y mordía mi puntita, yo quería gritar, pero ahogaba mi placer, lentamente lo introdujo su boca, ¡mientras entraba su lengua se encargaba del resto! Yo cerraba mis ojos, me asomaba para verificar que nadie estuviera cerca y disfrutaba sus chupadas.

O: ¡No mames! ¡Que rico!

K: ¡Que grueso apena si me cabe!

Karina comenzó a darme una mamada de lujo, abría su boca y la tragaba, se ahogaba con ella, el ruido de su boca tragando me excitaba más, se tragaba mis fluidos, comenzó a acariciarme los huevos tan rico que me sentía morir, aun así, yo vigilaba que nadie subiera y nos encontrara.

O: Que rico la chupas, no mames, uf, sigue sigue chiquita.

K: Que rica verga, sabe deliciosa!

Una vez que termino de sesear su antojo de verga se puso de pie y sin decirle nada le baje el legging con todo y tanga negra, su vagina estaba depilada, se veía apetecible.

O: ¡Que rica pucha!

K: ¡Cómetela, uhm!

Se visualizaba una pucha mojada, ardiendo de deseos, comencé a sobársela con las yemas de mis manos, eso la estremeció un poco, luego lleve mi boca a sus labios vaginales, los bese, chupe y mordí, ¡luego abrí su pepa y comencé a lamerle el clítoris el cual poco a poco se inflo en mi boca!

Escurría demasiado, con dos dedos comencé a palparla mientras la besaba las nalgas y sus muslos, no eran grandes pero si ricas, Karina se mojaba cada vez más, y más, finamente la “putita” tuvo un orgasmo suplicándome todo.

Sin decir más me puse de pie y le alcé una pierna, medio agachado comencé a meterle mi verga, si sin condón, ¡valiéndome todo!

K: ¡Ah!! ¡Que rico!

O ¡Mhm! ¡Que rico se siente tu pucha!

Comencé con meter y sacar rápido, nos besábamos, ella se movía también, mi grosor la tenía contenta, yo sé que ella se había comido vergas mas grandes pero la mía la tenía en el cielo, ademas una puta como ella, todo se come.

K: ¡Que rico coges chiquito, mhm!

O: ¡Aprietas chingón, ya quería cogerte!

Me senté en un banco de fierro que ahí estaba y la puse a cabalgarme dándome la espalda, sus movimientos eran fantásticos, yo comencé a sobarle las tetas y apretarle los pezones, también bajaba a jugar su clítoris, ¡qué suerte que nadie nos veía!

Sus sentones eran magníficos, su fama, no era en balde, ella si que era una buen atragantamiento verga de todos lados, le apretaba sus tetas, le mordía su cuello, ella gemía, se movía riquísimo.

O: ¡Que rico te mueves, uhh!

K: ¿te gusta?

O: ¡No pares nena!

Ella se daba tremendos sentones tratando de hacer el menor ruido posible, yo disfrutaba al máximo, la adrenalina era inmensa, pero seguíamos parchando como animales. ¡La puse en cuatro sobre unos cartones y comencé a masajearme con sus nalgas!

K: ¡Ya métemela!

O: ¡Pídemela mija!

K: ¡Cógeme, ándale, méteme tu grueso fierro!

O: ¡Tus deseos son órdenes!

Comencé a metérsela rápido, se la empujaba con fuerza, como yo estaba mas alto la empujaba hasta casi tirarla, ¡eso la tenía gimiendo en silencio!

K: ¡No mames, que rico!

O: ¡Que rico, uhm!

K: Mas, así papi, dame, cogeme rico, ah, ah, ah!

Una y otra vez la embestía, le apretaba las tetas, le daba de nalgadas, le arañaba la espalda y los muslos, estaba extasiado, Karina me había seducido bien por semanas y quería dejarla bien satisfecha y yo igual.

K: ¡Oh, me voy a venir, ohm!

O ¡yo también me vengo!

K: ¡Lléname, hum, no pasara nada!

O: ¡Como digas!

En un acto inconsciente pero inevitable, comencé a venirme en su coñito, el orgasmo fue fenomenal, nos mordíamos los labios para no gritar, mi leche la llenaba toda y Karina se retorcía como toda una perra.

K: Que rica leche, ah!!

O: Toma nena, ah, uf!!

Una vez pasado el orgasmo, nos levantamos y nos acomodamos la ropa, justo en ese momento llegaron los hombres y ella se bajó corriendo al baño, yo me sentía un campeón, haberme cogido a una mujer 10 años mayor y en el trabajo, ¡qué experiencia!

Ella andaba de novia con un chofer, pero eso no impidió que el viernes nos viéramos, pero esta vez en un hotel, pero esa historia la contaré después.

¡Saludos su amigo Oswaldo!

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