Gracias a una tormenta me follé a mi madre

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Me había pasado toda mi adolescencia masturbándome pensando en mi madre.

En mi imaginación me la había follado de todas las maneras posibles, pero nunca se me había presentado la ocasión de hacer realidad ninguna de mis fantasías, ni me había atrevido a hacer nada con ella.

Solo los abrazos y besos normales entre madre he hijo cuando salía de casa o volvía a ella, porque eso si era una costumbre desde siempre.

Con mi padre también lo había hecho cuando era más pequeño, pero ya de mayor lo había dejado de hacer.

Mi madre me tuvo con 21 años y en el momento que sucedió lo que voy a contar, yo acababa de cumplir los 19 años y ella tenía 40 años, tambien recién cumplidos.

Pero ella nunca había aparentando la edad que tenia, porque era pequeñita 155 cm, rubia, con el pelo corto, ojos marrones muy claros, qué en algunos momentos, según le diera la luz, parecían verdes, con lo que, con 40 años seguía pareciendo mucho más joven.

A pesar de ser de constitución pequeña, tenía un cuerpo muy atractivo, unas tetas qué destacaban de su fino cuerpo, así como caderas y culo respingon, que también llamaban la atención, sobretodo cuando se ponía unos vaqueros ceñidos y no digamos cuando se ponía los leguins para ir al gimnasio, con los que hasta marcaba la “hucha” por delante.

Yo he salido a mi padre, soy grandote como el, 180 cm de alto, con lo que mi madre siempre había parecido una muñeca a nuestro lado.

Mi padre y mi madre son enfermeros (ATS) y trabajan en el Hospital, por turnos, con lo que muchas veces, trabajan a distintas horas, porque no les coinciden los turnos.

Y esa noche era una de esas veces, mi padre tenía el turno de 12 de la noche a 8 de la mañana, pero como tenia que coger el autobús, salía de casa sobre las 11pm y volvía al día siguiente, sobre las 9 am.

Y mi madre entraba en el siguiente turno, con lo que cuando coincidían así, ni se veían.

Y bueno, esa noche era la noche de un sábado a un domingo, yo había salido con los amigos y cuando llegué, pasadas las 12 de la noche, mi madre ya estaba acostada y mi padre se había ido a trabajar.

Estábamos en verano, así que yo, después de darme una ducha, porque hacía mucho calor y cenar un poco, me tumbé encima de mi cama, con tan solo los slips, como hacía siempre.

Como a una hora después de acostarme, me despertó el trueno de una tormenta de esas de verano que traen poca agua, pero muchos rayos y truenos.

Al momento entró mi madre en mi dormitorio, totalmente asustada diciendome:
– Ayyy… Que miedoooo, me vengo a tu cama hasta que pase la tormenta, ¿Supongo que no te importara, verdad cariño?

A mi madre, las tormentas la producían un auténtico terror, desde siempre.

Yo solo la vi unos segundos, porque en ese momento cayó otro rayo que iluminó todo el dormitorio y le dije:
– Pues claro que no me importa, mamá.

Los pocos segundos que pude verla, me pareció que estaba desnuda, aunque supuse que al igual que yo, dormiría solo con las bragas.

De todas formas no tardé mucho en averiguarlo, porque mi madre se acurrucó a mi lado diciéndome:
– Abrázame cariño, que miedooo

Yo la abracé haciendo la cucharilla y al pasar mi brazo por encima para abrazarla, como era lógico, me encontré con sus tetas desnudas.

A mi eso me pareció normal, porque, como he dicho, me imaginaba, qué por el calor que hacía, ella dormiría solo con las bragas.

Pero, aunque pensara que era normal, yo nunca había tocado las tetas desnuda de mi madre y menos tumbados en una cama, así que mi pene reaccionó automáticamente, por la excitacion qué ese contacto me produjo.

La tormenta seguía y mi madre debido al miedo que tenia, no se enteraba de nada de lo que estaba pasando, pero yo dejándome llevar por la excitacion qué el contacto con sus tetas me había producido, empecé a acariciar su cuerpo desnudo.

¿Desnudo? Eso me había parecido cuando bajé mi mano acarciandola en un gesto como de protegerla y me pareció que no tenía bragas.

Bajé mi mano de nuevo, para comprobar si era cierta mi primera impresión y…
¡Joder!, ¡Mi madre no tenía bragas! ¡Estaba totalmente desnuda!!!

Esto ya tuvo un efecto demoledor sobre mi pene, el pobre buscó escapar del encierro al que estaba sometido dentro de mis ajustados calzoncillos, asomando su cabezota por encima del elástico.

Fuera la tormenta seguía con sus rayos y sus truenos y dentro también se avecinaba una tormenta.

Como yo soy mucho más grande que mi madre, en la postura que estábamos, mi pene quedaba justo por debajo de su culo, con lo que, cuando se salió fuera por la parte de arriba de mi slips, quedaba justo frete al coño de mi madre.

Yo vi que esta era claramente la oportunidad que yo siempre había deseado tener para hacer realidad todas las fantasías que llevaba años teniendo con mi madre, pero…

Estaba claro que metersela se la podía meter sin ningún problema, pero no sabía como iba a reaccionar mi madre cuando se la metiera.

Por otra parte, si mi madre no estuviera obsesionada con la tormenta, ya tenía que haber sentido el roce de la punta de mi glande en sus labios vaginales, porque yo ya sentía que la punta de mi pene estaba situada allí mismo.

Cuando estaba yo en estas disquisiciones, sonó un trueno más fuerte que los anteriores, señal de que teníamos la tormenta justo encima de nosotros y el rayo debía haber caído muy cerca, mi madre dio un respingo hacia atrás, por el susto y se metió ella sólita mi glande dentro de su coño.

Ella no dijo nada, se quedó ahí quieta sin moverse, yo tiré con una de mis manos del elástico del slips, para liberar un poco más mi pene, di un empujón y le metí un buen trozo dentro de su vagina.

Ahora ya si que mi madre, por mucho miedo que tuviera, se tenía que haber dado perfecta cuenta que tenia mi pene dentro de su vagina.

Pero como ella seguía sin moverse y sin decir nada, supuse que entre el miedo de la tormenta y la sorpresa de lo que estaba pasando, se debía haber quedado en shock, así que yo, que ya estaba totalmente decidido a metersela entera, pasará lo que pasará despues, me situe bien, buscando el ángulo adecuado, la agarré con la mano que tenia libre de su cadera y de otro empujón se la metí enterita hasta dentro… Ufff

Ahí ya no me importaba lo que dijera mi madre y comencé a follarmela, primero despacito, pero luego ya dándole caña a la vez que, había quitado mi mano libre de su cadera, la había llevado a sus tetas y se las sobaba y pinza a sus pezones con mis dedos… Ufff

Yo estaba tan centrado en lo mio que me había olvidado de como reaccionaria mi madre, pero de pronto fui consciente de su reacción, porque empezó a gemir, primero suavemente, pero luego cada vez más fuerte, hasta que lanzó un grito, a la vez que apretaba con una de sus manos la que yo tenia en sus tetas y empecé a sentir las fuertes contracciones de su vagina en mi pene…

¡¡Joderrrr!! Mi madre se estaba corriendo, estaba teniendo un orgasmo… Ufff

Aquello ya fue demasiado para mi y sin poder contenerme ni un minuto más, metí mi pene hasta el fondo de su vagina y comencé a vaciar el contenido de mis testiculos dentro de ella… Ufff

Cuando terminamos de corrernos los dos, fue cuando me vino el sentimiento de culpa…
¡Joder!! Acababa de follarme a mi madre y…
Una cosa eran las fantasías y otra muy distinta la realidad, aunque he de reconocer que la realidad era muchísimo mejor que las fantasías…

Tal y como estábamos, sin sacar mi pene de la vagina de mi madre, porque estábamos perfectamente acoplados, acerque mi boca a su oreja y la dije en una especie de susurro:
– Lo siento mamá, pero no lo pude evitar.

Mi madre sin volverse me contestó:
– No te preocupes cariño, la culpa ha sido mía por meterme desnuda en tu cama, tu solo has actuado como lo que eres, un joven con las hormonas alborotadas.

A mi esa actitud suya me tranquilizó, pero también me excitó, porque pensé que si mi madre había tenido un orgasmo era porque ella también lo había disfrutado y si no estaba enfadada, lo mismo podríamos repetir y hacerlo ahora ya mucho mejor, así que se la saqué, para que ella se pudiera dar la vuelta y poder hablar viéndonos las caras.

La tormenta había pasado y los truenos se oían cada vez más lejos, así que ya no había motivo para que mi madre se quedara en mi cama, estando además desnuda.

Pero ella seguía allí, se había girado y seguía allí sin ninguna prisa por volverse a su cama.

De pronto, con una amplia sonrisa, como de complicidad me dijo:
– Bueno cariño, por fin lo has conseguido, gracias a la tormenta.

– ¿Como que, por fin lo he conseguido?
¿Que es lo que he conseguido?

– Pues cumplir tu fantasía de tener sexo con tu madre.

Yo me quedé que no sabia lo que estaba pasando, así que le dije:
– Pero, mamá, ¿como sabes tu eso?

Ella sin dejar de sonreír me respondió:
– Pues por lo que escribes en esa especie de diario que llevas en tu ordenador…

– ¡Joder! Mamá ¿Has leido mi diario?

– Pues sí, cariño, lo leí hace unos días, cuando entré para buscar unas fotos que necesitaba.

– Ya te vale, mamá, husmeando en mis cosas.

– Pues gracias a que tu mamá ha husmeando en tus cosas has podido cumplir tu fantasía más recurrente.

– Bueno, en realidad ha sido gracias a la tormenta.

Mi madre riéndose me dijo:
– Si, claro y a que “casualmente” tu pobre y asustada madre se metiera en tu cama completamente desnuda… Jajaja

Yo ya un poco mosqueado le dije:
– A ver mamá, ¿me estas diciendo que todo esto ha sido un montaje? ¿Que has aprovechado la tormenta para conseguir que te follara?

– Jajaja, si cariño, eso es exactamente lo que te estoy diciendo.

– Joder, mamá, ¿Quieres decir que desde que leíste mi diario y supiste que me moría de ganas de tener sexo contigo, tu también querías tenerlo y que aprovechaste la tormenta para ponerme a prueba?

– Pues sí, cariño, eso es lo que ha sucedido, todo ha salido como ambos queríamos que saliera, porque los dos estábamos predispuesto y aprovechamos la oportunidad que se nos presentó con el pretexto de la tormenta.

– OK, mamá, entonces supongo que, ya con todas las cartas descubiertas, ahora podremos volver a follar otra vez, porque mira como estoy yo…

Mi madre miró mi pene, que estaba como un palo y riéndose me dijo:
– Por supuesto, cariño, esta noche soy toda tuya, para que puedas cumplir todas esas fantasías qué llevas tanto tiempo teniendo conmigo, con tu madre… Jajaja

Yo ya, sin poder aguantar más, me metí entre sus piernas, que ella abrió desmeduradamente para recibirme, apunté mi pene a la entrada de su vagina y con lo excitado que estaba, se la clave enterita de un solo empujón.

Mi madre dio un grito de placer y de sorpresa, porque, supongo que no esperaba que se la metiera así y entre jadeos me dijo:
– Así me gusta, cariño, que metas tu enorme pene dentro del coño de tu pequeñita mamá y me folles sin contemplaciones.

Mi pequeñita mama, como ella había dicho, desapareció debajo de mi cuerpo, con mi enorme pene metido entero dentro de su vagina y yo, apoyándome en mis brazos, para no aplastarla, comencé a follarmela, como ella me había dicho que hiciera.

Como acababa de correrme hacia tan solo un momento, ahora no tenía prisa, así que me la follaba disfrutando de saber que me estaba follando a mi madre, como tantas veces me había imaginado cuando me masturbaba pensando en ella, disfrutaba viendo la cara de placer que ella ponía, con su boca abierta jadeando y sus ojos, a ratos cerrados, a ratos abiertos, mirándome fijamente, como si no pudiera creerse qué fuera su hijo el que la, estaba dando tanto placer.

De pronto los gemidos de mi madre se intensificaron, apretó con sus dos manos mi culo, en un deseo instintivo de meterme dentro de ella y lanzó por fin un grito de desahogo, seguido de fuertes gemidos y jadeos.

Mi madre estaba teniendo un orgasmo, yo sentí las contracciones de su vagina en mi pene y empecé a correrme tambien, viendo la cara de placer y felicidad de mi madre.

Los dos nos estábamos corriendo a la vez y gemiamos de placer… Ufff

No había sentido tanto placer en mi vida.

Entre jadeos le dije a mi madre:
– Mamá, me estoy corriendo dentro de ti, estoy volviendo a entrar donde me tuviste durante nueve meses.

A ella estas palabras mía la volvieron loca de placer y entre jadeos me decia:
– Siii, mi vida… Siiii.. Siento el calor de tu semen dentro de miiiii… Uffff… Uffff
Solo de pensar que me podrías estar embarazando si no tomará precauciones, vuelvo loca de placer… Ahah…

Mientras seguíamos corriendonos los dos, seguimos diciéndonos cosas así, lo que aumentaba nuestro morbo.

Un hijo embarazando a su madre… Uffff…
un auténtico chute de morbo para los dos.

Luego descansamos un rato y charlamos sobre como nos lo íbamos a montar en adelante.

Yo le dije a mi madre que yo quería seguir teniendo sexo con ella, siempre que pudiéramos.

Ella me dijo que comprendía qué por mi edad quisiera estar teniendo sexo a todas horas, pero que a ella le daba mucho reparo por mi padre, porque si se enteraba todo se iría al garete, que por ella no había ningún problema en que siguiéramos teniendo sexo, pero que tenia que ser un secreto entre nosotros, que nunca lo tenia que saber nadie y que teníamos que tener muchísimo cuidado para que nunca nos pillara mi padre.

Yo la dije que estaba totalmente de acuerdo y que haría todo lo que ella me dijera.

La pregunté si le gustaba follar conmigo o si solo lo hacía porque sabía lo mucho que yo la deseaba, por lo que había leído en mi diario.

Ella me dijo que desde que leyó mi diario le había surgido una incontrolable necesidad de hacer conmigo todo lo que yo había escrito que me gustaría hacer con ella.

Que llevaba días pensando que hacer, qué había pensado en hablarlo conmigo, pero que le daba mucho corte.

Que ella lo que quería era que se presentara alguna situación en la que yo le insinuara algo, para facilitarme qué me atreviera a dar el paso que nos separaba.

Y que, cuando oyó los truenos lejanos de la tormenta qué se iba acercando, pensó que esa podía ser la oportunidad que los dos estábamos esperando y que cuando sonó el primer trueno fuerte, no se lo pensó más, se quitó las bragas qué era lo único qué tenía puesto y ya totalmente desnuda se fue a mi dormitorio y se metió en la cama, acurrucados entre mis brazos, en la posición de cucharilla, esperando que la naturaleza hiciera su trabajo.

Y que lo que había pasado era lo que tenia que pasar al poner el cuerpo desnudo de la mujer que yo usaba como musa para mis masturbaciones a mi alcance.
Su cuerpo desnudo a disposición de un joven de 19 años, con el morbo añadido de ser madre e hijo.

A mi toda esta conversación me la había vuelto a poner dura, así que le dije a mi madre que ahora quería que se montara ella sobre mi y me cavalgara con mi pene dentro de su vagina.

Ella lo hizo encantada y cuando se subió a horcajada y apuntó mi pene a la entrada de su coño, un chorro del semen de mis anteriores corridas mojó todo mi pene y sonó como un chapoteo cuando se dejó caer y se lo clavó hasta dentro…

Seguimos follando hasta que caímos rendidos los dos.

Cuando me desperté el domingo mi madre ya no estaba allí, supuse que cuando se acostó puso el despertador a las 7am, que era la hora a la que se levantaba para ir a trabajar cuando tenía el turno de mañana.

En su cuarto se oían los ronquidos de mi padre que cuando llegaba de su turno de noche se metía en la cama y dormía durante tres o cuatro horas.

En mi casa todo iba como siempre, con absoluta normalidad, pero esa normalidad era solo aparente, porque detrás de esa apariencia, una madre y su hijo hacían vida de amantes en total secreto.

Al principio yo estaba todo el día empalmado y solo quería estar follandomela a todas horas.

Como es tan pequeñita la manejaba como queria, la cogia la levantaba agarradola por el culo, ella me rodeaba con sus brazos el cuello, pegaba su espalda contra la pared y se la metia con sus piernas rodeando mi cintura, luego la soltaba el culo y quedaba colgada de mi cuello sujeta por sus piernas y mi pene clavado en su coño… Uffff

Me la he follado encima de la mesa de la cocina, en la del salón, en el sofá, por toda la casa y a todas horas.

Había días que follabamos cuatro o cinco veces sin parar.

Los dos nos habíamos vuelto locos y lo único que nos gustaba era follar, no hacíamos ninguna otra cosa, solo follar.

A mi madre lo que más le gustaba y la volvía loca cada vez que follabamos era cuando me corria dentro de su coño, me decía que sentía como si mi semen la quemara por dentro y eso la producía un placer increíble.

Yo después de un año me fui calmando, pero ella ya se había acostumbrado y no quería parar.

Cuando estábamos solos andaba por la casa con tan solo una bata fina, sin nada debajo, me excitaba constantemente y no me quedaba más remedio que follarmela una y otra vez.

Mi madre se había vuelto una ninfomana y yo era el macho que tenia que satisfacerla.

Y así seguimos dos años después.

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