El paraíso de las ancianas

📋 Lecturas: ️7833
⏰ Tiempo estimado de lectura: 06:00 min.

Siempre he sentido atracción sexual por mujeres mayores cercanas a mi, de adolescente eran mis hermanas, primas, tias, mi mamá y todas las amigas de ellas, también mis maestras y compañeras de trabajo, con varias de ellas si llegué a coger.

Ahora, a mis 60 años, no han cambiado mis gustos, sigo buscando y cogiendo con mujeres mayores, vecinas y amigas la mayoría, sin embargo, se hace más difícil.

Hace poco, por por una multa de tránsito, me mandará hacer trabajo comunitario a un asilo, cuando entré, casi me desmayo, era un asilo de ancianas, de 70 en adelante, era el paraíso.

Mi trabajo era hacer reparaciones de todo tipo, era solo un día pero me ofrecí de voluntario y así podía ir seguido, siempre había algo que arreglar, pintar o reparar.

Me llamó la atención una mujer en especial, su baño tenía problemas y así pude platicar con ella y conocerla.

Se llama Margarita, es una mujer viuda, sin hijos, de 75 años, bajita, como de 1.50 de altura y algunos 45 kilos de peso, la Vi cuando hacía ejercicio y se nota que siempre se ha cuidado, sus movimientos son firmes y ágiles para su edad.

Me dijo que desde que quedó viuda se fue a vivir allí, para no estar sola y que a veces podía salir del asilo, siempre que alguien la acompañará, pero no siempre había alguien disponible.

Me dijo que le gustaba ir al cine y la invité, ella aceptó y quedamos de salir el sábado.

Pasé por ella, estaba muy limpia y arreglada, con un vestido y zapatillas, se veía muy guapa.

La traté muy bien, le abrí la puerta, la tome del brazo, incluso de la cintura, ella me lo permitió, compramos palomitas y refrescos, la rocé de la mano varias veces al tomar las palomitas y sentí que le gustó, todavía había tiempo antes de que tuviera que llegar al asilo, a las 10, así que la invité a cenar, aceptó y fuimos a un buen restaurante, pedí una jarra de clericot y eso la achispó, se puso muy platicadora y alegre, cuando salimos estaba un poco mareada, así que la tomé por la cintura y un poco más abajo, cuando llegamos, se despidió de mi, me dió un beso muy cerca de la boca y me dijo, estoy borracha pero me doy cuenta de lo que me agarras, me dió otro beso y se metió al asilo.

El lunes fui al asilo a pintar una pared y la busqué, le pregunté cómo se la había pasado, me dijo que muy bien, hacía mucho no salia, le dije que yo también y que me gustaría salir otra vez, me dijo que si, cuando yo quisiera, quedamos en salir el siguiente sábado.

El sábado pasé por ella temprano, traía unos pantalones de mezclilla y tenis, de lejos parecía una jovencita, delgada, pero de buenas formas.

Fuimos a un pueblo mágico que está cerca, desayunamos, conocimos el lugar, caminamos y luego a tomar unas cervezas para el calor.

Pasó lo mismo, con el alcohol se desinhibida y platicaba mucho, me preguntó por qué salia con ella y no con alguien más joven, le dije que desde que la Vi en el asilo me gustó y no dejaba de pensar en ella.

Y que pensamientos tienes conmigo? Me preguntó.

De todo tipo, le dije

De todos? Preguntó

Si, de todos, le dije

Incluso de sexo? Dijo

Si, me da pena, pero si, esos son los que más tengo

Hace mucho no tengo relaciones, me dijo

Yo tampoco, así que podemos practicar, si tú quieres

Seguimos platicando y tomando, nos salimos del lugar y nos fuimos al carro, allí me acerqué y la besé, ella respondió a mis besos, la acaricié de sus pechos y le besé el cuello.

Ufff! Me pones nerviosa!

No dije más, prendí el carro y nos fuimos a un motel, solo de entrar nos besamos y nos quitamos la ropa, la besé y acaricié toda, incluso las nalgas, los pechos y entre las piernas, descubrí que se estremecía y gemía quedito, seguí besando su clítoris hasta que sentí que se puso rígida y soltó un grito ahogado de placer.

La acomodé en la cama, abrí sus piernas y le acerque la verga a sus labios, poco a poco se la metí, me costó un poco de trabajo, estaba muy cerradita y mi verga es larga y gruesa, incluso me rocé, pero fue aflojando y se la metí toda, por su tamaño pequeño es fácil acomodarla, ella gozaba, la sentía feliz de tener una verga adentro después de muchos años, la acomodé en la orilla de la cama, puse sus piernas en mis hombros y me introduje en ella, era excitante ver esa mujer pequeña y delgada recibiendo una verga tan enorme, estuve bombeando un rato y la sentí cuando terminó otra vez.

La besé y la acaricié otra vez de todo el cuerpo, me acosté en la cama y la cargué y la puse sobre mi verga, poco a poco fue entrando, me gustaba ver su cara de dolor y placer al mismo tiempo, cuando se la clavó toda, se puso a mover y lo sabía hacer, exploté en uno de los mejores orgasmos de mi vida.

Regresamos al asilo, nos besamos y quedamos de vernos pronto, fue el inicio de una relación ardiente y la puerta al paraíso, seguí cogiendo con ella y ya les contaré en otra ocasión.

Compartir en tu redes !!
Coluesano1
Coluesano1
Artículos: 2