Con mi hermana en un hotel
Mi nombre no importa, solo diré que tengo 22 años y tengo una hermana que se llama Sofía, tiene 20 años, pero todos de cariño le decimos Sofi. Para que se den una idea de cómo es. Tiene un cierto parecido a la actriz porno Melody Marks, tiene poco busto, pero a pesar de ser flaquita, tiene muy buenas nalgas, y eso es gracias a que le gusta hacer ejercicio. Es algo recatada en la forma de vestirse, siempre le gusta andar con ropa holgada y rara vez usa ropa ajustada.
Mi relación con ella es de poca convivencia, y las pocas veces que salíamos juntos era solo para ir al gimnasio o para reuniones familiares. Bueno, todo comenzó cuando fue la graduación de Fátima, la mejor amiga de Sofía, ella vivía en la ciudad vecina, que está como a 3 horas de camino. Por temas de trabajo, mis papás no pudieron acompañarla.
Así que Sofía me insistió para que yo fuera con ella.
Accedí a ir, pero con la condición de no tardarnos mucho, ya que por la noche tenía compromiso con mi novia. Me dijo que el evento sería temprano, como a las 10, y por muy tarde a las 5 ya estaríamos de regreso.
Como era temporal de lluvias, por las tormentas el evento se retrasó un par de horas, desde ahí las cosas pintaron mal, total, todo terminó ya dando casi las 5 y me sería imposible llegar.
Ya de regreso, de nuevo comenzaba a llover, al ser de noche y lloviendo, mi visibilidad era reducida. Así que nos pasamos a refugiar a un pequeño hotel a bordo de carretera. Pasaron un par de horas y la tormenta disminuyó, ya a punto de dar salida me di cuenta que tenía un neumático pinchado, al no tener refacción, pedí ayuda en el hotel, me dijeron que el mecánico vendría hasta mañana temprano. Mi día ya no podía ir más mal.
Al no poder continuar, pasaríamos la noche en el hotel. Le pedí a Sofía que ordenara la habitación mientras yo pasaba al baño, al momento que regresaba me detuve por un instante en un rincón. Mi hermana estaba de espaldas hacia el mostrador hablando por teléfono, el tipo que atendía le estaba tomando fotos. En sí, su vestido no era muy corto, era largo, pero sí era muy ajustado a su cuerpo. Obviamente, mi primera reacción era irle a reclamar, pero por algo no lo hice.
Durante el trayecto al cuarto trataba de disimular para no mirarle el culo, pero me era imposible.
La habitación era de dos recámaras, yo ya estaba preparado para dormir. Mientras ella seguía sentada en su cama. Qué pasa, no puedes dormir, le pregunté.
Me dijo que el vestido era algo incómodo para dormir, y le dije que por qué no se lo quitaba o, al menos, que no tuviera ropa interior. Me dijo que claro que sí, que tenía, pero que le daba pena que la viera… Bueno, le dije, te daré la espalda para no mirarte mientras te lo quitas y te metes a la cama.
Solo oía el clic de su cierre al bajar, y los ruidos que producía al meterse a su cama. Ya puedes ver, ya terminé. Ahora ya duérmete, que mañana saldremos muy temprano, le dije. Mi hermana es de las que no batallan para dormirse y suele tener el sueño muy profundo, lo sé porque la mayoría de veces, mamá tiene que ir a despertarla a su cuarto.
Yo me quedé un rato más despierto, platicando con mi novia y contándole lo que había pasado… Después de unas horas, no podía borrar de mi mente aquel momento en la recepción. Nunca había visto con morbo a Sofía, pero entre más lo pensaba, más mi mente jugaba conmigo, no podía quedarme con las ganas de saber qué había bajo ese vestido. Estaba dispuesto a averiguarlo, ya que oportunidades como esta solo se presentan una vez en la vida, esperaría un rato hasta que se quedara dormida.
Le hablé un par de veces para comprobar que estuviera profundamente dormida, al no haber respuesta, me levanté muy despacio, enfocando solo con la pantalla de mi celular y sin hacer mucho ruido. Lentamente traté de remover las sábanas, pero estaba muy tapada. Esperé un par de horas, hasta que en uno de sus movimientos logró quedar de espaldas hacia mí. Esta era mi oportunidad, ya se apreciaba algo de sus hombros y pies, así que levanté poco a poco las sábanas, logrando que su espalda quedara descubierta; podía ver la banda de su sostén rosa, mi corazón latió muy rápido en ese momento, mis nervios eran demasiados, calme un poco mi respiración y continué removiendo las sábanas hasta el nivel de sus rodillas… quedando ante mí un hermoso culo en un diminuto short de licra color blanco que cubría apenas la mitad de sus nalgas.
A un costado de su cintura se remarcaba un borde de brillos de una tanga Victoria Secret, que hacía juego con su sostén, quería poner mis manos sobre sus nalgas y manosearlas; pero ¿y si tal?, y sentía el contacto de mis manos en su culo. Así que mejor no me arriesgué, y con la palma de mi mano trataba de darle unos roces ligeros, aquel momento me estaba volviendo loco, en ese momento solo quería apretarlas con ganas, pasar una y otra vez mi lengua sobre ese culo redondito, comerle sus nalgas, que se veían tan grandes y suaves, mejores que las de mi novia, pero no pude, el miedo a ser descubierto era más grande que el deseo de ese momento.
Por último, bajé mi rostro por su espalda, aspirando su rico aroma dulce que emanaba su piel blanca, como para embriagarse, dándole pequeños besos a esas nalgas tan suaves y deliciosas, volví a cubrirla nuevamente para que no se fuera a dar cuenta de nada.
Ahora nunca podría olvidar esa imagen, ni su olor; ambos habían quedado grabados en mi mente, mi pene estaba tan duro que me terminé masturbando, me imaginaba follándola, montando esas ricas nalgas y penetrándola hasta venirme dentro de ella.
Me dormí pensando en que por la madrugada podría apreciar de nuevo su hermoso culo, pero esta vez Sofía me despertaba a mí, ya estaba completamente vestida. Desayunamos algo mientras cambiaban el neumático; desde ese momento, cambió la forma en cómo la miraba, ahora ya no la miraba como mi hermana, sino como a una mujer.
Durante el camino, pensaría en cómo acercarme un poco más a ella para poder cogérmela, no me importaba que fuera mi hermana, realmente quería comerme ese culo, así que de una u otra forma lograría mi cometido…
«CONTINUARÁ…
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