Amor Filial | 15.055 lecturas |

A mamá le gusta ser bien puta conmigo

No se si mi mamá será la unica puta en este mundo, pero si así fuera, que suerte la mía. Aunque tiene sus 45 años se ha cuidado en todos los aspectos. Tiene un hermoso cuerpo. A cuidado muy bien su aspecto. Por una parte como ha sido una mantenida de primera, ocupa su tiempo para salir con sus amigas, ir al gimnasio, a goya, entre otras actividades. Han existido inmensas ocasiones en que la veo casi desnuda y lo único que se me viene a la mente es cuando podré cogermela. Afortunadamente hace unos días papá salió con unos amigos y mamá y yo nos quedamos sólos. Gracias a eso pasó lo que siempre esperé. Como había mencionado el fisico de mi mamá no está tan mal a pesar de su edad. Y no lo digo por impresionar pero tiene un rico cuerpo que con sólo verla se me endurece la verga enseguida. Su delgadez la hace ver muy sexy y muy buena como si fuera una chica de 20 años. Tiene un culo paradito, un abdomen plano y unos ricos pechos que aunque no son grandes sino de regulares, con solo hecarles un vistazo dan ganas de chuparselos. Tengo 24 años pero mis ganas de cogermela empezaron cuando tenía 16 años. Recuerdo cuando la vi bañandose. Ver su cuerpo todo desnudó me excitó muchisimo a tal punto que tuve que jalarmela e imaginando lo vi de ella. Yo había llegado de la escuela temprano. Papá había ido a trabaja y mamá como siempre haciendo el aseo d ela casa aunque cuando llegué no se escuchaba mucho ruido mas que la regadera. Supuse que ella estaría bañandose así que subí a las recamaras y entre a su cuarto. La puerta estaba emparejada. El vapor salía por la abertura de la puerta. Al principio temía asomarme de que me descubriera pero me armé de valor y entre al cuarto. Me acerqué a la puerta cuidadosamente y empujè la puerta un poco intentando encontrarla entre el vapor que invadía todo el baño. Ahí estaba. Dios mío, verla completamente desnuda hizo que mi verga se endureciera. Su cuerpo y su piel blanquita la hacía ver como la mujer perfecta. Tragué saliva y abrí birn los ojos para guardarme lo que estaba viendo. Sus manos recorrían su hermoso cuerpo. Aún no se enjabonaba sólo se mojaba ese sabroso cuerpo que tiene. Estaba de espaldas. Sólo miraba su culo paradito. Sus curvas eran perfectas, hacían resaltar ese hermoso trasero. Me daban unas ganas se tocarselo y chuparselo. Acarició su colita en forma circular, bajó su mano a su rabito y se frotó. Se lo limpiaba. Verla tocarce sus partes intiman me ponían muy caliente. Justo en ese momento se metió su dedo de en medio a su ano. Que rico fue ver eso. Metió la mitad de su dedo y se lo sacó. Lo mojó como si se limpiara. Luego de hacer eso, la muy puta los olió y sonrió. Al oler sus dedos que habían estado en su traserito me hizo tocarme la verga. La tenía bien dura. Juraría que si tuviera la oportunidad chuparía esos sabrosos dedos sabor a su culo. No podía seguir. Me salí del cuarto y bajé. Abrí la puerta principal y la cerre haciendo ruido.

– ¡¡ya llegué!!

Esa fue la primera y la última vez que la vi desnuda. El deseo de hacerla mi perra aumentó mas, y ahorita ni se imaginan. Hasta la fecha no ha dejado de mantener su linda forma y eso excita más de una mujer. El domingo pasado mi papá salió con sus amigos de la secundaria y mamá y yo nos quedamos abandonados en casa.

– ¿que hacemos?, preguntó al estar sentados en la mesa sin hace nada.

– pues…no sé…

– vamos di, ¿pedimos una pizza, vemos una pelicula, vamos al cine o que?

– jaja pues…si. Me gustaría comer unos unos hot dogs.

– yo no dije hot dogs pero pues ya. Solo hay que comprarlos.

Fuimos al super y de paso rentanos una pelicula. Llegamos, entramos a la cocina y empezamos a prepararlos.

– saca del refri lo necesario, dijo.

Mientras ella freía las salchichas mis ojos no dejaban de ver su hermoso culo parado. Moría por bajarle su pantalón y comerme ese rico trasero. Abrí el refrigerador y busqué la mayonesa, la salsa capsup, mientras que de reojo disfrutaba mirando su cuerpo.

– ¿ya encontraste?.

– ya, aquí están.

Terminó con las salchichas y las envolvió en el pan. Lavé un refresco que compramos, los sequé y miré nuevamente su cuerpo. Al estar ella de espaldas no me veía. Vestía un mallón color azul marino y una blusa blanca muy pegadita a sus ricos pechos y a su cintura haciendola ver como una hermosa hembra. Verla me excitaba demasiado. Mi verga se empezó a endurecer de verle ese culito tan rico que tiene. No sabía que hacer. Las ganas de cogermela me mataban lentamente. Me acerqué a ella mientras untaba mayonesa en los panes. Pegué mi cuerpo al suyo dejando mi verga a unos cuantos centímetros de distancia de su trasero. La agarré de la cintura.

– oye, no espantes así, dijo saltando y riendo.

– perdón es que tiene años de no tocar a una mujer, le dije.

– jaja tranquilo que yo soy tu madre

– lo sé, por eso lo hice.

– ¿cómo?

– nada, ¿ya están listos?

– pues si me ayudarás ya hubiera terminado.

– tu eres experta en la cocina, mamá yo no jaja. Oye que rico huele tu cabello.

– gracias, corazón. Hoy cambié de shampoo.

– …pues no se si hoy cambiaste pero huele rico.

Tener mis manos en su delgada cintura me enloqueció. Miré abajo a su culo. Los mallones le quedaban muy bien. Ajustados y pegados a su traserito. Pegué mi cuerpo al suyo valiendome madres lo que dijera. Mi bulto lo acerqué a su culo y mi pecho a su espalda. La abracé. Mis manos las puse en su estómago plano.

– ¿Que haces tú?, preguntó.

– nada, solo te abrazo.

– jaja si eso veo pero…nunca así como ahorita.

– mamá…

– ¿que pasó?

– estás hermosa.

– ¡ay gracias! Tiempo de no escuchar eso. – deberías porqué tienes un lindo cuerpo, dije dudando en decirle.

– oye, a ver ¿que tienes?, preguntó girando su cara a la derecha para verme de reojo.

– nada ¿porque?

– por cómo actuas.

– me encantas mamá, dije oliendo su cuello.

– oye, ¿que estás mal de la cabeza?

No le contesté y bajé mi mano derecha a su vagina.

– oye!!! Que te pasa!!! Quita tu mano de ahí!!!, me dijo sacudiendose y queriendo quitar mi mano.

– estás calientita, que rico.

– hijo, oye!!! Esto no está bien!! Sueltame!!

– no, mamá!!! Siempre he querido hacer esto!!

– hijo, porfavor!!!

Frotaba su caliente vagina con mis dedos. Cerraba sus piernas evitando que la siguiera tocando.

– ssshhh!!! Déjate, mamita!!! Porfavor!!! He tenido tantas ganas de tocarte!!

– parale!!! Es encerio!!! Me dijo exaltada.

– no lo haré hasta que te coja!!

– ¿que?, estás enfermo, mocoso!! Ya basta!!

– callate, nos escucharan!!!

Se recargó en la barra cansada de no poder ganarme. Mientras se reponía aproveché para acariciar su rica vagina consiguiendo que cediera.

Entre su respiración mezcló uno leves jadeos. No diría que le gustaba pero era obvio que reaccionaría por lo sensible que es su parte íntima.

– dejate, relajate, mamita.

– ya, no sigas, Aaahhh!, me pidió liberando un suave gemido.

– te va a gustar, aprovecha que no está papá.

No respondía.

– tienes un culo hermoso, mamá. Tan hermoso que muero por comertelo.

Mientras le hablaba sobre lo que pensaba de ella masajeaba circularmente su sexo en la parte de su clítoris.

– …Jorge…Aaahhh!! Para!!!

La forma en como me lo pedía no me convencía para que parara. Le estaba gustando o al menos le excitaba.

– que rico es esto. Me gustaría chupartela y meterte la lengua. Probar tu linda vagina. A puesto a que te sabe bien rica.

Se levantó de la barra quedando parada. Acerqué mi boca a su oreja y dije:

– vamos, hermosa, no digas que no te gusta. ¿Te digo algo?.

– ¿que?

– cuando era más chico te vi desnuda.

– ¿que? ¿cuando?

– estabas bañandote. Me excité mucho cuando oliste los dedos que habían estado en tu sucio culo. Me calentó mucho que tuve que masturbarme.

– ¿porque yo, Jorge?. Soy tu mamá, entiende.

– lo sé, pero tu cuerpo me encanta. Verte el culo hace que mi verga se ponga bien dura.

– vamos, bebé detente, me decía cuando ya estaba cediendo.

– relajate, ¿si?. Tienes tu rajita bien mojadita. Sería rico pasarte la lengua y probarte.

Acostó su cabeza en mi hombro derecho sin decir nada más.

– ¿te gusta, preciosa?

– ¿heee?,

Estaba ya excitada y eso me excitó más a mí.

Quité mi mano y subí su blusa hasta destapar sus ricos pechos.

– Díos mío!!! Que ricas las tienes.

Ver sus pechos redondos endurecieron mi miembro. Desabroché el seguro de su sosten que estaba en medio de las dos copas y al fin pude ver esas deliciosas bubis.

– miralas, mamita, que ricas están. Tienes duritas tus puntas. Listas para jalartelas.

– Jorge, ¿que estamos haciendo?, debemos parar.

– no mamita, relájate, no pasa nada.

Tomé sus chichis y resbalé mis dedos sobre sus duras puntas.

– ¿te gusta mamita?

– …ajá

– ven tocate, le dije tomando sus manos para llevarlas a sus tetas. Empezó a tocarse.

– eso, mami, pelliscatelas.

Bajé su mallón hasta sus tobillos.

– que delicia de culo. En verdad que lo tienes bien sabroso.

– jorge…

– tranquila, déjame disfrutarte un poco.

Tomé sus nalguitas y se las levantaba. Su calzón se le metía entre sus glúteos.

– ¿te gusta tocarlo?

– si, mucho. Estás bien buena. Tienes un culito bien paradito.

– rcuerdo cuando olí por primera vez uno de tus calzones. Que ricura de aroma.

– ¿cuando fue eso?

– cuando tenía 17. Había entrado al baño y en el sesto estaba un calzón negro tuyo. Me tomé la libertad de olerlo. Respiré la parte del culo y apestaba bien rico.

– no digas eso. No te creo. Eso es muy repugnante.

– a mi me gusta lo repugnante. Incluso soy capaz de olerte ahorita. Y no creo que sería el único, mamita. Seguro muchos hombres lo harían. Reconocen lo ricota que estás. Ya me imagino lo que te harían.

– ya no digas nada, callate.

– ¿te gusta como te toco?, le susurre al oido.

– no,

– entonces ven, tocate tú, le dije tomando su mano poniendola sobre su calzoncito.

Su cara solo reflejaba excitación, placer. Le gustaba tocarse. Ella solita fue frotando su linda vagina. Besé su suave cuello, aprete su cintura, y pegué mi verga a su hermsoo culo.

– siente como la tengo. Tengo unas putas ganas de metertela, undirtela bien adentro.

– no podrás, estás mal.

La abracé y presione fuertemente mi miembro.

– ¿apoco no te gustaría que te la metan ahorita?

– si, pero…

– entonces déjame hacerlo. Papá no se enterará, es un idiota que desaprovecha lo buenota que estás.

– dejalo, él atiende su trabajo.

– es un pendejo y no lo vas a cambiar. Déjalo que trabaje mientras yo puedo cogerte más rico. El ya es un viejo.

Me había enojado todo eso. Que papá no la atendiera como debiera es algo que me enfureció. Le di una fuerte nalgada.

– aaauuu!!! No me pegues!!

– no hables, callate, o te doy más duro.

Acaricié su traserito. Pasé mis dedos entré sus dos glúteos. Sentí como su cuerpo se retorcio al rosar mi mano.

Me arodille quedando a la altura de su culo. Lo tomé y presioné mi cara en él.

Por fin lo hice. Tomar su culo y olerlo.

– Jorge!!! No hagas eso!!

– ¿porque no, mamita? Huele bien rico.

– eres mi hijo…

Separé sus nalgas como si quisiera ver su lindo ano y metí mi naris en esa parte.

– Dios!! Jorge, no!! Ahí no!!

– vamos, hermosa. Quiero chupartelo!! Cogerte y lamerte tu sucio culito.

Bajé su calzoncito desnudando por completo su colita. Dios mio no creí tener la suerte de hacer eso, de ver su trasero tan cerca. Cubrí sus nalgas con las manos y las separé para ver su rico ano. Verlo hizo calentarme mucho. Mi verga estaba tan dura y lista para metercela. Mis ganas de churla no podía controlarlas. Así que lo hice. Resbalé mi lengua probando ese ano.

– Aaahhh mmmm!!! Jorge no…

Jadeaba de que le había gustado. La puta fingia que no le agradaba lo que hice pero fue todo lo contrario.

– que rico te sabe. Podría pasarme horas chupandotelo. Resbalé suavemente mi lengua otra vez.

– …espera…no sigas

– callate, si bien que te gusta. Relajate.

Escupí su ano y succioné mi saliva de su culo.

– ¿te gusta?

– me encanta un chingo.

Miré por debajo y vi como se rascaba su clítoris. Se masturbaba mientras le comía el culo.

– ¿que piensas de mí?, preguntó excitada.

– que eres una puta perra bien hecha. Y eso te hace más rica. Dejar que tu culo te hace una linda hembra.

– ¿si?

– en verdad. No puedo creer que papá prefiera estar más en su trabajo que con una sabrosa mujer como tú.

– gracias. Dijo riendo.

Le di un leve azote haciendo temblar su nalga izquierda. Levanté sus nalguitas y lengueteé de nuevo su húmedo rabo. Separarle con ganas las nalgas hizo que su ano se abriera un poco. No lo tenía tan apretado la perra y eso me generó más ganas de chuparle. Presioné mi lengua en su agujerito consiguiendo que entrara.

– Aaahhh que rico!!! Dijo mamá soltando un ligero jadeo.

Ambos lo disfrutabamos. Le gustaba que le chupara su culo. Puso su mano sobre mi cabeza y me acaricio.

– así!!! Metela más!!, me pidió bien excitada, y lo hice. Me jlaba mi verga al mismo tiempo. Me aparté un poco.

– que rico culo tienes. Te sabe bien rico.

– ¿te gusta lamerlo, corazón?, ¿te gusta mi culo?

– si, me encanta. Sabe rico.

– ¿a que sabe?

– no sé…tiene un sabor dulce y a la vez ácido, pero rico.

– Rayos, ¿que pensaría tu papá?

– no tiene que saber ese imbécil. Mientras no se entere, podremos hacer lo que nos plasca.

– ven, sigue, me dijo acercando mi cara a su ano.

Que puta era mi mamá. Había logrado hacerla mía.

Me paré.

– ¿que tal sentiste que te chupara?

– rico. Lo haces bien, dijo mirandome de reojo.

Acaricié su húmedo ano con mi dedo medio. Sabiendo que es el mas largo de todos me decidí introducircelo lentamente.

– Aaahhh!!! Dios!!!, Jadeó.

– ¿te gusta?

– …si!!, contestó mordiendo su labio inferior.

No me iba quedar así, así que retiré un poco el dedo hasta la uña y se lo volví a meter hasta la mitad.

– Aaahhh!!! Ya!!! No más!!!

– tranquila, hermosa, dije dandole un beso en su delicado cuello.

– estás bien buenota, mamá. Me excitas mucho. Empecé a mover mi dedo por dentro.

– no, espera, dijo.

– ¿porque eres tan insegura si sabes que lo disfrutas?, le pregunté.

– tengo miedo

– ¿de que?

– de esto. Sabemos que no es correcto.

– si nos gusta que más podemos hacer.

– piensa en tu papá.

Ignoré que lo mencionó y le pregunté:

– ¿te limpias bsien el culo?

– …si, ¿porqué?

Enterre bien mi dedo hasta el fondo.

– Aaahhh!!! Jorge!!!, jadeo mamá

– eso preciosa, disfruta.

Retiré el dedo. Creí que saldría un poco de excremento, pero nada. Salió todo limpió algo lubricado de su ano.

– me dan ganas de probarlo.

– no, no lo hagas, no seas sucio.

No le hice caso y lo hice. Me metí a la boca llevando su sabor a mi lengua.

– mmmm…que rico sabe, dije.

Vi a mamá y su rostro reflejaba desagrado.

– ¿a que sabe?

– dulce, muy rico la verdad.

Bañe mi dedo con un poco de saliva y se lo volví a meter.

– Aaahhh!!! Deja de hacerlo.

– no lo haré. Y callate si bien que te gusta

Saqué nuevamente el dedo y por tercera vez le introduje dos dedos. El indice y el de en medio.

– Aaahhh!!! Rayos!!! Espera!!!

– quieta, tranquila.

– noo!!! Me duele un poco!!

Y le creía. Su anito no estaba tan abierto pero sólo así lograría agrandarselo.

– están atorados

– descuida, ahorita te los meteré bien.

Se los dejé para que se relajara.

Su mano la llevó a su culo queriendo sacar mis dedos pero no la dejé. Es más, por hacer eso, se los metí con fuerza.

– puta madre!!! Nooo!!! Aaahhh!!! Duele, Jorge!!

– tu quisiste que lo hiciera, así que guarda silencio.

Dejé mis dedos dentro de ella por dos minutos, dejando que se dilatara su ano. Los saqué y brucamente se los metí a la boca.

– ten, chupalos!!

No quería. Giraba su cabeza de un lado a otro evitando que se los metiera a la boca. Tomé su mandíbula, y le pellizqué la punta izquierda de su teta. Abrió la boca quejandose del dolor y aproveché para meterlos.

– eso, chupalos, succionalos.

Sólo me miraba de reojo. Rodeaba mis dedos con su lengua. Los lamía.

– ¿te gusta verdad?, dije y le di un beso en la mejilla derecha.

No me decía nada. Con la otra mano empecé a acariciar su clítoris. Al hacerlo hecho hacia atrás su culito pegandolo en mi verga. Cerró los ojos para disfrutar.

– quiero que pruebes mi verga, mamá. Quiero penetrarte la boca. Ven, bájate.

Retiré mis dedos, los chupé y esperé a que ella hiciera su trabajo. Cambiamos de lugar. Quedé recargado sobre la barra. Se agachó quitandome el cinturón, desabrochando el botón de mi pantalón y bajando el cierre ansiosamente. Me bajó el pantalón a mis rodillas dejandome solo con el boxer. Mi verga estaba tan dura que hacía que se rormara un bulto en mi boxer. Acercó su cara a mi boxer.

– está durita, corazón.

– si, mama. Chupala, andale.

Bajó mi boxer y saltó mi miembro en su cara.

– Dios, dijo riendo.

– ¿te gusta?, apuesto que la tengo mejor que papá.

– …si, mucho mejor. Más larga y más rica.

– que esperas, metetela en tu boquita, le dije untando mi punta en sus labios. Saco su lenguita y la resbalo en mi glande muy suavemente haciendome estremecer de placer.

– eso, así!!! Dije acariciando su cabello.

Sólo me miraba.

Succionó mi punta y poco a poco se la fue metiendo. Que rico resbalaba sus labios. Conforme se la iba metiendo succionaba y lengueteaba mi verga.

– que rico lo haces, mamá. Sigue, no pares, dije con una voz cortante.

– está muy rica, mi vida. Me gusta mucho tu verga.

– si, que bien que te guste. Porque voy a querer que me las sigas mamando.

– mmm cuando quieras, bebé.

Se lo sacó de la boca y lo escupió. Su saliva resbalaba por todo mi tronco. Lo estiró y lo levantó para lamer desde mis testículos hasta la cabeza. Lamió todo. Extendió su lunda lengua en cada parte de mi miembro. Lubricaba muy rico mi verga.

– metetela de nuevo, le pedí con desesperación. Y lo hizo la muy puta.

Abrió bien su boca y se la comió.

– Aaahhh!!! Eso!!! Comegela toda!!!

La tomé de la nuca y la jalé hacia a mi logrando que le entrara bien rico. Al ver como le penetraba la boca, se la dejé por unos cuantos segundos. Que delicioso me la succionaba. Lo hacía como si bebiera de él. Sus labios estaban a punto de tocar mis bolas. Así que se la hundí hasta su garganta.

– tragatela, mamita. Abre bien la puta boca para que te entre.

Subió su mirada a mi rostro. Se veía tan sexy, tan rica. No creía que mi mamá fuera a hacer estás cosas conmigo. La peiné mientras chupaba mi miembro.

Sus ojos empezaron a brotar pequeñas lágrimas. La estaba dejando sin aire. Y a pesar de eso no se la saqué. Al contrario se la enterre más. Se hizo hacia atrás pero la acerqué a mi tomandola bien de la nuca.

– orale, tragatela!!! Bien que te gusta, mamita!!

Su respiración empezó a acelerar. Se la sacó y tomó un poco de aire agitada. Se la metí de nuevo.

– espera…, dijo sin terminar su frase.

– ¿a que me espero, mamá?

Su boca regaba un poco de saliva resbalando por su mentón. Se la empujè bien hasta adentro. Quería casi asfixiarla. Empezó a atragantarse, no aguantaba. Me gustaba verla así, ahogandose. Se la sacó eructando y tosiendo. Sus ojos lloraban. Escurria salivita de su boca.

– …rayos!!! Estaba quedandome sin aire!!

– que rica te veías, le dije excitado.

– eres un imbécil!!!

– callate, si bien que lo disfrutabas, le dije dandole una suave calletada.

Mi verga estaba cubierta de su saliva. Agarré mi pene y se lo unté en sus labios. Mojaba su boquita con su propia saliva.

– abrela boca, le ordené.

– no, ya no.

No me hizo enojar pero no me iba a quedar así.

– vamos, abre la boca.

– no, me quieres matar.

Agarré sus cachetes y se los apreté, casi pellizcandoselos.

– ay!! Ay!! No!! Sueltame!!

– no, y abre la boca!! Le dije resbalando mi punta en su boca queriendo metersela.

La maldita no quería. Al no obedecer, le di una calletada que hiciera hacer lo que le pedía. Pasaron 10 segundos exigiéndole hasta que lo hizo. Le metí la verga y se la saqué. Metía y sacaba, metía y sacaba mi pene de su linda boca.

– abrela bien, le ordené.

Se la metí y s ela dejé hasta ver que se ahogaba. Se la retiré y la dejé respirar un poco. Se la volví a meter hasta el fondo y se la dejé.

– abre bien la boca, pendeja, le ordené algo enojado.

Muy sumisa que era mi mamá. Había yo tomado él control como siempre había soñado. Cuando noté que sus ojos se pusieron rojos y sacaban lágrimas, se la saqué. Al hacer eso hizo un sonido como si quisiera vomitar, soltando al mismo tiempo un ructó, la putita de mi mamá. Mi verga salió bien mojada de su saliva, era como mucosa.

– no creí que te gustara mamar así de rico, mamá.

– no lo hago.

– no te creo, ¿así se la chupas a papá?

– no, para nada, el trabajo ya no lo deja estar conmigo.

– descuida, preciosa, ahora me tienes a mí. Ven, quiero cogerte.

– ¿cogerme?

– si, levantate, le contesté.

Se puso de pie.

– cambiate. Recargate sobre la barra.

Lo hizo. Se puso de espaldas.

– levanta tu culo. Agarra tus nalgas y seprarlas, déjame verte bien abierta.

Puso sus manos en cada nalga y las separó de modo que se le viera el ano bien abiertote.

– que rica te ves así.

Estaba tan caliente que le metí los dedos al ano.

– Aaahhh!!! Jadeó al meterle los dedos en el culo.

– lo siento mamá, pero estas tan buena que es inevitable hacer lo que hice.

Le saqué mis dedos y los chupé.

– que rico saben.

– que puerco eres, no hagas eso.

– cierra la boca!!, le ordené azotando su culito.

Me acerqué a ella. Tomé mi verga y la coloque en su anito.

– ¿Si lo meterás ahí?

No le contesté y la penetré para que cerrara la boca.

– Aaahhh!!! Dios!!!

– eso!!! Que rico!!! Dije muy excitado.

– sacala!!! Me duele un poco!!

– ahorita se te quita, relajate.

Se la metí más adentro.

– Aaahhh!!! Puta madre!!! Detente!!!

– tranquila, tranquila!!!, la calmé besando su cuello.

Sus manos rosaban mi cara. La verdad no le incomodaba, muy por el contrario lo gozaba.

– separa bien tus nalgas, deja que te entré toda, le pedí.

Lo hizo sin ningún problema

– ¿así?, preguntó con una suave y sensual voz.

– así, preciosa.

La penetré lentamente, hundiendo mi verga hasta el fondo de su culito. Mis testiculos chocaban en sus nalgas.

– Aaahhh!!! Esta muy adentro!!!

– si, mamita!!! ¿te gusta?

– …si!!! Metemela!!!

Escucharla decir eso, me encantó. Pareció haber destruido esa barrera de inseguridad en ella.

– ¿así, hermosa?, le pregunté metiendola con ganas.

– sii!!! Así!! Vamos!!!

– ¿que pasaría si papá te escuchara?

– ya no me hables de él, ¡¡Aaahhh!!! Ya estamos haciendolo!!!

– está bien.

– que rico lo metes!!! Aaahhh!!! La tengo bien metida!!!

– sii!!! Que delicia!!! Me gusta que tu culo me masturbe!!!

Rodeé su cintura con mi brazo izquierdo y con mi mano derecha tomé su seno izquierdo. La abracé fuertemente para penetrarla mejor.

– ¿quien te enseño a coger así?, preguntó exaltada de placer.

– nadie, más que las ganas de cogerte!!

Su mano izquierda tomó su pecho derecho y se pellizcó la punta, mientras que su otra mano acariciaba su rica vagina.

– masturbate!!! Frotate el clítoris!!!

– sii!! Eso hago!!!

– ¿quieres estar más comoda?

– …ajá…si!!!

– ven, entonces, le dije retirando mi verga de su ano.

Me subí el boxer y el pantalón sin esconder mi verga parada. Se subió todo. La tomé de la mano y la llevé a mi su recamara. La tumbe haciendo que brincara su cuerpo en la cama. Se acomodó. Sin pedirselo se quito su mallón y su calzoncito. Hice lo mismo. Me subí a la cama quedando en medió de ella. Abrió sus piernas para que me acercara más.

– ven, metela aquí, me dijo tomando mi verga y metiendola en su hermosa vagina.

– Aaahhh!!! Siii!!!, Jadeó.

– Dios mio!!! Siii!!!, dije al sentir como introducía mi miembro en ella.

La sensación de tener mi pene dentro de ella era indescriptible.

– que rico!!! Metemela toda, mi amor!!! Vamos!!! Me pedía abriendose toda. Sus piernas las flexionó. Me recosté sobre su estomago pero sin caer en ella.

– que rico se siente, mamita!!!

– si, mi vida!!! Muy rico!!! Cogeme!!! Metemela toda!!!

– sii!!! Claro que si!!!

Empecé a cogermela lentamente. Metía y sacaba mi verga.

– me gusta tu verga, Jorge!!! Me la metes muy rico!!! Siento que me vendré!!!

– sii!! Vente!!!

Empecé a penetrarla con un ritmo más acelerado.

– ssiii!!! Siii!!! Sigue!!! No pares!!! Aaahhh!!! Dios!!! Maldita sea!!! Jorge!!! Jorge!!!jadeaba y decía mi nombre mientras me la cogía. Miré su rostro. Se veía tan linda. Parecía como si quisiera llorar, mordia sus labios, arrigaba su frente, su respiración aumentó.

– ¿quieres más? Aaahhh!!! Siii!!! ¿he?, ¿te gusta?, le preguntaba muy excitado.

– siii!!! Siii!!! Vamos!!! Aaahhh!!! Me vengo!!! Me vengo!!! Dios!!! Siiii!!! Siii!!!

Mi ritmo la volvía muy loca.

– Dios!!! Sacala!! Sacala!!! Aaahhh!!! Rayos!!!

Se la saqué y justo cuando lo hice solto un chorro de agua. Había tenido un rico orgasmo. Expulsó su agua femenina.

– Aaahhh!!! Díos mío!!! Puta madre!!! Siii!!! Siii!!!jadeaba mientras sacudia su mano en su vagina. Se masturbaba. Mientras lo hacía expulsaba pequeños chorros de su orgasmo. Su rostro refleja placer puro. Los ojos los hacía como si se fuera a desmayar. El placer de soltar ese rico orgasmo la mataba. Sus miernas temblaban un poco. Su cuerpo s eestremecia. Se retorcia.

– Jorge, no creí tener un orgasmo tan pronto.

– me encantó!!! Te viste tan linda!!

La besé. Mordí suavemente su labio inferior y se la volví a meter.

– Aaahhh!!! Sii!!! Así bebé!!! Metela toda otra vez!!!

– ¿así, corazón!!!, le pregunté

– sii!!!mmm que rico!!! Sigue, papito!!! Cogeme!!! Soy toda tuya!!!

– sii!!! Te entra bien rico!!! Aaahhh!!!

Se la saqué lentamente para que disfrutara.

– ven, cambiemos. Chupamela otra vez.

Nos posicionamos haciendo el 69. Puse mi cabeza sobre la almohada. Tomó mi verga con sus manos y empezó a jalarmela y a chuparme la punta. La lengueteaba. Al tener su exquisita vagina frente a mi inicié una ricas lamidas en su clítoris.

– Aaahhh!!! Siii!!!, Jadeó cuando resbalé mi lengua en su zona.

– chupamela, mamita.

Probar esa rica vagina fue de lo mejor. Tenía un sabor ácido pero muy rico. Su rajita estaba rasurada, y eso era muy excitante en una mujer como ella. No se veía tan grande por el deporte.

– que rico, mi vida!! Sigue!! Comete mi vagina!!! Lengueteamela!!

– si, mamita!! Eso hago, está bien rica.

– hazme lo que quieras!!

No podía contener la necesidad de hacer mis porquerías. Tener su culo en mi rostro era una de las cosas que mas deseaba. Lamí su vagina y me dirigí a su ano.

– mmm que rico, dije agarrando sus nalgas y las separé para que su rabito se abriera bien. Verselo hizo que se me parara más. Lo sentía. Tenerla en esa posición hacía que mi excitación siguiera creciendo sin parar. Lamí su rico hoyo.

– Aaahhh!! mmm sigue, dijo.

– ¿te gusta mamita?, le pregunté mientras lengueteaba la entrada de su culo.

– sii!!! Me gusta!! Chupamelo!!!

– claro que si, preciosa.

Limpiaba su ano con mi lenguita. Le acariciaba suavemente. Sentir mi verga dentro de la boca de mamá era una sensación extremadamente deliciosa.

– chupala, mamá. Cometela toda.

Lamía mi punta. Escupió mi pene y lo chupó recogiendo su saliva. Bien mojada que tenía mi verga. Se levantó quedando casi sentada sobre mi cara. Al tener mis accesibilidad a su trasero, tome sus glúteos y se los besé. Mordí cada parte de ellos dirigiendome a su orificio. Separé sus nalguitas y le metí la lengua en su ano.

– Aaahhh!!! Que rico!! Metela!!

– ¿te gusta que te chupe?

– si, mi amor, me encanta. Meteme tu lengua!! Vamos!!, me pedía mientras se acaricaba el ano con su índice.

Se lo metí la puta.

– eso, que rico, metelo todo, le dije.

– ¿te excita que haga esto?

– si, me encanta.

Retiró su dedito y lo tomé con mi boca para chuparselo.

– mmmm!! Como puedes hacer esto.

– está bien rico tu culito.

– ¿te gusta mucho?

– si, mamá, me calienta un chingo. Me gusta cuando te pones tus jeans bien apretaditos. Cuando te veo el culo me dan unas ganas de lamertelo.

Terminé mi oración y le metí dos dedos por el ano.

– Aaahhh!!! Metelos bien!!!

– claro que sí.

Metí mis dedos bien hasta el fondo hasta que sus pliegues tocaran mis nudillos.

– ahora cambiemos. Se paró haciendo aún lado sus rodillas. Acomodé las almohadas de modo que me pudiera recostar en la cabecera. Lo hice. Se acercó a mí y me montó. Tomó mi verga y la resbalo en sus ricos pliegues húmedos.

– metetela, le pedí.

– ¿quieres eso mi amor?, me preguntó sonriendo.

– si, hermosa, le dije desesperadamente.

La colocó en la entrada de su linda vagina y la fue metiendo lentamente.

– Aaahhh!!! Eso!!! Uy, que rico!!

– ay, que rico, ¿verdad?, dijo ella.

Tome su cintura y la bajé hacirndo que le entrara toda mi verga.

– Aaahhh!!! Mmmm si!! Ya me entró!!!

Empezó a brincar lentamente. Se sacaba mi verga hasta la mitad y se sentaba. Repetía varias veces el mismo movimiento. Agarré su culito y se lo masajeaba.

Junté mis piernas para que pudiera arrodillarse bien. Sus piernas cerraron las mías.

– saltame, brinca con más rapidez.

– ¿encerio?

– si, vamos.

– …pero…no te vallas a venir en mi.

– no, yo te aviso.

Empezó a aumentar el ritmo de sus brincos.

– Aaahhh!! Se siente rico, bebé!! ¿Te gusta que salte así?

– si, así, Aaahhh!!! No pares!!! Sigue!!! Aaahhh!!! Coges bien sabroso!!

Acerqué mis dedos a su lindo ano y los metí.

– Aaahhh!!! Eso!!! Metemelas más!!! Cogeme el culo!!! Siii!!!, me pedía la puta de mi mamá.

Me abrazó y abrió más las piernas.

– creo que me vendré otra vez!!! Me decía muy excitada.

– siii!!! Que rico!!! Hazlo!!! Baña mi verga!!!

– ¿eso quieres?

– siii!!!

Miré su rostro y podía notar como estaba a punto de explotar. Su boca estaba bien abierta, sus ojos casi soltaban lágrimas de no poder más. Estaba muy excitada.

– brinca más rapido!! Vamos!!! Vente!!!

– siii!!! Siii!!! Así!!! Que rico!!!

– eso, mamá!!! Brincame!!! Más rápido!!! Haz que me venga!!! Porfavor!!! Quiero bañarte de semen!!

– no, corazón!!! Aaahhh!!! Eso no!!!

– si!!! Que rico!!! Me vengo!!! Siento que lo haré!!!

– Dios no!!! No lo hagas!!!

– sii!!! Vamos!!!, le pedía metiendo tres dedos en su ano.

– Aaahhh!!! Nooo!!! No entran!!! Me abren mucho!!!

– que bueno!!! Eso quiero!!!

Mis dedos estaban bien metidos en su rabito. Penetraba con fuerza ese rico orificio.

– para, para!!!

Los retiré. Estaban bien húmedos de la lubricación de su culo. Mi excitación me hacía hacer lo que me diera la gana pero también quería que ella lo gozara, así que preferí meterle el más largo.

– Aaahhh!!! Así!!!

– ¿te gusta? ¿que sientes?

– muy rico, me gusta!!!

Penetrarla por su sexo y su colita era fantastico. Columpiaba su cadera de madera que mi verga resbalara de adentro hacia afuera.

– Aaahhh!!! Sigue!!! Me quiero venir!!!

– ¿eso quieres, corazón?

– sii mamita!! Me gustas mucho!!

– ¿si?

– Aaahhh!!! Yaa!!! Ya casi!!! Dios!!! Brinca!!!, le pedía yo a lo que accedio. Mi verga estallo en el último sentón que hizo.

– Aaahhh!!! Que rico!!! Siii!!! Eso!!! Yaaa!!!, jadeaba yo abrazandola fuertemente al mismo tiempo.

– hazlo, mi amor, expulsalo!!! Ssshhh, ssshhh, ssshhh!!! Me relajaba acariciando mi cabeza.

– Perdón, mamá, no podía contener pas ganas.

– no te preocupes, me gustó que lo hicieras.

Nos quedamos abrazados unos cuantos minutos. Luego mamá se levantó y entró al baño dejandome recostado sobre su cama.

– ya llegué!!! Anunciaba papá.

Rapidamente me paré. Me puse el pantalón, la playera y me salí a verlo.

– hey!! ¿Que tal te fue?

Estaba un poco tomado, y era obvio que llegaría así. Estando en esas condiciones todo estaba bajo control.

– mamá salió. ¿ya tan rápido?, preguntaba sonriendo.

– …¡ya!, ¿que hicieron?, preguntó.

– …pues no mucho, la verdad, vimos una película, contestó mamá abrazandome por atrás.

Una hora después todos fuimos a dormir. Vi que la puerta se abría. Era mamá.

– toma, tontito, lo dejaste en el cuarto. Me Aventó el boxer. Se acercó a mí y me plató un beso en la frente. Gracias por todo, mi vida.

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