Una mágica noche con madre e hija

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Estaba con unos compañeros de trabajo en el bar, tomando unas copas después de trabajo, cuando vi entrar a la hermana de mi amigo. Me disculpé con mis compis y fui a saludar a la chica.
.- Hola… Saludé… Cuanto tiempo sin verte.
.- Hola… Saludó… Es verdad. Desde que mi hermano se fua a trabajar fuera, ya casi no nos vemos.
.- ¿Qué haces por aquí?… Pregunté.
.- He cerrado un contrato de seguros aquí cerca… Me explicó… Y he parado a tomar algo.
.- ¿Puedo acompañarte?… Pregunté indeciso.
.- Claro… Contestó risueña… Vamos a sentarnos en una mesa. Tenemos que ponernos al día.
Me despedí de mis compis, con las consiguientes bromitas, y me senté con ella en una mesa. Estuvimos hablando, poniéndonos al día, donde me enteré que su padre había fallecido en un accidente de trafico, en uno de sus viajes. Le di mi pésame. Seguimos hablando. Yo le comenté que estaba divorciado, ella también. Entre charla y charla terminamos cenando en el bar y salimos juntos. Ella no tenía coche y me ofrecí a acompañarla a su casa. Cuando llegamos, me invitó a subir para tomar una última copa. Mi sorpresa fue al entrar en su piso, que su madre estaba allí, pues vivía con ella. Tras los saludos de rigor, nos preparamos unas copas los tres. Entre copa y copa, la cosa se iba calentando, pues la hija puso música suave y comenzamos a bailar, con roces y toques por todo el cuerpo, míos hacia ellas y de ellas hacia mí. Tanto se calentó la cosa que terminamos los tres desnudos en la habitación.
Mientras le comía el coño a la madre, la hija me mamaba la polla. Al poco cambiaron y era al revés, le comía el coño a la hija, mientras la madre me la mamaba.
.- ¿Quién quiere ser la primera?… Pregunté.
Sin decir palabra, la que se colocó a cuatro y separó las piernas fue la madre. Aunque ya era mayor, aun conservaba un buen cuerpo, con buenas tetas y un delicioso culo. No lo pensé y agarrándola de las caderas se la inserté en el coño de unan sola vez, soltando un gemido entre placer y un poco de malestar, pues no estaba lo suficientemente lubricada. Después de unos segundos comencé con el bombeo. Al principio lento y poco a poco iba acelerando hasta que ella se empezaba amover al ritmo de mis embestidas, llegando los dos al orgasmo al mismo tiempo, inundando su coño con mi lechada, la cual solté en varios chorros.
Nos dejamos caer sobre la cama, con mi polla aun dentro de su coño, hasta que poco a poco se fue saliendo debido a la flaccidez.
.- Echaba de menos una polla… Comentó entre jadeos… Sobre todo la tuya.
.- Ha sido una sorpresa… Comenté… No esperaba este delicioso recibimiento.
.- Cuando te vi… Comentó la hija… Pensé en este momento.
Dicho esto, empezó a besarme por todo el cuerpo, llegando a mi polla y saboreando los jugos de su madre y los míos, se la metió en la boca y empezó a mamar hasta ponerla de nuevo en acción. Una vez activa, se subió encima de mí, y de una sola sentada se metió mi polla en su coño, comenzando a cabalgar como una amazona. Mientras su madre fue al servicio. Cuando regresó, se colocó sobre mi cara y comencé a disfrutar de ese coño maduro, que hacía unos minutos, me había follado. Lo lamía de arriba a abajo, mientras ella gemía y se deshacía en orgasmos. La hija seguía cabalgando mi polla, hasta que los dos llegamos a corrernos a la vez, llenando su coño con mi leche, aunque menos, debido a la corrida con la madre.
Los tres desnudos, nos acostamos y nos quedamos dormidos abrazados.
A la mañana siguiente, me desperté con una dulce sensación, pues me estaban mamando la polla las dos, turnándose para metérsela en la boca. Después de una follada a cada una, me vestí y me despedí para ir a trabajar.

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Sevilla1972
Sevilla1972
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