Anal con una deliciosa gatita culona
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Lilian es amiga de mi prima Brenda, se conocieron en la universidad e inmediatamente me gustó.
Lilí es bajita, morenita, con unas nalgas y caderas enormes, piernas anchas y tiene un hermoso cabello que le llega a la mitad de la espalda y una sonrisa muy coqueta.
Nos empezamos a llevar bien, muchas veces salí con ella y traté de conquistarla pero siempre me decía que ya estaba saliendo con alguien, así me tuvo aproximadamente 3 años.
A finales del año pasado mi prima me dijo que Lilí ya no tenía novio y que yo le gustaba pero que en ese momento no quería tener una relación. Eso me desilusionó mucho porque seguíamos saliendo, varias veces nos besamos, pero ella mantenía firme su decisión.
En abril Brenda, Lilí y otra amiga de ellas, Diana, planearon ir a Cancún un fin de semana, mi prima me invitó y yo acepté porque Lilian iba a ir y era una oportunidad para intentar algo con ella.
Tal fue mi sorpresa que cuando llegamos al aeropuerto Lilí llegó con un cabrón.
—Ya se me quitaron las ganas de ir—. Le dije a Brenda.
—Vamos allá encuentras otra morra.
Llegamos al hotel, Alan, el wey que llegó con Lilí, pidió una habitación para ellos, Diana y su novio igual, Brenda y yo en otra habitación.
Bajamos a la playa. Un tipo se le acercó a mi prima y se la llevó abajo de una sombrilla para platicar, yo fui detrás de una colombiana, fuimos a comer y estuvimos un rato en la playa pero no pegamos onda.
En la noche regresé al hotel. Cuando salí del elevador vi a Alan saliendo de la habitación con su maleta, no le di mucha importancia.
Un par de horas después bajé a la piscina y vi que Lilí estaba nadando, me vio y se acercó a mí.
—¿Y tu wey?
—¡Se fue, resulta que el cabrón está casado!
—¿Jajaja y cómo supiste?
—Porque su esposa le marcó y se empezaron a pelear y lo mandé a la verga.
—Jajajaja.
—No es gracioso
—Tú lo trajiste.
—¡Ay ya sé!
En ese momento vi a una linda rubia de tetas y nalgas pronunciadas, cuando iba hacia ella Lilí me detuvo.
—¿Por qué no te metes? Está rica el agua.
Sus nalgas se veían deliciosas en bikini negro.
—Claro.
Nos besamos mientras metía la mano debajo de su bikini para acariciar su cosita.
—Mejor vamos a la habitación—. Me dijo al oído.
Me dio un largo y apasionado beso mientras me conducía a la cama.
Le quité el bikini, me arrodillé y tomándola por la cadera comencé a hacerle sexo oral, le di la vuelta y comencé a besar y dar pequeñas mordidas a sus nalgas y muslos. Me hizo una señal para que me pusiera de pie.
—Espérame tantito—. Me dio un beso y se metió al cuarto de baño.
Cuando regresó estaba vestida de gatita: orejas, collar, medias de red, zapatillas altas y un plug con la colita. Gateó hacia mí
—Esta noche seré tu gatita—. Me dio la cadena de su collar, subió a la cama y comenzó a chuparme la verga
—Dame de perrito—. Dijo ofreciéndome su templo de caderas anchas y duras nalgas. Hice a un lado la colita y la penetré lenta y delicadamente.
—¡Más fuerte, nalguéame!
La sujeté de la cadera con fuerza y aumenté el ritmo, a la par que la sujetaba del cabello y jalaba la cadena de modo que arqueaba la espalda dando gemidos como de mona china.
Sus nalgas, más anchas que mi pelvis, golpeaban deliciosamente con cada embestida, Lilí gritaba y arañaba las sábanas.
La nalgueaba, mordía sus nalgas y hundía mi boca en su conchita probando su delicioso néctar mientras ella gemía.
Cambiamos de posición, ella se puso boca arriba y me acarició la verga con sus zapatillas.
—¿Te gusta?
—Me encanta.
—¿A sí? Chúpamelos.
Le quité las zapatillas y las medias. Lamí sus plantas extremadamente suaves y lisas, mordí sus deditos con un perfecto y hermoso pedicure francés.
Se la metí sin dejar de lamer sus pies. Lilí se retorcía de placer mientras se apretaba las tetas, se estimulaba el clítoris y se lamía los dedos saboreando nuestros jugos.
Luego me hizo una paja con los pies, estaba a punto de correrme en ellos pero se incorporó y comenzó a mamármela
—Dale a esta gatita su lechita.
Me chupaba los huevos, se metía mi verga hasta el fondo de la garganta, recorría lentamente desde la base hasta el glande, yo solo trataba de no terminar en su cara.
—¿Te gusta?
—Sí, preciosa.
Siguió chupándomela, esta vez más rápido, no pude contenerme y me corrí en su boca, mi leche escurría bajando por su cuello hasta su pecho, escupió lo que quedaba de leche en la palma de su mano y se frotó las tetas.
Su cara era de satisfacción, se quitó el plug y el resto del disfraz de gatita.
—Vamos a lavarnos—. Me dijo llevándome al cuarto de baño.
Nos metimos al jacuzzi y nos sentamos frente a frente, subió sus piernas en mis hombros, llevando sus pies a mi cara, seguí lamiéndolos con delicadeza.
Se puso en cuatro, apuntando sus nalgas a mi cara.
—Quiero anal.
Tomó mi verga y la introdujo en su culito apretado haciendo un delicioso twerking. La tomé del cabello, jalándolo pidiéndole que no se detuviera, que lo hiciera más rápido, ella gemía y yo con ella.
Se dio la vuelta y quedamos de frente, volvió a introducir mi verga en su culito, se puso en cuclillas, subiendo y bajando las nalgas que golpeaban el agua con fuerza.
—Vamos a la regadera papi.
La cargué y la subí en mí, volvimos a hacerlo anal. Lilí clavaba sus uñas en mi espalda mientras yo la subía y bajaba sintiendo cómo apretaba muy rico el culito. Me corrí dentro, ambos soltamos un profundo y largo gemido.
—Estuvo muy rico nena.
—Ay sí papi, tú eres un máster.
Terminamos de ducharnos, yo enjabonaba su delicado cuerpo y ella el mío.
Dormimos un rato abrazados.
Acariciaba sus duras nalgas, la verga se me volvió a poner dura y la subí en mí haciendo un 69. Mordía y lamía sus nalgas y las apretaba con fuerza, ella no se distrajo, seguía comiéndome la verga con furia. Se volteó dándome a probar sus tetas.
—¿Te gusta mucho mi corazón verdad Angelito?—. Dijo dándose una fuerte nalgada.
—Sí preciosa me encanta.
—A mí me gusta sentir tu vergota en mi culito.
—Aprietas muy rico bebé.
—Dame otra vez por el culito así bien rico—. Me pajeó y se metió mi verga, soltó un gemido de alivio y se dejó caer sobre mí.
—Qué delicia amor, mueve esas ricas nalgas—. Le di una fuerte nalgada.
—¡Ay qué rica verga!—. Me mordió el cuello, me dio unas lamidas en el rostro y aumentó el ritmo.
—¡AY ME VENGO!— Gritó Lilí.
—Córrete en mí, siéntate en mi cara.
Hundí la cara entre sus nalgas, lamiendo su culito abierto, ella se inclinó para chuparme la verga.
—¡AAYYYY QUÉ RICO ME VENGOOO!—. Soltó un espeso squirt y yo me vine en su boca.
—¡TÓMATE MIS JUGOS ANGELITO!
Me tragué toda su espesa leche, Lilí quedó rendida sobre mí, seguí comiéndole el culo y la conchita, apretó las nalgas como si quisiera ahogarme.
—No lo había hecho tan rico, te tenía un chingo de ganas.
—Jajaja lo sé, no cualquiera tiene unas así—. Se apretó las nalgas orgullosa.
—Quiero que sean para mí nena.
—Uhmmm podría ser—. Me dio un beso y se acomodó para dormir.
Lo triste fue que no quedamos en nada porque tuvo que irse a España para estudiar su maestría, igual en ese tiempo empecé a salir con Megan.
No nos prometimos nada para cuando ella regresara, ambos sabemos que las cosas salen mejor cuando no se planean.
