Trío con mi vecinovia y una deliciosa gatita rubia
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Michelle es otra amiga de Megan. Una vez me confesó que le contó de nuestras travesuras sexuales y que a Michelle le encantaron los detalles de nuestros encuentros y a nosotros sus fotos provocativas.
Hablamos mucho y las charlas se fueron haciendo largas y calientes. Fotos iban y venían, una que otra video llamada.
El morbo nos ganó a los tres, así que fijamos un día para encontramos con esa rubia hermosa y culoncita que nos venía comiendo la cabeza desde hacía unos meses.
A Megan y a mí nos excitaba la idea de una cita triple; jugar a olvidar la parte sexual, beber unos tragos y luego precalentar las cosas, así que acordamos vernos en un pub.
Nosotros llegamos primero, pedimos algo y esperamos por ella, con esa ansiedad de saber si realmente se presentaría o no. Quince minutos después llegó un WhatsApp de Mich: «Estoy llegando», y una sonrisa se nos dibujó en el rostro.
Y ahí la vimos, entrando imponente con un vestido cortísimo que dejaba ver sus piernas impecables y torneadas, todos en las mesas voltearon para verla atravesar el lugar, es una muñequita que sin lugar a dudas llama la atención por donde pasa.
Se nos acercó, nos saludamos amistosamente y la charla comenzó, hablamos de cosas triviales hasta que llegamos a las confesiones sexuales, de las fantasías y deseos de Michelle, y de nuestras experiencias con las amigas de Megan.
Después de un par de horas de charla decidimos dar el siguiente paso, al menos Megan y Michelle ya se habían comido con las miradas.
Pagamos y conduje al motel que Michelle eligió, pasamos los tres sin problema.
Ya en la habitación el coqueteo entre ellas siguió con caricias y besos.
Megan tomó la delantera y comenzó a desvestirla, confirmando que todo lo que estaba en las fotos de Michelle era firme y real.
Yo miraba todo desde un sofá al costado de la cama, pude notar el nerviosismo de Michelle pero también ella no dejaba de disfrutar de los labios de Megan recorriendo sus pezones, deslizándose por su vientre, bajando suavemente hacia su conchita cubierta por un hilo negro y diminuto.
—Amor, lame los pies de Mich—. Le ordené, Mich me miró extrañada y Megan comenzó besando sus tobillos y siguió con su lengua lamiendo por encima de las zapatillas plateadas de Mich, continuó con el tacón de aguja y yo empecé a jalármela.
Lentamente Megan despojó a Mich de las zapatillas y siguió con besos en sus pies largos y delgados.
—Lame sus plantas cariño.
Megan obedeció, cogió ambos pies y deslizó su lengüita a lo largo de las plantas de Mich, su cara se puso roja de penita y exitación.
—Mich, acaricia las nalgas de Megan.
Mich lo hacía con delicadeza y apretaba las nalgas de mi chica y yo seguía masturbándome.
—Son una delicia tus caricias nena, me encantan—. Decía Megan mientras seguía adorando los pies de Mich.
Después de un rato Megan acomodó a Mich en la cama boca arriba con las piernas abiertas, le ordené que volviera a ponerle las zapatillas a Mich y recorrió nuevamente sus pezones erectos mientras acariciaba sus piernas, que se abrían dispuestas a recibir placer, sus respiraciones podían sentirse en la habitación. Mich gemía con cada beso que tocaba su cuerpo, se escuchó un fuerte suspiro cuando Megan pegó el primer beso húmedo en los labios vaginales de Mich.
—Ay sí qué rico nena—. Decía Mich entregada a Megan.
Noté que Mich acabó por primera vez, luego Megan le metió un dedo y logró que acabara dos veces más. Los dedos de Megan entraban y salían llenos del néctar de Mich, que no podía ocultar su calentura, gimiendo, gritando y retorciendo almohada, sábanas y todo lo que tuviese al alcance de sus manos.
—Chúpate los dedos—. Ordené a Megan.
Volvió a dedear a Mich empapando sus dedos con néctar espeso.
—Prueba amor—. Megan metió sus dedos en mi boca.
Me terminé de desvestir rápidamente y entré al juego de ellas. Me puse detrás de Megan, que estaba en cuatro sobre la cama y seguía chupando la hermosa conchita depilada de Mich.
Empecé a chuparle el culito a Megan mientras mis dedos húmedos se adentraban en su conchita empapada, no necesité mucho para que Megan acabara un par de veces, mientras que ellas seguían besándose y acariciándose.
Sabía que era la primera vez de Mich con una chica y tal vez no se animaría a más que unas caricias y besos, por lo que intercedí para que Megan pudiera tener sus orgasmos.
Luego de estar un rato en esa posición, Megan se recostó boca arriba en la cama, pidiendo que Mich se sentara en su cara, quedando su conchita justo en la boca de Megan para seguir practicándole sexo oral.
Megan quedó con las piernas abiertas para que yo pudiera cogérmela. Mich estaba muy caliente, acabó una vez más, empapando la cara de Megan que para ese momento ya había acabado con mi verga dentro suyo, podía sentir cómo le temblaba la conchita con cada penetración hasta el fondo que yo le hacía.
Megan intentaba gemir y gritar de placer, pero su lengua no dejaba de fundirse con el clítoris de Mich.
Hasta ese momento yo no había participado con Mich en nada, por lo que me pareció buena idea comenzar con unos besos mientras ella seguía disfrutando del sexo oral que le practicaba Megan, quedando un triángulo perfecto en la secuencia visual; Megan acostada boca arriba, Mich sentada en su cara, besándose fogosamente conmigo que cerraba ese triángulo hermoso con mi verga dentro de Megan.
Note fácilmente por sus besos que Mich estaba muy caliente, así que rápidamente decidí intercambiar posiciones; me puse boca arriba en la cama, Megan entendió rápidamente la idea y se sentó en mi cara, ocupando el lugar que tenía Mich y me puso un forro mientras me chupaba la verga.
Con un movimiento de cabeza invité a Mich para que se sentara en mi verga dura y parada, entró fácilmente, ya que estaba muy húmeda de tanto acabar.
Mich dio un grito y soltó el cuerpo mientras yo veía cómo mi verga desaparecía dentro suyo, una vez que entró toda la agarré fuertemente de la cadera y ella comenzó a cabalgarme, era una hermosa gatita en celo. Se movía perfectamente al compás de mi verga, que parecía estar hecha a su medida, pude sentir cómo rozaba las paredes de su conchita y sus gemidos de placer lo comprobaban.
Parecía que sabía lo que me gustaba y cómo debía moverse. Sentí cómo Mich acabó mientras seguía subiendo y bajando al ritmo justo, espeso néctar chorreaba por mi verga, me aprisionó entre sus muslos soltando pequeños espasmos y fuertes gritos.
—¡AHH AHHH AHHHHH, SÍ BABY, SÍ SÍ, ASÍIIIIII AAYYYYY!—. Gritaba Mich empapada en sudor.
Mi verga sintió la presión de ese squirt que quería salir, casi sin encontrar un lugar de escape, sentí cómo un calor invadía mi pelvis empapada por esa hermosa acabada.
Llevé mi mano a su boca y entendió rápidamente; me lengüeteó los dedos y los llevé a su clítoris presionándolo con cada cabalgada que ella me daba, no demoró demasiado en acabar una vez más.
—¡VERGAAA QUÉ RICO! ¡ASÍ BABY, ASÍIII!—. Gritaba Mich sin poder contenerse, sus firmes piernas comenzaron a temblar y su cuerpo se volvió espasmódico, haciendo notar que estaba por acabar una vez más.
Megan la tomó de la cabeza y se fundieron en un beso húmedo y salado, formando nuevamente un triángulo perfecto y mientras Megan acababa una vez más chorreando mi cara y gritando sin poder contenerse.
Mich explotó, literalmente, se levantó de encima mío y soltó un squirt que salió con presión y a medida que mi verga iba quedando al descubierto, más fuerte era el chorro que salía de Mich tanto que me empapó hasta el pecho y con su mano derecha golpeteaba su clítoris, como pidiendo que esa acabada no parara nunca.
Quedé exhausto, empapado y con Megan lamiendo el néctar de Mich de mi pecho.
Me quité el forro, Megan y Mich estaban abrazadas sobre la cama besándose, con sus caras empapadas y con el maquillaje corrido.
Puse mi verga en medio de sus bocas, no hizo falta mucho para que sus lengüetazos hicieran el efecto deseado y con muy pocos movimientos logré acabar a chorros sobre sus rostros, ellas esperaban ansiosas su premio y una vez obtenido se fundieron en un beso, lleno de transpiración, semen y sexo.
Como pudimos fuimos los tres juntos a ducharnos, felices y agotados, sabiendo que esto, ésto, es solo el primero de varios encuentros.
