Amor Prohibido entre yo y mi… – I, II

Duración estimada de lectura: 35 minutos

Visitas: 62,921

Capitulo 1. Nacimiento del deseo.

En esta historia es basada en una experiencia real entre mi madre y yo. Quiero aclararles algo, esta historia será algo larga, quizás mas de lo que ustedes están acostumbrados.

Empezare por presentar a todos los que involucrados en la historia. Primero mi padre se llama Abraham y cuando empezó esta bella historia el tenía 45 años, es de complexión, delgada, carácter fuerte, le encanta TOMAR CERVEZA, FUMAR, cual chimenea, trabaja en plataforma petrolera en ciudad del Carmen, Campeche, por lo tanto, baja cada 14 por 14 días. La siguiente es mi madre se llama Aracely, mide 1.67 metros, tenía en ese momento 38 años, es una mujer de complexión delgada, tiene un buen busto sin ser exagerado, cintura media, cadera ancha por haber tenido 2 hijos, pero si es pompuda, nalgona en pocas palabras, cuando empezó todo. Mi hermana Ana, de 25 años en ese momento ya estaba y sigue casada. Y yo soy Humberto, inicialmente tenía 18 años, mido 1.80 metros, actualmente tengo, 20 años, estudiante de derecho en la Universidad, por lo que mi madre tiene 40 años actualmente, mi padre 47, y mi hermana 27.

Una vez presentados los integrantes, empecemos la historia. Como dije hace un poco más de 2 años. Lo que lo inició fue que en ese tiempo mi padre estaba en la casa y le faltaban unos 2 a 3 días para regresar a plataforma y lo volveríamos a ver en 15 días. Era un fin de semana pasándola como siempre en casa, eran las 9 o 10 de la mañana no recuerdo, pero mi papá estaba sentado viendo la Tv, fumando, bebiendo cerveza, mi madre preparando el almuerzo, ya era una rutina para ella, no había comunicación entre ellos, solo lo básico y hablo realmente lo básico:

– Tráeme otra cerveza, aprovechando que vengas tira las colillas y cenizas.
– Si, cariño respondía mi madre.

O tráeme papel de baño que ya se gastó, tráeme la comida aquí en la sala, tráeme, tráeme y tráeme… eso el único dialogo que había entre ellos. Desde hace 3 o 4 años, mi padre no sale con ella, ni para la compra de la semana, o al cine, a nada. Solo llega a casa, se sienta a ver tv, pasa de ahí a su cuarto y de su cuarto a la sala.
Por mi parte, entre mi padre y yo había amor y aversión al mismo tiempo, nos queríamos (eso creo, al menos de mi parte hacia él), pero no le gustó para nada que no quisiera estudiar algo referente a su área de trabajo, pero la verdad, prefiero las leyes, desde que fueron en ese tiempo en la preparatoria, abogados reconocidos en nuestra ciudad y del país. Esa aura de respeto, me fascino.

Dicho lo anterior, se imaginarán el trato con él era mas fría. Pero con mi madre era todo lo contrario. Teníamos un trato de amor, había platica de todo tipo, nos mandábamos reels de las redes sociales, nos etiquetábamos en algo que nos gustaba y cosas así.
El caso es que ese día, mi padre le dice que le lleve mas cerveza y tire los cigarros, como la ví apurada con la comida, decidí hacerlo, le lleve la cerveza, lleve las colillas, las tire en la basura, y regrese el traste que usaba para esa función.

Mi padre, en lugar de agradecer, hace lo contrario, empieza con sus cosas:

– Se lo pedí a la mujer de la casa, no al niño de mamá. ¿O que eres mujer?
– Nada, nada, como veo a mamá ocupada haciendo la comida que te gusta (Puerco entomatado), no quise molestarla y te lo traje, no me cuesta nada apoyar en algo como traerte la cerveza y tirar la colilla. Solo eso. Además, también se me antojo algo frío y aproveche a dártelo.
– Mmmm.. si tu lo dices. Entonces… ¿siempre vas a entrar a ser abogaducho?
– Si, ya presenté el examen de admisión, solo estoy esperando si me quedó o no.
– Eso es una perdedera de tiempo, a menos que tengas un padrino para que entres al gobierno, de lo contrario solo será un desperdicio de tiempo y dinero.
– Ya me las arreglare, no te preocupes. Bueno, sigue viendo lo tuyo.

Me retire para evitar mas insultos y desprecio de mi padre. Fui con mi madre que estaba cocinando la saludé:

– Hola ma
-Hola cariño, gracias por llevarle la cerveza a tu padre y tirar las colillas.
– No hay nada que agradecer ma, ya sabes que si puedo te echo la mano. Aprovechando ¿quieres que te ayude en algo?
– Ay hijo, te lo agradezco. Puedes cortar los tomates y macharlos un poco para que se sofrían un poco en lo que corto el puerco.
– Claro ma.

Para que quieres más, habrán pasado 5 minutos así exageradamente cuando voltea mi padre y me ve cortando los tomates, llevándolo al traste que me dijo mi madre.

– Ja, ja ahí acabo el gran abogado, terminando como chacha, jajaja,
– Ya déjalo en paz, solo me esta ayudando a terminar más rápido la comida.
– No pasa nada con ayudarla, es más, no me hace más o menos hombre, además, así aprendo a cocinar en lo que consigo a una mujer como ella. Esto último lo dije viendo a mi madre, la cual me mira y veo como se sonroja.

Parece que le mente la madre con ese comentario y se levanta como endemoniado ya simbrado con las cervezas que se había chingado, eran como 7 u 8 latas.

– ¿Qué dijiste pedazo de pendejo? ¿Qué no soy hombre por cocinar?, eso es de mujeres, NO NECESITO SABER COCINAR, para eso esta mi mujer.
– No dije que lo seas, dije que a MI, no me hace ser menos o mas hombre si aprendo cocinar, así no dependo de una mujer.
– ¿Ahora me dices que soy pendejo por depender de ella?
– (Me lleva la chingada, todo lo confunde). No, tú no. Hablo de mí. Que tal si me sale mala mujer, o que no sepa cocinar, ¿ya me jodí no lo crees?
– Mmmm…(balbucea y no le entendí ni madres)
– Ya, ya, le dije que me ayude a cortar los tomates, no es para tanto amor, así lo termino mas rápido, ve a ver la tv, y apenas este la comida te aviso. Y si quieres te la llevo a la sala.
-Mmm… -No dice nada y se va a su asiento amarranarse.
-Vaya lio por ayudar a mi linda ma. Se lo vuelvo a decir, ella me sonríe.

(Cabe mencionar que ese día lucía muy bien), fue creo el momento que la ví no como madre, sino como mujer. La describiré como estaba vestida ella ese día:
Usaba una blusa escotada en V, short corto que le llega a las caderas, ajustado, de tela ya desgastada, algo deshilachada, color rosa. Se veía UN MUJERON, ¿porque vestía así? Bueno es lo único bueno de mi padre, le gusta exhibirla, que la miren, no se si por morbo o no, pero lo que si sé es que le gusta exhibirla, es como una esposa trofeo: ¡Mírenla, es mi vieja! Ya que cuando se le decía que hay que ir a comprar la despensa cuando esta el, le dice que ropa se ponga, obvio nada vulgar, pero que la haga lucir el cuerpo, es de esas mujeres que si o si te hacen voltear a verla. Y en casa, le pide o exige que se vista así.

Bueno, retomando la historia. Desde esa vez, es cuando la ví como una mujer deseable.
La casa que fue el lugar donde se sembró la semilla, creció y se fue alimentando por la indiferencia, maltrato de mi padre hacia ella, el apoyo indirecto de mi hermana y otros factores fue lo que hizo que germinara esta relación prohibida hacía ella.

Describo nuestra casa para que se imaginen como es:
Vivimos en el sureste mexicano, ya sabrán donde por la ubicación del trabajo de mi papá. En un fraccionamiento privado, donde los vecinos son familia de la mayoría de los trabajadores de ese mismo sector laboral. Desde el exterior destaca una fachada moderna de tonos claros, con un pequeño jardín bien cuidado y un portón metálico automático. Tenemos una cochera donde se tiene el Aveo que conduce mi madre, y un Atos donde me transporto a la escuela.

Al entrar, la sala es amplia y fresca gracias al aire acondicionado, indispensable por el clima cálido y húmedo del lugar. Un sofá en forma de «L» de color gris o café ocupa el centro de la habitación, acompañado por una mesa de centro de cristal y un mueble para una televisión grande.

La cocina está integrada al comedor con una barra tipo bar. Los gabinetes empotrados en la parte alta de la pared son de madera o acabado brillante, y siempre hay suficiente despensa. El comedor tiene una mesa para seis personas.

La recámara principal posee una cama king size, un amplio clóset y un baño privado, y también cuenta con aire acondicionado.
Hay una habitación que le pertenece a mi hermana, que se ha mantenido así para cuando viene con su esposo.

Mi habitación, que esta cuenta con mi cama doble, a un lado de ella un escritorio pequeño donde esta asentado mi laptop, una lampara de estudio. Frente a la cama, esta empotrado una barra para colocar mi consola de videojuego, la tv esta pegada a la pared, una pequeña de 32”.

En el patio trasero, se encuentra la batea, los tendederos para la ropa, al fondo de ahí la pared que divide a la siguiente casa, Dicha pared cuenta con una altura de 2 metros y medio aproximadamente. Para tener privacidad. Cabe mencionar que la casa es de una sola planta, con opción para construir un segundo piso. Pero ahí se quedó.

Bien, ya conoces un poco el lugar donde la gran mayoría de las cosas pasan.

En fin, retomando la historia, sigo ayudando a mi madre en la cocina, la veo como mujer, antojable, deseable así vestida. Me fijo en sus pechos, en sus nalgas como se balancean en cada movimiento que hace al momento de caminar, de cortar el puerco, en cada movimiento en sí. Estoy tan absorto, distraído viéndola, que mi madre nota mi mirada y me pregunta:

– ¿Que es amor, tengo algo? O porque me miras tanto.
– Ah, no, nada, (no le podía decir que la estaba mirándola como mujer), Solo huele rico la comida.
– Ja, ja, hay amor solo es el tomate sofriéndose, no le puesto aun la carne.
– Aun así, huele rico.
– Bueno, mándale un mensaje a tu hermana pregúntale si va a venir con su esposo o no para saber cuanto voy a cocinar.
– Ok, ahora se lo mando.

Le mando mensaje a mi hermana a los minutos, solo contesta que vendrá solo ella a casa. Así mi madre ya sabe cuanto va a cocinar y servir.

A eso de las 12:30 pm, llega mi hermana, nos saludamos, saluda a mi padre, le avisamos si quiere comer con nosotros o en la sala viendo su programa de Tv, el responde que ahí, porque va a empezar su futbol. Mi hermana ayuda a poner los platos en la mesa, yo llevo los vasos, saco el refresco, el hielo.
Mi madre le lleva su comida, se regresa con nosotros a servir la comida de los demás, nos sentamos y almorzamos, mi hermana empieza a platicar con mi madre, yo solo me limito a escuchar.

– Como te decía mamá, debes aprovechar salir de vez en cuando con papá, o sea, se la pasa encerrado ahí, llega aquí y sigue encerrado en lugar de ir contigo a pasear, cine, parque, la idea es salir mamá.
– Ay hija, ya sabes como es tu padre. No niego que si me gustaría salir, mis salidas son únicamente al super, con los vecinos en una reunioncita y cosas así.

Escuchando, noto la mirada de mi madre, con un dejo de tristeza, que extraña salir le digo:

– Oye ma, si vamos tu y yo a dar una vuelta, no se para despejarte un poco. Mira que van a dar apenas las 2 de la tarde, si quieres y te deja papá, ¿te animas?
– Ay, no sé hijo, que pensará tu padre si salgo estando él aquí
– Ay mamá, sal, mi papá esta perdido viendo su futbol, está ahí sentado y nadie lo va a mover de su lugar, lo conoces. – Decía mi hermana, secundando mi propuesta.
– Bien, esta bien. ¿A que hora quieres que salgamos? – Me pregunta.
– Si quieres en una hora, hora y media. Para que te alistes.
– Bueno, ayúdame, hija a buscar que ponerme.
– ¡Dale! Gracias Beto, así le ayudas a mamá a salir de esta jaula.

Me fui a mi cuarto, estuve buscando que ponerme, pensando donde llevar a mi madre a despejarse y tenía razón mi hermana, desde hace 2 años no salía, no la llevaba al parque, cine, cuando salía era para comprar la despensa, ir a visitar a una amiga y ya. Así que pensando en eso. Decido ponerme un pantalón de mezclilla, una playera tipo polo, color blanca. Mis zapatos casuales. Antes me meto a bañar, me alisto 30 minutos antes ya estaba listo. Me siento en la sala junto a mi padre, que ya estaba mas ebrio, me llevo las latas, las colillas. El me ve, me pregunta a donde iba, le comenté que íbamos a llevar a Ana a su casa. Mi padre:

– ¿También va a ir tu madre?
– Si, quieren seguir el chisme, ya sabes, una vez que agarran plática, no hay quien las pare, y la verdad no quieren interrumpirte viendo tu juego.
– Mmmm… bueno, si, luego se ríen mucho y me distraen.
– Por eso, así te dejamos tranquilo, aprovecho a ver unas cosas en lo que ellas hablan. Me llevo el Aveo, le pongo gasolina. ¿Ok?
– Si, si, ya… déjame continuar viendo la tv.
En ese momento sale mi madre junto a mi hermana, luciendo fenomenal. Usaba un conjunto que le hacia ver su silueta, quedo impactado. Me sacan del sueño:
– ¿Nos vamos? Deja le digo a tu padre.
– Ya le dije que íbamos a llevar a Ana a su casa y que iban a seguir chismeando ahí. Si le decimos que saldrás, capaz que se ponga bélico y no te deje ir.
– Tiene razón Beto, mamá. Soy la excusa perfecta para que salgas a pasear.
– Hay es que no me gusta engañar a tu padre.
– Ay mamá no le estas siendo infiel, solo es una salida para que te despejes del encierro. – Comenta mi hermana y yo la secundo, solo con la cabeza, no puedo articular palabra alguna. Sigo babeando internamente por ver a mi madre.

Salimos de la casa, agarro las llaves del Aveo, mi hermana se sube en la parte de atrás, mi madre en el asiento del copiloto, yo enciendo el auto, nos dirigimos a dejar a nuestra hermana a su casa. En el trayecto ellas hablan de todo un poco, mis ojos a veces se pierden en las piernas de mi madre.
Dejando a mi hermana en su casa, sale, se despide de nosotros, y me dice ella: -Trátala con cariño como se merece Beto. Nos manda un beso y se mete a su casa. En eso, mi madre me pregunta:

– ¿Y a donde piensan llevarme?
– Pues están pasando la nueva de Bad Boys, de Will Smith, y la de mi villano favorito ¿Cuál quieres ir a ver? Se que ambas te gustan.
– Me quiero reír un rato, vamos a ver la de Mi villano Favorito.

Nos dirigimos a la plaza, donde proyectan la película. Compro los boletos, ella quiere poner las palomitas y le digo que no, que ella es mi cita… que la voy a consentir como dijo mi hermana. Ella se sonroja.

Haciendo cola para entrar, noto que muchos la miran, con deseo, un tipo se acerca y le dice que mejor de ver una película para niños, vaya con el hacer una película mas interesante. Mi madre lo mira, lo ignora, el quiere decir algo y lo interrumpo:

– ¿Qué te pasa animal?, es mi pareja, lárgate o aquí vas a terminar tirado mordiendo el piso, pendejo.

El tipo se va, maldiciendo, mi mamá me observa, la abrazo de la cintura, como si fuera mi novia. Ella me mira sorprendida, pero no me quita la mano de su cintura. Entramos a la sala, nos sentamos, en lo que esta en los avances de los estrenos, ella me habla:

– ¿Por qué dijiste que soy tu pareja y no tu mamá?
– Si le hubiera dicho que eras mi madre, más iba a insistir el tipo en decirte de cosas y no iba a permitirle que te falte el respeto.
– Gracias amor, me sentí protegida por ti…con tu padre no es así, cuando salíamos hace muuuucho tiempo, era de que le gustaba que salga así y le gustaba que me vean, digan cosas y el se sentía todo un machote…

Empezó la película, durante la proyección, la veía alegre, como hace tanto tiempo que no. Vi que estaba feliz.

Termina la película, salimos de ahí, veo que ya esta oscureciendo, mi madre me dice que ya nos vayamos a la casa, de seguro papá estará molesto. Yo le digo que no se preocupe. Compre una pizza, y unas six para mi padre, para la cena. Llegamos a eso de las 7:30 pm, mi padre cuando nos ve llegar, quiere reclamar:

– Por fin llegan, me estoy muriendo de hambre. ¿Por qué tardaron tanto?
– No te preocupes pa, traje pizza y te traje un six, ¿quieres que te lo lleven a la sala o vienes al comedor?
– Ah, bueno, bueno, tráemelo para aquí, que ya va empezar la casa de los famosos.
Se lo alcanzo a la brevedad, el esta tranquilo. Mientras mi madre se va al cuarto a cambiarse. Pero antes me habla:
– Hijo, quiero agradecerte por esta cita, me hacía tanta falta salir. Y gracias por defenderme, me hiciste sentir especial.
– No pasa nada ma, fue un gusto salir contigo, es más deberíamos de salir un poco más.

Nos damos un abrazo fuerte caluroso, la tengo agarrada de la cintura, ella me mira, quiere decirme algo… no dice nada, solo se mete a su cuarto para cambiarse. Me retiro, pero observo que no cerró la puerta, quizá lo olvidó, me llama la curiosidad, veo a mi padre esta perdido viendo la tv, no hay peligro inminente. Me acerco de nuevo, observo a mi madre cambiarse de ropa, esta en lencería, quedó asombrado por el cuerpo maravillado que tiene en ese momento me percato que estoy excitado, mi verga esta durísima, al grado que se duele por lo apretado del boxer y pantalón.

Me encamino a mi cuarto, me quito todo, me acuesto en mi cama, no pienso, me guío por puro instinto básico. Me masturbo, pensando por primera vez en mi madre. Termino copiosamente, me quedó exhausto por el orgasmo que he tenido. Pero fue muy intenso, diferente…

Capítulo 2.- Decisiones, decisiones…

Una vez que me masturbe y tuve uno de los orgasmos más fuertes y placenteros en toda mi vida hasta ese momento, me cambie de ropa, y salí a cenar, veo a mi madre ya cambiada, pero aún sigue destilando sensualidad.

Tiene un top, rosado con escote, unos short igual desgastados, pero la hacen ver muy sensual (maldición ya no puedo quitarme la imagen de la cabeza mi madre en lencería). Verla así vestida, tampoco ayuda.

No sentamos, mi padre como siempre en la sala perdido viendo la Tv, mi madre y yo nos quedamos en el comedor, ella frente a mí, dándole la espalda a mi padre, yo lo tengo de frente, así no solo la veo a ella, sino veo si voltea hacía nosotros.
– Sabes, me divertí mucho en el cine, no sabes cuanta falta me hacía salir. Gracias, hijo.
– No tienes que agradecer ma, te lo mereces. Es más, si quieres, cuando se vaya papá de nuevo, podemos salir juntos, así no te la pasas encerrada a esperarlo.
– ¿De verdad hijo? ¿Harías eso por mí?
– Si ma. Ya lo verás.
– Ay no se que decir, que pensarán tus amigos o las chicas que quieren salir contigo te ven a lado de esta vieja.
– No eres vieja, tienes un…
– ¿Un que…?
– Nada, nada…olvídalo
– Ah no, ah no, dime que ibas a decirme…
-Tienes un lindo cuerpo ma, mucho mejor de las de mi escuela. O ¿Por qué crees que se te acercó ese tipo en el cine?
-…
En ese momento mi padre, apaga la Tv, se levanta con mucho trabajo, está tambaleándose, nos dice que ya se va a dormir, que ya apaguemos todo cuando terminemos. Nosotros le dijimos que sí. Incluso mi madre dice que dejará los trastes así, para que no haga ruido y no le moleste. El solo responde:
-Gracias, buenas noches. Hip…brrr…
Nos quedamos viendo, seguimos cenando con tranquilidad. En un momento ella se levanta para servirse mas refresco, no puedo dejar de verla, sigo cada movimiento de su cuerpo, ella regresa, nota mi mirada:
– ¿Por qué me miras tanto? ¿Tengo algo manchado?
– No, nada, solo veo que te queda bien la ropa, se ve cómoda.
– Ah, si con esa me siento fresca.
No pierdo de vista ese hermoso par de senos, se ven antojables. Y mi calentura empieza a ganarle mi razón, a mi lógica y le digo sin pensar:
– Si, me imagino que sí. Ya quisiera tener a una mujer como tú como novia, seria la envidia de todos. Va a estar verde que encuentre una igual a ti.
– Ja, ja, ja… que cosas dices, me apenas. No me considero especial. Bueno, ya vámonos a dormir. Deja los trastes ahí donde siempre, mañana los lavo. Hasta mañana cariño.
En ese momento se acerca, me abraza, me da un beso en la mejilla. Se va caminando lentamente al cuarto donde esta mi padre. Me quedó un rato en el comedor, mirándola, hasta que cierra la puerta de su habitación.
Estando ahí, me doy cuenta del tiradero que dejó mi padre, las latas tiradas, colillas, cenizas, sobras de comida del almuerzo, de la cena, ¡TODO UN ASCO!, me pongo a pensar que es lo que tiene que lidiar mi madre el día de mañana. Así que decido, agarrar una bolsa de basura, empezar a levantar las cosas con sumo cuidado para no hacer ruido, una vez que recojo todo en la sala, paso a la cocina, veo los trastes, por lo que decido lavarlos todos con sumo cuidado para no hacer ruido. Al menos puedo ayudarla sin que papá se moleste. Dejo todo limpio, solo falta barrer y trapear, pero es lo mínimo que haría mañana.

Al día siguiente, me levanto temprano eran las 8 de la mañana, mi papá sigue dormido, veo a mi madre esta despierta, se encuentra barriendo la casa:

– Buenos días, ma, ¿descansaste bien?
– Buenos días, amor, si cariño y gracias, aunque no te dije que hicieras nada.
-No es nada ma, ya te dije que me gusta ayudarte. Lo hice después de que te fuiste al cuarto. Así papá no se molesta y tú descansas un poco.
La observo y estaba usando una blusa azul, y una falda plisada, ancha, cada vez se movía, parecía que quería asomarse su tanga o lo que usara como ropa íntima, por lo que le digo:
– Esa ropa te hace ver mas joven, pareces de 30 años. A ver una vuelta. (Tenia la esperanza que si lo hace pudiera ver la tanga).
– Ay amor, no exageres. La verdad no es para tanto. Pero bueno. Y gira sobre su propio eje y la falda se levanta lo suficiente para ver la tanga que era del mismo color de la falda.
Quedo fascinado por ver como luce, se lo hago saber y dije sin pensar:
– ¡Woooow, luces genial! De verdad que papá es afortunado en tenerte, ya quisiera tener-te…tener a una mujer como tú como novia.

Cuando me doy cuenta de lo que dije, trato de componer lo que dije mi madre solo sonríe, pero noté su mirada de “este chamaco esta tramando algo”, pero no dice nada. En lo que termina de barrer, pongo el agua para el café, le pregunto si desea igual café para tenerlo listo, a lo que me responde que sí. En lo que se prepara en la cafetera, pongo pan en la tostadora, saco la crema de avellana del refrigerador.
Cuando termina ella de barrer, ya tiene servida su taza de café, yo estoy sentado ya preparándome mi pan tostado con la crema de avellana. Se sienta a mi lado del comedor, a tomar su café y estuvimos hablando en lo que:

– Estoy algo nervioso ma.
– ¿Y eso?
– Por los resultados de los exámenes, espero ser admitido en la universidad, sino tendré que ir a una de paga, pero ya vere como consigo dinero para ello, la verdad no quiero pedirle a papá, ya sabes que no esta muy de acuerdo en que estudie leyes.
– No te preocupes tesoro, se que vas a quedar, yo se que sí, eres inteligente.
– Pues ya veremos, ya mañana saldrán los resultados, según el correo que me llegó después de 2 días de presentar el examen.
-Ya veras que sí. Confía en mí.

Me da un abrazo, de tal modo que la verdad no sé si lo hizo con malicia, pienso que no, porque siempre lo hizo cuando me encontraba triste, afligido, o quería levantarme los ánimos. Me abraza de modo que pone mi cabeza de lado, hacia su busto, sus pechos son mi almohada los siento firmes, me quedó un momento ahí, mi instinto vuelve a traicionarme, mi verga empieza a ponerse dura y como tengo un short, se notará mucho, eso sin contar que aspiro su aroma, huele deliciosa, estoy en paz, escucho sus latidos, la abrazo con una mano a su cintura, me giro un poco de modo que mi nariz y mis ojos están frente a sus pechos, los puedo ver y sentir directamente, mi instinto me vuelve a traicionar cabronamente, actúo sin pensar, le doy un beso leve en medio de su escote, directamente a su piel.
En ese momento, solo siento que se pone tensa, pero se queda quieta, no me regaña, no me retira de su busto, pero si noto a simple vista como se empieza a enchinar la piel, su mano acaricia mi cabeza como muestra de cariño.
En ese momento se sentía mágico, tenía a la vista esos pechos, su olor, el ambiente era perfecto. Hasta que se escucha que la puerta de su cuarto se abre, sale mi padre, en ese momento ella me quita, se levanta algo turbada:
– Buenos días, amor, quieres tu café como siempre, hay pan tostado, hay mantequilla, hay huevos para hacerte. ¿Qué quieres?
– Dame un café bien cargado, solo dame pan tostado y le pongo lo que haya en la mesa. Me duele horrores la cabeza.
– Si, si, siéntate ahora te sirvo.

Le sirve su café, le acerca el pan y las cosas. Por mi parte, fui por las pastillas que hay en el botiquín (siempre tenemos, porque sabemos que le da una cruda y se pone aún más impertinente). Se la dejo junto a él.

– Aquí tienes pa, las pastillas para el dolor de cabeza.
– Shhh, no me hables tan fuerte…ah, gracias.
– ¿Qué piensas hacer el día de hoy?
– Descansar, porque me despertó una notificación del teléfono que me presente mañana, que jodida me roban un par de días, ya hablare con el supervisor que me los devuelvan o que me lo paguen.
– Ay amor, no deben de hacer eso, se supone que por eso suben 14 por 14, deben respetar tus horarios.
– ¡Ya lo se mujer! No tienes porque decirme cosas que ya sé.

Ver como la maltrata, cuando ella simplemente se preocupa por él, me molesta, me dan ganas de decirle un par de cosas, pero sé muy bien que en lugar de ayudar van a empeorar las cosas. Me contengo, simplemente termino mi desayuno. Llevó mis trastes, los lavo, los dejo en el escurridor. Mi madre me da las gracias sin hablar, porque sabe que mi padre esta con migraña por la cruda.
Me retiro a mi cuarto, me pongo a jugar un poco la consola de videojuegos, me pongo los audífonos para que no haga escandalo mi padre. Así estoy un par de horas, jugando Stellar Blade, Silent Hill. En ese momento tengo que ir al baño, salgo de mi cuarto, veo que no esta mi padre, ni madre. Voy al baño, una vez que salgo, me dirijo a seguir jugando, pero escucho ruido en su cuarto:

-Sigue chupándolo mujer. Ahhh, si, que caliente esta tu boca, sigue mamándomelo. Ponte encima de mí, ya quiero que me montes.
– Ahhh, que rico, que rico amor, ya tiene tiempo que no me hacías tuya, me tienes olvidada.
– Muevete, muévete dame sentones, ahhhh..
– Ahh amor no te muevas, deja que yo me mueva
-¡AHHHHH, TOMALO TODO CARAJOOOOO!
– Nooo, amor, por favor noooo.
– Ya bájate. Estuvo riquísimo.
– Amor, cariño, no me dejes así a mí me faltaba mucho por terminar, siempre es así contigo, solo piensas en ti. Antes te preocupabas por darme placer, ahora solo ves por ti.
– Ya, ya, ya mujer siempre es lo mismo contigo, la misma cantaleta. Ya déjame descansar que mañana tengo que viajar.

Me retiro, escucho pasos en su cuarto, entro a mi cuarto, me pongo los audífonos, sigo jugando, pero mi mente está en otro lado. Mi padre acaba de coger con mi madre, por lo que escuché no la deja satisfecha. Eso es evidente, por lo que dijeron ambos. Estoy tan distraído que pierdo la partida. Apago la consola, me acuesto. Agarro mi celular, le mandó un mensaje a nuestra hermana que papá se va mañana a plataforma. Solo me pone un OK.
Veo que mi madre está en línea, le escribo un mensaje, pero antes de mandarlo lo leo con detenimiento:
“Saber que existes y poder escribirte ya hace que mi mañana empiece feliz, Tienes una gracia, dulzura y encanto que no se compara con nadie; nunca dudes de lo maravillosa que eres.”
Estoy nervioso, le mandado mensajes, si, de chistes, de reels, pero algo de ese estilo, jamás. No sé cómo lo vaya a tomar. Le doy enviar. Una palomita, dos palomitas, aun no cambia de color, no lo ha leído. 10, 20, 30 segundos, hasta que cambia de color. Ya lo leyó, me salgo del chat, estoy en la app, estoy nervioso, siento mi corazón latir con fuerza y rápido.
Veo la app, su contacto -escribiendo…- me pone más nervioso.
Bajo para no leer mas el escribiendo… cuando me sale la notificación del mensaje recibido. Lo abro y leo:
“Qué palabras tan hermosas y llenas de cariño… me llenan de alegría y me hacen sentir muy valorada. Tienes un corazón precioso. Gracias por hacerme sentir así” ❤️
Vaya, pensé que se molestaría… mi corazón se tranquiliza, mi mente empieza a maquilar todo a 10,000 por minuto. Llego a la conclusión que, si mi padre no la valora, yo poder hacerle sentir especial. En lo que a mí respecta, siempre me gustado verla con un microshort, pero hablo micro short en serio, que son esos tipos cacheteros. Usando lo que sea, pero que ande con ese short, ufff. Es cuando me doy cuenta de que siempre me ha gustado como mujer. Y me atrevo a mandarle otro mensaje, calando si poder verla así vestida (seria genial).
“Sabes, ya tiene tiempo que no te veo con aquel short negro que a veces usas, con el te hace lucir más joven, más linda, quizás así le cambies el humor a papá, y que se vaya con buena imagen de ti. Digo…”
Lo leo, mi corazón y ritmo cardiaco se disparan de nuevo… le doy enviar.
Veo que le llega, no lo ha abierto, espero ansioso, estoy así 5 minutos una espera larga. Veo que lo leyó, ya está leído. Sigue en línea, no me responde. Solo me dejó en visto. (Creo que me excedí) Mi calentura nubla mi razón. En fin…ya vere como le pido disculpas.
Eran cerca del mediodía, escucho que hay ruido en el comedor, está limpiando, salgo y ¡Oh sorpresa, estoy en el cielo! Mi madre esta inclinada limpiando la mesa del comedor, pero está usando el micro-short que le dije que usara, y una playera corta blanca.

No pierdo el tiempo y la ayudo a levantar las sillas y ponerlas en otro lugar para no arrastrarlas y hacer ruido y molestar a papá.
-Deja de ayudo ma, para que limpies bien, sin arrastrar las sillas.
-Gracias hijo…
– Veo que me hiciste caso con el short…
– Si, me sorprendí de que me dijeras que me lo ponga, ¿de verdad crees que le guste a tu padre verme así?
Se pone a girar, modelando su vestimenta y yo me quedo idiota viéndola, viendo cómo se mueven sus pechos, sus nalgas, tengo un dolor en mis pantalones, se me paro la verga de manera abrupta. Estoy con mi short, se nota el bulto. Me vuelve a preguntar:

-Cariño, no me respondiste a lo que te pregunte.
– Ah, sí, claro te ves lindísima, de verdad que envidio a papá.

Trato de que no me vea ella, ella sigue limpiando, estoy agarrando las sillas y acomodándolas. Ocultando mi erección y le pregunto qué se va a comer, porque ya se acerca la hora de la comida:

-La verdad no sé, como tu padre me entretuvo un rato – Veo su cara de frustración, es evidente que no disfruto ese momento.
– Pues si quieres, compro un pollo asado, pedimos comida china.
– Mejor el pollo asado, ese trae consomé y le ayudara a tu padre.
– ¿Y tú quieres algo en especial?
-Un marido amoroso que se preocupe por cumplirle a su esposa (lo dijo en voz baja, pero si lo escuché)
-No escuché bien, (obvio que sí), pero te puedo decir que al menos, yo si te valoro mucho y siendo sincero y espero que no te molestes…verte con este atuendo te valoraré más, porque no solo luces hermosa, joven, sino que me alegraste la vida y la pupila.
-Gracias por tus palabras, me levanta el ánimo y me haces sentir valorada por alguien. Tú tienes una sensibilidad y ternura que encantan, gracias por pensar así de mí.

Veo en su rostro una expresión de gratitud, sus ojos se ponen llorosos. Es evidente que mi padre no la valora en lo más mínimo. Haré que ese sentimiento que tiene ella cambie.

– Voy a pedir que lo traigan, y como sé que te gusta la salsa que mandan, pediré dos bolsas extras para ti.
– Ahora te doy el dinero hijo.
-No, no. Yo lo pago ma.
– Ay hijo, me consientes mucho y me voy mal acostumbrar.
– Para nada, quiero consentirte como lo mereces.

En ese momento escuchamos que se abre la puerta del cuarto, sale mi padre. Preguntando que se va a comer.

– Pedí pollo asado pa, con su salsas, cebolla asada, chorizo español, arroz, su frijol, su consomé. En 30 minutos lo traen.
– Ok, ok, avísenme cuando llegue.
– ¿Dónde quieres comer amor, aquí, en la sala, o en el cuarto?
– Tráemelo en el cuarto.

En lo que esperamos él se regresa al cuarto, veo la expresión que hace mi madre, de fastidio. Llega la comida, lo pago, empezamos a servirlo, le doy la presa que le gusta a mi papá, le ponemos un poco de arroz, salsas, se le sirve el refresco. Mi mamá se lo lleva al cuarto, la observo como se mueve, se me vuelve a poner dura la verga. Sigo sirviendo la comida, cuando regresa, se sienta y ve que ya está servido su plato, con las salsas extras para ella.

Me siento frente a ella, empezamos a comer, platicamos un rato alegremente sin ser molestados por mi papá. Disfrutamos la comida. Veo que se manchó la comisura de sus labios con salsa, no le digo nada, simplemente acerco mi dedo, se lo limpio, me chupo el dedo de la salsa. Noto un ligero rubor, supongo que es por el picante.

– Te manchaste ahí, por eso lo hice.
– Gracias amor. Se siente bien que se preocupen por mí.

Luego ella se inclina frente a mí, veo su escote más pronunciado, me pone nervioso, ella repite la misma acción que le hice, me limpia y se chupa el dedo.

– Te manchaste amor, de salsa.
– Gracias.

Seguimos comiendo, cuando habla mi papá que le sirvan más. Veo su rostro de fastidio y le digo que se lo llevó, que ella siga comiendo.

– Aquí tienes pa, mamá está en el baño, por eso te lo traje. Quieres más refresco igual lo traje.
-Ok, si, sírveme más. Tu madre nunca está cuando se le necesita. Debes de buscarte a alguien que esté disponible.
– Ok, ok, que bueno que me dices eso (Si claro, buena información me has dado viejo, buena información)

Ya regreso con ella, le veo otra vez manchada de salsa, me le acerco, le acaricio su mejilla, se lo limpio con la servilleta, le doy un beso en la mejilla. Le digo te quiero ma. Ella sonríe, me agradece por las muestras de afecto que tengo con ella.

Terminamos de comer, nos levantamos de las sillas, llevó las cosas al fregadero, ella está detrás de mí, me dice:

– Ven, te manchaste deja te limpio.

Lo que hace es que limpia con su dedo, aún quedaba resto de la salsa y se acerca y me da un beso en la mejilla donde está la salsa, lo limpia, se acerca a mis labios, que igual están manchados, pero solo se limita a darme un beso tierno en la comisura del labio. Me da la servilleta para limpiarme.

– Estuvo deliciosa la comida, pero más la compañía.
– Gracias hijo, también fuiste muy agradable compañía en la comida.
– Hay que repetirlo en la cena, ojalá, papá, no salga ja, ja
– Ja, ja, la verdad si, no estar lidiando con él, me hace bien.
– Bueno, ve a descansar la comida ma, yo me encargo de los trastes.
– Hay hijo eres un amor, ojalá tu padre actuara así, sería muy feliz.
– Pues me tienes a mí, para lo que necesites ma, enserio.

Este comentario me salió de la nada, no lo pensé, lo dije sin intención sexual, ni nada, solo se me salió lo pendejo.

-Ay amor, eres muy lindo, bueno voy a “descansar” en el cuarto con tu padre.
– Si, ma, descuida.

Me pongo a pensar que tanta falta de atención tiene mi madre, no debería, es una mujer hecha y derecha, se dedica al 100 por ciento al hogar, administra la casa, la mantiene limpia, acogedora. Comida caliente, ropa limpia y él no la valora. Si él no lo hace, yo lo hare. Hare que ella se sienta bien conmigo.

👉 ¿Te gustó este relato? ¡Compártelo! ✨
Frank
Frank

Mexicano, casado, gusto por el incesto madre e hijo, tía-sobrino
https://www.patreon.com/cw/FRANCISCO9779

Artículos: 4

5 comentarios

  1. ¡Bonita e interesante historia! Indudablemente que el amor filial es el más puro de todos. Estaré pendiente de la continuación. Gracias por compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *