Verano de 1993. La inocencia de mi prima
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En esa época me iba en el verano a la casa del pueblo con mis abuelos, mi tía, su marido y mi prima. Por aquel entonces yo tenía 19 años y mi prima 18 años recién cumplidos. Yo trabajaba y me acababa de comprar un coche de segunda mano. Mi prima estaba estudiando en una universidad fuera de la provincia y mi tía me dijo que fuera a recogerla a la estación de trenes. Cuando llegó, me quedé boquiabierto cuando vi en lo pedazo de mujer que se había convertido mi primita. Cando me vio me abrazó y nos dimos un beso como saludo en cada mejilla. En el abrazo sentí como sus pechos se apretaban contra mí.
Por el camino a casa íbamos hablando de como le iba en la universidad, mientras yo no dejaba de mirar sus piernas, bien torneadas, al llevar una falda corta, por encima de las rodillas. No se si de dio cuenta o lo hizo sin querer, pero en un movimiento suyo se le subió un poco la falda llegando a ver sus braguitas.
Llegamos a la casa y despues de los correspondientes saludos a mis abuelos y sus padres, se fue a su habitación a soltar las maletas y cambiarse de ropa. Yo hice lo mismo en la mía. Cuando salió, llevaba un bikini azul cuyo sujetador cubría sus deliciosas tetas, lo suficiente para no enseñar demasiado, al igual que su braguita. Yo llevaba un bañador tipo bóxer, y casi se me notaba el bulto al ver el cuerpazo de mi prima.
Siempre la recordaba canijilla, muy poquita cosa… pero en estos tres años que no la había visto, por los estudios en la universidad, el cambio fue para mejor.
Me hizo señas para ir a la piscina a darnos un baño. Fui tras ella como un perrito faldero, observando como meneaba su culito cuando caminaba hacia la piscina. Por suerte mis familiares no se dieron cuenta.
Se metió en la piscina y comenzó a nadar, mientras yo me fumaba un cigarro sentado en el borde, con los pies dentro del agua. Mi prima se acercó y se colocó entre mis piernas, con su cara cerca de mi bulto.
.- Cuéntame, primo. ¿Tienes novia?
.- No, nada fijo. Tengo una follamiga, pero no siempre está dispuesta. Y tú, ¿tienes novio?
.- No. Me he centrado en los estudios y no he tenido tiempo de formar relaciones.
.- Pero, algún rollete habrás tenido.
.- Algo así, pero no pasamos de tocamientos y caricias.
.- Venga yaaa… No me digas que aun eres virgen, con ese cuerpazo.
Mi prima se sonrojó con mi comentario, y volvió a nadar y bucear. Yo me metí en la piscina y me acerqué a ella.
.- Perdóname, no era mi intención molestarte.
.- No te preocupes. No pasa nada.
La cogí por las caderas y le di una ahogadilla. Así empezamos a jugar, con suaves y coquetas caricias, hasta que llegaron mis tíos y nos separamos. Despues de estar un rato con ellos, nos salimos y fuimos a ducharnos. Ella entró primero y salió con la toalla anudada en su pecho y fue a su habitación. Despues entré yo y no pude evitar coger las braguitas del bikini y llevármela a la nariz y oler su sexo. Me duché y salí para vestirme.
Mis tíos ese día no tenían ganas de salir, por lo que nos fuimos mi prima y yo solos en busca de nuestros amigos. Nos separamos y cada uno se fue con su pandilla. Ya por la noche, coincidimos en un bar del pueblo. Por su mirada, cuando coincidimos, parecía que estaba como aburrida, aunque yo no estaba muy animado tampoco. Le hice una seña y los dos salimos del bar para ir a otro sitio los dos solos.
.- Gracias, primo, por salvarme. Estaba aburrida con mis amigas. Solo saben hablar de chicos y de cual le gusta a cada una.
.- Lo mío es peor. Mis amigos solo saben hablar de remolques, ganado y sembrados.
Los dos nos reímos. Nos sentamos en otro bar y pedimos las consumiciones.
.- De nuevo te pido perdón por mi comentario en la piscina. No quise molestarte.
.- No te preocupes. Es la verdad, aun soy virgen y de sexo no se absolutamente nada. solo caricias y besos. Ninguno de los chicos con los que he estado se atrevían a más. Decían que era una estrecha.
.- ¿No intentaron nada?
.- Si, lo intentaban. pero no en la primera cita. No iba a entregar mi virginidad al primer baboso, porque eso es lo que eran, unos babosos. Solo querían desnudarme y verme los pechos y tocar mi coño. pero yo no los dejaba y me dejaban sola.
.- Hay muchos así. Y perdona que te lo diga, pero con ese cuerpazo, no me extraña que quisieran aprovecharse.
Mi prima volvió a sonrojarse.
.- Si fueras uno de mis compañeros, ¿tú intentarías aprovecharte de mí?
.- A ver, primita, yo no soy de esa clase. He tenido mis aventurillas, pero solo porque ellas querían. Nunca me aproveché de nadie, aun sabiendo que algunas eran unas calentonas.
.- He notado como me mirabas las piernas, cuando me recogiste en la estación.
.- Perdona, pero de como te recordaba, al mujerón en el que te has convertido, aunque seas mi prima uno no es de piedra.
Volvió a sonrojarse y dar un largo trago a su refresco.
.- ¿Te puedo pedir un favor?
.- Tú dirás, primita.
.- ¿Me enseñarías tú como es el sexo?.
Casi me atraganto con el buchito que le estaba dando a mi cerveza.
.- Cof, cof… ¿Cómo dices?… No soy el más indicado.
.- No seas tonto. Nos conocemos desde niños. Hemos estado juntos siempre y solo en tí puedo confiar.
.- Pero, ¿y tus padres? Siempre están en casa y no podremos tener esa intimidad que quieres.
.- Tienes coche, ¿Verdad?. Podríamos fingir que salimos con los amigos e irnos a un sitio reservado.
.- Lo tenías planeado, ¿Verdad?
.- Desde que vi tu bulto en la piscina.
Volvimos a casa y cada uno fue a su habitación a dormir. Yo casi no podía pensando en la proposición de mi prima y me tuve que masturbar pensando en como sería tenerla para mí, desnuda y disfrutar de sus encantos.
Al día siguiente, nos levantamos, desayunamos y nos dimos un baño en la piscina, con algunas caricias por ambas partes, cuando estábamos solos. Cuando llegó la noche, dijimos que íbamos a salir a las fiestas del pueblo de al lado y que cogería el coche. A regañadientes, mis tíos aceptaron, haciéndome prometer que no bebería y tendría cuidado.
Al montarnos en el coche, mi prima me cogió por ambas mejillas y me dio un pico en los labios.
.- Arranca, primo.
Se notaba nerviosa y entusiasmada. Yo aun no daba crédito a lo que podía pasar esa noche. Mi prima llevaba la misma falda que cuando la recogí en la estación y una blusa blanca, con los dos primeros botones desabrochados, que dejaba ver un sujetador color carne, que tapaba lo suficiente sus deliciosas tetas, pero insinuaba un canalillo jugoso.
Salimos del pueblo y buscamos un sitio, con matorrales altos, que nos ocultaban de la carretera. Cuando estacioné y paré el motor, me quedé un rato observando a mi prima sin hacer ni decir nada. La encontraba nerviosa y excitada.
.- ¿Estás segura de lo que me pediste?
.- No lo sé. Ya te dije que solo caricias y besos, nada más.
.- No quiero hacer nada, de lo que podamos arrepentirnos.
.- Es que estoy un poco nerviosa.
.- Vale, esto es lo que haremos. Yo voy a empezar a besarte y poco a poco iré acariciándote. En el momento que no estés segura y te sientas mal, paramos y aquí no ha pasado nada. ¿OK?
.- Vale. Cuando quieras.
Dicho esto, la tomé con suavidad de la barbilla y acerqué mis labios a los suyos. Torpemente, correspondió a mi beso. poco a poco se fue acomodando y abrió sus labios para entrelazar nuestras lenguas. Luego, nos pasamos a los asientos traseros y volví a besarla. Cuando la noté más tranquila, coloqué mi mano sobre su muslo, acariciándolo suavemente, subiendo y bajando hasta que una vez subí y toqué su coño a treves de la braguita. Estaba húmedo. Ella suspiraba con mi caricia en su coñito. Eché la tela a un lado y le pasé mi dedo entre sus labios vaginales. En ese momento, mi prima, comenzó a respirar más intenso y a suspirar, abrazada a mi. Le empecé a meter un dedo, poco a poco y casi al momento, me apretó fuerte y con un gran suspiro, llenó mi mano con sus flujos.
.- Ummmm. Ha sido delicioso. Nunca había llegado a esto.
.- ¿Nunca te acariciaron así?
.- Si, pero nunca me metieron un dedo. Como yo no les dejaba llegar a mucho más. De ahí que decían que era una estrecha.
Le terminé de desabrochar la blusa y dejé ver sus pechos tapados por el sujetador. Los acaricié suavemente y saqué sus tetas de su prisión. Eran duras, con dos aureolas rosadas coronadas por dos pezones que se pusieron duros con mis caricias. Los besaba, lamía, chupaba y mamaba de ellos, mientras mi prima soltaba mi polla de mis pantalones y me masturbaba, subiendo y bajando su mano sin pausa pero sin prisas. Dejé sus pechos y le hice señas para que me la chupara. Primero le dio varios besos en el glande, luego le pasó la lengua y poco a poco se la fue metiendo en la boca. Torpemente, subía y bajaba con sus labios por mi polla, hasta que poco a poco su mamada empezó a dar su fruto y yo gemía suavemente gracias a su boca. Cuando noté que me iba a correr, la avisé y me dejó llenarle las tetas con varios chorros de semen.
.- Vas aprendiendo, primita. ¿Nunca lo habías hecho?
.- Solo una vez. Y me dijo que era una torpe y que no le gustaba,
.- Pues a mi me ha gustado. Ahora te toca a ti.
La tumbé en el sillón trasero, le fui sacando las braguitas, hasta dejar su coñito desnudo, cubierto por una fina mata de pelo. Me coloqué entre sus piernas y comencé a pasar mi lengua por sus labios vaginales, separándolos con mis dedos y metiendo mi lengua en su interior, al igual que mi dedo en su coño.
.- Aaaaah, Ummmm, asíiiiii…. Que gusto, ummmm
Al poco, arqueó su espalda, apretó mi cabeza con sus piernas y soltó sus flujos, mojando mi mano y mi cara.
.- Ummmm, eso ha sido fantástico. Lo que me he perdido. Aaaaah
.- Vale. Hasta aquí por hoy. Ya sabes un poco más de sexo.
.- No seas así, primito, quiero llegar hasta el final.
.- Otro día, tenemos todo el verano. Ya te dije que no quisiera hacer algo de lo que nos arrepintamos después. A parte, no traigo preservativos.
.- Está bien. Otro día.
Se recompuso la ropa y continuamos hacia la fiesta del pueblo. Allí, busqué una farmacia y compré los condones, para cuando tengamos ocasión de poder follar.
