Una Lolita de 18 Años
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Bueno, me llamo Eduardo y soy de Barcelona. Me ha pasado hace dos meses un momento de gran morbo al observar detalladamente a una mujer de exactamente 19 años. Era muy bonita, con su faldita de mezclilla color azul que le llegaba unos 10 cm arriba de las rodillas y una blusita blanca ajustada. Al llegar a mi casa a eso de las 8 de la noche, me vino a la mente esa chica y, por pura curiosidad, me asomé por la ventana que da a la calle. La veo pasar sola, parecía inquieta y curiosa; al voltear hacia mi casa, me mira a los ojos y me dice con una sonrisita: “Buenas noches, señor”.
Yo inmediatamente la invité a platicar para disfrutar un rato de su compañía y ella accedió gustosa. A los cinco minutos de una amena charla, me dijo que tenía sed y le invité un vaso de agua, insinuándole que pasara a mi habitación. Ella bebía el agua de forma muy erótica para mí y me acerqué para acariciarle el cabello, comentándole que era bonita. Ella me dijo “gracias” y confesó que yo le gustaba, lo que me sorprendió. Ahora tenía el camino abierto.
Se presentó como Karla y yo le di mi nombre. Luego, curiosamente, se acercó a mirar mi cama y comentó que le gustaba. Inmediatamente empecé a tocarla y ella me miraba con curiosidad. Cuando llegué a su conchita, me dijo que se sentía extraña. Le bajé el calzoncito rosado que traía, le besé la conchita y ella gemía diciendo que le gustaba mucho. Después de unos dos minutos, tuvo su primer orgasmo. Saqué mi verga y le pedí que me la chupara; ella no dijo nada, la acarició con su manita derecha observándola y, sin pensarlo más, se la metió toda en la boquita, succionando con mucho sabor hasta que me empezaron a llegar las contracciones y me vine en su boquita. No es por presumir, pero se tragó toda la leche y me dejó limpio el pene.
Aún erecto, la puse en cuatro y se la metí por su conchita ya bien lubricada. Ella lloró silenciosamente al sentir que rompía un hilito en su interior, pero después gemía cada vez con más placer. Así logramos un orgasmo juntos y nos quedamos sudorosos, dormidos en la cama. Al despertar, Karla no estaba, pero me dejó una nota diciendo que le gustaría ser mi novia y que pronto volvería. Así se hizo mi novia y me la estoy cogiendo casi a diario; cuando sale, me visita y por lo menos me da una buena mamada de verga. Está riquísima esta mujer.
Autor: lalo
