Fui la puta de unos indocumentados
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Vivo en una colonia por donde pasa el tren, rumbo al norte del país. Es muy común ver a gente pasar sobre el tren y muchas veces se bajan a pedir comida y agua. Yo soy algo delgada, piel blanca, buenas tetas y nalgas pocas pero que se notan.
Un día llegó un grupo de 4 hombres que se bajaron a pedir ayuda con alimentos. En la tienda de mi familia se les apoyó con tortas y refrescos. Mi papá era muy buena gente. Todos eran negros, flacos y altos, pero uno de ellos no me dejaba de mirar mientras les preparaba sus tortas. Traía licra corta y una camiseta, así que se marcaba mi cuerpo y no pude evitar sonreírle. Le dijo algo a uno de sus acompañantes y se rieron mientras me veían. Les di sus tortas y se fueron. Ese día admito que imaginé un poco cómo tendría su verga, pues obvio todos conocen la fama de los negros. Yo ya había tenido sexo hace tiempo, lo que fueron mis primeros 4 minutos de relaciones sexuales. Jajaja, mi exnovio terminó súper rápido. Todos los personajes de esta historia son mayores de 18 años.
Los mismos 4 viajeros seguían por la colonia. Dormían en un baldío, pedían algo de trabajo a cambio de comida o se iban a la avenida a pedir dinero a los coches que pasaban. Me crucé en tres ocasiones con el negro que me miraba y me saludaba. Yo solo sonreía y le decía adiós con la mano. A los tres días volvieron a la tienda y mi papá les dijo que le ayudaran a pintar la fachada de la tienda y la casa, que quedaba en la calle de atrás, pues el terreno salía en ambas calles. Hasta eso no decían que no al trabajo. Terminaron tarde y mi papá les ofreció comida y que se podían quedar en la cochera esa noche a dormir. Mi papá les sacó una pantalla a pesar de que mi mamá no quería. Mi mamá se subió a dormir y mi papá me mandó por unos tacos para cenar nosotros y los 4 viajeros. Yo traía unos leggins sin ropa interior. Salí por la cochera y les pregunté sobre sus tacos. Entonces ya iba cuando el negro que me saludaba siempre me alcanzó. Ya íbamos platicando y resultó que era más grande de edad de lo que aparentaba y había dejado esposa y dos hijos en Haití. Era más alto que yo. Me empezó a chulear y decirme que estaba muy bien y sabe qué tanto. Me dice si íbamos por las cobijas al baldío donde se quedaban él y sus amigos. Dudé por un momento, pero no sé por qué me sentía excitada de estar a solas con él y acepté acompañarlo.
Entramos entre la hierba y tenían su casita con algunas láminas. Entonces se voltea y me abraza, y comienza a tocar mis nalgas. Yo solo lo miré hacia arriba y me da un beso. Fue entonces cuando se baja su pantalón y traía un bóxer largo hasta las rodillas que trataba de contener su verga dura. Eran 23 cm más o menos y no tan gruesa pero sí algo. Yo era más bajita que él de estatura y solo se sacó su verga. Así parados comencé a chuparla. La verdad olía a suciedad, pero no podía dejar de chuparla. A pesar de que no entraba en mi boca no dejaba de intentar meterla toda. Sentía toda la saliva que me escurría y pasaba mi lengua por su vergota negra. Estuve casi 10 minutos chupándola cuando sonó mi celular y era mi papá. Ya le dije que ya iba, que tenían mucha gente en los tacos pero ya iba a casa. Llegamos y les dejé sus tacos. Mi negro me da una nalgada.
Solo sonreí y me metí a la sala. Cenamos y mi papá fue y les dijo que ya iba a dormir, pero que había un baño atrás siguiendo un pasillo hacia el patio que conectaba con la cochera. Yo subí a mi cuarto esperando que mi papá durmiera ya, para ver si podía bajar con el negrote vergudo. Me quité toda la ropa y me puse una playera con la que duermo sin ropa interior. Se me veían completamente las nalgas y mi rajita. Bajé con mucho cuidado y salí al patio, pues la puerta de adelante tenía llave. Me asomé por el pasillo a ver si venía alguien pero nada, y no quería ir porque me verían los otros tres. A los 20 minutos escuché que venía alguien pero no podía distinguir quién era la verdad. Vi que entró al baño y dejó la puerta abierta. Estaba orinando supuse, pues escuchaba el chorrote salir, aunque no prendía la luz del baño. Me asomé y pensé que sí era él y me acerqué y le dije no hagas ruido soy yo. Prendí el foco y era otro de los negros viajeros. Le dije perdón pensé que eras tu amigo, y se ríe y me agarra de la mano y me la pone en su verga. Me dice yo también tengo verga niña. Y sin pensarlo empecé a masturbar su verga negra. También era grande pero no tan larga aunque sí más gordita. Entonces con su mano me empieza a sobar mi rajita que estaba súper mojada, y mete su dedo áspero y me lo metía rápido. Sentía tan rico. Entonces me dice ven vamos con el Chibi, así le decía a su amigo. Y le digo no espera nos van a ver. Apagué el foco y me asomé a ver que no estuviera mi papá o mi mamá. Entonces sentí como comenzó a chupar mi culito y mi rajita así desde atrás. Yo solo levanté una pierna y alcé mis caderas. Entonces se sienta en la taza del baño y me gira hacia él, con su verga negra y gorda bien dura.
Solo me subí y poco a poco traté de meterlo. Veía mi rajita estirarse cuando me levantaba. Me dolía poquito pero era más el placer. Entonces se pone de pie y con sus manos agarraba mis nalgas y yo bien ensartada, y empezó a caminar hacia la cochera. Y estaban mi negro y otro de ellos aún despierto. El cuarto hasta roncaba bien cobijado. Me ven como me llevaba el negro bien ensartada y iban a decir algo pero su amigo les hizo señas para que no hicieran ruido. Entonces se levanta mi negro y saca sus 23 cm de verga ya duros y para mi sorpresa empieza a chupar mi culito mientras aún su amigo me tenía ensartada mi rajita. Así de pie comenzó a meterla en mi culito. Y le dije espera más lento no me han cogido por ahí, pero ni caso me hizo pues entre mis dos me estaban cogiendo duro y sin parar. Mi culito me ardía pero sentía muy rico. Entonces me quitan la playera quedando toda desnuda ante ellos y el tercero empezó a mamar mis tetas. Yo quería gemir y gritar pero con una mano me tapaba mi boca para no despertar a mis papás. Entonces me sujeta mi negro desde atrás y el de mi rajita la saca, hasta sentí raro cuando ya no sentía su vergota dentro. Pero entonces el otro negro comenzó también a meter su verga y otra vez entre dos me cogían duro. No supe cuánto tiempo estuvieron así dándome entre los tres. Cuando me las sacan de mi interior y ni de pie pude ponerme pues sentía dormidas mis piernas. Entonces los tres me rodean y empiezan a jalársela cuando sin decirme nada me echan su chorro de leche en mi cara y cabello. Yo como loca con mis manos me metía todo a la boca y lo tragaba. Entonces me puse de pie y comencé a chupárselas a los tres hasta que les limpié toda la leche. Sentía mi culito y mi rajita como me ardían un poco pero sentía muy bien. Como pude me fui a mi cuarto y solo me tiré en mi cama así desnuda pues ni mi playera me acordé de traerla.
A los dos días me los volví a encontrar en la calle a los 4. Me saludaron y me dijeron que al día siguiente ya se irían otra vez para continuar con su viaje. Entonces uno de ellos me dice, pero ey chica no quieres que te demos el adiós como dios manda. Y yo sin dudarlo solo asentí, y les digo pero junten 480 pesos para ir al motel y poder estar agusto. Quedamos de vernos más tarde cerca del motel para que no nos viera nadie de la colonia. Yo de la excitación no podía pensar en otra cosa como mi seguridad o algo así, pues a pesar de todo eran desconocidos. Entramos al motel, con el recepcionista deseándonos buen hospedaje no sin antes mirarme medio burlón. Eran las dos de la tarde y teníamos hasta las 10 pm que era lo que me dieron permiso para ir con una amiga.
En cuanto entramos los 4 se desnudaron. Solo miraba sus vergas negras, duras grandes cada una a su manera. El que no participó la otra noche se acerca primero y me desnuda toda, mientras todos entraban al jacuzzi. Él me llevó a la cama y me pone mis piernas sobre sus hombros y comienza a rozar mi rajita con su verga dura. La mete un poco y en la segunda embestida la mete toda de golpe. Solo grité y con mis manos lo arañé un poco pero él siguió cogiéndome, esta vez más duro. Mientras poco a poco comencé a gemir y gritar sin contenerme esta vez. Entonces vino otro de ellos y se acostó sobre la cama y me hizo señas para subirme en su verga de espaldas a él. Entonces el otro se acercó y sin decirme nada intentaba meterla también en mi rajita. Tenía miedo pero era más mi excitación de sentir dos vergotas en mi rajita. Con mis manos la abría lo más que podía aunque no era mucho. Esta vez lo metió poco a poco. Solo me recargué hacia atrás sobre el otro, y sentí como los dos comenzaban a moverse más y más. Solo gemía y miraba hacia el techo. Llegan los otros dos y cada uno comenzó a ponerme en diferentes posiciones y me la metían por donde querían y como querían. Yo solo me acomodaba como me decían. Así estuvieron 5 horas entre los 4 cogiéndome, hasta que tres de ellos se fueron porque no sé qué iban a hacer. Yo me quedé sola con uno de ellos pues aún quedaban tres horas del motel. Solo se acostó sobre la cama y me dejó hacerle lo que quería a su vergota. Lo chupaba, me la metía en mi rajita o en mi culito, y volvía a chuparla. Entonces se para y me acomoda de perrito y me dice te voy a reventar ese culo ahora sí bien. Me daba tan duro que me dolía y me ardía pero aún así no le decía nada solo pedía más y más, hasta que sentí como me echaba su leche en mi culito. Solo se acostó sobre mí y así esperamos a que se le bajara la erección dentro de mi culo. Salimos del motel y las piernas me temblaban. Me fui a mi casa y nunca los volví a ver.
Espero les guste mi primer encuentro con unos viajeros haitianos. Si les gusta les contaré alguna otra experiencia, hasta con un familiar una vez.
