Un intercambio que no termino muy bien

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Es mi primer relato en este sitio así que me presento. Me llamo Mika y soy una mujer de 37 años casada con un hombre de 47, su nombre es Carlos. Soy morena, bajita, senos pequeños pero muy orgullosa de mis piernas y nalgas que son mis principales atributos. Ambos somos liberales y practicamos swinguer, tríos y cuckold. Mi marido es un hombre de contextura normal, cuando joven cargaba un poco de sobrepeso pero hoy día es bastante delgado, cosas que lo ayuda en su imagen ya que no es tan bien dotados que digamos y con el sobrepeso hacia parecer más pequeño, pero en realidad su dotación es normal, como 15 cm, pero debo admitir que es un muy buen amante, nunca dejo de darme un orgasmo.

Lo cierto es que está historia comienza cuando luego de practicar un trío con mi marido y un invitado con quién ya llevábamos como dos años de relación. El se llama Roberto, es un chico de 28 años que mi marido conoció en un foro, el es de la misma ciudad y también es casado. Nosotros lo iniciamos en esto de las fantasías sexuales. Lo elegimos porque reunía todos los requisitos que para nosotros era importante.

Es un chico bonito de rostro, barba bien alineada, un físico hermoso fico; alto con un poco más de 1,80m, delgado con el físico marcado que no es de gimnasio sino de un trabajador de la construcción, y por sobre todo su principal atributo es su dotación, carga un pene de unos 20 cm de largo y con un grosor proporcional a su largor. Menciono está característica porque una o la principal razón por la cual lo elegimos es por su dotación. Aunque no era un requisito particularmente mío (pero admito que me encanta) sino de mi marido porque siempre me decía que realizar estos juegos sexuales de agregar otro hombre no tendría sentido si lo que iba aportar sería más de lo mismo, el quiere que si voy a ser penetrada por otro debe ser algo diferente, y la verdad que me mantiene más que satisfecha. Pero en fin, la historia de nuestra relación con Roberto queda para otra ocasión.

Todo comienza cuando un día sábado de tarde estábamos en un motel Roberto, mi marido Carlos y yo, estábamos conversando y bebiendo unas. Deberás después de 2 horas de intenso sexo. Roberto nos comentaba lo realizado que se sentía con nosotros y que envidiaba la relación que tenemos con mi esposo, nos comentó que suiker aunque es muy abierta en lo sexual no reaccionaba muy bien cuando charlaban del tema. Evidentemente ella no sabía de los juegos de su marido con nosotros.

Nos comentó Roberto que algunas veces intento propones algún juego de trui o intercambio pero solo algunas veces que estaba pasada de tragos le dió alguna esperanza.

En esa conversación nos cuenta que son embargo su esposa que se llama Claudia y es una chica de 26 años tenía una fantasía o deseo, que era ser penetrada analmente, cosa que intentaron algunas veces pero debido a la dotación de Roberto fue imposible. Entonces en ese momento se me ocurre la idea de utilizar esa fantasía para convencerla. Le Dije a Roberto que Carlos sería el candidato perfecto para realizarle esa fantasía a su esposa ya que el carga una dotación normal y es un buen amante experimente y no la lastimaría.

En resumen la idea nos pareció genial y el le plantearía esa idea a su esposa.

Para hacerlo más corta les cuento que en un mes más o menos el logro convencerle, ella no nos conocía y el le dijo que éramos una pareja que conocía hace mucho y que sabía del tipo de experiencia que teníamos, que converso Con Carlos y sabía que tenía un pene mucho más pequeño que el de el, que sería lo ideal para ella y que en cambio yo la esposa de Carlos deseaba conocer la experiencia de un pene grande y grueso.

Entonces en uno de esos encuentro de los sábados el nos contó que ya tenía todo arreglado, que era solo cuestión de poner fecha al acto.

Entonces un poco antes de retirarnos le dije a Roberto que si estaba seguro de que lo quería hacer, que en esta ocasión su papel sería totalmente invertido de lo que estaba acostumbrado que era cogerme a mi en presencia de mi marido y en esta ocasión su esposa estaría siendo penetrada por otro, entonces el con una sonrisa un poco arrogante m .mira a los ojos y señala su pene, dando a entender que mi marido no era un peligro para el ya que el pene de Carlos era mucho más pequeño.

El encuentro lo realizamos unos 15 días después en casa de ellos ya que era bastante cómoda y no tienen hijos. Fue un día domingo al medio día, nos reunimos a almorzar y disfrutar el pequeño jardín y pequeña piscina que tenían.

Durante el almuerzo tomamos abundante vino y rápidamente entramos en confianza, los temas de conversación eran cada vez más jocosos y cargados de morbo.

Nos preguntó sobre nuestra relación liberal y le comentamos como empezamos, las cosas que nos gustan y lo bien que la pasamos, ella mencionó que también tenía una que otra fantasía pero que la idea de tener sexo con más gente le daba miedo, no sabía cómo manejar la situación en presencia de más personas a lo que le respondí que era  cuestión de probar y seguro que la encantaría. También le pregunté que si entre sus fantasías incluía ver a otra pareja teniendo sexo a lo que la respondió firmemente que si, entonces aprovechando que ya todos estábamos con mucho alcohol y nuestro marido solo escuchaban la conversación atentamente le propuse que vayamos al interior de la casa y que yo y mi marido tendríamos sexo para que ella observara.

Me miró algo sorprendida y me preguntó si era en serio, le dije que si, ella sonrió y me dijo vamos! De esto no me puedo perder. Listo, estaba todo perfecto, ahora solo dependía de lo que pasará dentro para que Carlos llegara a penetrarla por su ano y así realizarle dos fantasías; ver un espectáculo uno sexual y ser penetrada analmente por otro hombre.

Fuimos a la sala, Roberto puso un poco de música suave y nos pusimos a bailar. Entonces entre Carlos y yo comenzamos con el juego, bailábamos muy pegado y el recorría mi cuerpo con las manos, todo fue muy rápido y en menos de 10 minutos Carlos y yo ya estábamos en el sofá casi desnudos solo con ropa íntima, entonces Carlos me retira el sostén y me acaricia mis senos mientras yo le quitaba el bóxer y lo paveaba, entonces Carlos me pone su pene frente a mi cara y lo procedo a chupar por dos minutos y en ese momento Carlos me acomoda en cuatro patas, me da un corto pero rico sexo oral, se para e inicia una sutil penetración, lo hacía lento y tranquilo porque sabia que su plato principal seria Claudia.

Realmente la estaba pasando rico por lo que me distraje un momento y note que Roberto y Claudia estaban ya también acomodados en un sofá más pequeño en pleno apriete, además nos observaban y se masturbaban. Entonces note que ese era el momento, lo estuve a Carlos y le dije a Claudia *hey! Eso que tiene tu marido es envidiable, nunca tuve la oportunidad de probar algo así” (ni se imaginaba que ya había cogido como 30 veces con su marido). Sería mucho pedir que me lo prestes?” Ella echo una carcajadas, ya estaba bien mareada y me dijo te lo presto, pero no te acostumbres.

Entonces Roberto se dirige a mi mientras Carlos va tomando el lugar de Roberto alado de Claudia.

Le quite lo que le quedaba de ropa a Roberto, lo acomode frente mío e inicie lo que siempre me encantó hacerle, una chupada épica. Claudia observaba con un rostro neutro, parecía no saber que reacción tener, pero luego de un rato después de recibir también un buen sexo oral por parte de Roberto lo acomode sentado, me acomode so re el de frente y lentamente me fui sentando y dejando penetrar ese bonito largo y grueso pene, entonces Roberto me da un pellizco y con la mirada me indica hacia ellos, disimuladamente observo y los veo, ambos se estaban masturbando, eso me éxito mucho.

Entonces inicié una cabalgaba salvaje, gemíamos y ardíamos de placer hasta que tuve un orgasmo, entonces tuve la idea de hacer una jugada, ponerme en cuatro y pedirme a Roberto que me haga un anal y así calentarla a Claudia ya que esa era su fantasía. Cuando me levanto para posicionarse en cuatro notamos que Carlos y Claudia ya no estaban en la sala con nosotros, ambos nos sorprendimos y entonces fuimos a ver dónde estaban, fuimos a la cocina y al patio cerca de la piscina y no estaban, entonces quedaba una sola opción, la habitación.

Nos dijimos hacia ahí y cuando estábamos en el pasillo escuchamos fuertes gemidos de ambos, principalmente de Claudia, a lo que Roberto me dice que seguramente ya está realizando su fantasía anal porque está gimiendo y gozando más de los normal. Llegamos a la habitación pero por más que la puerta estaba entreabierta no podíamos llegar a ver lo que hacían, entonces me dice Roberto que vayamos al patio y desde un punto en la ventana tendríamos una vista completa. 

Cuando llegamos al lugar y nos asomamos vimos a Carlos penetrándola en cuatro y ella ya llegaba a un orgasmo, Carlos con toda su experiencia continuo lentamente por un rato y luego la tomo de la mano y la llevo a un costado, la acomodo sentada sobre un mueble y continuo y está vez Carlos había gozado llenándola de su leche y dejando caer unas gotas en el piso.

Regresaron a la cama y entonces Carlos le dijo que se relaje, que iría a ver qué hacíamos Roberto y yo, salió hacia la sala y obviamente no nos encontró, ya se imaginaba lo que estaba pasando, entonces me dijo a Claudia que nos vio a mi y a Roberto sarmiento en el sofá tirados. Carlos se acomodo a su lado y siguieron charlando muy bajito por lo que no llegamos a escuchar. Entonces Carlos de repente levanta el tono de voz y le dice “estás riquísima y no quiero perder la oportunidad de realizarte la fantasía de una penetración anal” a mi que Claudia responde que de verdad ella tenía ganas de probar anal, pero que también gozo la penetración vaginal como no lo sentía desde hace tiempo” y que quería que Carlos se acuerde en la cama y que ella me iba a dar una cabalgada dura hasta que el eche otro chorro de leche, y que lo de la fantasía anal lo dejaríamos para la próxima ya que lo que estaban haciendo le encantaba.

Entonces Carlos obedece y se acuesta en la cama, Claudia se acomoda sobre el e inicia lo prometido, una tremenda cabalgada, saltaba, se movía y gritaba de placer hasta que ella tuvo otro orgasmo, en eso miro a Roberto y lo ver mal, con un rostro desacomidado, duvitstivo, evidentemente estaba sintiendo celos, veía a su esposa gozando más que con el y con un hombre con un pene mucho menor que el suyo, toda esa seguridad que cargaba desapareció.

Ellos se dirigieron al baño y se ducharon, por los gemidos que nuevamente escuchamos supimos que continuaron en el baño.

Nos fuimos a la sala a esperar y dijimos estar durmiendo, ellos llegaron vestidos y se sentaron, aguardaron un rato y entonces Carlos nos habla para despertar o, fingimos hacerlo y le preguntamos si habíamos dormido mucho a lo que Claudia se adelanta y nos dice que se fueron un rato al cuarto y que después regresaron y como nos vieron durmiendo fueron al jardín ala de la piscina.

Roberto miró fijamente a Claudia, suspiro y bajo la mirada, Claudia acababa de mentir minimizando lo que acababa de hacer.

Seguimos conversando un rato bebiendo algo más de vino y cuando ya nos despedíamos les dije que marcaríamos otro encuentro y ahí charlaríamos sobre la experiencia que tuvimos y que principalmente quería escuchar de Claudia su primera experiencia anal, a lo que ella respondió que fue interesante pero no pudo completar y llegar a un orgasmo ya que aún no tenía experiencia en eso. Esa fue otra mentira, el rostro de Roberto ya estaba desfigurado.

Se despidieron y se fueron.

El sábado siguiente comí de costumbre nos encontramos con Roberto, el estaba lastimado, nos contó lo que había sucedido luego que nos fuimos, pero esa será la historia en otro relato.

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Mika
Mika

Mujer casada, 37 años y aficionada al seinguer, tríos y cuckold.
Somos una pareja librral

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