Tamara, una amiga de mi mujer – I, II

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El relato es un poquito largo, y hay mucha explicación, pero quiero transmitiros lo que yo sentí en todo momento, y necesito introducir bien el tema. Hay mucha explicación de cómo nos conocimos, y en la primera parte del relato no hay sexo (sí otras cosas), pero os juro que merece la pena leer y esperar. Porque la segunda parte será espectacular.

Soy un chico que actualmente tiene 34 años, esto sucedió hace unos 6-7 años.

Soy un chico moreno, mido 1,90, bastante guapete y de cuerpo estoy bastante bien, gracias sobretodo a que practico crossfit, y de polla estoy muy bien dotado, 20 de largo y 6 de ancho (este es un dato importante que ayudó en parte a que sucediera lo que sucedió).

Mi mujer iba a un grupo de lactancia, es un grupo que van las madres después de dar a luz, es parecido a un grupo de ayuda.

La verdad es que le iba muy bien, iban varias mujeres que más o menos se quedaron embarazadas al mismo tiempo, y acabó saliendo un grupo de amigas bastante chulo.

Ella siempre me contaba las historias de las que hablaban las madres. Todas tenían sus problemas y sus historias, y quien más quien menos salía con un padre que no hacia absolutamente nada en casa en general, o eran bastante infantiles.

Estas mamás son carne de cañón para alguien que les haga un poquito de caso.

También me explicaba anécdotas sexuales o curiosidades que se iban contando entre ellas.
– El otro día por ejemplo hablamos por whatsapp de tema maridos y de cómo eran los respectivos papas en la cama.
– Madre mía, en ese grupo tiene que haber unas conversaciones curiosas. Y hablasteis de tamaños?.

Siempre me había gustado hablar de ese tema, porque me podia defender bien, y el que tu pareja te dijera… la tienes enorme, me llenas, que pedazo de rabo tienes… y que además hablara de esos temas con las amigas, presumiendo, pues me gustaba mucho.
Me subía bastante el ego, que de vez en cuando viene bien 😛

– Si, hay algunas que dicen que la tienen normal y se defienden, pero la mayoría se queja bastante o de que no follan mucho, o de que cuando follan no aguantan nada… (entre estas estaba la protagonista de la historia, Tamara).
– Y les has dicho cómo la tengo yo? – le pregunté, poniendo mi cara de salido y niño bueno.
– Sí, les he dicho que estas muy bien dotado, y que en la cama no tengo ninguna queja, que me tienes bien servida.
– Y qué han dicho ellas?
– Qué guarrete eres, porque quieres saberlo?
– Bueno, por saber, ya sabes que me gusta hablar de mi rabo.
– Ya lo sé ya… Pues decían que tenía mucha suerte, que ya les gustaría a ellas. Hay una chica que se llama Tamara que se queja bastante de su pareja, del tamaño y la duración, y que siempre se queda a medias, y decía que ella nunca había tenido mucha suerte con los tamaños, y que tampoco le duraban mucho.

Se me escapó la risa, y la verdad es que me puso bastante el comentario que hizo la chavala, ya con las historias que me había contando de ella de como era su vida, como era ella y demás, ya me daba la sensación que me llevaría bien con ella, pero además ahora con esto de que no la follaban bien, pues me dio morbillo.

Como decía antes, se hizo un grupito muy chulo de amigas que entre ellas quedaban bastante, los padres nos solíamos abstener de estas quedadas, nosotros somos más reservados para estas cosas jaja.

Entre esas quedadas de cafés y demás empezaron a quedar para celebrar los primeros cumples de los peques.

En todo ese tiempo ella me iba contando anécdotas del grupo, y me hablaba mucho de Tamara.

Me contaba que no había tenido mucha suerte con el novio, que era un chico bastante infantil que no le ayudaba nada en casa, con el niño tampoco, y que en la cama pues no le funcionaba bien, que ella era una mujer cariñosa y que llevarlo todo sola ella le estaba pasando factura.

Siempre que me hablaba de ella yo le decía que estaba segurísimo que me iba a llevar bien con ella, que le dijese de quedar un día y nos presentábamos todos y íbamos a un parque o a comer.

Cabe decir que ella ya me había enseñado fotos de ella de instagram y demás… y la verdad que desde que la vi me gustó mucho.
No es que fuese una tía espectacular, pero tenía una sonrisa, un cuerpecito menudito y tenía algo que me llamaba mucho la atención. Y sí, me ponía mucho.

Total, que un día quedamos para tomar café con ellos por el pueblo y nos presentamos.
El novio era un tío normalito, algo gordito y un friki de cuidado.
Ella era tal y como la había visto en las fotos, vino vestida arregladita, con un tejano normal que le hacía un culo de escándalo y una camisetita con escote de estas que usan las mamás mucho tiempo después de dar a luz, que tienen un par de clicks para poder sacar las tetas y darle de mamar al niño fácilmente.

Ella era de poco pecho, pero esas camisetas lo realzaban todo, y además tenía las tetas hinchadas porque daba de mamar, se le marcaban todas las venitas azules en la parte superior de las tetas, que barbaridad como me ha puesto eso siempre.

Tenía una vocecita muy dulce, era muy simpática y estaba tremenda.

Hablamos de todo un poco, todo tema de padres y madres, cosa que a veces me aburría una barbaridad, pero bueno el día fue bien.

Nos agregamos todos al whatsapp, porque yo me llevé bien con el chaval (jugábamos a juegos online comunes) y con ella también me lleve bíen, nada raro.

Poco después nos agregamos a instagram y empezamos a interactuar como hace ahora la gente: un me gusta por aquí, te envío un sticker por allá, te comento una foto con algo graciosos.

Con la tontería poco a poco empezamos a hablar, y entre una cosa y otra ya empezamos a explicarnos nuestra vida personal, secretos, problemas familiares… la verdad es que congeniamos super bien.

Ella me explicó todos los problemas que arrastraba con los padres (muy controladores y padre ausente), todos los problemas que tuvo durante el embarazo y después, los problemas personales que tenía con la pareja… y en fin, con el tiempo nos acabamos haciendo muy amigos.

Coincidiamos en cumples, nos veíamos por el barrio, hablábamos mucho por whatsapp…

Un día tuvimos un problema porque por aquel entonces hablaba con ella a veces hasta tarde y un día el novio se dio cuenta y le empezó a decir que porqué le escribía yo a esas horas y que no sé qué, lo típico.

Ella le quitaba importancia, y el sin darse cuenta rallándola con que estaba celoso de mi, poco a poco la iba acercando más a mí.

Cogimos mucha confianza y empezamos a hablar de sexo. Ella me contaba lo que yo ya sabía, que el novio no solía dar la talla, que ella era una persona muy cariñosa (como comprobé después) y que no le gustaba estar con alguien que pasaba de ella y no le ayudaba en nada.

Siempre se habían peleado mucho, pero ahora estaban en una época jodida, y yo como buen amigo la ayudé en lo que pude, sin segundas intenciones aunque me apetecía follármela eso sí, pero eso no quitaba de que fuese su amigo. Yo también arrastraba mis problemas matrimoniales, como toda buena pareja después de tener hijos.

En una de estas conversaciones un día mando una imagen, que era como una viñeta (en dibujos rollo meme) en la que salía un hombre comiendole el culo a su mujer, y el perro mirando desde la puerta diciendo: joder, y a mi me riñen por chuparme el culo también.

– Buah, eso me mola un montón. – le contesté.
– Jajaja, me ha hecho mucha gracia la imagen a mi también.

Poco más hablamos, fue como un… los dos hemos dicho lo mismo, pero no fue más allá.

Yo siempre le pasaba stickers y memes graciosos, y había uno recurrente, que era un actor negro muy famoso que salía sin camiseta moviendo los pectorales en plan gracioso. Siempre se lo enviaba xD
Un día me dijo:
– Jajajaj que gracioso, tú sabes hacer eso?
– Pues claro 😛
– No sé no me lo creo, un día me lo enseñas a ver si es verdad.
– Como te gusta picarme con estas cosas, el próximo día te lo enseño.

Siempre que nos veíamos le daba un super abrazo, de estos que estrujas y te dicen ay ay que no puedo respirar, le había cogido mucha confianza y mucho cariño y ella a mi también, y siempre había roce.
En los últimos abrazos antes de lo que voy a contar ahora ya le hacía la broma de olerle el cuello y decirle que olía super bien. Se le ponían los pelos de punta y le entraba la risilla, y ella me olía a mi el cuello y me decía que también olía super bien.
Parecíamos unos adolescentes idiotas que no se dan cuenta de nada, pero bueno xD

Total, un día quedamos para pasear a los perros por la montaña y charlar de nuestras cosas.
La tía me viene con unas mallas de estas de gimnasio y una camisetita escotada de estas que se pegan bien al cuerpo cuando sudas, y yo ya llevaba unos días después de nuestros acercamientos y nuestros rocecillos bastante caliente.

Entre charla y charla, y quejas de su novio me dijo:
– Oye a tu mujer no le ha molestado que quedaras conmigo?
– Qué va, ella sabe que nos llevamos bien y que hablamos mucho, no se enfada.
– Es que a mí Javi me ha dado la charla antes de salir, como siempre, me agota.
– Bueno es que es muy celoso, y además que tu eres muy guapa, yo también sospecharía de cualquiera que se te acercase la verdad.

Entonces se giró hacia a mí y me miro con una carita dulce y me dijo:
– Porque eres tan bueno conmigo? Ya te podía haber encontrado antes no?
– Anda calla calla, que me lo voy a creer (me había puesto rojo como un tomate, y me estaba poniendo a mil, a partes iguales). – Pero sí, soy un partidazo jajajaj.
– Jajajja, anda que no tienes abuela.

Seguimos caminando un poquito y de repente se paró y me dijo:
– Oye! Tú no me tenías que enseñar algo que me pasaste el otro día?
– El que?
– Eso de los pectorales, lo de moverlos.
– Ah coño no me acordaba xD

Le moví los pectorales como en el sticker, mientras tarareaba una canción para acompañar el movimiento, en plan gracioso.
– Jajajaj que gracioso… pero así no, no? Mejor sin camiseta.
– Pero qué proposición tan indecente, quieres que me desnude aquí? Que pensará la gente si me ve? Ni siquiera me has invitado a un café primero. (Todo en plan coña).
– Jajajjajaja, mira para empezar nos hemos tomado 100 cafés tu y yo, y ya te he visto en la piscina, que te da vergüenza? 😛
– A mi que va, soy super exhibicionista jaja.

Y nada, me quité la camiseta para hacer el baile del pechito. En cuanto me la quité me echó un ojo al cuerpo, se mordió el labio, luego me miró y como vio que la estaba mirando se puso rojísima como un tomate y se tapo la cara.
En cuanto se calmó un poquito le dije que mirara, le hice lo mismo y se empezó a reir. Luego me vestí y seguimos el camino.

Le pregunté en plan coña si ella no iba a mover los pechitos también como yo, que me valía con camiseta, pero se puso roja y me dijo anda calla calla.

Nos sentamos más adelante a descansar en un banquito con buenas vistas, no nos habíamos encontrado con nadie en todo el paseo, y eso se agradecía, que la gente era muy cotilla y nos conocíamos bastante todos.

Se sentó pegadita a mí y seguimos charlando, pero yo ya estaba bastante encendido.
Apoyé mi nariz en su cuello, la olí y le dije…
– Joder mira que hemos sudado caminando, pero es que hueles super bien.

Entonces encogió un poquito el cuello por las cosquillas, me miró y me dijo:
– Mira que ya sabes que estoy falta de cariño, si me sigues diciendo esas cosas al final…
– Al final qué? Yo siempre te digo cosas bonitas.
– Pues sí, ya me viene bien que me digan de vez en cuando estas cosas y estén por mí.
– Ay que tontorrona te pones.

Luego la abracé fuerte, y ella correspondió. Sus labios se quedaron al lado de mi cuello y después de unos segundos de abrazo me dio dos besitos en el cuello, cosa que hizo que se me pusiera todo el pelo de punta y se me escapara un suspiro, mas parecido a un suspiro de placer que otra cosa.

Entonces nos miramos, con nuestras caras muy cerca, y nos empezamos a besar.

Los primeros besos fueron dulces, para tantear, abría un poquito la boca y empezamos a jugar con la lengua, pero muy suave todo.
Le cogí de atrás del cuello con mi mano y subí el ritmo del beso, ahora abríamos mucho más la boca y las lenguas ya intentaban entrar lo máximo posible.

Me encanta dar besos guarros y profundos, me pone muchísimo, y ella no paraba de soltar suspiros cada vez que le violaba la boca con la lengua.
Su mano se fue a mi nuca para apretarnos más, entonces yo la cogí y la coloqué encima mío.

Durante un brevísimo periodo de tiempo nuestras bocas se separaron, pero luego seguimos morreándonos bien. Ya no eran besos de novios, eran besos guarros y apasionados, buscando la campanilla del otro.

Mis manos se iban a su culo, sobaban sus tetas perfectas llenas de leche, le cogían del cuello… No sabía dónde ponerlas, y su lengua no me dejaba pensar mucho.
Sabía que esa lengua me acabaría dando mucho placer, y no solo en la boca.

No sé cuando estuvimos así, 10 o 15 minutos… en los cuales estuve empalmado todo el rato, no se movía mucho encima mío (luego me confesó que es porque tenía la regla y llevaba compresa, y claro…), pero como lo estaba disfrutando…

Escuchamos pasos un poco más abajo de donde estabamos, y nuestros perros empezaron a ladrar, entonces nos despegamos, con las bocas y el cuello ensalibados, ella se quitó de encima mientras se limpiaba las babas y yo me giré para disimular mi erección para el otro lado.

Poco después aparecieron 3 personas que paseaban por ahí, nos saludamos y seguimos nuestro camino.

Me arrepentía tanto de no haberle bajado la camiseta y haberle comido las tetas… pero habría más días seguro… como pude comprobar.

El resto del paseo no hablamos demasiado, pero fuimos muy pegaditos y ella casi todo el camino fue cogida de mi brazo. Algún sobeteo a su culo, algún besito suelto, pero hablar poco.

Para romper el silencio le solté un broma:
– No has podido resistirte a mi baile del pechito eh, has caído rendida.

Le entró un ataque de risa, una risa sincera, de estas que te entra y no puedes parar, y entonces el camino se hizo un poco más ameno.

Cada uno se volvió a su casa y no hablamos del tema en todo el trayecto. Parecíamos unos adolescentes, estábamos para darnos dos ostias jajaj.

CONTINUARÁ

Este relato me gusta mucho, y lo he querido dividir en varias partes y explicar bien el principio, porque es una mujer que tenía un nosequé que me despertaba mi instinto animal, y me encendía muchísimo, y quiero que lo viváis y lo sintáis mínimamente como lo viví yo.

Me encanta que me escriban para decirme que les han parecido mis relatos, contarme sus fantasías… y me gusta hacer relatos por encargo.

PARTE II

Ese mismo día no hablamos demasiado, sí que le escribí para preguntarle si estaba bien y demás pero no me contesto.

Al día siguiente si que me escribió:
– Hola guapo, ayer no te contesté porque tenía a Javi comiéndome la oreja, le conté que me había ido contigo a pasear y sacar a los perritos y me lió un pollo… 🙁
– Buenos días señorita, siento que tuvieses bronca por mi culpa, solo quería saber si estabas bien o te rallaste mucho y eso… No te hizo nada verdad?
– Bueno no me tocó ni nada físico pero me gritó mucho, es celosísimo y no soporta que tenga amigos de ningún tipo. Ya te conté una vez que hasta tenía celos de mis amigos gays.. Pero bueno no es la primera bronca que tuvimos ni será la última por desgracia. 🙁
– Ahora mismo me encantaría poder achucharte y espachurrarte, y que se te pase un poco la rallada.
– A mi también… Y lo de ayer me encantó, y me sentí genial, como hacía tiempo que no me sentía, pero me siento fatal por Carla (mi mujer), es mi amiga y me sabe fatal haberme liado con su novio la verdad.
– Ya… yo tampoco he dormido muy bien. En parte estoy super feliz porque me encanto el paseo y lo que pasó, pero soy muy rallado para estas cosas también y nunca había puesto los cuernos a ninguna chica. Ellas a mí sí, siempre, pero yo todavía no jajaja.
– Sabes que tenemos algo especial y me encanta hablar contigo y charlar sobre todo, me encantan tus abrazos y me encantas tu, pero quizás creo que sería mejor que no nos viésemos en un tiempo, dejar que pase todo y relajarnos a ver qué tal. Que te parece?
– Pues fatal, hablamos cada día y nos vemos super a menudo, eres super importante para mí y yo lo pasaría muy mal… Además dentro de poco hay cumple en común y nos tendremos que ver 😛
– Es verdad, el cumple de Nelson (un amiguito de los peques)… Bueno podemos probar a no vernos hasta que coincidamos, a ver si se nos pasa un poco lo que sea que sea esto. Te parece?
– Entonces ya no te podré mandar memes graciosos, ni tu me podrás enviar viñetas cochinas ni nada? jajaja 🙁
Jajajaj… Es que no tienes remedio, eres un amor. Anda que voy a sacar al perro y a trabajar, ya hablaremos guapo.
– Que vaya super bien el día, yo iré a entrenar para desfogar… y al curro también. Un besito.
– Chao (K)

Sabía perfectamente que esto podía pasar, y más sabiendo cómo éramos nosotros dos de rallados. Al final éramos unos romanticones que creían mucho en la monogamía y luchar por la pareja y blablabla… Y al final estas cosas pues te remuerden la conciencia.

En casa lo llevé mejor de lo que esperaba, mi mujer ya llevaba mucho tiempo con la depresión post parto y hacía tiempo que no hacíamos nada, a parte de discutir mucho.
Al final solo buscaba cariño, y solo soy capaz de dárselo a alguien especial, así que en el paseo pasó lo que tenía que pasar.

Fueron pasando los días y la verdad es que se me hicieron un poco largos, estaba acostumbrado a hablar todos los días con Tamara, y siempre nos contábamos como nos había ido el día, cosas del curro, nos mandábamos chorradas… y pasar de 100 a 0 se me hizo un poco duro.

Intenté enfocarme en los entrenos, el curro, la peque en casa y en tener la mente ocupada el máximo tiempo posible.
También pensaba en qué iba a hacer si me la encontraba por la calle paseando, ya que vivíamos a dos calles, o que haría cuando la viera en el cumple.

Pensé muchos esos días también en donde nos iba a llevar esto, al final los dos teníamos pareja e hijos, y esto era un marrón importante. Pero bueno… lo hecho hecho estaba, y en dos semanitas la vería en el cumple, así que era un problema para el futuro jajaja

Llegó el día, me levanté con un nudo en el estómago de estos que tienes cuando eres adolescente y estás empezando a quedar con una chica, que te quita el hambre y te dan ganas de ir al baño… jajaj

El cumple era por la tarde, así que intenté pasar el día de la mejor manera posible hasta que fuese la hora. Después de comer me llegó un mensaje de Tamara.
– Hola guapo! Espero que estés bien, he echado mucho de menos hablar contigo pero estos días me han ido muy bien para pensar, y luego en el cumple cuando podamos si quieres hablamos 5 minutitos vale? Me encantaría abrazarte al verte pero Javi está muy pesado contigo y ya me ha dicho que si te acercas a mi nosequé, que como te pases conmigo nosequé… ya sabes tonterías de él. Un besito!

Lo primero que pasó por mi cabeza fue que ella había meditado, nuestro lío había sido eso, un lío, y había decidido seguir con el idiota de su novio… así que me rallé bastante y no sabía que contestarle, así que le dejé en visto.

Un rato después nos fuimos al cumple y fuimos de los primeros en llegar, así que como era costumbre nos pusimos a ayudar a montarlo todo y algunas mamás se quedaron vigilando a los demonios xD

La mamá del cumpleañero se dio cuenta de que le faltaban un par de cosillas, así que me ofrecí a ir a comprarlo, me agobian mucho los cumples y eso que acababa de empezar, así que me fui a buscar lo que necesitaba.

Justo cuando salía por la puerta estaban tocando al timbre del local, así que abrí y allí estaba el idiota de Javi, con su niño y con Tamara detrás.

Me quedé embobado por unos segundos, que esperé que no se diera cuenta el novio y le diera la chapa a ella, pero estoy seguro que me vio, aunque no me dijo nada.
Allí estaba ella, con un tejanito ajustado, una camiseta de mamá, y una camisa de manga corta de cuadritos encima (nada del otro mundo, pero le quedaba tan bien todo…).
Se había alisado el pelo morenazo que tenía, y le llegaba casi a la cintura.
Se había maquillado, lo justo, pero estaba guapísima, labios rojos, sombra de ojos azul claro que resaltaba el color avellana de sus ojitos…

Y nuestras miradas se cruzaron, y se puso muuuuy roja mientras me dedicaba una sonrisita (que a mí me volvía loco). Yo me tuve que poner rojo también pero intenté disimularlo.

Intenté saludarle para que pareciera que estaba bien, y que había aceptado que ella pasaba de mi y se quedaba con su novio, así que intente ser borde/orgulloso.

– Buenas, voy a comprar un par de cosas que se han dejado, pasad.

A ella le cambió la carita un poco y se le humedecieron un poco los ojos, y para que mentir, me dio un vuelco al corazón ser borde con ella.
Pensad que siempre que la veía la saludaba super cariñoso, los dos besos y el abrazo levantándola del suelo se lo llevaba siempre, y pasar de eso a un “hola” pues me dolió.

Total, me fui a comprar y volví a los 10 minutos. Ahí seguía el comando papas preparándolo todo y el comando mamás cuidado a los bichos y decorando.

La sala no era muy grande, pero intenté evitar estar muy cerca de ella ni tener contacto visual con ella, me estaba costando y sabía que era inevitable que en algún momento nos chocáramos o quisiese hablar conmigo pero ahí estaba yo super estoico preparando platos de comida y charlando con los demás.

Fueron llegando las demás familias y poco a poco ya empezaba a haber un ruido de niños considerable, como buenos cumples de niños de 1 año, y poco a poco pues la gente fue picando de la comida y empezó a beber zumitos y cosas.

El papá del cumple nos preparó un surtido de bebidas para papis en un rincón de la cocina, cosa que agradecimos muchísimo, sobre todo yo que necesitaba relajarme un poco.
Se fueron sirviendo cervezas sobretodo, menos yo y otro que nos pusimos un cubata de ron con 7up

Me quedé el último sirviéndome, y mientras acababa apareció Tamara en la barra, se apoyó encima y se me quedó mirando.
Levanté los ojos como un niño cuando lo han pillado haciendo algo malo, hasta que nuestras miradas se cruzaron.
Tenía la carilla un poquito triste, pero me sonrió y me pregunto.
– Hola camarero, me podrías preparar una de esas bebidas isotónicas para papás que tenéis ahí apartadas? 🙂

Creo que tardé 10 segundos en contestarle, pero al final me salió el cachondo que llevo dentro, y empecé a hacerle bromas, como hacíamos por whatsapp siempre.
– Por supuesto señorita, como quiere la bebida, mucho alcohol, poco alcohol, hielo, sin hielo, cola, sin cola, en vaso, taza, cubalitro, cubo… – le dije mientras agitaba un zumo de melocotón de los peques como si fuera un barman profesional.

Pues no va y me sonríe de oreja a oreja, con esa sonrisa que tiene ella que me desmonta y se empieza a reír…
– Jajajaj, echaba mucho de menos tus chorradas! Pero si no te importa me gustaría algo cargadito, que tengo que hablar con un amigo y necesito relajarme un poquito.
– Que casualidad, yo tenía pendiente hablar con una amiga… pero no sé si será posible, hasta dentro de dos horas no caba mi turno, lo siento.

Continuó riéndose, con una de esas carcajadas suyas, con esa risilla tan dulce que tenía, mientras me miraba como si quisiera comerme. La madre que la parió, no entendía nada.

Vi de reojo que el novio se estaba acercando a la barra, seguramente para dar por culo o servirse un cubata, así que me hice el loco, le serví el cubata y me salí del barra. Ella lo captó enseguida, y se quedó ahí hablando con Javi.

El cubata que me había servido yo me lo había cargado demasiado, como pude comprobar cuando le di un trago, pero bueno, me iría muy bien pasara lo que pasara ese día.
Me fui con el montón de gente y empecé a marujear con los padres. La verdad es que los temas de los que hablábamos nosotros eran bastante recurrentes, que si pañales, que si familia que no ayuda, que si sus mujeres estaban bastante locas, que si broncas, que si no les dejaban tiempo libre para sus cosas… y les entendía a la perfección porque lo había vivido en mis carnes, pero ya cansaban esas conversaciones.

Me empecé a agobiar un poco porque había mucha gente, la sala no era excesivamente grande como he dicho antes, y había mucho mucho ruido.

Empezaron con todo el tema de dar regalos, así que avisaron a todo el mundo, formaron un corro alrededor del cumpleañero y empezó el escándalo.

Le dije a mi mujer que me iba al sofá del fondo que estaba agobiado, me contestó como si no le importase mucho, estaba en uno de sus maravillosos días… así que me fui a una esquinita de la sala, al final de todo, en la que había un sofá pequeño y al lado estaba el cuarto donde estaban todas las cosas de limpieza de la sala… y me senté ahí tan feliz con mi cubata.

Era como una zona apartada de la vista de todo, estaba bien para cuando querías desaparecer del cumple, seguro que la pusieron ahí aposta jajaj

Cerré un poquito los ojos para relajarme y poco después noté un movimiento en el sofá. No fue mucho pero me pegó un susto de muerte, simplemente era alguien sentándose a mi lado (estaba un poquito entonado, así que cualquier movimiento te asusta jaja).

Evidentemente, era Tamara.
– Hola señorito, que hace usted aquí tan solito? – me dijo con una vocecilla que dejaba ver que ella también estaba muy feliz con el cubatilla.
– He venido a relajarme un poquito… llevo unos días regulinchi y este ruido no ayuda nada.
– Siento haber dejado de hablarte y haberme distanciado, pero lo necesitaba para pensar. Lo entiendes no?
– Sí sí, yo lo entiendo todo siempre, ya me conoces. Sé que vienes a decirme que fue un error y que quieres intentarlo con tu novio y blabla, lo típico, así que no te preocupes que no hace falta que me digas nada, puedes volver a la fiesta. – fui más borde de lo que me hubiese gustado, cosa que confirmé porqué se le humedecieron un poquito los ojos.
– Es cierto que venía a decirte eso… – dijo con un hilillo de voz un poco triste. Pero al verte hoy se me ha removido un poco todo…
– Yo sí que estoy removido. Estar así es raro de cojones. Y además has venido guapísima al cumple, ya te vale.

No pudo evitar soltarme una sonrisita de las suyas, que la veo y…kjdsfhjdsahñsdkjfdskf

– Tu también estás muy guapo con esa camisa… Te aprieta un poquito no?
– Si has venido sólo a que te haga el baile del pechito me lo puedes decir. – me era imposible ser borde con ella, me mataba… y me derretía verla así con esa carilla.
– Jajajaja, vaya me has pillado, he venido solo a eso, pero esta vez con la camisa puesta eh.
– Ah no, entonces no, desnudo o nada. – le dije en coña.
– …

Me miró a los ojos, se asomó a la salita para ver si toda la gente seguía reunida y a lo suyo, dejo el cubata en la mesita que teníamos al lado, cogió mi cubata y lo dejó en la mesita también, me cogió la cara y la levantó hacía ella… y me empezó a comer la boca mientras se subía encima mío.

Ya se había liado.

Nos empezamos a dar un morreo super cerdo, abríamos la boca lo máximo que podíamos y jugábamos a ver hasta dónde llegaba nuestra lengua y qué movimientos le daban más placer al otro.

Me acarició fuerte los pectorales mientras soltaba un suspiro, bajó sus manos hacía mis manos, me las cogió y las llevo a sus tetas… madre mía, estaban hinchadísimas, se notaba que no había dado de mamar hoy, estaban hinchadas y duras, menuda locura de tetas.

Empecé a acariciárselas y a amasárselas sin apretar demasiado, porque sino iban a empezar a soltar leche y se iba a poner perdida, pero lo estaba disfrutando muchísimo.

Hoy sí que movía las caderas adelante y atrás, notaba como se frotaba todo su coño contra mi rabo, que evidentemente estaba al 100%.

Sacó la lengua de mi boca y me susurró al oído…
– El otro día tenía la regla y llevaba compresa y no pude moverme mucho… pero me pareció notar algo muy grande… y hoy he confirmado que lo que dijo Carla un día en el grupo es verdad, tienes una polla enorme.
– Como no va a estar enorme, con lo buenísima que estás, los besos que me estás dando, las tetas que tienes y lo que te estás frotando contra ella… menos mal que venías a “dejarme” eh.
– Es que me pones esa cara de niño bueno y así una no puede ponerse sería…

No sé si tenía algo más que decir pero le empecé a comer la boca otra vez, puse mis dos manos en su culo perfecto y me levanté del sofá llevándola en brazos.
Me dirigí hacía la puerta que llevaba al almacén donde estaban las cosas de limpieza, ella separó su boca de mí, se dio cuenta de mis intenciones y me ayudó a abrir la puerta mientras la llevaba.

Entramos, cerramos la puerta (gracias a dios tenía cerrojo por dentro, vete a saber porqué), y le dio al interruptor.
No era una sala muy amplia y tenía bastantes trastos por aquí y por allá, pero había espacio suficiente para hacer lo que habíamos venido a hacer así que me la sudaba.

Yo soy un tío muy cariñoso, conmigo se puede hablar de cualquier cosa y me considero un osito amoroso en general, pero en la cama me transformo.
Sobretodo cuando sacan al animal que llevo dentro y me despiertan mis instintos más bajos.

Mientras ella me comía el cuello, me besaba y me daba lametones en la oreja (cosa que me volvía loquísimo) la deje en el suelo y los dos volvimos a quedar de pie. La empujé suavemente hacía una pared, y mis manos se fueron hacía los botones de sus pantalones, que empecé a desabrochar lo más rápido que pude.

Nos quedamos mirando fijamente mientras ella, roja como un tomate, me sonreía y dirigía su mano hacía mi polla.
Primero la sobó un poco por encima y luego metió la mano por dentro para agarrarla fuerte.
La sensación que da que una mano pequeñita te agarre bien el rabo y empiece a pajeártelo es increíble, luego metió la otra también y empezó a pajearme suave. Me encantaba…

Le bajé el pantalón como pude mientras ella me seguía toando y luego le bajé las braguitas, no estaba depilada pero me daba igual, iba a devorarle el coño.
Empecé a inclinarme para ir a comerle el coño, pero cuando ella vio que miraba hacía abajo me paró y me dijo:
– Para para, que no me he depilado y me da muchísima vergüenza que bajes.
– Me da igual, con lo cachondo que estoy me da igual.
– No no de verdad, hoy no… si te parece bien… se me ocurre una cosa… para compensarte estos días que has estado triste por mi culpa… – dijo entre suspiros, mientras sus manitas no paraban de sobarme la polla.

Me levanté y volvimos a quedar a la misma altura, nos miramos las bocas mientras jaleábamos, me dio un buen beso con lengua y me fue cambiando la posición, ahora era yo el que tenía la espalda contra la pared, y era ella la que me desabrochaba los pantalones.

Mientras lo hacía no paraba de besarla, es increíble el beso tan húmedo y cerdo que nos estábamos dando, su lengua no paraba de moverse, la movía como si mi lengua fuera una polla, dándole vueltas y metiéndola hasta el fondo.

Mis manos se iban hacia sus tetas, tenía que comérmelas, lo necesitaba, pero cuando fui a sacarlas me paró.

– Para para, que me duelen un poquito de lo hinchadas que están, y como empiece a salir leche me voy a poner perdida, déjame a mí.

Acto seguido se puso de rodillas, y mientras lo hacía me bajo los pantalones y los bóxers de golpe, llevándose un pollazo en la barbilla.
Estaba muy cerca y mi polla es muy grande por lo que fue inevitable. No le molestó para nada, de hecho se quedo embobada con mi polla a 10cm de su cara.
– Dios, es enorme… es muchísimo más grande que la de Javi… – dijo entre suspiros, mientras la agarraba con las dos manos y se relamía los labios.
– Crees que te cabrá en la boca?
Me miró a los ojos, me sonrió, y se la metió en la boca.

El placer que da que te la empiecen a chupar, ese primer contacto de su boca con tu capullo… Dios que placer, que húmeda tenía la boca…
Su boca era pequeñita, por lo que al principio solo jugueteaba chupando el capullo, no le entraba mucho más, así que subía y bajaba mientras tenía bien agarrada mi polla con sus dos manitas.

Le sobraba un trozo de polla que no conseguía llenar con su boca, pero ahí estaba. Hace 10 minutos estaba dispuestas a “dejar” esto que habíamos empezado, y ahora estaba de rodillas intentando tragarse algo más que mi capullo.
– Dios Tamara, pero que boquita tienes, me encanta como me la estás chupando.
– Buah… es que es enorme, si casi no me cabe el capullo en la boca, que voy a hacer yo con tanto rabo? – dijo después de sacarse la polla de la boca, para luego metérsela otra vez, esta vez intentando meterse lo máximo posible.

Le daban arcaditas mientras intentaba comerme algo más que el capullo. Cogió una de sus manitas y la usó para ir recogiendo las babas que se le caían por las comisuras de los labios (sino a ver como explicaba luego que su camiseta estaba babeada y manchada por haberse comido una polla) y la fue poniendo en mi polla, para seguir pajeándome con la otra mano.
Iba alternando entre intentar tragársela entera y chupármela suave, arriba y abajo, moviendo bien la lengua, pasándosela por los labios mientras me miraba, dando lametones desde la base de los huevos a la puntita para luego volver a metérsela en la boca otra vez.

En una de estas que se sacó la polla de la boca me dijo:
– No tardes en correrte que se darán cuenta que no estamos y hay que salir.
– Es que yo no soy como tu novio que se corre en cuanto te la metes en la boca, yo tardo mucho. – así habla mi yo dominante.

Me miró, con mi polla a un lado de su cara, le dio un lametón y me dijo:
– Te pone hablarme de el mientras te la chupo?
– Te pone a ti estar chapándomela mientras esta el en la salita de al lado hablando con su colega y abriendo regalitos?
– Muchísimo. – dijo entre jadeos mientras se la volvía a meter en la boca.

A mí me encanta que estén horas dándome placer, pero si hay algo que me gusta más que eso es hacer que se corran a chorros ellas hasta que no puedan más.
Miré alrededor mío y me di cuenta que entre las cosas de limpieza había una pila de toallas, que eran los recambios de las toallas que ponían en el baño para secarse las manos y demás, así que se me ocurrió algo.

Le saqué la polla de la boca y fui a coger un par de toallas y las puse en el suelo, le dije que se tumbara en el suelo boca arriba, con el culo encima de las toallas, no me costó mucho convencerla, se imaginaba lo que quería hacer.
Así que se tumbó y yo puse mi polla a la altura de su boca, por lo que quedó boca arriba, con el cuerpo girado hacía a mí para comerme la polla cómodamente.

Llevé mis manos a su coño peludito, que estaba chorreando una barbaridad (y eso que con el novio me había contado mi mujer alguna vez que Tamara había tenido problemas de sequedad ahí abajo después del parto, y a veces no podían ni follar.
Era evidente que el tío ya no la ponía como la tenía que poner, y yo sí.

Nada más rozar su coño soltó un suspiro enorme que quedó ahogado por mi polla en su boca. Metí un dedo que entró hasta el fondo sin problemas, así que metí el segundo y empecé a pajearle.
No se sacaba la polla de la boca por lo que no se la oía gritar, pero estaba haciendo mucho ruido igualmente, entre las arcadas y los gemidos ahogados se le escuchaba bastante.
– Voy a hacer que te corras como nunca te ha hecho correr tu novio, y luego me correré yo en tu boca, pero tienes que dejar de hacer tanto ruido.

Me miró mientras jadeaba, sin quitarse mi polla de su boca, y dijo que si con la cabeza.
Así que con la mano libre cogí su cabeza para meter mi polla hasta el fondo de su garganta, en el punto exacto en el que no daba demasiada arcada y le impedía gemir muy alto y con la otra empecé a mover mis dedos como yo sabía hacerlo.
Con el dedo gordo jugaba con su clítoris, mientras con los otros dos jugaba dentro, buscando tocar la parte del clítoris por detrás, ese punto que a ellas les vuelve locas y que si sabes tocarlo bien puede ser una fuente de corridas infinitas, como comprobé segundos después.

Empezó a correrse como una fuente, literalmente, se estaba meando encima (benditas toallas). No jugaba mucho con su boca porque no podía, pero yo disfrutaba mucho el momento, mientras la seguía pajeando iba alternando paja, con acariciarla un poco por fuera, luego volvía a meter los dedos, se volvía a correr, y los volvía a sacar para tocarla por fuera.

Se corrió muchas veces, muchísimas, y ni siquiera había pasado un minuto. No paraba de agitarse y contraerse, estaba haciendo un esfuerzo inhumano por no gritar, ella misma se metía la polla más adentro de la boca sin que yo la empujase.

En una de sus corridas llevó su mano a la mía y me dijo:
– Por dios para, para, para… que no puedo más, me voy a desmayar… para por favor.

Soy muy dominante y no suelo acatar ordenes, pero sabía perfectamente que no había demasiado tiempo y que no era el lugar para seguir jugando, así que por esa vez, y solo por esa vez le hice caso.
Cogí las toallas que tenía debajo y la sequé lo máximo que pude. La ayudé a incorporarse y la volví a poner de rodillas.

– Te vas a tragar mi leche. – se lo dije mirándola a los ojos, no era una pregunta y ella se dio cuenta. Algo en sus ojos cambió, ese punto exacto en el que se da cuenta de que el que mandaba era yo. Ese punto en el que la sumisa que todas llevan dentro se despierta.
– Sí. – es lo único que dijo.

La cogí de la nuca, con mucho cuidado de no despeinarla y tener que no saliese muy demacrada de esa salita, y le metí mi polla lo más hondo que pude.
Al notar una arcada grande la saqué, al dejé respirar mientras tosía y le dije:

– No te puedo follar bien la boca porque sino a ver como le explicas a tu novio luego que tienes el rímel corrido, el pinta labios quitado y estás despeinada, así que cómeme los huevos y me pajearé hasta que me corra.
Se le escapó una sonrisita que decía… sí amo. Se inclinó para comerme los huevos por debajo y empezó a jugar con ellos mientras yo me empezaba a pajear encima de su cara.
Les pasaba la lengua, primero a uno y luego a otro, se los iba metiendo la boca de uno en uno.
Probé a ver si le cabían los dos a la vez pero no, aunque lo intentó lo máximo que pudo, estaba siendo una buena chica.
Me empecé a pajear rápido con las dos manos porque eso ya estaba durando demasiado y había que salir.
Forcé la corrida, aunque hubiese seguido así por horas, así que le cogí de la nuca, puse su boca delante de mi polla y la abrió para mí.
Metí el capullo en su boca, me empecé a pajear más rápido y empecé a correrme.

Mis corridas son muy muy abundantes, pero cuando estoy tan cachondo y sobretodo cuando hecho polvos muy largos, la cantidad que sale es bestial.

Empecé a correrme en su boca sin parar, me daban unos espasmos increíbles y no paraba de soltar lefa mientras le aguantaba la cabeza para que no se quitara.
Empezó a toser un poco y no pudo evitar apartarse para escupir, porque le había llenado la boca. A mí me salieron un par de lefazos más, pero hice por no mancharla y cayeron al suelo mientras ella se recuperaba un poquito.

Cuando me calmé un poco y vi la situación era increíble.
Estaba yo de pie, con mi mano en mi polla todavía dura, goteando semen y ella a un lado con los pantalones y bragas bajados, de rodillas, escupiendo semen en la toalla, mientras cogía otra para limpiarse la boca.

Me miró y le vi la cara, iba a ser imposible disimular que había hecho algo por cómo llevaba el pinta labios y el rímel. Eso me dio una mezcla de miedo y morbo por la situación.

Me limpié con otra toalla, me abroché los pantalones y me recoloqué un poco todo mientras ella hacía lo que podía con su ropa también.
– Has traído maquillaje en el bolso?
– Sí, estoy muy mal?
– Bueno, tienes cara de que te han follado la boca en el armario de la limpieza, pero el pelo lo tienes bien. – dije entre risas.
– Ja, ja que gracioso, tu tienes marcada la boca y la cara de pinta labios así que a ver cómo lo hacemos.
– Vale… a ver voy al lavabo que está aquí al lado, me lavo la cara y me arreglo un poco y luego voy a buscar tu maquillaje al bolso y te lo traigo vale?
– Vale, pero por dios disimula y ten cuidado que sino menudo marrón nos espera a los dos.

Fui hacía la puerta, me giré hacía ella, le sonreí y le hice los movimientos de pectoral que tanto le gustaban, lo que le arrancó una risa que tuvo que disimular tapándose la boca, ya que ella era bastante escandalosa cuando se reía jajaj.

Me asomé y vi que no había nadie cerca, por suerte el tema de regalos solía durar bastante, y entre que los padres cascaban, algunos se iban fuera a fumar y demás estaban todos entretenidos.

Me fui al baño y me miré al espejo, por suerte no era mucho, tenía pintalabios en el cuello y en la boca y eso con agua ya estaba, el problema lo tendría ella.
Me lavé y fui a coger el bolso de Tamara, cogí el estuche de maquillaje que toda mujer lleva en el bolso, y antes de llevárselo me asomé con mucho cuidadito y confirmé que seguía todo el mundo entretenido. Javi estaba hablando con David, otro colega, de algunas mierdas frikis seguramente y parecía que no echaba de menos a su mujer, así que mejor.

Fui a la salita y piqué a la puerta, se asomó una carita muy sucia que me hizo mucha gracia, por lo que empecé a reirme lo más bajito que pude.
– No tiene ni puta gracia, seguro que estoy fatal, a ver cómo arreglo esto.
– Que no mujer que no estás tan mal ajjajaja. A ver, están entretenidos, toma el maquillaje y ves haciendo. Yo si veo que alguien va a venir al baño pues me invento algo vale?
– Vale va. – me dijo con esa sonrisita dulce que me pone.

Madre mía de que follada se había librado y madre mía lo que nos esperaba a partir de ahora.
Dudo mucho de que se vuelva a rallar como se ralló la otra vez, aunque no lo descarto porque ella es un poco así… pero yo creo que hoy se nos acababa de abrir una puerta muy interesante y que nos lo íbamos a pasar muy bien a partir de ahora.

No hay nada mejor para un tío dominante que encontrar una chica sumisa, que no sabe que lo es, y enseñarle a serlo.
Y además era mi mejor amiga, así que esto iba a ser muy interesante…

No sé cuanto tiempo estuve ahí con mis pensamientos así que me espabilé y fui un momento a recoger las toallas y eso y meterlas en la basura que no pareciera que ahí se había corrido nadie ni nadie había chupado nada en esa salita.

Luego me fui para afuera y me puse a hablar con un colega mientras acababan de abrir regalos.

5 minutos después apareció Tamara. La verdad es que se le daba de maravilla maquillarse, estaba muy muy bien. Algo se notaba que se le había ido el maquillaje pero con lo empanado que era el novio no creo que se diera cuenta de nada.

Yo lo que veía es que le brillaba muchísimo la cara, como solo le brilla a las mujeres después de que les follen bien. Me gustaba saber que solo yo sabía el porque de que estaba tan guapa.

Me echó una miradita junto con una sonrisilla y se fue a juntarse con la gente.

Miraba a su novio y pensaba… que morbazo saber que su mujer me la había chupado hace 10 minutos y había hecho que se corriese de placer como el nunca había hecho.
Las palabras “La tienes muchísimo más grande que Javi…” me rondaban la cabeza, que morbazo me daba que Tamara hablara de el mientras me la chupaba….

En fin, ahí estábamos, acabando el cumple y yo deseando irme a mi casa a darme una ducha y a pensar que cositas le iba a preparar a Tamara para nuestros próximos encuentros, si es que los había…

CONTINUARÁ.

Espero que os haya gustado y hayáis disfrutado mucho la historia. No acaba aquí ni de lejos, y espero que me digáis leyendo y escribiendo.
Disfruto mucho haciendo que disfrutéis y siempre estoy dispuesto a hablar de fantasías y secretos que tengáis. El morbo nos da vida.

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