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**¿Soy la única que disfruta ser infiel sin sentir culpa?**
Me da mucho placer ser infiel. Me encanta sentirme deseada, mostrar mi cuerpo de manera sexy a diferentes hombres, provocar miradas y despertar fantasías. Disfruto tener conversaciones eróticas, coquetear y compartir contenido para adultos con algunos amigos. Hay algo en esa atención, en el juego de la seducción y en saber que otros hombres me desean que me resulta demasiado excitante.
Lo curioso es que estoy en una relación seria y disfruto muchísimo el sexo con mi pareja. Tenemos química, atracción y una conexión sexual que me encanta. Sin embargo, a veces siento que necesito algo más. Soy una mujer sexualmente muy activa y, como no vivimos juntos, hay momentos en los que mis deseos van más allá de lo que él puede ofrecerme. A veces simplemente tengo ganas de que otro hombre me coja, experimentar algo diferente y dejarme llevar por el deseo del momento.
También soy bisexual y las mujeres me atraen muchísimo. He tenido experiencias con mujeres y es otra parte de mi sexualidad que disfruto. Me encanta la sensualidad femenina y todo lo que tiene que ver con el erotismo, la seducción y el placer, sin importar si viene de un hombre o de una mujer.
Últimamente he notado que mi deseo sexual se ha despertado cada vez más. Siento una curiosidad enorme por experimentar, explorar mis fantasías y disfrutar de mi cuerpo sin tantas limitaciones. Me gusta prácticamente todo lo relacionado con el sexo y hay días en los que siento que mi mente no puede dejar de pensar en ello. Puedo estar haciendo cualquier actividad cotidiana y de repente encontrarme pensando en sexo, imaginando situaciones o sintiendo ganas de vivir nuevas experiencias.
Lo que más me llama la atención es que no siento remordimiento ni cargo de conciencia por ser infiel. Al contrario, estas experiencias parecen despertar todavía más mi deseo sexual. Me siento más sensual, más segura de mí misma y, curiosamente, mucho más excitada cuando vuelvo a estar con mi pareja.
No se trata de que él no me satisfaga o de que haya dejado de atraerme. Me encanta estar con él, pero también disfruto la libertad de explorar mi sexualidad, sentirme deseada y vivir experiencias que despiertan otras partes de mí.
A veces me sorprende la intensidad de mis propios deseos. Es como si cada experiencia, cada fantasía y cada conversación erótica despertaran todavía más mi apetito sexual. En lugar de sentir que ya tuve suficiente, muchas veces termino deseando más. Y aunque disfruto muchísimo esta faceta de mi vida, también me pregunto por qué mi mente está cada vez más enfocada en el sexo.
**¿A alguien más le pasa algo parecido? ¿Han experimentado etapas en las que su deseo sexual aumenta tanto que sienten que nunca es suficiente? ¿Es posible amar y desear profundamente a tu pareja y al mismo tiempo disfrutar de otras personas sin sentir culpa? ¿O será que simplemente no estoy hecha para la monogamia?**
