Incesto, amo a mamá, es mi mujer

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Mamá esta hermosa, se ve muy sabrosa, me imagino tenerla en mi cama, me exita un chingo con solo verla pasar.

Me gusta, me encanta como camina, como se mueve y cuando se pone zapatillas, se le paran sus nalgas, uuufff sabrosa mi madre.

Tiene al rededor de 3 años y medio que somos amantes, vivimos una doble vida. Vale mucho la pena ser su amante.

Todo empezó allá en el mes de Enero del 2023 en la partida de rosca de Reyes. Discutieron con mi padre esa noche y se fue de casa.

Mi madre, quedó llorando y fui a consolarla. Ese día traía puestas unas zapatillas tacón 17 con plataforma, calza del No. 4

Están hermosos sus pies, esa noche la acompañé a su recámara, platique con ella un momento, le quité las zapatillas y besé sus pies, como también sus zapatillas.

Se acostó, triste, llorando y me retiré de su habitación, al día siguiente desayunamos juntos y platicamos de mi padre, le hice ver la situación y se quedó más tranquila.

Por la noche, a la hora de la cena, me comentó, porque besé sus pies y sus zapatillas, le dije que siempre me han gustado sus pies, que los tiene hermosos, muy bonitos.

Se puso roja y me dijo que no vuelva hacer eso.
Le contesté sino le había gustado, que yo sentí que le agrado.

La verdad, si me gustó, me excité, pero con las cosas que pasaron anoche no lo disfruté.

Esa noche intenté volver a besar sus pies, pero no dejó que yo entrará a su cuarto.

Pasaron los días, yo la espiava, me exita a verla desnuda, sus caderas, su cintura bien marcada, toda ella me gusta.

Como a los 20 días, me dijo que besara sus zapatillas negras de pulsera, a ver que sentía, quería experimentar.

Empecé a besar esas zapatillas qué ne exitan, pasaba mi lengua y llegó el momento que la pasé por mi pene, que lo traía bien dura.

Sentí que mi madre se exitó, pero guardo la compostura.

A finales de Febrero del 2023, una noche me llamo a su cuarto y me dijo:

* siempre supe que me miras cuando me cambio y te soy sincera me gusta que me veas desnuda.

Esa noche fue la primera vez que cojimos, una noche inolvidable, se me hacia realidad, cojer con mamá.

Le besé cada parte de su cuerpo, descubrí que tiene bien grande el clitoris, se le pone duro sabroso.

Esa noche madrugada, cojimos una y otra vez, sin parar, exitado, sudados, exsaltados, con sed de sexo.

A partir de ese día, han pasado 3 años y medio, que somos amantes, vivimos juntos, cojemos casi todos los días.

Me encanta embrocarla, acariciar sus caderas, mientras se la voy metiendo por el culazo qué tiene, hermoso.

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Romeo
Romeo

Historias vividas

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