Cojiendo a Joel en mi depa

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Conocí a un chico en una tienda de conveniencia, intercambiamos números de celular y quedamos en escribirnos.

Me gusta conocer personas, hacer amigos, y lo que resulte.

Siempre me ha gustado coger, tengo un buen pene, grueso, largo, cabeza de hongo, bonito y hay que darle mantenimiento.

Este chico es gay, delgado, bien formado, discreto, pero con ese toque de perfume elegante.

Empezamos a platicar por WhatsApp, y cada noche, la plática iba subiendo de tono.

Me empezó a mandar fotos, luego videos, y cada vez más provocadores.

Empecé a mandarle fotos de algunas partes de mi cuerpo, cuando me estoy rasurando la barba.

Y también la barba de abajo.

Joel se excita al ver parte de mi testículo afeitado, así fueron pasando los días y cada noche era más caliente.

Eso hacía que el encuentro se hiciera más divertido, más provocador, más excitante.

Llegó el día, un sábado por la tarde en mi depa, lo esperé con un short corto y sin camisa, con la verga ya bien parada, a punto de vomitar leche.

Joel llegó, se veía nervioso, excitado, en cuanto entró, su mirada se fue a mi short y vio el tamaño, el trozo de camote.

Solo tragó saliva, se limpió el sudor y dijo: “Uufff, tremendo mazorca”.

Le invité una copa de vino, le tomé la mano y lo puse en mi pene, siente cómo brinca, cómo te llama.

Después de dos copas de vino, me quité el short y brincó mi pene, me acerqué a Joel y se prendió a amarlo, qué delicia de cabeza tienes, qué bonita y qué gruesa.

Se desvistió, lo incliné en la barra de licores, le solté un chorro de vino en el culito y fue entrando poco a poco, gritaba, gemía y pedía más.

Papi, métela despacito, me duele pero está sabrosa, cuando sentí que topé con pared, empecé a meterla y sacarla más rápido, cada vez más rápido.

Se oía cómo sonaba, cómo hacía closh, closh, closh, dale papi, así papito dale que rica está, ash, ash, ash. Duele pero me gusta.

Me vine, le dejé el culo lleno de leche, estuvo delicioso, qué rico sentí, cómo se lo metí.

Solo de pensarlo me vuelvo a excitar, tengo ganas de volver a meterle mi pene, sigo excitado.

Lo alcancé en el baño y tenía jabón y así fue más fácil, ahora le agarré su pene y al ritmo que se lo metía, le chaqueteaba la verga, hasta que se vino, mientras yo estaba más excitado y tiraba más de sus caderas.

Cuando sentí caliente es porque me había vuelto a venir dentro de él.

Qué rico se coge con un gay, es una delicia.

Y sobre todo si sabe coger, si sabe excitar, moverse, me encantó ese culito.

Lo tiene bien apretado.

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Romeo
Romeo

Historias vividas

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