El fotógrafo de los nuevos modelos – I, II

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Siempre me decían que yo debería ser modelo porque tenía buen cuerpo y era lindo de cara, que con ese oficio se ganaba buen dinero además de fama y otras cosas, porque saldría en las revistas, almanaques etc, en fin porque los beneficios eran múltiples, a mi particularmente me llamaba la atención solo que me perturbaba la idea de que los modelos hombres se mariqueaban y las mujeres se prostituían.

Cierto dia vi que unos chicos entraban a un lugar donde supuestamente preparaban modelos, me dio curiosidad y fui a preguntar cómo era eso y que se necesitaba, la verdad el ambiente era un poco raro para mi gusto pero igual no sabía nada de cómo era aquello del mundo de los modelos, me dieron la informacion y ademas de que por ser nuevo debía ir al día siguiente con el fotógrafo para los nuevos.

Estuve pensando todo el tiempo hasta el dia siguiente como seria eso del modelaje, incluso si me topaba con chicos maricas que lo tomaria con naturalidad, pues yo no era así, pero me inquietaba si daba de pronto con cachas que de pronto me echaran el ojo, rayos debía estar preparado para esos casos de algún modo,
al otro dia fui al lugar armandome de valentía y seguridad, al llegar había varios chicos en una sala de espera, busque lugar y al rato salió un hombre alto fornido de pelo en pecho de bluyin y delantal desde el cuello, tenia una camara profesional en una mano y se dio cuenta de inmediato que yo estaba esperando turno tambien, me miro serio y con cierto interés.

Volvió a entrar al cuarto del que salio con uno de los chicos esta vez, pero luego me di cuenta que había varios fotógrafos como el y llamaban a los chicos desde diferentes lugares, al rato volvió a salir el primer fotógrafo y me llamo a mi.

Fui con el, dentro había todo un estudio fotográfico, me pregunto si lleve algo que ponerme y le dije que no, entonces me señaló varias prendas y me dijo que fuese tomando de allí para ponerme que tenía que ponerme los short primero y luego los trajes de ropa interior cortos, tenia armado como una especie de escenario con sabanas velos, la sección comenzó diciéndome que poses hacer y cómo moverme, luego uso unos polvos en mi cara y mis manos para quitar o aumentar volúmenes me dijo.

Así hasta cuando debí usar los bikinis, el mismo se me acercó acomodarme los bordes y no pude sobresaltarme un poco sintiendo sus dedos tocandome la piel, me dijo que estuviese tranquilo, yo ya estaba era nervioso la verdad, sentia que me acomodaba el bikini pero a la vez me manoseaba por las nalgas y me palpaba el pene, me miraba a la cara como mirando mi reacción y yo sonrojado solo lo dejaba.

El de vez en cuando se daba apretones entre sus piernas y fue cuando me di cuenta lo empalmado que estaba, no se si lo hizo por comodidad o por ver mi reacción se quitó el delantal, a veces se me acercaba demasiado y me tocaba los muslos, fue cuando empecé a sentir gusto por sus tocamientos en mi cuerpo, y a desear que me tocara entre las piernas el parecía saber bien lo que hacía.

Me hizo poner un interior de hilo dental que solo me cubría el pene y dos tiras rodeaban mis piernas, primera vez que me ponia algo asi, me hizo recostar boca abajo sobre la base acolchada y empezó a untarme un aceite por el cuerpo, primero la espalda, luego la cintura y luego las nalgas y las piernas, yo mas bien sentia que me manoseaba a propósito, pero había que dejarlo.

Ese aceite tenía un olor como acanelado, era agradable, sus manos se pasearon por mi cuerpo a placer y a veces me apretaba y separaba mis nalgas, yo estaba muy nervioso no esperaba eso, me tomo algunas fotos, luego como tomando un descanso se desabrocho el cierre del pantalón diciendo que hacía mucho calor, yo me voltee frente a el y le dije que si, aunque mi calor era por la sobadera de sus manos calientes en mi cuerpo.

Me pregunto que si quería ser modelo y otras cosas, pero en la forma como me hablaba y me miraba sentía un coqueteo de mero chacas, su interior con la bragueta abierta no ocultaba su templada y grande verga, y de un momento a otro se le asome el glande, yo se lo mire y el sonriente continuó hablándome como si nada.

Luego observandome cómo le miraba su glande frecuentemente, se lo toco y me dijo que lo tenía travieso porque quería jugar, yo me sonroje aun mas, y el diciendome que era normal que el lo tuviese tan grande y yo pequeño todavía por mi juventud se la saco toda enseñándome, me quede sin voz mirándola, nunca había visto una verga asi de un hombre mayor, me dijo luego que todo el que gustaba de ser modelo le tenía amor a las vergas, y que si yo le daba un besito se la calmaba, le dije asustado que no.

El fotógrafo se puso de pie y se sacó el pantalón quedando totalmente desnudo frente a mi, yo le veía asustado por completo, se acercó a mi rogandome que le diera un besito o que al menos se la tocara, yo le decía que no, hasta que al fin me tomo una mano e hizo que la agarrara.

Era la primera vez que le agarraba el miembro a otro hombre y como senti que podia hacerlo con permiso no se la solté, el hizo que lo masturbara y siguió insistiendo en que le diera un besito, finalmente y con miedo acerque mis labios y le bese el glande, el me pidio mas besitos y yo se los di hasta que hizo tambien que se la chupara, si, se la chupe y dure un rato chupándosela y el aprovecho para acariciarme la piel por la espalda hasta las nalgas.

Cuando empece a chuparsela senti como un salado de orines que no me gusto nada pero luego fue como se sentía en la boca, su forma templada se sentía bien y a medida que se la chupaba se hacia mejor, empecé a tocarlo tambien a el por las nalgas y por su pecho peludo y a los cinco minutos senti como un dedo me urgo por el culo haciéndome cosquillas, el me hizo acostar boca arriba con las piernas abiertas parandole las nalgas y con la lengua me lamió hasta llegar a mi culo.

Tuve que hacer fuerza para aguantar el cosquilleo, a la vez me producía un placer muy rico sentir su inquieta lengua abriéndose paso en mi culo, al fin la senti adentro y fue una cosa muy rara porque la queria mas adentro aunque sabia que el no podia, pero cuando me metió dos dedos bom me hizo estallar de emoción, luego me unto aceite y me metio fue su vergota, eso si me gusto hasta enloquecerme, era muy increible como sentía su cuerpo pegandome en las nalgas y como me entraba toda su verga por el culo.

No me habia dado cuenta y había varios chicos espiandonos por una ventana junto a dos de los fotógrafos, yo me asuste y trate de vestirme pero el no me dejo y me hizo sentar en su vientre penetrandome de nuevo, después se la chupe de nuevo haciendole venir los chorros en mi boca, entonces si nos vestimos y antes de salir me dijo que me invitaba en dos días a conocer al director de la agencia que el me ayudaria mucho, salimos y los chicos espías me abrazaron felicitandome que lo había hecho de pelicula.

Nunca imagine que en solo un rato ya me había hecho marica y el gusto por la verga ya no soltaría nunca, luego les cuento lo que siguió.

PARTE II

Salí caminando de aquel lugar con mi culo adormecido. Había cambiado algo muy importante en mí, me sentía extraño. Miraba a los hombres de otro modo, miraba sus entrepiernas e imaginaba sus pollas. Hasta esperaba caerle bien a alguno, que a alguno le gustase mi trasero y me diera un indicio. Sí, ya no era el mismo chico que salió de casa ese día. Me sentía marica y sin vuelta atrás, pues sentía ya un gran deseo muy fuerte por la verga. Mi culo lo pedía, lo exigía, me obligaba.

Ay Dios, ¿qué voy a hacer? Me preguntaba. Mi forma de caminar normalmente tendía a vacilar como pidiéndome mover la cadera de otro modo. Jueputa, no sé qué hacer ya conmigo mismo. Así que al llegar a casa fui a mi cuarto, me desnudé y me miré en el espejo. Paraba mis nalgas viéndome de lado, y hasta ese momento me di cuenta de lo nalgon que era y que tenía el cuerpo limpio de vellos. Que si hubiese sido mujer, no me hubiese faltado sino las tetas.

El deseo me volvió a invadir y acaricié mi cuerpo. Busqué algo y me acordé de un portacepillo que tenía guardado. Lo saqué, le unté un poco de una crema que tenía y me lo metí en el culo. Sentí un poco de satisfacción y, masturbando mi culo, me di cuenta de que ya solo tener algo dentro era lo que necesitaba. Luego vi que se untó un poco de popis y pensé que tenía que mantener mi culo muy limpio si se presentaba de nuevo la oportunidad con alguien.

Al día siguiente, antes del mediodía, sentí que alguien tiraba agua en el patio vecino. La pared no era muy alta y, con la ayuda de una silla, me asomé con cuidado. Descubrí que mi vecino se estaba bañando en solo interior. Era un hombre fortachón, un poco alto y no muy musculoso, pero sobrado de polla, pues casi se le salía de la bolsa. Me empecé a deleitar mirando cómo se bañaba y, ¡oh sorpresa!, cuando se empezó a enjabonar.

El vecino se untó jabón por el pecho y siguió directo hacia sus nalgas. Empezó a enjabonarse por el culo y se notó el placer que le daba. Guao, pareció que se metía un dedo por el culo. Lo vi doblarse un poco del gusto y cerró los ojos para disfrutarlo. Se quitó el interior y empezó a masturbarse. Era todo un espectáculo verlo. Yo me descubrí mis nalgas y me toqué necesariamente. Quería estar con él, pero me podía el miedo a que sucediera algo maluco y me detenía.

De todos modos, él continuó hasta que su vergota escupió su leche. Me quedé muy contento después de aquello, más aún porque mi vecino se metió el dedo en su culo y eso era claro que le gustaba. Así pensando, recordé la invitación del fotógrafo, a presentarme al director de la agencia de modelaje al siguiente día.

Me acosté temprano y me levanté muy animado. Me bañé muy bien, me eché muy buena loción y me vestí de short y solo camisa sin franela, marrón del mismo color del short y los tenis. Me veía como un modelo de veras, no tan masculino porque en realidad era un chico todavía. Llamé al fotógrafo y se alegró mucho de escucharme. Me dijo que la cita era para las 10 am y que él estaba a punto de llamarme para informarme.

A esa hora pasó a recogerme. Se le notaba que yo le agradaba y me dijo que me había estado pensando y que su verga me había tenido en cuenta. Yo sonreí y me ruboricé. Le dije que yo era otro chico y que el culpable era él. Se rio malicioso y me pellizcó una tetilla haciéndome estremecer. Le quedó muy fácil hacerlo porque había dejado mi camisa un poco descubierta de dos botones. Ese cosquilleo fue justo y apenas para poner todos mis sentidos a la par con mis deseos y pensamientos.

No demoramos en llegar al lugar. Pasamos varias oficinas donde solo trabajaban hombres. Todos nos saludaron sonrientes, pero sus miradas coincidían en ser maliciosas o incluso atrevidas. Antes de llegar a la principal, mi acompañante dijo que ojalá el jefe estuviese solo. Entramos y la verdad no estaba solo. Un chico de pantaloneta y franela estaba sentado en sus piernas mientras él hablaba por teléfono. Se trataba de un hombre tosco, alto y musculoso de unos 40 años, y el chico rayaba en los 20 añitos.

El chico era agraciado pero bien amanerado. Parecía que se untaba rubor en sus mejillas y era lindo de cuerpo. Al terminar la llamada, el jefe hizo salir al chico. Nos presentamos y no dejaba de mirarme de arriba a abajo. Yo, aún de pie, apenas sonreía. Nos preguntó si queríamos tomar algo y mandó a traer. Luego se puso de pie y se me acercó. Me acarició la mejilla y me dijo que tenía futuro. Luego bajó su mano por mis nalgas apretándomelas y yo me dejé.

Me dijo que me descalzase, luego que me bajase el short. A lo que le dije que no llevaba interior y, sonriente, dijo que mejor así, sin dejar de tocarme por la cintura. Miré al fotógrafo y me quité el short. El fotógrafo vio cómo me miraba las nalgas y dijo que yo era hermoso. Le di las gracias y el jefe, acariciándome las nalgas, me dio un beso en los labios. Yo me sonrojé. Era la primera vez que un hombre me besaba en los labios.

Luego el jefe me mordisqueó por la oreja y me lamió el cuello. Era claro que me quería culiar. Mi cabeza caliente solo tuvo el pensamiento de su verga. Su bulto estaba a punto de romper el pantalón, era enorme, y la presencia del jefe sobre mí era como la de un ogro junto a su doncella. Me sentía inerme e indefenso totalmente, y a merced de lo que él quisiera.

La mano del jefe bajó por mis nalgas y dijo que olía muy rico. Luego se empezó a desnudar hasta quedar con su vergón empalado apuntando hacia arriba. “Ven”, me dijo, y fue a sentarse haciéndome sentar en su vientre frente a él. El fotógrafo se apretaba el bulto entre sus piernas mirándonos. El jefe, de un pequeño recipiente, tomó una crema y, rodeándome, me untó en el culo logrando meterse un poco su dedo.

El jefe, sin más y despacio, me penetró su verga en el culo y me pidió que me quedara quieto. Yo lo hice, pero la intensidad del placer era demasiada. Su vergón estaba dentro de mí haciéndome trizas. Me descubrió la camisa y me lamió y mordisqueó mis tetillas. Yo estaba que enloquecía. Llegó el hombre con las bebidas. Apenas atiné a mirarlo y el jefe me volteó la cara y me besó en la boca. No sé cómo ni cuándo le correspondí.

Yo tenía en mi culo una verga de calibre y estaba sentado sobre el vientre de un hombre importante. Este hombre quería saciarse culiándome y haciéndome suyo. No podía negarme y debía, sí o sí, satisfacerlo lo máximo. Lentamente moví mi cadera hacia arriba y abajo sobre él y le encantó la lentitud con la que empecé a hacerlo, sin dejar de besarme.

Luego, percatándose del fotógrafo y del otro hombre, el jefe llamó al chico que estaba al comienzo con él y le dijo que atendiera a esos huevones que estaban que se comían la comida de él.

Los dos hombres se voltearon hacia el chico, rodeándolo, besándolo y acariciándolo. Pronto ya estaba desnudo e inclinado, chupándoles sus miembros.

Yo abracé al jefe y me dispuse a hacerle sentir que su bebé estaba para él. Lo besé sin que él lo buscara, le lamí por las orejas y le acaricié los pechos. El placer lo llenó y me di cuenta porque aceleró su mete y saca de mi culo con muchas ganas, haciéndome morir de gusto. Ay, sí, eso era lo que quería. ¿Para qué más nací con este culo sino para complacer a todo un hombre como este? Mi culo le encanta y a mí más su verga hermosa.

Diez minutos después sentí la leche caliente del jefe dentro de mi culo. Me besó y, separándome de él, me ofreció una de las bebidas y él también bebió otra, mientras el fotógrafo culiaba al otro chico y el chico le chupaba la verga a otro hombre. Entonces el jefe me dijo satisfecho que si me interesaba trabajar con él, me pagaría bien. Lo cual iluminó mi rostro y lleno de alegría le contesté que sin pensarlo dos veces lo aceptaba. El jefe me besó en la boca y yo le correspondí.

Ya estaba más que convencido de que me había convertido en toda una marica. Nadie, ni siquiera yo mismo, me podría quitar la etiqueta. Pero ¿cómo, si mi tormento es no tener una verga para chupar o metérmela en el culo?

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