Mi suegro me fuerza
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Me llamo Raquel y tengo 36 años, por necesidades económicas vivimos en casa de mis suegros en un pueblo a las afuera de la ciudad, la casa es típica de campo en una sola planta dos habitaciones y algo de terreno más los gallineros.
Mi esposo José tiene 37 años y ha conseguido trabajo en el extranjero por lo que esperamos para ir con el junto a mi hijo Abel de 15 años.
Mi suegra es baja y gordita con grandes pechos ,tiene 60 años y muestra mucha cara de infelicidad tal vez por la brusquedad de mi suegro, este se llama Manuel y tiene 63 años, es fuerte como roble alto y muy musculoso, su carácter es seco y de pocas palabras llevándome con el de manera regular.
Al dormir con mi hijo tengo que apagar la luz pronto y es raro el día que al silencio de la noche no escuche los golpes en la pared de manera brutal más los quejidos o llantos de mi suegra y su típico gruñido cuando se corre, un día bastante excitada me levanto y a través de la cerradura pude ver a mi suegra de misionero con las piernas muy elevadas y el dando bastante duro, lo que me impacto fue ver su pene duro al salir para que ella se la chupate y mis ojos no dejaban de mirar, pues era bastante más gorda y grande que algo nunca visto por mi.
Esa noche me masturbé pensando en eso y como mi suegra se bebía todo su semana, cosa que yo jamás he realizado.
Al despertar ambos ya estaban trabajando en la finca y en bragas y sin parte alta salía de la ducha cuando me topo con mi suegro de frente mirando mi cuerpo con mucha cara de vicio, mis pechos son normales pero sobresalen mis pezones ,no sabía donde meterme y pegando un grito tapado por su mano me toma en peso y me lleva a la habitación.
El era bastante fuerte y hubo un momento en el cual a la fuerza me quito mi pequeña braga dejando mi rasurada vagina a su merced, me abrió duramente las piernas y bajo su pantalón y calzones y si mediar nada me la clavó de un solo empujón, notaba que me estaba llenando entera, me golpeaba fuertemente hasta que mis fuerzas me abandonaron sumiendo mi cuerpo en puro placer.
Me notaba empapada y a que cosa monstruosa entraba y salía a grande velocidad y profundidad cuando de repente entre gritos y gemidos me viene un órgano increíble sacando el su polla y abriendo mi boca a la fuerza llenando esta de semana el cual me hizo tragar.
No nos dijimos ni una palabra, se vistió y marchó a sus labores.
