Mi padre, el amante que siempre soñé
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Hola amig@s, soy una chica, chaparrita, de nalgas paraditas, sabrosas pantorrillas.
Mi padre, a sido testigo de mi crecimiento, pero siento su mirada de otra forma.
Siento cuando me mira, me come, me sabrosea, se exita, porque veo como se le pone el bulto en su pantalón.
Los sábados por la tarde que en casa estamos mi madre, mi padre, mi hermano y yo platicando en familia.
Cuando me levanto del sillón, mi padre recorre todo mi cuerpo y yo paso cerca de él, mis nalguitas se las paso muy cerca.
El Domingo, mi padre se fue a bañar y yo lo fui a espiar, le saqué la toalla donde la cuelga en el baño.
Estábamos solos en casa, cuando se la empezó a enjabonar, se le empezó a poner dura, gruesa, se veían sus venas resaltadas y mis pezones se pusieron bien paraditas.
Mi padre me llamó que le pasara su toalla, se la llevé y al pasarla me tocó los pechos sin intención y sentí muy sabroso.
Cuando se cambió, salió de su recámara y fue a la sala y le pregunté :
* como me veía, si ya era una mujer, pues yo sentía que tenia lo mío.
Mi padre contestó :
* como dice la plebe, estás bien sabrosa.
* le pregunté :
* y a ti te gustó como mujer?
* claro que si, con voz fieme
* y a ti te gustaría, llevarme a la cama?
* por su puesto, me contestó, exitado y vi como su pene se le puso bien dura.
Solo de ver, esa tremenda cosa, se me hizo agua la boca.
Yo, siempre he tenido la ilusión de cojer con mi padre siento que me exitó solo de pensar, como me penetraria mi coño.
Deseo sentir su leche dentro de mi, lo deseo, alguna vez en platica con mi madre se lo comenté.
En la plática con mi padre, le dije si nos veíamos en la semana y que me llevara a un hotel, mientras tanto, le dije que me mamara mis tetitas qué pedían a gritos, sentir sus labios.
Llegó el día, me puse una tanga de hilo dental roja, una mi falda negra y una blusa negra respectivamente.
Cuando llegamos al hotel, mi padre, me empezó a besar, me quitó la ropa, se sacó su verga y me pidió que se la mamara, empecé a sentir el relieve de sus venas, como rosaban mis labios y mi lengua.
Cada vez se ponía más dura, más caliente, me levantó y me cargo y sólito entró tremendo camote en mi cosita, lo sentí caliente, sabroso, húmedo, para arriba y para abajo, y solo alcanzaba a decir, papito qué rico camote tienes, siempre quería estar así.
Me bajó, me empezó a mamar el culo, metía su lengua y yo gritaba, gemia, me acomodo y me la fue metiendo despacito, y fui sintiendo la cabezota y sus venas.
Papi, que entre toda, metela, me encantas, dale papito te amo, dale deja tu leche dentro de mi, dale papito, uuufff que rico.
Mi padre terminó, me dejo lleno de leche mi culito, terminó agotado pero aun estaba exitado, lo tenía bien parada.
Papi, me subo, quiero seguir sintiendo ese pene tan grande que tienes y poderte sacar el resto de leche qué tienes. Y si lo deje vacío a mi papi. Cansado, agotado.
Desde ese día mantenemos una relación de amantes, casi tenemos 3 años y cada vez cojemos mejor.
