EL BAUTIZO del hijo del amigo de mi esposo

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Tenemos un amigo que se llama Rafael, que comparte mucho con mi esposo y conmigo. Rafael y su esposa tuvieron un bebé y nos pidieron a mi esposo y a mí ser los padrinos. Después del bautizo, fuimos a la fiesta en un club famoso de la ciudad. Todo estaba bien entre amigos, hasta que llegó Rafael y le pidió permiso a mi esposo para bailar conmigo. Él dijo que sí, y nos fuimos a la pista.

Rafael me dijo: “Comadre, qué rico vestido cargas, tus senos parecen que van a saltar”. Mi vestido era tipo playero negro con un escote amplio. Luego, al oído, me susurró: “Comadre, ¿le puedo pedir un favor?”. Le dije: “Claro, Rafa, dime”. “Puedo tocar tus senos?”. Lo dudé un rato, pero le respondí: “Bueno, vamos a la parte más oscura de la pista para que no nos vean”. Entre baile, llegamos allí y le dije: “Aquí sí puedes”. Me los acarició por encima del vestido y el escote, muy rico, muy excitante. Luego me tomó por la cintura para seguir bailando y tocó la parte superior de mi tanga fina. Me dijo: “Comadre, pero esto sí está pequeño, te medio cubre adelante y por detrás ni se te verá”. Me reí mucho y le dije que sí era pequeño por el tipo de vestido.

Bailamos tres canciones y luego me fui a sentar al lado de mi esposo. De repente me dieron ganas de ir al baño. El de los invitados estaba ocupado, así que sin permiso fui al baño principal, el del matrimonio. Entré al cuarto, usé el baño y al salir casi se me sale el corazón del susto al verlo allí guardando los regalos del niño. Me vio, se acercó y dijo: “Comadre, siempre me han encantado tus tetas”. Me bajó las tiras del vestido, dejándolas al aire, y comenzó a chuparlas y besarlas. Yo solo podía dejarme llevar y disfrutar de esa rica chupada. Me agarró la parte de arriba de la tanga y me la subía, haciéndome fricción que me mojaba más.

Me subió el vestido, me inclinó en el borde de la cama y dijo: “Comadre, sabía que no se te veía la tanga de lo pequeña que es y lo grande que tienes ese culo. Es más, te lo voy a partir”. Estaba muy excitada y le dije: “Anda, Rafa, hazlo, méteme ese guevo que tanto me gusta”. Se lo sacó y poco a poco lo fue metiendo en mi ano, de manera que lo sentí completo. Era tan rico que tenía que morder la cama para que mis quejidos no se escucharan afuera. Luego comenzó su vaivén en mi ano, de adentro hacia afuera: primero lento, después más rápido. Me decía: “Te gusta, comadre, ¿te gusta mi guevo como te lo parte?”. Respondía: “Sí, Rafa, anda, dale más duro, que me encanta, mételo completo hasta el fondo, papi”.

De golpe lo sacó y me lo metió duro en mi vagina, que estaba tan mojada que entró con facilidad. Su bombeo era constante y a la vez me apretaba los senos. Me decía: “Comadre, qué puta eres, afuera tu esposo de cabrón y yo aquí cogiéndote tan rico, tienes esa chucha encharcada de lo rico que lo estás pasando”. Le dije: “Sí, papi, a él le gustan los cuernitos, anda, sígueme cogiendo, dale más duro como el macho que eres, mételo todo, anda papi”. Sus penetraciones aumentaban y de pronto me lo sacó: “Ven, mami, ven, no quiero que dejes botar nada”. Lo medio miré y me sonreí.

Le comencé a chupar la punta suave, luego bajé por todo su tronco de arriba abajo, pasándole la lengua. Al llegar abajo le chupaba los testículos uno por uno y les daba mordiscos suaves, volvía a subir. Me lo metí completo en la boca y lo chupé rápido. No aguantó y comenzó a salir todo ese semen caliente y espeso en alta cantidad. Era bastante, hacía esfuerzo para no ahogarme, pero estaba muy rico. Se lo limpié completo, me arreglé y me dijo: “Comadre, qué rico, siempre es sabroso coger contigo, lástima que no te puedes quedar”. Me reí y le dije: “No, Rafi, hoy no, pero la semana que viene me invento algo y me quedo aquí en tu casa, no hay problema”. Le di un beso y salí primero como si nada. Me senté al lado de mi esposo, me dijo: “¿Qué hacías, amor?”. Le dije: “Papi, es que estaba muy full el baño”, y le di un beso con el sabor a semen de Rafa todavía en mi boca.

Bueno, espero les haya gustado.

Autor: vanessa21

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