Primera vez con mi deliciosa prima Brenda

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Esa tarde fui por ella a su trabajo, compramos algo para cenar y fuimos a su depa.
Inmediatamente entrando se quitó las zapatillas. Estaba hermosa con falda, medias negras y una blusa muy ajustada.
—Estoy muy cansada, tuve un chingo de trabajo, dame de comer en la boquita jajaja—. Me dijo con su carita hermosa.
Tomé una rebanada de pizza, se la acerqué y le di un beso.

Terminamos de cenar y me llegó el delicioso olor de sus piecitos, estaba ansioso por probarlos así que comencé a acariciarlos.
—Ay sí qué rico, sóbame—. Dijo exhausta.
Amasé sus talones, sus plantas y cada uno de sus deditos. Me llevé sus pies a la nariz y aspiré hondamente el olor del nylon combinado con el olor del interior de sus zapatillas, la verga se me puso dura. Empecé a lamer sus piecitos, el sabor era delicioso; salado, húmedo por el sudor de sus plantas. 
Brenda cerró los ojos y aflojó el cuerpo. Continúe con sus pantorrillas, masajeaba suave y delicadamente. Subí hacia sus muslos, duritos y firmes, Brenda soltaba pequeños gemidos.
Le quité las medias, no se resistió, subí la falda por encima de su cintura y quedó al descubierto un lindo cachetero negro con encaje, cuando iba a quitárselo me detuvo.
—¡Quieto mano larga! Eso ya no. Una cosa es que nos toquemos y otra cosa es coger.
—Je está bien pero estoy muy caliente—. Dije sacándome la verga y llevándola a sus pies.
—Asshh bueno—. Se sentó y comenzó a hacerme un footjob. Sus deliciosos pies pálidos y delgados subían y bajaban a lo largo de mi verga dura y parada. Tomé una zapatilla y la olí por dentro para calentarme más, el olor era delicioso, caliente, a queso, me corrí en sus empeines, con un pie Brenda me acarició los huevos y el glande.
—¿Se te quitó la calentura vato?
—Jajaja sí pero me quedé con las ganas de…
—No man, eso sí no.
Me dijo que se quería duchar y dormir así que me fui de su depa. 

Dos semanas después me pidió que la acompañara al Walmart. Pasé por ella.
Ese día estaba linda con un mini short de mezclilla y chanclitas, sus uñas pintadas de negro y en el cabello una trenza francesa impecable, en mi mente me imaginaba dándole de a perrito mientras la jalaba de la trenza, ese día tenía que intentarlo.
Regresamos a su depa ya en la noche. Pusimos música y tomamos unas cervezas. Como estábamos tirados en la cama fuimos acomodándonos. De repente comenzó a frotar su pie contra mis piernas y recargó su cabeza en mi pecho. Fue subiendo su cara hacia mi cuello dándome besitos, rozaba mi abdomen y mi rostro con sus uñas largas, cruzó su pierna sobre las mías y continuó besándome la mejilla y la boca, sus labios húmedos se sentían muy tenues, me entregué a sus delicados besos. 
—¿Qué tienes aquí? Está dura y grande jaja—. Me dijo al oído.
—Me calientas hermosa.
Me desabrochó el pantalón y la sacó.
—¿Te la chupo?—. Dijo poniendo una cara de putita.
—Es toda tuya.
Se hizo la trenza a un lado y se metió mi verga en la boca. Jugueteaba con mis testículos, succionaba despacio mi glande y se metía toda la verga hasta el fondo sin apartar la vista de mí.
Se quitó la playera y el sostén dejando al descubierto sus redondas tetas pálidas y sus pezones perforados y paraditos, la verga se me puso más dura, sabía que podía calentarla y hacerla mía.
—¿Te gustan?—. Dijo apretándose los pezones.
—Sí, se ven coquetos.
—Jajaja menso.
Me quitó la playera y siguió besándome el cuello y el abdomen, deslizando sus tetas contra mi pecho. Se apartó y moviendo sensualmente la cintura empezó a quitarse el short y la mini tanga de hilo.
Mi primita estaba completamente desnuda.
Su esbelto y pálido cuerpo es perfecto, el ejercicio que hemos hecho juntos dio resultado; su abdomen plano, nalgas duras que forman un hermoso corazón rematadas en su cadera ancha y cintura angosta, piernas largas y torneadas.
Me quitó el pantalón, me besaba el cuello y el abdomen mientras me pajeaba y me acariciaba las piernas, me quedé inmóvil entregándome a ella.
Se sentó en mi pelvis y movía la cadera simulando que me cabalgaba, quería penetrarla ya pero dejé que disfrutara de mi cuerpo. Cerró los ojos, se mordía los labios y se apretaba las tetas soltando pequeños gemidos.

Me incorporé y con un movimiento la puse de espaldas, besé su cuello, sabía a su dulce perfume, bajé a sus tetas, jugueteaba sus pezones con mi lengua y daba pequeñas mordidas. Bajé con mi lengua hacia su abdomen, le di besitos y también en su cintura.
Seguí con su conchita perfectamente depilada, su clítoris palpitaba y sus labios rositas estaban empapados con sus jugos, los saboreé con una pequeña lamida, Brenda hundió mi cara en su vagina y bebí de su néctar salado, espeso y tibio. Con cada lamida y succión Brenda enterraba con más fuerza mi cara en su cosita, gemía y me aprisionaba con sus muslos. 
—AAH AAAHHH AHHHHHH SÍ ASÍ—. Decía mi prima y soltó una corrida de delicioso néctar, me lo tomé todo.
Me tiró de espaldas y se subió en mí. Me agarró la verga y la frotó contra su conchita húmeda y palpitante, se la metió lentamente, entró rico, estaba estrecha y calientita. Arqueó la espalda y empezó a hacer un rico twerking.
—No lo hagas como si estuvieras haciendo una porno, trátame con amor—. Me dijo al oído.
Era como mi primera vez; un acto sagrado, independientemente de todo temía no estar a la altura de mi prima así que se lo hice con amor y cuidado.
Cambió de posición, se subió en mí dándome la espalda, metió sus piernas debajo de las mías, se inclinó y siguió haciendo twerking, sus nalgas pegaban contra mis piernas. Desde esa posición podía ver su culito, apretado y pequeño, quería empalarla por detrás.
Jalé su cadera hacía mí haciendo un 69, con mi lengua jugueteé con su culito, tratando de meterla lo más que pude, ella se atragantaba con mi verga, la escupía y se la volvía a meter hasta el fondo, tosía y tensaba las piernas, volvió a correrse en mi cara, descansó sobre mí haciéndome una paja.

La puse en cuatro, arqueó la cadera entregándome su templo de deliciosas nalgas duras y redondas, entré en ella, despacio, apretándola de la cadera.
—¡MÁS RÁPIDO!—. Me ordenó.
Incrementé el ritmo, Brenda se aferraba a las sábanas con uñas y dientes y gemía con fuerza. Ella movía la cadera acompañando el ritmo de mis embestidas, gemía más fuerte, yo estaba a punto de correrme, Brenda gemía más fuerte.
—¡AAAAHHHH SÍ ASÍ QUÉ RICOOOOO!—. Gritó.
—¡ERES UNA DELICIA NENA ME CORRO!
—¡NOOO SÁCALA!
Le apreté la cadera con más fuerza, Brenda tensó el cuerpo y soltó un rico squirt, saqué la verga y me corrí en sus plantas.
—Prueba mis jugos Angelito.
Así como estaba con el culo parado hundí la cara entre sus nalgas y bebí de sus jugos calientes y espesos.
Quedamos exhaustos, nos abrazamos.
—Nadie debe saber de esto, ¿entiendes?—. Me dijo apretándome el cuello.
—Confía en mí, nadie sabrá nuestro secretito.
Nos dimos un beso y ella se quedó dormida, contemplé a mi prima, años teniéndole ganas y al fin pude hacerla mía. 
También me quedé dormido pero Brenda me despertó con una mamada, me lamía los huevos y se atragantaba con mi verga, nuevamente se subió en mí y empezó a cabalgarme.
—Te quiero—. Me dijo al oído.
—Yo más amor.
—Idiota—. Me dio una leve bofetada y continuó con ese rico movimiento de cadera. Casi amanecimos cogiendo.

Sabía que ella también tenía ganas, solo fue cuestión de tiempo para entregarse a mí.
Ahora ella es quien pide que cojamos, no imaginé hasta qué punto mi prima puede una ser una ninfómana.

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AngelDangler
AngelDangler

Nobody fucks with the Angel.

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