Boy Scout y Girl Scout
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Estaba apuntado a un grupo de Boys Scout y todos los fines de semana salíamos al campo para observar animales en libertad.
¿Sabéis de esa sensación que, a pesar de estar rodeado de gente, te sientes solo? Así me sentía yo, el último día de campamento. Tenía 18 años y ya pasaba de tantas tonterías.
Mientras estaba observando un lince bebiendo en el rio, en la otra orilla pude ver a una chica observándolo también. No era de mi grupo, pues sus colores eran diferentes. Nos miramos y nos sonreímos. Cada uno en su orilla caminamos hasta un puente, donde nos encontramos en la mitad.
Nos presentamos y comenzamos a charlar, de cosas cotidianas, (estudios, hobbies, etc). No recuerdo quien tomó la iniciativa, solo sé que nos estábamos besando y metiéndonos mano por todos lados, (tetas, culo , polla, coño), terminando detrás de un arbusto con la falda subida, las bragas bajadas al igual que mis pantalones y mis bóxer y realizando un 69, hasta llenar su garganta con mi corrida y ella mi boca con sus flujos. Nos recuperamos y de perrito, se la clavé en el coño comenzando un suave bombeo, hasta que ella llegó a su segundo orgasmo y yo la saqué poco después para dejarla las nalgas blancas con mi corrida.
Nos recompusimos los uniformes y salimos de detrás de los arbustos, pues se escuchaban las voces de nuestros compañeros llamándonos.
Quedamos para vernos en la ciudad el fin de semana siguiente. Nos intercambiamos los números de teléfono y nos despedimos.
Nos vimos en su casa el Sábado por la tarde, sobre las 20:30 hrs. pues sus padres saldrían a una reunión de amigos y estaría sola.
Nada más entrar, nos besamos como locos, entrelazando nuestras lenguas, mientras tocaba su culo y ella mi polla, por encima de la ropa. Entramos en la habitación de sus padres y después de desnudarnos, nos tumbamos en la cama. Comencé a besarla desde el cuello, bajando por sus tetas, las cuales besé, lamí, chupé y mamé a mi antojo, bajando por su vientre hasta llegar a su coñito, y separar los labios vaginales, para pasar mi lengua entre ellos, buscando su clítoris y lamerlo y succionarlo hasta que arqueó su cuerpo, me agarró la cabeza y con varios espasmos me llenó la boca con sus flujos. Sin tiempo a que se recuperase, coloqué sus piernas en mis hombros y se la clavé de una sola vez, haciéndola soltar un gemido de placer.
Perdí la noción de cuanto tiempo estuve bombeando, hasta que llegamos los dos a la vez al orgasmo, sin tiempo a poder sacarla y llenándole su coño con mi corrida. Nos duchamos juntos, volviendo a follar mientras el agua bajaba por nuestros cuerpos. Nos vestimos, hicimos la cama de sus padres, para que no notaran nada y nos despedimos hasta otra ocasión.
