Todo queda en familia V: Suegra, yerno y nieta en éxtasis anal
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Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
Al fin se cumplen los sueños de Marco…
Mientras las mujeres descansaban de su sesión de mediodía, Marco preparaba un almuerzo contundente, nada que ver con lo que Tiara había solicitado. Tenía muy en claro que ambas estarían necesitadas de recuperarse y revitalizar sus cuerpos. Sintió algunos ruidos en el piso superior y dejando los utensilios de cocina, se asomó a la escalera.
Lentamente y caminando con alguna dificultad, Marcia bajaba.
Marco: buenas tardes hermosa, ¿Cómo estás?
Marcia: con el culo roto, Tiara me lo desvirgó con un consolador.
Marco: te lo estará preparando para que recibas una verga de verdad.
Marcia: me hizo gozar como loca, pero ahora me duele todo.
Marco: eso tiene el sexo anal, produce mucho placer, pero deja secuelas.
Buscó un par de almohadones y los colocó en una silla para que Marcia se ubicara. Estaban terminando aquello cuando Tiara apareció en la cocina.
Tiara: lo que te perdiste yerno querido…
Marco, vi como quedaron ambas. Trajste un juguetito por lo que pude ver
Tiara: mi compañero de largas noches solitarias.
Se acercó a la cocina, olfateo la comida e hizo un gesto de aprobación al aroma que brotaba, luego caminó alrededor de la mesa, se acercó a Marcia y le pasó una mano por el cabello, para luego estamparle un beso de lengua de esos que te dejan sin aire.
Tiara: ¿cumplí o no nenita? ¿Cuántos orgasmos tuviste? ¿Los contaste?
Marcia: ni idea, lo último que recuerdo es que me mordías el botoncito y después de eso, me desmayé.
Tiara: al menos fueron 4 seguros.
Marco escuchaba y no sabía cómo haría para cumplir si ambas tenían esas performances. Terminaría internado en algún centro médico. Sirvió la comida, destapó una botella de vino blanco y los tres se dispusieron a comer.
Los alimentos fueron devorados por los tres, mientras hacían planes para la tarde. “Iremos hasta el estanque y nos ubicaremos en algún lugar tranquilo, así descansan y quizá se den un baño allí” comentó Marco. “Espero que el agua sea algo fría, para que me ayude con mi culo” respondió Marcia “Y que no haya mucha gente, para poder quedar en bolas y tomar sol” agregó Tiara.
Marco cargó la heladera de camping con bebidas frías, la llevó al auto y las llamó para emprender el breve viaje. Marcia se recostó en el asiento trasero, apoyándose sobre un almohadón, y como en un principio Tiara y Marco adelante.
Llegaron rápidamente al lugar, y vieron que era un gran semicírculo de agua, rodeado por una arboleda bastante tupida, con espacios tipo calas donde los bañistas se instalaban.
Tiara y Marco recorrieron la zona y dejaron las cosas en una de ellas, que no estaba ocupada, Tiara fue a buscar a Marcia y juntas se encaminaron al espacio seleccionado. Marco tomó unas lonetas para tenderlas en el suelo y tirarse al sol, que se colaba entre los árboles que rodeaban el lugar.
Tiara no dudó en desatar la parte superior de su malla y la bajó hasta la cintura para dejar sus pechos libres, Marcia se ubicó boca abajo, para evitar la dureza del suelo sobre su culo y también desprendió la parte superior del biquini, finalmente Marco, se quitó el short y quedó en slip como si fuese una zunga. El varón se dedicó a cubrir de cremas a las mujeres, aprovechando para darles unos buenos masajes y finalmente el mismo se embadurnó.
Los tres permanecieron cerca de una hora en esas posiciones, disfrutando del sol, para luego girarse y alternar la parte expuesta al astro rey. Ahora fue Tiara la encargada de cubrir de crema a sus acompañantes y habiendo observado que nadie los veía, también los masajeo un poco.
Cerca de las 17 horas, se pusieron de pie, acomodaron sus ropas y se internaron en el agua. No era fría, pero los efectos del sol hicieron que todos sintieran ligeros escalofríos al mojarse. Jugaron un buen rato, salpicándose, dándose chapuzones y hundidas. Ya cansados, volvieron a las lonetas, bebieron algo fresco permanecieron allí, hasta que unas nubes negras comenzaron a poblar el cielo.
Marco: creo que habrá que irse, parece que lloverá.
Tiara: estoy de acuerdo, ¿tenemos todo para la cena?
Marco: si, compré algunas cosas de más.
Tiara: ok, volvamos a casa entonces.
Levantaron todo, se sacudieron la arena que llevaban en el cuerpo y se metieron al auto. No alcanzaron a llegar a la cabaña cuando las primeras gotas comenzaron a caer, acompañadas por algunos truenos y relámpagos.
Cerca de las 20 horas, la lluvia era bastante intensa. Eso ayudaba a aplacar el calor y refrescaba el lugar. Tiara se hizo cargo de la cena y Marcia de preparar la mesa.
Estaban en plena cena cuando tras un fuerte trueno, la luz se cortó. Rápidamente marco buscó con que iluminar el lugar: algunas velas y una linterna que llevaba en el auto.
En penumbras, se fueron duchando uno a uno y ante la falta de iluminación, decidieron ir a la habitación. Esta vez, Tiara ocupó uno de los lugares en la cama principal, Marco volvió a instalarse en el medio y Marcia en la cama pequeña, donde pudo ubicarse y así evitar dolores en su culo.
La lluvia provocó que la temperatura fuese bastante baja, por lo que decidieron separa las camas y así poder usar cobertores. Pese a ello, se acostaron solo con ropa interior, excepto Marcia que volvió a usar pijamas pues era la más friolenta de todos.
Marcia: bueno chicos, hoy les dejo una noche de pareja. Todavía estoy dolorida y no quiero abusar, porque no voy a disfrutarlo.
Tiara: nena, ¿querés un analgésico?
Marcia: no me vendría mal
Tiara buscó en su bolso y sacando una pequeña cajita, le alcanzó un comprimido que la joven tomó. Minutos después, dormía profundamente.
Marco: ¿qué le diste? Se durmió como tronco
Tiara: un analgésico y relajante que uso cuando tengo molestias de espalda
Marco: ¿la dopaste?
Tiara: si no está acostumbrada a ello, seguramente dormirá de un tirón hasta mañana al mediodía. ¿Me abrazás? tengo frio.
Ambos se acomodaron en el centro de la cama y se pegaron uno a otro. Marco aprovechó el momento y deslizó la mano sobre los pechos de su suegra, rozándolos y jugando delicadamente con los pezones. “No paras de aprovechar ni un segundo” le murmuró Tiara, “Obvio que no, además estas helada, estos cariñitos te van a ir dando calor” le respondió mientras le besaba el cuello.
Tiara se volvió hacia la cama individual, donde Marcia dormía e hizo algunos movimientos para verificar que la nieta dormía. No hubo respuesta alguna, por lo que supo que tendría toda la noche para ella y Marco. Lentamente, metió una de sus manos entre las sábanas y con movimientos leves fue bajando la tanga, hasta quedar completamente desnuda. Se acomodó bien pegada a yerno, haciéndole notar la desnudez. Levantó apenas una de sus piernas para que Marco pudiese ubicar su verga entre los labios vaginales, aun algo secos.
Torpemente, el bóxer de Marco llegó a sus rodillas, algo incómodo, pero lo suficientemente libre para colocar la verga en el lugar preciso. “Despacio papito, todavía no está lista para meterla. Jugá un poquito para que se moje, ¿si?” murmuró Tiara.
De manera desacompasada, se movían despacio, provocando que la recorrida fuera desde el inicio de la raja hasta rozar el culito apretado de la madura. Unos minutos de roce y la humedad empezó a surgir, Marco aprovechaba cada recorrida para dejar unos segundos más la punta de la verga en el anillo anal., llevando algo de líquido a ese sector seco por naturaleza.
Tiara: amor, tócame adelante, mi clítoris también quiere algo de acción.
Ella se encorvó un poco más para facilitarle el alcanzar la zona con una de sus manos, cuando empezó a sentir como el dedo mayor se abría paso entre los labios en busca del capullo femenino, Tiara lo aprisionó para impedir que se retirara del lugar. “Cada día me hacés gozar más… cuanto tiempo hemos perdido amor” eran las palabras que botaban entrecortadas de los labios de su suegra. Tiara apretó más y en el movimiento abrió las nalgas. Marcó mandó la verga a fondo de la raja, para traer más jugos en ella y al retirarla se enfiló directamente al ano, hizo una pequeña presión buscando ingresar pero era demasiado apretado.
Repitió la acción un par de veces más, sin lograr siquiera meter la punta.
“No insistas con el culo ahora, lléname de leche la concha y haceme acabar” pidió Tiara, él se negaba a desistir, pero lo prieto del anillo lo llevó a cumplir con ella. Bombazos fuertes, intensos, buscando llegar a lo más profundo de la posición hicieron que la hembra aguantara poco y llegara a un orgasmo intenso que provocó un grito ahogado por la almohada.
Lejos de sacarla, él siguió bombeando por unos minutos hasta quedar satisfecho, sentía el palpitar de los músculos vaginales y los espasmos que la acabada le había provocado a la madura.
Sintió como los flujos comenzaban a desprenderse de la experimentada concha. Para evitar dejar todo hecho un desastre, Tiara puso su mano sujetando los líquidos en su entrepierna y se retiró de la cama rumbo al baño de la planta baja. Marco no se quedó en la cama, tomó el frasco de vaselina en gel y la siguió en su caminata, cuando ambos habían llegaron a la cocina, la retuvo por las caderas, la empujó a la mesa y como aquella primera vez en la casa de Tiara, la hizo ubicarse de pie, abriendo las piernas. Apoyó el frasco cerca, ya sin la tapa; Pasó su mano derecha por la raja de la fémina y trajo hacia atrás los jugos de ambos, los esparció por toda la zanja entre las nalgas, las abrió un poco y mandó uno de sus dedos a fondo en el culito.
Comenzó a pajearselo, embadurnándolo de fluidos viscosos que ayudaban al movimiento de mete-saca. Se dilataba lentamente, ya la estrechez iba cediendo y Tiara sabía que era lo que vendría.
Trató de relajarse lo más posible, ayudó a estimular su vagina con sus manos y se entregó mansamente. Sintió como el dedo ya se alejaba de su ano y era reemplazado por el capullo. “Vamos amor, es tu momento: desvírgame el culo. Quiero que sea solo tuyo” pidió Tiara.
Marco tomó con la mano izquierda el frasco, apuntó la boca a la zanja y dejó caer un poco del frío líquido. En su recorrido, el gel impregno el tronco de la verga y el hoyo tan deseado.
El primer impulso provocó que ingresara una buena porción. Tiara respondió con un gemido agudo, mezcla de dolor y placer, él se detuvo esperando que aquel hueco se amoldara al invasor. Ella extendió una de sus manos y lo atrajo un poco más a su cuerpo como señal de proseguir con la tarea. Una segunda embestida y más de la mitad ya estaba dentro de ella, nueva detención y esperar la orden para la penetración final. “Ahora si, hasta el fondo amor” dijo la hembra con el último suspiro y se dispuso a aguantar. No fue necesario, ya que la dilatación era la adecuada y nada costó que el vientre y los huevos de su yerno hicieran tope con las nalgas.
Estaba hecho, ya había vulnerado la última barrera virgen de su suegra. De allí en más, fueron minutos de entrar y salir, gemir y bramar, hasta que la explosión de semen regó las entrañas de Tiara. Ella era un torbellino de emociones, se mezclaban las lágrimas de dolor con las oleadas de placer que sacudían cada fibra de su ser.
Tiara: dejala un rato más adentro, no la saques todavía.
Marco: si mi puta, el tiempo que quede dura, la tendrás dentro.
Tiara recordó en aquel momento la charla que había tenido con su hija la primera vez que Marco había taladrado su ogete. “Mamá, me dolió mucho, pero me hizo la hembra más feliz del mundo. Ahora sé que no cambiaría diez polvos vaginales por uno anal, es lo máximo” recordó.
Tiara: Marco, así, ahora y en este momento debo confesarte algo: mi hija me dijo que cuando me rompieran el culo por primera vez entendería porque te lo entregaba cada semana.
Esas palabras hicieron que su yerno flaqueara por primera vez desde que mantenían esta relación enfermiza y casi como una descarga de locura, comenzó a llorar, golpear las nalgas de su suegra y casi al borde de desfallecer, iniciara un segundo polvo anal que apenas si pudo mantener un par de minutos.
Salió del interior de su suegra y se sentó en medio de un sollozo profundo. “Sabía que ella lo gozaba tanto como yo, pero jamás creí que fuera capaz de hablarlo con vos y mucho menos que volvería a tener este tipo de sexo contigo.” dijo mientras se cubría la cara. “Tranquilo mi semental, falta que inicies a Marcia, ella lo hubiera querido así” le dijo mientras se volteaba para abrazarlo.
Desnudos, cubiertos de líquidos propios y ajenos, se sentaron y destapando una botella de vino, brindaron hasta casi embriagarse. A duras penas pudieron ducharse y volver a la cama, donde durmieron abrazados hasta la mañana siguiente.
La lluvia seguía azotando la cabaña, el dolor de cabeza propio de la ingesta de alcohol torturaba a Tiara cuando despertó. Miró a su alrededor y vio a su amante cubierto por las sábanas y su nieta que permanecía en la misma posición de la noche anterior. Quiso ponerse de pie y un dolor agudo le punzó el culo, haciéndole recordar lo sucedido en la penumbra de anoche.
Tomó de su pequeño bolso una crema cicatrizante que calmó el dolor de la zona afectada mientras decidió permanecer acostada.
Elevó la mirada al techo y sonriendo, agradeció a su hija por haberle confiado su secreto más íntimo. “Quedate tranquila, solo tendrá sexo y amor con nosotras, no te engañará jamás” pensó mientras dejaba caer una lágrima por sus mejillas.
Un trueno que estremeció la casa, despertó a los otros dos integrantes una media hora después. Marcia abandonó la cama individual y se subió a la más grande y así los tres permanecieron abrazados y prodigándose cariño por toda la mañana.
Cuando el hambre los obligó, salieron de la cama. Apenas se cubrieron con algunas prendas y bajaron a la cocina.
La imagen del lugar era fuerte. Había restos de líquidos en el piso, con algún rastro de sangre, los vasos y la botella de vino sobre la mesa y el frasco de vaselina en gel como mudo testigo de lo sucedido.
Marcia miró todo y sin dudarlo, le aplicó un cachetazo en el culo a su abuela, que se quejó de dolor. “¡¡¡ ja ja ja ja… te pagaron con la misma moneda abuelita!!! ¡¡Te rompieron el culo!!” dijo entre risas.
Tiara se sonrojó y asintió con la cabeza. “Marquito, ¿Cómo estaba el culo de la abue? ¿Apretadito?” le consultó. “Mucho, casi tanto como el tuyo creo, pero ya me enteraré, todavía hay tiempo para saberlo” respondió.
Entre todos limpiaron el desorden, prepararon el desayuno y tras ingerirlo, volvieron al lecho. El clima los mantendría allí hasta que la lluvia cesara.
Marcia sentía alguna molestia todavía, pero quien más se quejaba era Tiara, que había entregado su virginidad anal la noche anterior. Por su parte, Marco disfrutaba de las ventajas de ser el único hombre de la casa, pero los constantes revolcones en la cama con ambas mujeres, lo estaba dejando bastante agotado y casi sin leche en los huevos.
Marco: podríamos tomarnos un poc de descanso, estoy quedando sin combustible.
Marcia: sin embargo, yo, mientras no insistan con mi culito, puedo seguir
Tiara: estoy muy parecida a mi nieta, mii culo pide clemencia y mi concha acción.
Marco: entonces podrías enseñarle a usar el juguetito a la nena, Tiara.
Tiara: no es mala idea, si ella está de acuerdo.
Marcia: no será una verga, pero puede ayudar. Solo vos la usaste en mi abue.
Marco se puso de pie, se pasó a la cama individual y les dejó espacio libre a las mujeres en la de mayor tamaño. Observó cómo Tiara sacaba a su amiguito del estuche, le pedía a su nieta que se ubicara en el centro de la cama y sin permitirle que se desnudara, comenzó la clase.
Primero le explicó cómo funcionaba y las virtudes del modelo. Le aclaró que había muchas variedades y con diferentes funcionalidades. “Un detalle importantísimo Marcia. Debes mantenerlo limpio, tomarte el trabajo de higienizarlo muy bien: recordá que va a entrar en tu cuerpo y no pretenderás que pueda acarrearte una infección por falta de limpieza.” Le indicó.
“Este sirve para toda aplicación, incluso para mamar. Cuando estás sola, siempre es bueno empezar rozándote por sobre las bragas, dibujando el camino que más te agrada, estimulando para que tus juguitos te vayan preparando para recibirlo adentro”, las palabras eran acompañadas por una clase práctica en la que la joven iba sintiendo como su abuela manejaba con maestría el artefacto. Cuando notó que ya la braga estaba muy húmeda, la desplazó apenas hacia el costado y repitió el manejo ya directamente sobre la piel de la joven. Lentamente le iba abriendo los labios con el dildo y cada tanto apretaba el botón que liberaba el gel que ayudaba a la lubricación. Para ese momento, Marcia ya cerraba los ojos y mordiéndose los labios iniciaba un concierto de gemidos. “La penetración debe ser suave y delicada para no generar desgarros, pues al venir de varios tamaños, vas a ir cambiando de amiguito: algunos serán más gruesos, quizá más largos pero lo que nunca debes olvidar que deben ser rugosos para que imiten exactamente la verga deseada. Lentamente lo vas introduciendo y sacando, buscando que cumpla con tus necesidades; en el momento de máxima excitación, cuando estés al borde del orgasmo déjalo quieto adentro y apretá de manera continua el disparador, así sentirás la misma sensación de que un hombre te llene de leche” le aclaró antes de llevar la mano de Marcia a la base para que ella completara la faena.
Marcia siguió al pie de la letra las instrucciones y cuando estaba a punto, lo dejó quieto en su interior y llevó una de sus manos a los pechos para apretarlos y así acompañar con apretujones la llegada del orgasmo. Gimió profundamente y sin retirarlo, bajó la mano libre al clítoris para oprimirlo y prolongar el momento.
Tentada, Tiara no quiso quedar fuera de la acción y se lanzó a mamarle las tetas. Marco, espectador de lujo, se acariciaba la verga y en un arrebato, se prendió a la boca de Marcia para comerla a besos de lengua, profundos y calientes.
Marcia terminó agotada, feliz y satisfecha. Tiara chupó los dedos que antes invadían la vulva de su nieta, y le dio a probar esos jugos a Marco, que los lamió intensamente.
La tarde transcurrió con explicaciones de Tiara a su nieta, ahora sin clase práctica. Marco se durmió y las mujeres aprovecharon para mantener una charla íntima, sobre el amiguito.
Tiara: si te lo metes en el culo, ponele un forro y cuando lo quieras en la concha, se lo sacás. Obviamente sabrás las razones, el culo es algo sucio y nada de lo que ahí entre, deberá hacerlo en la concha sin higiene previa, ¿está claro?
Marcia: pero… cuando te meten la verga, ¿hay que hacer lo mismo?
Tiara: exactamente.
Marcia: gracias por la clase abue.
Tiara: no más abue. A partir de ahora, soy Tiara
Se dieron un beso a modo de conclusión de la charla y abrazadas se durmieron.
Despertaron para cenar, la lluvia había cesado, era muy avanzada la noche, quizá casi medianoche. Se había restablecido el servicio eléctrico y ya con luz, se ducharon y prepararon la cena, luego despertaron a Marco y juntos compartieron la mesa.
Los dos días siguientes pasaron entre la piscina, el estanque y las noches de caricias y abrazos. No tuvieron relaciones, las mujeres calmaban sus deseos con el dildo de Tiara y Marco se reponía para las dos últimas noches de vacaciones en la cabaña.
Marco: esta noche, tendremos una velada especial. Iremos a cenar a un restaurant de la villa, ya que quiero comentarles algo.
Al atardecer, se prepararon para ir a la cena. Se vistieron con las ropas adecuadas y subiendo al auto, fueron al lugar elegido.
Marco había solicitado un menú especial, la intención de agasajarlas y al momento de los postres, pidió una botella de champagne. La destapó y sirvió las copas, una vez cumplimentada la tarea tomó la palabra.
Marco: Marcia, Tiara, estas vacaciones tienen un sentido muy especial. Primero haber consumado nuestra relación familiar y segundo, y quizá lo más importante, es que la empresa me ha ofrecido un ascenso laboral y necesito saber qué opinión tienen para aceptarlo.
Marcia: cuanto misterio Marquito, ¿Qué te traes entre manos?
Tiara: vamos, no nos tengas así.
Marco: si acepto la oferta, deberé trasladarme a otra ciudad
Marcia: ¿nos vas a dejar solas?
Marco: no Marcia
Tiara: ¿te vas a llevar a Marcia?
Marco tragó saliva y los rostros de las mujeres empezaron a borrar sus sonrisas. Había una tensión importante.
Marco: nos vamos los tres. Pero con condiciones especiales entre nosotros.
Las mujeres recuperaron el aliento, pero la intriga seguía presente.
Marco: Tiara, quiero que seas mi pareja y si es necesario, te cases conmigo
Marcia se atragantó con la bebida, Tiara abrió los ojos como si fueran a salirse de su órbita.
Marcia: o sea… ¿será mi abuela y madrastra a la vez?
Tiara: estas loco Marco
Marco: tenemos muy poca diferencia de edad ¿10 años? Quiero blanquear la situación, ya lejos de nuestra ciudad.
Marcia: ¿y yo?
Marco: si Tiara está de acuerdo, serás mi amante, permanente. Tendrán tiempo para ustedes a solas, ya que deberé viajar al menos una semana al mes
Marcia: ¡¡¡guau!!! ¡¡Qué propuesta más loca pero interesante!!
Tiara: ¿estás seguro de lo que estás diciendo?
Marco: totalmente, mis dos mujeres bajo el mismo techo y nada de buscar por fuera de la casa.
Por haber gente en otras mesas cercanas, las mujeres no se abalanzaron sobre Marco, estaban sorprendidas pero contentas por la propuesta.
Tiara apretó fuertemente la mano de Marco y repitió el gesto con Marcia, mientras algunas lágrimas caían por sus mejillas. “Vamos, salgamos rápido de aquí y vayamos a festejar” pidió Tiara y Marcia aceptó poniéndose de pie y calzando rápidamente su campera. Marco, algo más tranquilo, se acercó al mostrador y canceló la cuenta y se encaminaron al auto. Ya en el estacionamiento se fundieron en un abrazo e intercambiaron besos.
Marco puso el auto en marcha y tardó lo menos posible en llegar a la cabaña. Abrió la puerta y dio paso a las mujeres, apenas cerró accionó la perilla de la luz y el cuarto se pobló con una tímida iluminación rojiza. Nueva sorpresa para las mujeres, que se volvieron hacia él. Lo observaron como se iba despojando de su ropa, hasta quedar solo en bóxer. Tiara fue la primera en imitarlo, pero fue más allá: se desnudó por completo. Marcia, algo más lenta, se quitó casi todo: solo dejó colocado el hilo dental.
Marco se acercó a Tiara, la tomó por la cintura y deslizando su mano hacia abajo, apretó le culo firmemente. Marcia avanzó y se ubicó a espaldas de Marco y los abrazó a ambo, haciéndoles sentir su cuerpo palpitante y sus pechos erguidos. Los besos eran intensos, Marco alternaba entre las bocas de ambas mujeres, y las manos de ellas recorrían toda curva que hallaban a su paso, sin importar a quien pertenecían.
Marcó las llevó a la cocina, las hizo ubicar aferradas a la mesa, separando las piernas y mientras se besaban entre ellas, él se dedicaba a frotarles la raja a ambas, dedicando una mano a cada una.
Cuando las notó bien mojadas, retiró el bóxer y liberó la verga. La pasó de manera alternada por una y otra raja. En cuestión de minutos, las dos gemían mientras se besaban y acariciaban, fue entonces cuando decidió penetrar a Tiara, empalándola hasta hacer tope con las nalgas, y para no desatender a Marcia, le metió dos dedos y comenzó a pajearla.
La joven se deshacía en gemidos y la madura lo apretaba para retenerlo, pero él no hizo caso: se la sacó y la metió dentro de Marcia, siendo Tiara la que recibía ahora los dedos en su interior. Así estuvo un buen rato, alternando penetraciones de verga y dedos, en las mujeres hasta que Tiara se separó y tomándolos de la mano se encaminó a la escalera, rumbo a la habitación. Al llegar, tendió a Marcia en la cama y ubicó su cabeza entre las piernas de la joven, comiéndole la concha que ya chorreaba de placer y le ofreció su culo al hombre. Instantes después, sintió el frío del gel lubricante bajando por entre sus nalgas y se preparó para recibir la verga en su interior.
Marco, dudó en cual de las dos cuevas dejarse ir, finalmente optó por el ano todavía ajustado de Tiara y haciendo muy poca presión entró casi por completo. Al sentirse penetrada, Tiara aceleró la comida de concha a Marcia, provocándole un primer orgasmo.
Marco no dejaba de bombear dentro del culo pero quería disfrutar también de Marcia. Aplicó un chirlo a modo de indicación al que Tiara respondió saliéndose y levantando a Marcia, ahora ella se tendió en la cama y abrió las piernas, atrayendo a la joven que empezó a retribuir la comida de Tiara, pero cuando menos lo esperaba, también sintió el gel caer por su cuerpo y al cabo de unos segundos, la punta de la verga de Marco empezaba a abrirse paso en su culo. Respondió igual que Tiara, apurando la mamada y aguantando la penetración de Marco. El culo de Marcia era más ajustado que el de Tiara, y eso lo demoró un poco el llegar a tope, pero igual lo logró. Apenas pudo resistir unos minutos la presión del esfínter de la joven y se descargó por completo en su interior.
Rendido, se retiró y se dejó caer en la cama. Marcia intentó acercarse a él para darle una buena ración de lengua, pero Tiara la detuvo. “Estuvo dentro de tu culo y la noche es larga. Cuando se reponga, se dará una ducha y entonces sí, podras comérsela hasta que acabe.” Le dijo.
Un par de horas después, ya repuestos y bañados, volvieron a la acción. Marcia se hizo cargo de la verga de Marco, mientras Tiara se montó sobre la boca de él, exigiéndole que le comiera la concha hasta llevarla a su segundo orgasmo de la noche. Con la boca llena de leche, Marcia dejó la verga de Marco libre y relevó a Tiara, ya que ella también quería que él la comiera. Concluida la acción, quedaron los tres tumbados en la cama. Extenuados, felices y satisfechos. Así durmieron hasta la mañana siguiente.
Marcia despertó primero y bajó a la cocina a tomar un café. No le dolía el culo como la primera vez, ahora era solo ligera molestia. Minutos más tarde, bajó Tiara, sonriente, también se sirvió café y se sentó al lado de la joven.
Ambas charlaban animadamente respecto a los cambios que se venían en las relaciones familiares cuando Marco apareció.
Marco: buenos días mis hembras, ¿Cómo durmieron?
Marcia: perfecto, como un angelito.
Tiara: algo agotada, pero muy bien.
Marcia: ¿Cuándo nos mudamos?
Marco: en tres semanas, primero iremos con Tiara a buscar la casa y al volver preparamos la mudanza.
Tiara: ¿podremos organizarnos tan pronto?
Marco: seguro, si anoche pudimos, ¿que puede detenernos?
Ese último día, se la pasaron organizando labores previas a la mudanza. Cuando volvieron, pusieron manos a la obra. Les costaba disimular frente a vecinos sobre la nueva relación, pero al anochecer, se bajaban las persianas de la casa y daban rienda suelta a sus locuras sexuales.
La nueva pareja viajó y eligió la casa, y al volver, concluyeron con los preparativos. Una semana después, el camión de mudanzas era cargado con todos bultos y dos días más tarde la nueva familia partía rumbo a su nuevo destino.
Ya hace 2 años que se encuentran ubicados en la nueva ciudad, para todos los vecinos Marco y Tiara son pareja y Marcia, la nieta de la hija fallecida de Tiara.
Nadie sabe lo que sucede en aquella casa, cuando las ventanas se cierran y las mujeres se liberan de sus ropas, y se dedican a atender a su hombre y cuando él viaja por trabajo, se prodigan todo el afecto y sexo que desean.
FINAL.
Espero tus comentarios, y más que nada tu opinión.
Saludos,
Alejo Sallago
