Los albañiles y mi hija
Hola amigos, les vengo a contar cómo dos albañiles se cogieron a mi nena, que actualmente tiene 20 años y también los tenía en esa época. Esta historia fue hace 5 años. Bueno, les explico: estaba expandiendo la casa, agregando dos cuartos más, así que contraté a un albañil muy bueno que me recomendaron. Él venía con su ayudante: Don Pablo, de 48 años, y Rogelio, de 40. Al ser albañiles, estaban súper formados y musculosos, medían más o menos 1,80 a 1,85, calculo yo.
Mi esposa trabaja desde casa, pero tenía temporadas de conferencias y reuniones; justo estaba en una. Yo también trabajaba todo el día, así que, mientras mi esposa no estaba, mi hija Mayra se quedaría pendiente de los señores. Hace unos meses había puesto cámaras de seguridad por toda la casa, porque intentaron robarnos una vez (afortunadamente, solo estaba yo; mi hija y esposa visitaban a sus padres). No le conté nada a mi esposa, no le vi relevancia. El sistema grababa todo y lo guardaba en la nube; lo veía desde mi teléfono o PC en el trabajo, con vista de toda la casa y el patio donde construían.
Esta es mi hija Mayra: una chica muy buena, la hemos criado bien. Bueno, volvemos al asunto. El día que llegaron los albañiles, era temprano, como las 8 de la mañana. Yo los recibí y me fui; ya estaban todos los materiales en el patio. Trabajé toda la mañana y, a la hora del almuerzo, me metí por la PC en la nube para ver cómo iban. Le di play justo después de que me fui y comencé a ver. Mi esposa estuvo al pendiente hasta las 10, pero salió, así que despertó a Mayra, que dormía. Ella se levantó, se cepilló los dientes y lavó la cara. Ese día andaba con una pijama vieja que le quedaba chica, como de cuando era más joven, pero decía que estaba cómoda: el short le cubría la mitad de la nalga, y la blusa solo tapaba los senos, dejando el abdomen a la vista.
Se puso sandalias y salió a ver si necesitaban algo. Los señores, al verla, quedaron embobados; le sacaban conversación y ella, que le gusta ser el centro de atención, se dejaba. Hablaron unos 10 minutos hasta que se fue. Se les quedaban viendo las grandes nalgas de mi niña. Cambié de cámara y vi cómo Mayra se paró frente al espejo de la sala a mirarse las nalgas; supongo que se dio cuenta de que la vieron. Pensé que se cambiaría, pero no: se quedó así todo el día. Cada vez que les llevaba agua, le sacaban plática. Luego llegó la hora del almuerzo; Mayra pidió comida, puso la mesa y los llamó.
Don Pablo le pidió prestado el baño para limpiarse un poco; ella dijo que lo siguiera. Al dar la vuelta, Don Pablo le metió una tremenda nalgada: fue tan fuerte que sus nalgas se movieron y rebotaron. Ella gritó del susto y se volteó.
Mayra: ¡AYYYYY!
Pablo: Disculpa, mi niña, es que tenías un bicho raro y tenía que matarlo rápido antes de que te picara.
Mayra: Ay, Don Pablo, me dolió mucho; creo que sí me picaba, me dolía menos, jajaja. Mire, me la dejó toda roja.
Le mostró las nalgas y Don Pablo se acercó, las palpó y se las sobó.
Pablo: Disculpa, mi niña, fue sin querer, jaja.
Mayra: Jaja, no se preocupe, igual muchas gracias.
Se dirigieron al baño; él entró y salió. Cuando los dos estaban en el comedor, Don Rogelio pidió ir al baño. Al dar la vuelta, él le metió una buena nalgada, la apretó y empezó a sobársela. Mayra, volteando la cabeza, dijo:
Mayra: Déjame adivinar, ¿otro bicho?
Rogelio: Sí, nena.
Mayra sonrió pícara y siguió caminando. Don Rogelio entró al baño y luego se fueron al comedor. Comieron, hablaron y, al terminar, Mayra recogió todo y se puso a fregar los platos. Don Pablo llevó su plato y vaso; al ponerlo en el lavaplatos, le zapeó otra tremenda nalgada. Ella, sonriendo, dijo:
Mayra: Gracias.
Pablo: De nada, mi niña.
Yo no sabía que mi hija fuera tan puta hasta ese momento, y tenía una tremenda erección. Pero lo que siguió me dejó aún más caliente. Vino Don Rogelio, puso su plato y, antes de irse, le zapeó una buena nalgada.
Mayra: Dios, creo que tenemos un problema con los bichos; todos se paran en mis nalgas.
Rogelio: Ah no, esta vez no tenías un bicho, solo me provocó.
Mayra: Jajaja, qué sincero.
Rogelio: Siempre, mami. Buenas nalgas.
Mayra: Gracias, Don Rogelio.
Diciendo esto, levantó su culote y Don Rogelio se lo nalgueó de nuevo. ¡Qué puta era mi hija! Si no lo veía, no lo creería. Tuve que masturbarme para bajarme la calentura. Luego acabé y volví a trabajar. Esa noche, ya con mi esposa e hija dormidas, me fui a la cocina y vi la grabación desde el teléfono donde me quedé.
Mayra había terminado de fregar; los señores volvieron a trabajar. Oí cómo decían que mi hija era una puta, que quería verga, pero que jugarían con ella. Don Rogelio era el más lanzado. Ese día no pasó más, porque llegó mi esposa. Pinche suerte. Al día siguiente, recibí a los señores y me fui. Estuve ocupado y no vi nada. Esa noche, ansioso en la cocina con el teléfono, le di play: todo normal hasta las 9, que mi esposa se fue. Mayra salió con un short corto de ejercicios y camiseta recortada. Los señores se la comían con la mirada; ella lo disfrutaba.
A la hora del almuerzo, al entrar, cada uno le zapeó una nalgada que ella disfrutó con risitas. Se sentaron y Don Rogelio dijo:
Rogelio: Venga, mami, siéntese aquí en mis piernas; aquí comemos bien.
Mayra lo pensó, se levantó y se sentó encima de él. Don Rogelio la abrazó con un brazo y puso la mano en su muslo; se movía de vez en cuando, supongo para que él disfrutara sus nalgas (estaría durísimo). Terminaron de comer; Don Rogelio le llevó su plato mientras ella fregaba, le agarró una nalga, la sobaba y apretaba mientras charlaban. Luego vino Don Pablo: le dio su plato, la nalgueó y metió la mano entre sus nalgas, tocándole la vagina. Mayra le facilitaba levantando el culote. Luego se fue, dejándola así. Me imaginaba a Mayra muerta de ganas y no entendía por qué no se la cogían.
En la tarde, les traía agua; ellos hablaban, la nalgueaban, tocaban; Don Rogelio hasta le pegaba con la verga. Mayra encantada. Luego llegó mi esposa y se fueron a las 6. Me masturbé de lo lindo. Al día siguiente, decidí no ver nada hasta la noche para no quedar caliente. Esa noche: mi esposa se fue a las 9; Mayra salió con una camiseta vieja mía que le cubría la mitad de las nalgas y en hilo. Al caminar, se le subía, dejando las nalgotas al aire. Los señores encantados; no tardaron en nalguearla y manosearla. Cada uno se adueñó de una nalga: apretaban, nalgueaban mientras hablaban. Se notaban sus erecciones.
Don Rogelio dejó de tocarla; Don Pablo le subió el hilo (imagino partiéndole la vagina) y, al soltarlo, Don Rogelio le metió una nalgada.
Rogelio: Bueno, a trabajar, compadre.
Pablo: Sí, vamos, jaja.
Mayra se acomodó el hilo, se sobó una nalga y se fue. Al almuerzo, se sentó encima de Don Rogelio. Terminaron; la nalguearon como siempre. Pero vi que se dirigían a la sala, se quitaron la ropa sucia y quedaron en bóxer con erecciones marcadas. Se sentaron en sofás individuales. Mayra, al terminar, iba a su cuarto, pero pasó por la sala y se sorprendió.
Rogelio: Vinimos a descansar; para no ensuciar, nos quitamos la ropa. Espero no te moleste.
Mayra: Ehh, no, está bien.
Pablo: Venga, mi niña, siéntate aquí a hablar.
Mayra fue a sentarse, pero Don Pablo cerró las piernas; ella quedó encima con piernas abiertas, como cabalgándolo, su verga en la raja. La agarró de la cintura y hablaron. Don Rogelio se tocaba encima del bóxer; Don Pablo acariciaba su cuerpo. Tras 10 minutos, Don Pablo movió caderas rozándola. Don Rogelio se levantó, le quitó la camiseta, quedándola casi desnuda, se sacó la verga (impresionante, como 20 cm, gorda; la mía mide 13 y delgada). Mayra impresionada; él se masturbó cerca de su cara, la acercó y ella abrió la boca, metiéndosela a la mitad.
Don Pablo agarraba sus tetas mientras se frotaba. Mayra mamaba la cabeza; él ya la dedeaba. Don Pablo la levantó, movió el hilo y se la metió lento hasta que se sentó completa; empezó a mover nalgas arriba-abajo, adelante-atrás. Don Rogelio cogía su boca. ¡Dios, qué puta mi hija! Yo me masturbaba como loco. Don Pablo se levantó; Mayra se sentó con piernas abiertas y Don Rogelio la penetró vaginalmente mientras se besaban. Luego cambiaron; Don Pablo la penetró en esa pose. La pusieron en cuatro: uno vaginal, otro oral. Tras un par de horas, Mayra llena de leche por todos lados. Se vistieron y siguieron trabajando. A los 30 minutos llegó mi esposa; no pasó más. Me vine dos veces.
Al día siguiente, todo igual; mi esposa salió a las 10. Mayra en microhilo negro y tetas al aire. Los señores entraron, la besaron y manoseaban. Ella: “Síganme”. Fueron a nuestro cuarto (afortunadamente tenía cámara). Se acostaron a su lado; le agarraban tetas, pellizcaban, metían dedos. Ella los masturbaba, alternando besos. La arrodillaron: mamaba uno, masturbaba al otro. La pusieron en cuatro: Don Rogelio vaginal, Don Pablo oral (arcadas y plaf-plaf). Cambiaron. Mayra montó a Don Rogelio; Don Pablo por detrás en el culo, doble penetración. Don Rogelio se vino dentro. Mayra montó a Don Pablo (él nalgueándola); la puso boca abajo, piernas abrazadas, bolas chocando su ano, hasta venirse dentro.
Mayra pidió comer; Don Rogelio se la cogió mientras llegaba. Comieron con ella sentada en Don Pablo, verga metida. Terminaron; Don Pablo la puso en la mesa del comedor, anal hasta venirse. Don Rogelio vaginal hasta acabarse. Se vistieron, dejando a Mayra desnuda, piernas abiertas, chorreando semen. Ella limpió y se fue a su cuarto. Siguieron así dos semanas, todos los días que no estábamos. Un día, al llegar a casa, noté ambiente tenso, pero no le di bola.
Esa noche, en la cocina, vi el vídeo: yo me fui, esposa Stefany a las 9; Mayra salió desnuda. Los señores la cogían oral y en cuatro en mi cuarto. Tras 5 minutos, entra Stefany, grita en shock.
Mayra: ¡MAMI! ¡NO ES LO QUE PARECE, DÉJAME EXPLICARTE!
Stefany: ¡QUÉ ME VAS A EXPLICAR, MALDITA PUTA! ¡LÁRGATE A TU HABITACIÓN ANTES QUE TE MATE!
Mayra se tapó y corrió. Los albañiles quedaron erguidos, sin taparse. Stefany los miró furiosa, pero vio sus vergas descomunales (comparadas con la mía) y se calmó.
Stefany: Este… ¿me podrían explicar qué hacían?
Rogelio: Cogiénnosla a la chamaca, señora.
Stefany: ¿Y lo dicen así sin más?
Pablo: Usted preguntó. Además, fue ella quien nos sedujo; nunca la obligamos.
Stefany: Pero es una niña de 20; ¿saben que es consensual entre adultos, no?
Rogelio: Sí, pero valió la pena. La chamaca está muy buena, al igual que su madre.
Pablo: Y parece igual de puta; no deja de vernos la verga, compadre, jaja. ¿A poco quiere un poco, señora?
Don Pablo se sacudió la verga; Stefany se lamió los labios. Don Rogelio se puso atrás, pegó su verga a sus nalgas voluptuosas.
Rogelio: Te vamos a reventar a vergasos.
Le apretó las enormes tetas; ella no resistió. Don Pablo le hizo agarrar su verga; la manoseaban, desnudaban. Tetas al aire; él chupaba, ella gemía y los masturbaba. La arrodillaron: mamaba, lengüeteaba bolas, garganta profunda. La acostaron en la cama, piernas abiertas; Don Pablo se la metió entera de golpe, chilló de placer. La cogían duro. Don Pablo salió; supuse que a Mayra por los gemidos.
Rogelio: Escuché cómo mi compadre se coge a su hija, jaja. Par de putas hambrientas.
Stefany: Sí, sí, cógeme, papito, ¡dios qué rico!
En cuatro: plaf-plaf. Don Pablo volvió; cambiaron. Siguieron toda la mañana y tarde, por separado. Luego entendí por qué Stefany estaba cariñosa. Me excité viéndola con esas vergas mostruosas. Se fueron; ellas se bañaron.
Stefany: Ni una palabra a tu padre, ¿me entendiste? Si se entera, nos echa.
Mayra: Tranquila, mamá, no pienso decirle. Ni quería que te enteraras tú.
Stefany: Será nuestro secreto; solo un momento de debilidad, no volverá a pasar.
Mayra: ¿Segura? Mañana vendrán por más; ¿podrás oponerte? Yo no pude.
Stefany: Tengo que hacerlo; soy casada y no puedo dejar que se cojan a mi hija en mi cara.
Mayra: Bueno, pero ¿verdad que estuvo bueno? Jaja.
Stefany: Sí, pero ya no.
Luego hablé tonterías; llegué yo. Había acabado de lo lindo. Al día siguiente, calenté a mi esposa: me la cogí en 2 minutos, dejándola caliente, jaja. Recibí a los señores y me fui. Esa noche, ella radiante, como Mayra. Al dormirlas, vi el vídeo: apenas me fui, besaron y manoseaban a Stefany (no se opuso). La arrodillaron, mamaba alternando. Desnudos, a la sala: Stefany cabalgó a Don Pablo; Don Rogelio le metió por el culo (nunca me dejó). Gemía como perra.
Mayra despertó, vio todo.
Mayra: ¡Mamá! ¿No que te ibas a oponer!?
Stefany: ¡Cállate, puta, déjame disfrutarlo!
Rogelio: Ven para acá, chamaca.
Mayra se desnudó; montó a Don Rogelio. Esposas e hija cabalgando lado a lado; los tipos como reyes, nalgueando y chupando tetas. Se las cogieron todo el día; ni trabajaron. Pasó así 5 meses, hasta terminar la obra: todos los días verga y leche en sus vaginas. Ahora mi esposa me pide remodelar la cocina con Don Pablo y Rogelio. Le dije que lo pensaría. ¿Qué dicen ustedes?
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