Una rubia con un culo bien puesto es la amante del padre

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Natalia es una rubia de 1.74 metros de estatura. Tiene un culo bien puesto, piernas largas y unas tetas de primer nivel. Podría decirse que se desarrollo muy rápido la condenada escuincla.

Mi nombre es Jorge y siempre he tenido muy buena relación con mis hijas; sobre todo con la menor con la que desarrollé una especie de obsesión sexual que hasta hoy en día sigue creciendo y creciendo.

Pero dicha obsesión no nació así como así. Llevaba varios años deseándola después de haber sido el más cercano testigo de aquél desarrollo natural de tan maravilloso ser.

Fui el primer hombre al que mi hija ha amado en verdad, el primero en besarla (si, yo le di su primer beso en los labios una vez jugando a las telenovelas) y estaba decidido a ser el primero en su vida sexual.

Pero rara era la ocasión en la que nos quedábamos solos ella y yo ya que mi otra hija, Julieta, la mayor, siempre estaba al acecho peleándose con su hermana y poniéndome los nervios de punta.

Pero aquél día fue distinto. No había alguien que nos supervisara, ni nadie que nos estuviera causando problemas o molestando. Esto porqué? Bueno pues porque, afortunadamente, a Julieta la había mandado a pasar las vacaciones navideñas a casa de sus abuelos, mi mujer se encontraba trabajando y a mí me habían dado mis vacaciones de 12 días en la empresa.

A mi me gustaban mucho las vacaciones porque ello significaba días de vagancia y descanso total. Podía levantarme hasta las 9 de la mañana sin tener un despertador fastidioso que estuviese sonando a cada rato y aquél día no fue la excepción.

Cuando me levanté, Natalia se encontraba tirada en el sofá mirando el televisor. Por lo visto mi mujer ya había partido al trabajo y, por ende, estábamos solos. Me recosté un rato en el sillón reclinatorio y en eso le pregunté a m hija:

-Y tú mamá?- aunque era más que obvio que ya no estaba en casa, mi intención era entablar conversación con ella pues desde que había llegado no nos habíamos dirigido la palabra.

-Ya se fue? te dejo el desayuno en la mesa.

Me dijo y, en ese momento, noté lo que mi hija llevaba puesto: un blusón, estampado, que le cubría tan solo la parte superior de sus piernas.

-Vaya!!- pensé y de inmediato enfoqué mi vista en aquél par de piernas bien formadas que tiene.

Y así, mientras mi hija miraba embobada videos musicales, yo me dedicaba a estudiar a fondo todos sus movimientos.

Muchas veces antes la había visto en bragas y aún recuerdo seriamente como le resaltaba su precioso culo pero ninguna de aquellas veces me había puesto tan caliente como esta. Nunca antes la había visto desnuda pero, millones de veces me la había imaginado y soñaba con ello todos los días.

Después de un rato así, mi hija comenzó a bostezar haciendo obvio su cansancio por haberse levantado tan temprano, ella también estaba de vacaciones por lo que era raro verla despierta tan temprano. Luego de un rato, terminó tirándose boca abajo sobre el sillón.

Ver su culo en popa me hizo tener casi un orgasmo instantáneo y así como estaba, a espaldas de ella, me valió todo y comencé a sobarme la verga por encima del short que ya formaba una carpa de tela.

Si mi hija hubiese volteado a verme, no se que hubiera pasado en ese momento pero ya no era dueño de mis pensamientos regidos ahora por la lujuria y el deseo.

? porque no me das el control remoto y me dejas ver algo a mí?- le dije cuando sentí que si seguía tallándome la verga terminaría viniéndome y la verdad es que yo no quería venirme aún pues quería disfrutar más tiempo de aquella preciosa vista.

-Yo llegué primero así que?- contestó con tono grosero.

Tras ponerme de pie, intenté tomar el remoto pero ella fue más rápida y lo agarró primero.

En ese momento fue que me enojé y comencé a forcejear con ella y así, entre juego y juego, luchábamos por el remoto como cuando ella era pequeña.

Entre los forcejeos, su blusón comenzó a subirse y a destapar su culo cubierto por unas lindas bragas rojas. Tras ver que mi hija estaba dispuesta a poner todo tipo de resistencia, aún sin importarle que el culo se le estuviera destapando, me decidí por aprovechar la situación y frotarle la verga encima de sus 2 nalgotas. Y así lo hice por algunos segundos.

Creo que mi hija ni se percató de ello y si lo hizo creo que nunca se imaginó que yo lo hacía intencionalmente. Pero podría pensar eso aún cuando sintiera lo dura que estaba mi verga?

Para cuando dejé de frotarme en su culo, la sensación de sentir aquél fresco culito, era simple y sencillamente embriagante.

-Esta bien, puedes quedártelo?- le dije tratando de parecer resignado aunque más bien estaba satisfecho con lo que había logrado durante el forcejeo.

Regresé al sillón deseando ya no solo verla desnuda sino también penetrarla.

Después de unos minutos, supongo que se aburrió de ver televisión porque tras ponerse de pie, me lanzó el remoto y se fue a su habitación.

Me quedé viendo la televisión un rato más pero la verdad es que no podía quitarme de la mente a mi hija. Estaba tan caliente que necesitaba estar cerca de ella así que decidí ir a su habitación para ver que estaba haciendo.

Entré en su habitación y vi que se estaba peinando. Me senté frente a ella y le dije: tienes un cabello muy bonito. Me dejas cepillártelo?

Mi hija me miró extrañada pues nunca antes le había cepillado. Por lo general quienes lo hacían era su hermana o su madre pero tras unos segundos me dio el cepillo al tiempo en que me acomodaba detrás de ella.

Lentamente comencé a cepillar su cabello pues, aunque no tenía experiencia alguna en cepillar quería hacerlo lo mejor posible al ver aquello como una oportunidad para estar cerca de ella.

Después de unos 5 minutos, su cabello estaba tan suave como hebras de seda y mi verga tan tiesa como un roble.

Dejé a un lado el cepillo y sin decirle nada comencé a masajear sus hombros. Los acariciaba suavemente y de vez en cuando me acercaba a su cabello para olerlo.

? Tienes un cabello muy suave?- le dije.

-Gracias papá? creo que me daré un baño.

Yo, que estaba en las nubes oliendo el cabello de mi hija y acariciando sus hombros, no quería que el momento terminara así que me atreví a decirle:

-Deja que te lave el pelo? te apuesto a que olerá fabuloso cuando termine, se un truco que no te imaginas.

-No puedo dejar que me laves el cabello papá?

-Porque no?

-No puedo?- insistió mi hija sin atreverse a decir el motivo..

Pero yo persistí:

-Por favor, deja que te lo lave. Te prometo que no te arrepentirás. Luego de lavártelo te lo cepillaré de nuevo. Será como cuando eras pequeña? que dices?

-Esta bien?- finalmente aceptó a regañadientes.

Momentos después entramos al baño y mi hija, tímidamente, se quitó el blusón? oh sorpresa la mía al ver sus maravillosas tetas en vivo y en directo! Su sostén era un 34 B. Eso lo sé porque varias veces yo se los compro.

Se metió a la tina sin quitarse sus bragas.

La miré asombrado y le dije:

-Eres muy bella?

-Gracias?- me respondió tímidamente y de inmediato procedí a tomar un poco de shampoo en mis manos para después untárselo en el cabello.

Mientras le masajeaba el cabello, en mi mente había millones de pensamientos lujuriosos rondando.

Estaba deseoso de verla desnuda y sin lugar a dudas trataría de convencerla?

-Porque no te quitas todo??- le pregunté con voz entre cortada.

-No puedo hacer eso papá. Tú bien sabes porque?

-Es algo tonto bañarte con interiores no crees? Después de todo soy tu padre y no tiene nada de malo?

En ese momento deseaba meterme en la tina con ella.

Froté un poco más de tiempo su cuero cabelludo y luego comencé a enjuagárselo. Cuando terminé ella se recostó completamente en la tina para enjuagar todo su cuerpo y, al terminar, se levantó casi de golpe dejando que el agua cayera formando una especie de cascada a lo largo de toda su preciosa figura.

-Me pasas una toalla?- dijo y de inmediato corrí por una pero no se la di si no que fui yo mismo quien comenzó a secarle el cabello con la toalla.

Una vez con el cabello seco, salió de la tina, me arrebató la toalla y comenzó a secar su magnífico cuerpo frente a mí. Al terminar se enrollo la toalla en la cintura y mientras se miraba en el espejo, me acerqué a ella por detrás y, dándole un beso en la mejilla, le dije: ?Te ves preciosa??

No me respondió, simplemente se alejó de mí y salió del baño dejándome con una excitación terrible.

Como si tuviera imán la seguí y al llegar a su habitación me recosté sobre la cama admirando su bella presencia.

Mi hija abrió el primer cajón de su cómoda y buscó lo que se iba a poner. Luego dejó caer su toalla exponiendo sus encantos femeninos una vez más.

Palabras me faltan para describir aquél mágico momento: mi hija enfundada en interiores, con las bragas y el sostén empapados trasluciendo lo maravilloso que había debajo de ellos.

Mis ojos recorrieron mil veces su cuerpo con pasión y estoy seguro de que ella se percató de la lujuria con la que la miraba.

-me voy a cambiar papá voltéate por favor?- me dijo y en seguida me voltee.

Pero tan solo me voltee el tiempo suficiente como para que ella se quitara los interiores y quedara desnuda. Fue así que al volver a voltear a verla la vi en todo su esplendor.

-Papáaa!!!- gritó cuando se percató de que la miraba.

Quedé realmente asombrado. Que pedazo de obra de arte! Que mujer tan escultural era mi hija!

-Espera?!- le supliqué cuando estaba a punto de tomar la toalla para taparse.- déjame verte tan solo por un segundo más? por favor hija.

Mi hija permaneció allí, inmóvil y nerviosa pero modelando para mí, por unos segundos más.

Yo, mientras tanto, miraba encantado su preciosa vagina. Después de un breve tiempo, mi hija se puso las pantaletas y un blusón nuevo. Luego tomó el cepillo y me lo volvió a extender.

En ese momento me acomodé nuevamente detrás de ella pero esta vez lo hice de manera que mis piernas rodeaban perfectamente su culo.

Estoy seguro que, aunque no decía, ni hacía, nada en ese momento ella podía sentir claramente mi erección pegada a su culo.

El rico olor de su cabello me estaba intoxicando de una manera salvaje.

Mientras cepillaba su cabello le pregunté:

-Recuerdas cuando solíamos jugar a las telenovelas hija?- el juego de las telenovelas consistía en que mi hija y yo solíamos actuar como si fuéramos personajes de las telenovelas que a ella más le gustaban. Por lo general éramos la pareja de enamorados, es decir, los protagonistas y si bien no llegábamos a darnos besos o acariciarnos de una manera fuera de lo común, estando ella ya tan crecidita bien podría haber lugar a algo así?

-Si, pero ya soy muy grande para eso papá?- me contestó sabiendo perfectamente lo que estaba a punto de proponerle.

En ese momento llevé mi nariz hasta su oído y respirando cerquita de ella le dije:

-Sabes que te amo mucho no es así Naty?- en ese momento dejé de acariciar su pelo y ella se levantó de la cama.- Ven hija, acuéstate a un lado mío como en los viejos tiempos?- le propuse.

Mi hija hizo una pausa y luego se acomodó junto a mí de modo que quedamos acostados yo de lado y ella sobre su espalda.

En ese momento no había necesidad de palabras. La abracé y en seguida comencé a decirle lo mucho que la quería mientras le acariciaba su cabello.

Tenía la verga tiesa como nunca y la sensación en mis entrañas me hacía saber que estaba dispuesto a todo.

Me senté y para sorpresa suya comencé a quitarme toda la ropa hasta quedarme en bóxer.

-Que estas haciendo papá?- preguntó mi hija.

-Solamente me estoy poniendo cómodo. Tranquila nena? porque no haces lo mismo? Verás que rico se siente abrazarnos así?

Les aseguro que mi hija estaba excitada pero sus titubeos me dejaban en claro que no estaba segura de dar el siguiente paso?

Parecía un poco frustrada pero finalmente se sentó sobre la cama y comenzó a sacarse el blusón. Después de eso volvió a recostarse a lado mío y yo aproveché para abrazarla de manera que mi verga rozara su conchita al tiempo en que comenzaba a besar su cuello.

-Hmmm?- se le escapó un ligero gemido a mi pequeña y de inmediato supe que estaba igual de caliente que yo.

-Quítate las pantaletas hija?- le pedí o mejor dicho le supliqué al ver que mi hija comenzaba a sonrojarse de la excitación y dejaba escapar más gemiditos.

Mi hija en un principio no quiso quitárselos pero debía ser paciente con ella pues después de todo no es una decisión fácil dejar a tu padre manosearte y sabrá dios que más?

Finalmente fui yo quien se las quitó lentamente. Mi hija mientras tanto no decía nada. Tan solo se dejaba hacer.

Luego de quitarle las pantaletas hice lo mismo con su brassier? que bien se sentía tener aquella lindura, completamente desnuda, recostada a lado mío.

Ardía en deseo y lujuria cuando dije aquellas palabras a su oído: ?me voy a quitar el bóxer.?

-No, espera papá!!- dijo rápidamente mi hija denotando nerviosismo en sus ojos.- no deberíamos estar haciendo esto?

Lo que mi hija me decía yo lo sabía perfectamente pero de poco me importaba. Aún así estaba nerviosísimo cuando comencé a quitarme el bóxer.

Al terminar de quitármelo, la abracé con tanto deseo que mi verga se pegó intensamente a su culo también desnudo.

-Papá?- fue lo único que musitó mi hija al sentir mi verga pegada en sus nalgas.

Nunca había sentido algo así de rico. Que comparación sentir el culo tierno y joven de mi hija al culo desgastado y guango de mi esposa!

Estuve frotándole la verga en el culo a mi hija por varios segundos o quizá minutos. La verdad no se pues me encontraba en las nubes como para estar midiendo el tiempo que transcurría.

Cuando sentí que estaba a punto de soltar toda mi leche en sus nalgotas, me detuve y la solté.

Mi hija se acomodó de espaldas de nuevo sobre la cama y me miró desconcertantemente.

Ambos sabíamos que no había marcha atrás. Lo hecho, hecho estaba.

-Eres hermosa Naty? me tienes muy excitado sabes? Mira lo que has hecho?- le dije.

Mi hija en ese momento fue que vio por primera vez mi verga en todo su esplendor.

Me percaté de la mirada ansiosa en sus ojos y supe que estaba un poco intimidada con la situación.

Me recargué sobre mi codo y le dije:

-Déjame metértela?

-No papá? eso no?- protestó de inmediato.

-Porque no? Tan solo un segundo si?

-No es correcto papá? quiero esperar. Nunca lo he hecho antes?

-Te amo más que nadie en este mundo. Siempre te he amado. Estoy dispuesto a ser tu novio si así lo quieres. Yo solo quiero estar contigo hija, eres la mujer más hermosa del planeta?

-Pero que hay de mamá papá???- preguntó sin dejar de mirar asombrada mi verga.

-Al diablo con tu madre? mañana mismo le pido el divorcio si así lo quieres?

-No? eso no papá?- me dijo un poco desesperada.

Y en ese momento, al escuchar sus palabras y la forma en que las decía, comencé a idear un plan.

-Es que acaso no me amas Naty?

-Si papá? yo también te amo y mucho pero esto no puede ser?

Yo no estaba dispuesto a detenerme, mucho menos ahora que había llegado tan lejos.

Sin decirle nada me deslicé entre sus piernas y, colocando mi rostro frente a su vagina, comencé a besar sus alrededores.

-No papá? detente? hmmm?- gimió mi hija.

-Si me detengo tendré que pedirle el divorcio a tu madre?- le dije tratando de no aparentar estarla chantajeando aunque así era en realidad.- estoy enamorado de ti hija y si tu me desprecias tendré que irme lejos de aquí?

Lentamente comencé a lamerle la raja hasta que mi hija dejó escapar un fuerte e intenso gemido de placer:

-HMMMMMM?.

Fue ahí cuando supe que el momento había llegado y comencé a lamerla toda hasta el ombligo. Luego acomodé mi cuerpo entre sus piernas y cuando estuve cara a cara con ella volví a besar sus voluptuosos labios como aquella primera vez cuando jugábamos a los enamorados de las telenovelas. Claro, con la diferencia de que aquella vez había sido un beso tímido de piquito y ésta vez era uno apasionado y con lengua.

La idea de estar a punto de follármela me hacía casi acabar. Ahora sí, o se la metía o se la metía?

Hipnotizado besé sus labios percatándome de que ella me besaba con una maestría que solo la práctica con sus enamorados le había otorgado.

Podía sentir mi polla rozándose contra el fino vello de su monte Venus mientras nos besábamos sin parar.

Luego, sin prevenirla, comencé a clavarle la verga en sus labios húmedos.

-Que estas haciendo papá!!! HMMMMMMMMMM?- Lloriqueó al sentir como la cabeza de mi verga se deslizaba fácilmente dentro de su húmedo coño.

-Tranquila? no la meteré más. Te lo prometo?

-Pero papá? soy virgen? HMMM? ? Me dijo mordiéndose su labio inferior.

-Si no la meto más no pasara nada. Tranquila nena? tranquila?

Mis bolas pulsaban a punto de soltar toda la leche cargada mientras movía la punta de mi verga en círculos adentro de ella.

No quería que aquél precioso momento terminara pero era tanta mi excitación y tan delicioso el momento que sería imposible prolongarlo más tiempo.

Trate de concentrarme en nuestra sesión de besos para no acabar tan pronto pero eran igual de deliciosos así que tuve que sacar mi verga para no chorrearme. En ese momento estaba inmerso en la electrizante fricción de nuestros cuerpos.

Mi hija respiraba agitadamente al tiempo en que sus pezones erectos apuntaban hacia el techo. Al parecer no era el único atrapado en aquél mundo de pasión y placer.

Una vez más guié mi verga hasta su conchita y volví a clavarle la cabeza para sentir el paraíso nuevamente.

Mi hija continuaba suplicándome, eso sí, sonando para nada convencida, que no se la metiera pero yo no le hacía caso.

Su vagina se sentía tan apretada que sentía como si la cabeza de mi verga estuviese a punto de estallar.

Mi hija comenzó a gemir de placer y yo, mientras la bombeaba con la pura cabeza, estaba tan loco de placer como nunca antes.

-AAAHHHH HMMMM Sácamela papi? HMMM?- Gemía Natalia y, al tratar de sacarse mi verga ella misma, lo único que logró hacer, involuntariamente, fue ordeñar mi verga con aquellos movimientos de caderas que hizo tan ricos como salvajes.

Mi verga se retorcía en placer. No se como logré calmarme para no metérsela toda.

Cuando menos lo pensé, mi verga ya había comenzado a hacer erupción y, con la leche salpicando por todos lados, se la saqué y terminé de vaciarme en su abdomen.

-OOHHHH Naty? dios mío? HMMMM?- Le dije tratando de agarrar aire nuevamente.

Luego, con su abdomen lleno de semen, me incliné y bese su frente.

-Te amo hija? ahora me perteneces. De hoy en adelante seremos novios?

-No debiste haber hecho eso papi?- me dijo sin convencerse a sí misma.

Salí de su habitación seguro de que algún día ella finalmente me permitiría desvirgarla?

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