Todo queda en familia III: Un trío de secretos
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Secuelas de una relación enfermiza entre suegra, yerno e hijastra, siempre en memoria de una hija fallecida.
Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
Sigue la perversión familiar…
Tiara seguía sin reaccionar ¿Qué había sucedido? Días atrás su yerno y hoy su nieta, ambos la habían poseído y dejado al borde del éxtasis total, ¿qué estaba sucediendo con ella? ¿Podría cumplir con ambos?
La mente de Tiara estaba a punto de explotar: su yerno la había hecho gozar hasta el punto más alto, le había dejado encharcada por completo, el semen de él rebalsó por sus piernas tras haber inundado por completo sus agujeros. Luego su nieta, una joven avasallante, que la había hecho sentir que otra mujer podía darle tanta satisfacción como una buena verga enterrada en sus entrañas. Marcia había despertado a la lesbiana que supo dormir cuando su marido la llenó de gozo.
En esas cavilaciones estaba cuando Marcia la saludó, pues iba de salida a encontrase con amigas: “Abue, voy al shopping con las chicas, te voy a traer un regalito. Nos vemos más tarde” dijo y salió como si nada.
“Esa pendeja me dejó temblando y se va así de fácil, seguro tendrá más actividad con alguna de sus amiguitas” pensó Tiara con una mezcla de furia y amargura.
El sonido de su celular la trajo a la realidad, miró la pantalla y vio que era su ginecóloga, seguramente con consideraciones sobre la revisación de su nieta.
Atendió la llamada y se limitó a escuchar lo que mencionaba la profesional. Asintiendo con monosílabos ante cada aseveración. “Tiara, esa chica es un volcán en erupción. Lleva meses sin sexo y perdió su virginidad hace ya tiempo. Lo peor es que está en un período de confusión, no sabe si quiere una mujer o un hombre” fueron las primeras palabras de la doctora.
Y continuó con su diagnóstico inicial: “Se empapó cuando comencé a realizar los estudios básicos: pechos, vagina… Era un manantial de flujos y solo con tratamiento puramente médico. Varias veces tuve que detenerme y pedirle que se calmara; no creo que sea capaz de mantener una rutina de cuidado de embarazo, se enciende de nada” siguió con el detalle. “Sugiero no hacer tratamiento con anticonceptivos tradicionales, quizá debamos implantarle un DIU (Dispositivo Intra Uterino), ya que un día de olvido desembocará en embarazo no deseado. Puedo inventar una buena excusa e implantárselo sin necesidad de llamar su atención, pero necesito la autorización de un adulto responsable ¿Cuento contigo?” remató el monologo.
Tiara: lo hablaré con Marco, el padrastro, pero creo que será lo más seguro para ella. Mañana te confirmo, ¿ok? Lo haríamos el viernes, ¿si?
Doctora: de acuerdo, no te demores o será más complicado.
Con esa charla concluyó la llamada. Se puso de pie y caminó como una autómata por la casa, pensando en lo sucedido: si Marcia se enredaba con una mujer no traería consecuencias, pero si lo hacía con un hombre, terminaría embarazada como su hija hace años atrás. Se preparó para afrontar el tema con Marco, sin mencionar las perversiones lesbianas de su nieta.
Marco llegó con una sonrisa amplia a la casa, había logrado cambiar su turno de trabajo y sabía que lo esperaba un miércoles a puro sexo con su suegra. Estaba entusiasmadísimo con ello, pero al ver la cara de preocupación de Tiara, bajó un poco sus ánimos.
Marco: Tiara ¿pasa algo?
Ella lo miró y le pidió que se sentara y la escuchase sin interrumpirla.
“Hoy llevé a Marcia a mi ginecóloga, pues necesitaba hacerse controles habituales, que había descuidado un poco desde que su madre no está. Hace unas horas me llamó la doctora y me dio su primer informe.” Empezó la conversación. Marco se puso serio y temía alguna situación inconveniente.
Marco: ¿qué te dijo? No me tengas así
Tiara: tranquilo, físicamente está muy bien, pero su nivel de excitación es elevadísimo. Intentó propasarse con la doctora cuando esta la revisaba. Está en llamas.
Marco: ¿qué debemos hacer? Ella toma pastillas anticonceptivas desde hace un tiempo
Tiara: un descuido en ese control la llevará a un embarazo seguro, es muy fértil. La sugerencia es un DIU, que la doctora le colocaría muy próximamente, si es que aprobamos el tema.
Marco: No será sencillo, ¿cómo lo haría?
Tiara: en su próxima visita, en una semana, le haría una nueva revisión y lo aplicaría, discretamente. Eso nos quitaría al menos 5 años de riesgo.
Marco: ¿así de fácil?
Tiara: ella sabe cómo hacerlo, confiemos en su capacidad.
Marco: me dejas más tranquilo. ¿y tu como estas?
Tiara: clínicamente perfecta, solo resta manejar lo emocional. Pero hay algo más.
Marco: no me asustes, dime que sucede
Tiara: Marcia tiene una confusión mental: no sabe si es hetero o bisexual, la atraen ambos sexos.
Marco: lo suponía, tiene una relación muy apegada a dos de sus amigas y llegué a pensar que había probado el lesbianismo.
Tiara tragó saliva, no quiso decirle que ella había sucumbido a su nieta y lo peor de todo, lo había disfrutado plenamente. “tiene fantasías con vos Marco, recuerda haber escuchado a su madre gozar con las relaciones que ambos tenían y siente inquietud por verte desnudo y empalmado” le soltó sin rodeos.
Marco se afirmó en la silla, apoyó las manos en la mesa para no caer y la miró a su suegra. “Jamás lo hubiera imaginado, siempre tratamos de ser muy discretos con Noelia” relató. “pero ella los escuchó y hasta vió como su madre caminaba de manera extraña los domingos después de sus noches de sexo. ¿Tan complicada quedaba?” dijo Tiara mientras notaba como su concha empezaba a mojarse,
“Al menos una o dos veces al mes teníamos sexo anal, Noe era bastante estrecha, pero lo disfrutaba a pleno y era nuestro encuentro especial” rememoró Marco.
Tiara: me cuesta imaginar a mi hija con el culo roto por tu verga, pero debe haber sido algo único
Marco: Nos costó llegar a ello, pero lo gozábamos mucho. Quizá en esos momentos nos escuchó
La charla los estaba calentando a ambos, pero eran conscientes que Marcia llegaría en cualquier momento, no era aconsejable seguir con la charla o terminarían en la cama, o en el sillón, o tal vez en la misma cocina, teniendo sexo descontrolado.
“Deberemos cuidarnos totalmente, ella no es tonta y se daría cuenta si algo sucede entre nosotros. Estoy necesitando sentirte dentro mio, pero tengo miedo que ella llegue y nos descubra” dijo Tiara mientras se ponía de pie y se iba de la cocina.
Marco quedó solo con la cabeza turbada: su suegra era su nueva y ferviente amante, pero Marcia podría darle cosas que una mujer madura no. Fervor, continuidad y por sobre todas las cosas una concha más apretada y pechos más firmes.
Desde esa tarde, cambió la forma en que veía a Marcia, un fruto muy apetecible y que podría ser suya con muy poco, pero a la vez debía obtener de ella algo especial, pues para lo tradicional la tenía a Tiara.
La cena fue un cruce de miradas entre los tres y algún movimiento extraño bajo la mesa, donde Marcia extendía sus piernas en busca de la entrepierna de Tiara, que la quitaba discretamente, para que Marco no sospechara nada.
Tiara: Marcia, andá a dormir que mañana tenes clases y no quiero pelear para que te levantes, ¿si?
Marcia: si abue. Buenas noches Marco, sueña con diablitas
Ambos la miraron mientras la joven se iba a su cuarto, meneando el culo como una prostituta en busca de clientes.
Tiara: yo también voy a descansar, no tardes en acostarte Marco
Marco: lavo la vajilla, leo algunos informes y me voy. Buen descanso.
Quedó solo en la cocina y recordó el cuerpo de Marcia al retirarse, era una hembra muy deseable, pero no podía dejar de imaginarse a Tiara desnuda, experta y dominante, ¿cuál era mejor?
Tiara entro a su cuarto y encontró una bolsa con un moño rojo y una tarjeta escrita a mano: “para la mujer más excitante, un regalito especial. Marcia”, tuvo temor de abrir el envoltorio pero la curiosidad la pudo: un conjunto de ropa interior buena marca, de color verde claro, con puntillas, brevísimo, tipo hilo dental, del talle exacto y una cajita color rosa pálido de un gel íntimo, que cobraba temperatura con la fricción.
Cerró la puerta con cerrojo, se tendió en la cama, bajó sus bragas y abrió la pequeña caja, destapó el pomo y dejó caer unas gotas sobre la ligera hilera de vellos púbicos, para luego pasar uno de sus dedos sobre la raja. A medida que masajeaba la zona, entraba en calor y la hacía mojarse más y más, extendió la otra mano a la mesa de noche, sacó su dildo y reemplazó los dedos por esa goma dura, se lo restregó un poco y cuando el calor se hacía insoportable, lo enterró en su cueva tan profundo como le era posible… gimió de placer y se abandonó a un movimiento de mete-saca que la llevó a un orgasmo feroz. Las piernas se le aflojaron, la mente se puso en blanco y quedó rendida al placer.
Segundos después, vibró el celular, apenas si pudo tomarlo y abrir la imagen de fondo. Un mensaje estaba allí, esperando ser abierto “¿Te gustó el regalito Tiara? Que lo disfrutes” el envío era de Marcia que obviamente la había escuchado mientras ella daba rienda suelta a su calentura.
Apenas si duró unos segundos despierta, cayó rendida a los brazos de Morfeo.
La mañana del miércoles avanzaba, Marco con su clásica vestimenta de casa ya había preparado el desayuno de Marcia que tras consumirlo partió a clases. Él solo bebió un poco de café y decidió que sería bueno despertar a Tiara con un desayuno en el lecho. Preparó todo sobre una bandeja y se encaminó a su cuarto. Tocó la puerta y trató de abrirla, pero no lo logró. Estaba cerrada desde adentro, volvió a golpear y recibió un murmullo como respuesta, sintió los pies arrastrarse a la puerta, quitar el cerrojo y abrir apenas la misma.
Empujó con el pie la puerta y la vio a Tiara encaminarse cubierta tan solo con las bragas a la cama nuevamente, donde se tendió. No se preocupó por cubrirse, dejó los pechos al aire, las piernas abiertas mostrando en detalle el trabajo de las expertas del salón de belleza. Era una invitación a zambullirse junto a ella y hacerla gozar hasta decir basta.
Extendió la bandeja con el desayuno, y la depositó sobre el vientre de Tiara, dejó correr sus dedos y acarició los pechos, rodeando los pezones para tratar de erguirlos, cosa que consiguió rápidamente, se inclinó y le dio un beso corto en los labios que ella respondió apenas. Levantó una mano y aferró la manija de la taza para levantarla y acercarla a sus labios y beber un sorbo de café.
Tiara: buenos días Marquito, ¿descansaste?
Marco: muy poco diosa, esperaba ansiosamente quedar a solas con vos y tenerte en mis brazos.
Tiara: tenemos mucho que hablar Marco, pero primero quiero que me hagas el amor. No quiero coger, quiero hacer el amor, ¿entendes?
Él retiro la bandeja, se quitó las ropas, y se tendió junto a ella en la cama. Comenzó a besarle el cuello, mi entras sus manos se ocupaban de sus pechos, de manera suave. Cuando logró encender los pezones, abandonó el cuello y besó delicadamente los pechos de ella. Sus manos bajaron por el centro del vientre rumbo a la hilera de vellos que cubría su vulva. Torturaba los pechos y masajeaba la raja, hundiendo un dedo para humedecer cada milímetro de esa zona, Halló el clítoris hinchado, palpitante, lo pellizcó hasta arrancar los primeros gemidos de la boca de Tiara.
Eran dos amantes confortándose, siendo la delicadeza en estado puro. Ella se acomodó lentamente sobre él y abriendo sus piernas, lo llevó a su interior. Disfrutó en plenitud del momento, gozaba y gemía de placer, se entregó completamente y cuando se sentía en el punto justo, aceleró para llevarlo a lo más alto del placer.
Se dejó caer sobre él, sabiendo que lo había llevado al punto más alto de placer. Habían logrado llegar al máximo goce que dos personas podían lograr. Un momento único.
Pero nada es eterno, una voz los volvió a la realidad, a esa cama que los cobijaba.
“No lo puedo creer, me lo imaginaba, pero no puedo creer que esperaran a que me fuera para revolcarse como dos desesperados” era Marcia, que los miraba desde la puerta de la habitación. “mi abuela encamada con mi padrastro, cogiendo como conejos, si los viera mi madre los mataría a ambos” bramaba de furia.
“vos, Tiara, que ayer te regalaste conmigo en el living, puta reventada, no te alcanzaba uno que fuiste a buscar al otro. Y vos Marco, ¿qué tenes en la cabeza? ¿No te alcanzó con cogerte a mi madre que ahora te garchas a mi abuela? Dijo y avanzó unos pasos hacia ellos.
Tiara: Marcia, no seas maleducada. Somos dos personas necesitadas que encontramos en esto alivio
Marcia: ¿y ayer buscaste alivio conmigo?
Marco: ¿qué decis Marcia?
Marcia: que ayer se encamó conmigo, le chupé la concha y la hice acabar más que vos. Es una puta calentona que le da lo mismo hombre o mujer, siempre que la haga acabar.
Tiara: Marcia, cállate por favor
Marco: ¿ustedes? ¿Se cogieron?
Marcia: la cogí y bien cogida
Tiara: ¡¡mirá quien habla, la que se lo quiere comer porque necesita una verga en la concha!!
Marcia: es poco hombre, prefiere una vieja a una pendeja. A mi no me aguantaría
Marco: ¡¡no sabes nada pendeja, te podría dejar preñada antes de metértela a fondo!!
Marcia: ¿a ver? Dale boludo
Marco, enceguecido por la actitud de Marcia, salió de la cama y en dos pasos estuvo a su lado, la tomó de uno de los brazos y la arrastró a la cama. Le arrancó literalmente la ropa, que hecha girones quedó a un costado, la dejó desnuda, tan sólo con las medias y el calzado, la empujó haciéndola caer junto a Tiara y sin mediar palabra, se ubicó entre sus piernas que ella trataba de cerrar.
Marcia: ¿me vas a violar imbécil?
Marco: voy a darte lo que hace un tiempo estás buscando
Tiara era una espectadora privilegiada, paralizada por la situación, solo atinaba a observar lo que sucedía. Lo vio a Marco arrodillarse entre las piernas de Marcia y usando la fuerza de sus brazos las abrió para dejarse el lugar necesario para meterla la verga a fondo en su vagina.
Estaba algo húmeda, pero necesitaba más para no provocar un roce doloroso. La frotó apenas y cuando notó que ya estaba algo más lubricada, simplemente se dejó ir por completo en su interior. Marcia emitió un sonido gutural, cuando sintió que la verga le abría los labios vaginales.
Más tardó Marco en perforarla por primera vez, que comenzar a bombear dentro de ella, despiadado, furioso, quitándose las ganas acumuladas de hacerla suya.
Tiara, lejos de quitar a su yerno de encima de su nieta, reaccionó intentando mamar los pechos de la joven, bajó una de sus manos y comenzó a estimularle la raja para que se mojara y así evitar lesiones.
Marcia sintió que sus fuerzas eran vencidas por el deseo y el placer y se entregó por completo al goce. Aflojó su resistencia y se dedicó al placer.
El trío se abocó a mantener una relación impetuosa y profunda. Marco explotó dentro de Marcia y la llenó de leche. Apenas si pudo retirarse de ella, pero rápidamente Tiara ocupó su lugar, devolviéndole a la nieta el servicio que le había brindado en la tarde anterior.
Le comió los labios, hundió su lengua en su interior, extrayendo no solo los jugos de ella, sino además la leche que Marco había derramado.
Marcia tuvo tres o cuatro orgasmos, que la dejaron desfalleciente, sin fuerzas siquiera para levantarse del lecho. A su lado, Tiara mamaba la verga de Marco, buscando levantarla para volver a tener su ración de sexo.
Apenas pudo girar su rostro y observar como la madura se esforzaba por obtener su premio.
Cuando los tres se rindieron, simplemente se durmieron compartiendo el lecho hasta el atardecer.
Marco despertó primero, observó a las mujeres, se tomó la cabeza y reflexionó sobre lo acontecido. ¿Cómo podrían seguir adelante después de eso? Minutos después, Tiara lo siguió y a diferencia del hombre, reaccionó más tranquila, pues se había quitado un peso de encima. Solo faltaba por ver la reacción de la Marcia.
La joven despertó cuando ambos ya no estaban en la habitación, sino en la cocina y charlaban animadamente.. Se levantó dolorida, y fue en busca de ambos, desnuda, sin reparar en ello.
La vieron llegar y le dejaron un espacio para que se sentara entre ambos.
Tiara: bien Marcia, tu fantasía está cumplida, te encamaste con Marco ¡es lo que esperabas?
Miró a su abuela y luego al padrastro: “hubiese sido mejor si lo hubiéramos planeado y de manera más delicada, pero definitivamente, la tiene grande para mi” dijo mientras se acomodaba en la silla.
Tiara: nos falta algo amor. Él tiene una fijación con los culos y para que esto sea completo, vamos a entregárselo, por eso tu madre caminaba raro de vez en cuando. Eso sí, nada de lo que aquí pase se sabrá puertas afuera de casa. Yo no pienso renunciar a él y espero que vos tampoco lo hagas. A menos por ahora.
Lo miró a Marco y le hizo una propuesta que difícilmente él pudiese rechazar: “Marco, no tendrás necesidad de buscar sexo fuera de casa, al menos yo pienso darte lo que desees, siempre que no me seas infiel ¿vos Marcia?, ella lo pensó unos minutos y finalmente se pronunció: “si conozco a algún chico de mi edad, quiero estar preparada para satisfacerlo, mientras eso no pase, estoy de acuerdo en que Marco me calme la calentura”.
Los tres sellaron un pacto de silencio y sexo controlado. Marco alternaría entre ambas y una noche cada dos semanas tendrían sesiones en trio, además les permitiría a las mujeres compartir lecho y actividades, siempre que él pudiese ser espectador de sus encuentros.
Días después y como lo había sugerido Tiara, acompañó a Marcia a la ginecóloga, que con habilidad, colocó el DIU en medio de un procedimiento de rutina, asegurando que no quedaría embarazada, pese a tener relaciones frecuentemente.
La joven no se enteró de la práctica realizada y supuso que solo se trató de estudios complementarios para verificar su salud sexual.
Tiara le contó a Marco de lo realizado, situación que aprobó y aceptó mantener el silencio respecto de ello.
Para verificar el correcto funcionamiento del dispositivo, esa semana hubo sexo casi a diario, sin cuidados. A Marcia le sorprendió que tanta actividad no derivara en preñez y se alegró por ello. Se sintió más relajada de lo habitual y disfrutó de cada noche de sexo con Marco y se regocijaba con el trato que tenía con Tiara. Estaba en un mundo ideal.
Llegó el verano, los tres andaban por la casa tan solo cubiertos por ropa interior y cada roce los llevaba a una nueva sesión de sexo, La mesa del comedor fue testigo de una noche de trio inolvidable.
Marcia se paseaba por la casa con un hilo dental que no dejaba nada a la imaginación y la proximidad de Tiara la excitaba en extremo. La madura no usaba brassier, dejando sus pechos en libertad absoluta, Marcia se aproximó a ella mientras lavaba algunos trastos y la abrazó, paseando sus manos por esos senos experimentados, que reaccionaban endureciendo los pezones como si fueran piedras, acompañando el endurecimiento con gemidos y fluidos que rápidamente empapaban la tanga.
Marcia lo sabía muy bien, y torturaba un pecho y bajaba su mano en busca del elástico de la prenda, que esquivaba rápidamente para deslizar el dedo mayor entre los labios vaginales. Apenas lo doblaba y hundía buena parte en la cueva de Tiara, provocándole espasmos de placer.
Tiara: hija, por favor, que no resisto
Marcia: sé que te gusta abue, y no puedo dejar de mimarte, me volves loca
Tiara: vamos a la cama, quiero que me sigas tocando mientras me meto mi juguetito en la conchita.
Marcia: quiero comértela acá y ahora
Tiara: ¿cómo amor?
Marcia: subite a la mesa y deja las piernas abiertas para que pueda darte lengua a fondo
Como pudo, se ubicó allí y afirmó las piernas en el borde de la mesa y se tomó de los laterales, para no deslizarse.
Marcia se inclinó levemente y empezó a sorber los labios húmedos y carnosos, Tiara gemía y trataba de acomodarse mejor para que su nieta se deleitara con su cuerpo. Ambas estaban concentradas a full en su labor, tanto que no notaron la llegada de Marco.
Él caminó hacia la cocina, siguiendo los gemidos su suegra y al entrar vió un espectáculo especial: Marcia estaba con el culo en pompa, con la cabeza metida entre las piernas de Tiara, que con ojos cerrados y aferrándose fuertemente a la mesa gemía ante cada embestida de la joven. Sin dudarlo, dejó en el piso su maletín de trabajo, se bajó los jeans y el bóxer, liberando la verga que iba creciendo con cada gemido de Tiara. Echó saliva en su mano derecha, la esparció sobre la punta de la verga y aproximándose a Marcia, apuntó a la raja y comenzó a frotarla en ella. Marcia dio un respingo cuando sintió al invasor entre sus piernas, pero lejos de dejar su tarea, abrió un poco las piernas y le facilitó la penetración.
Las embestidas de Marco hacían que la cabeza de Marcia se enterrara entre las piernas de Tiara. Sin abrir los ojos le preguntó a su nieta.
Tiara: ¿qué pasa amor? ¿Por qué empujas así?
Marcia apenas levantó un poco la cabeza, dejando de mamarla le respondió.
Marcia: Marcos me está clavando la verga en la concha, abue
Tiara levantó la cabeza y lo vió a su yerno de pie tras la joven, con el rostro desencajado, empujando con fuerza dentro de ella. Sonrió y volvió a su posición para que su nieta terminara la faena y la llevara al orgasmo, que explotó regándole el rostro de jugos. Marcia bebió lo que pudo, ya que las embestidas desde atrás no le permitían la mejor de las poses, y se enfocó en terminar ella también. Fueron 4 o 5 bombazos más y las piernas se le aflojaron, la concha le latía desbocada y de no haber sido por las manos firmes de Marco, hubiera caído.
Marco la sostuvo un poco más, hasta que acabó, llenándole la cueva de leche, hasta rebalsar.
Marcia se sentó en una silla que embadurnó con sus flujos y la leche de Marco. Él se recostó en otra y Tiara quedó despatarrada en la mesa.
Lentamente se fueron reponiendo todos. Marco se acercó a si hijastra y le dio un primer beso intenso, y luego uno más suave, después se acercó a Tiara y repitió el proceso. A diferencia del beso con Marcia, él le dejó el sabor de los jugos de ambas que había tomado de la boca de la joven.
Tiara saboreó bien esa mezcla y sonrió con agradecimiento a su yerno.
La cocina era un desastre, ropas tiradas, olor a sexo intensísimo, flujos y semen en piso, mesa y cuerpos. Los tres rieron de lo ocurrido y se dedicaron a limpiar el descontrol. Luego Marcia se fue a su habitación a terminar algunas labores y dejo solos a los dos mayores.
Marco: tengo una sorpresa para las dos Tiara
Tiara: ¿sí? Contame.
Marco: alquilé una cabaña en una villa de descanso. Nos vamos en una semana y por 10 días.
Tiara: qué buena noticia, ¿se lo digo a Marcia?
Marco: no por ahora. Es mono ambiente con una gran cama matrimonial y un catre para una tercera persona. Al estar fuera de temporada, vamos a estar solos. ¿Qué te parece?
Tiara: lo hiciste a propósito…
Marco: Obvio, quiero tener a mis dos mujeres a la mano todas las noches
Ella lo abrazó a modo de agradecimiento, pero no recordó que estaba desnuda frente a él y se pegó a su cuerpo. El roce lo excitó al instante y sin dudarlo, la levantó en andas y abriéndole las piernas, la dejó caer, ensartándola.
Tiara no pudo resistir, enroscó las piernas en la cintura de su yerno y dejó que el la cogiera de parado, casi saltando para penetrarla y la dejaba caer, para que la verga le hiciera tope. Movimientos bruscos, pero lo suficientemente acompasados para que en apenas unos minutos acabaran juntos. Un polvo atípico, pero muy placentero para ella, que estaba descubriendo muchas nuevas formas de tener sexo.
La descargó sobre la mesa y le sacó la verga del interior. La besó y trató de colocarse algunas prendas para luego ir a dejar sus cosas en su habitación.
Tiara estaba recuperando tiempo perdido y se aseguraba que su yerno no fuese en busca de mujeres fuera de casa, allí tenía lo mejor: experiencia y juventud, pasión y desenfado, descontrol y afecto.
Espero tus comentarios, y más que nada tu opinión.
Saludos,
Alejo Sallago – [email protected]
