Tengo sexo con mi hija y mis sobrinas
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Como en este relato somos varios los protagonistas, voy a presentarlos, para fácilitar la lectura y comprensión a los lectores.
Las edades que doy es la que teníamos cada uno, cuando empezaron a suceder las cosas que voy a contaros.
En primer lugar me presentaré yo:
Me llamo Antonio, tengo 56 años, estoy prejubilado desde los 55, porque me acogí a un ERE que presentó la Empresa donde trabajaba, que ofrecía unas condiciones muy buenas y aproveche la oportunidad.
Mi hija se llama Pilar, tiene 26 años, está soltera y vivia aun con nosotros, sus padres, es licenciada en Ciencias Economicas y trabaja en una Entidad Financiera.
Mi sobrina Soledad es hija de mi hermano del medio, tiene 27 años, ha estudiado ADE y trabaja en la misma entidad financiera que mi hija, es además mi ahijada y la mejor amiga de mi hija, son inseparables.
Luego están las dos hijas de mi hermano mayor:
Carmen que tiene 30 años y estaba casada y sin hijos en ese momento. Es profesora de Inglés en la Universidad, vive con su marido, que es ejecutivo de una multinacional qué viaja muy a menudo por todo el mundo.
Y por último está Diana, con 32 años que estaba divorciada desde hacia dos años, también sin hijos en ese momento y trabaja de profesora de Macroeconomía en la misma universidad que su hermana. Vive sola en la casa que había compartido con su marido, que quedó de su propiedad después del divorcio.
Mi mujer y yo somos propietarios de una parcela de 3.000 m2 en la sierra, en la que tengo una casita con piscina y pista de padell y también un huerto y árboles frutales, que era donde pasaba el tiempo desde que me jubilé, porque allí siempre hay cosas que hacer.
Todo iba bien en mi vida, hasta que a los pocos meses de jubilarme me quedé viudo, por la muerte repentina de mi mujer.
Esto me afectó muchísimo, todo mi mundo se me vino abajo, caí en un estado de depresión y durante los primeros días no tenía gana de hacer nada.
Mi hija trataba de animarme y me decía que ella estaba allí y que podía contar con ella para todo lo que necesitará, pero yo no levantaba cabeza.
Ella y mi sobrina, Soledad, su prima y mejor amiga, se quedaban conmigo muchas tardes, jugando a juegos de mesa y charlando, tratando de animarme.
Estábamos a principio del mes de junio y en esa época es cuando me dedicaba a la puesta a punto de la piscina y todo lo referente al mantenimiento de la casa, porque en la época de verano era cuando más íbamos a ella.
Empecé a ir al campo a hacer todas esas tareas y eso fue lo que empezó a sacarme del pozo en el que la muerte de mi mujer me había metido.
Mi hija y sus tres primas eran las que más disfrutaban de nuestra casa de campo, jugaban al padel durante todo el año, cada vez que querían y en verano, prácticamente todas las tardes iban a disfrutar de la piscina.
Esto había creado una relación muy especial de todas ellas conmigo, para mi, mis sobrinas eran como tres hijas más y yo para ellas como un padre o incluso más, porque en verano, en la piscina, estando mi mujer y yo, todas se bañaban en topless, sin el menor pudor y yo las veía con toda naturalidad.
Disfrutaba viendo sus perfectos cuerpos, pero sin excitarme lo más mínimo y eso que cuando me metía en la piscina se lanzaban a jugar conmigo y no podía evitar tocar todas las partes de sus cuerpos desnudos y sus tetas era con lo que más contacto tenia, como es lógico.
Pero para mi todas ellas eran tabú y no las veía como las deseables mujeres que serian para cualquier otro hombre.
Cuando empezó la época de baños, a mediados de Junio, empezaron a ir por las tardes a la piscina, porque, en sus respectivaos trabajos, tenían casi todas las tardes libres.
Pero esta vez las cosas empezaron a ser distintas para mi desde el principio.
Para empezar mi mujer ya no estaba y como yo seguía un poco tocado, todas se volcaban en ser más cariñosas conmigo.
Más cariñosas de lo que, ya lo eran anteriormente.
Yo me dejaba querer y empecé a sentirme feliz por primera vez desde que murió mi mujer.
Todas me mimoseaban, pero pronto fui consciente que mi sobrina Diana era la más efusiva y atrevida de todas.
Ella fue la primera que empezó a besuquearme cuando estábamos metidos en la piscina jugando con el balón o la colchoneta.
Me abrazaba por detrás o por delante y empezaba a besuquearme por la cara y por el cuello, mientras me decia:
– Ayyy, que tito más guapo tengooo… Me lo voy a comer a besos…
Y con ella fue con la que me excité por primera vez.
Como he dicho anteriormente, yo estaba acostumbrado a sentir las tetas de todas ellas en mi pecho o en mi espalda y a tocarselas con mis manos, sin querer, en nuestros juegos y nunca me había excitado por ello, pero ahora algo había cambiado.
Por una parte yo llevaba ya más de un mes sin sexo, porque cuando vivía mi mujer, teníamos sexo de forma bastante habitual y por otra parte las caricias y los besos de Diana eran más intensos que otras veces, o al menos a mi me lo parecían.
Yo normalmente, en esa época me quedaba a dormir en el campo y todas ellas, incluida mi hija se bajaban a dormir a la ciudad, para no tener que madrugar para ir a sus trabajos, porque nuestro campo estaba a una media hora en coche.
Mi hija se quedaba conmigo algunos fines de semana y luego en las vacaciones, pues casi todos los días y su prima Soledad muchas veces también se quedaba a dormir.
Mi hija y Soledad venían en el mismo coche y Diana y su hermana Carmen, cuando venía, también venía juntas en otro coche.
Carmen, solo venía de vez en cuando, porque lógicamente tenía que estar con su marido y cuando venía, se bajaba todas las noches, salvo cuando su marido estaba de viaje, qué a veces se quedaba también cuando se quedaban mi hija y Soledad.
Y, claro, Diana se bajaba normalmente con ella y se quedaba también cuando ella se quedaba, porque como vivía sola, no tenía ningún problema y podía hacer lo que le daba la gana.
La casa tiene tres dormitorios y dos cuartos de baño completos, uno de ellos dentro del dormitorio de matrimonio y otro baño también completo, fuera, en uno de los laterales de la piscina.
Los tres dormitorios tienen camas grandes donde podían dormir dos personas cómodamente, así que se podían quedar las cuatro, durmiendo de dos en dos, las dos hermanas juntas, mi hija y Soledad en la otra cama y yo, pues en el dormitorio de matrimonio.
Y así fueron transcurriendo los primeros días de ese verano.
Yo estaba encantado de estar siempre rodeado de estas cuatro preciosas mujeres, porque las cuatro eran unos bellezones, con unos cuerpos impresionantes.
Cada día que pasaba yo disfrutaba más viéndolas casi desnudas, con sus cuerpos cubiertos únicamente por las pequeñas braguitas del bikini.
Ahora ya si las veía como las deseables mujeres que eran y eso era un auténtico problema para mi, porque, aunque usaba bañadores de esos amplios, con redecilla para sujetar mi pene y mis testiculos, no podía evitar que cuando me excitaba se notara el bulto en mi bañador, porque dicho sea de paso, estoy bastante bien dotado.
Aquella tarde de sábado Carmen no había venido y mi hija y Soledad nos habían dicho que se irían pronto, porque tenían entradas para ir a el extreno de una obra de teatro.
Cuando se marcharon eran las 8pm, que en verano es media tarde, porque no empieza a anochecer, hasta pasadas las 10pm y era cuando más calentita está el agua de la piscina.
Así que, nos quedamos Diana y yo solos.
Creo que desde que supimos que íbamos a estar solos, ambos habíamos tenido la sensación de que iba a pasar algo y ambos estábamos predispuestos para que pasara y por eso pasó lo que pasó.
Éramos un hombre viudo, maduro pero que se conservaba en buena forma y una mujer joven y divorciada. Ninguno teníamos que dar cuentas a nadie y ambos llevábamos tiempo sin tener sexo, así que podía pasar lo que ambos quisiéramos que pasara.
En cuanto nos quedamos solos yo me metí en el agua, para que Diana no notara el bulto que mi pene había empezado a hacer en mi bañador, de solo pensar lo que estaba pensando.
Pero no me sirvió de mucho, porque, ella se metió también y empezó con su juego de lucha, me abrazó por detrás y sentí los pezones de sus tetas, qué con el frescor del agua se le ponían duros como piedras, clabandose en mi espalda y automáticamente mi pene se puso tan duro como los pezones de sus tetas.
Como ya he dicho, los dos sabíamos que algo iba a pasar y como los dos queríamos que pasara, pues nos dejamos llevar.
Diana sabía que yo no tomaría la iniciativa, así que la tomó ella, así, sobre la marcha.
Siguiendo con su juego de lucha pasó su mano derecha hacia adelante, palpó la parte delantera de mi bañador y rápidamente, porque estaba como estaba entró en contacto con mi bulto, lo agarró con su mano y me dijo:
– Vaya, vaya ¿Pero que tenemos aquí?
Yo, haciendome el sorprendido le dije:
– Lo siento, cariño, pero es que uno no es de piedra y hay cosas que no se pueden evitar.
Ella, una vez que había empezado ya no iba a parar, así que me dijo:
– No te preocupes Tito, si a mi me encanta que se te ponga así por mi.
Y añadió intentando meter su mano por dentro del bañador, para tocarmela directamente:
– ¿Puedo?
A lo que yo le dije:
– Prueba a ver si puedes.
Ella metió su mano, acarició mi pene y mis testiculos, terminó agarrándome el pene y me dijo:
– Madre mía, Tito… Que grande y duro lo tienes.
Estábamos en la parte menos profunda de la piscina, donde el agua nos llegaba por la cintura y nos habíamos ido moviendo hacia las escaleras, que son unas escalinatas de tres peldaños.
Ella, que sabía lo que quería hacer, se sentó en uno de los perdaños y me dijo:
– ¿Puedo verla Tito?
A lo que yo, que ya tenia esa parte del cuerpo fuera del agua le contesté:
– Por supuesto, cariño, puedes hacer con ella todo lo que tu quieras…
Ella no se anduvo con contemplaciones, tiró de mi bañador hacia abajo y mi pene salió como impulsado por un resorte, quedando a, escasos centímetros de la asombrada cara de mi sobrina, qué con los ojos abiertos como platos por la sorpresa exclamó:
– ¡¡Por Dios, Tito!!.. ¡No me lo puedo creer!!
Vaya pedazo de herramienta que te gastas…
¡Es enorme!!
A lo que yo, haciéndome el humilde le dije:
– Bueno, cariño, no exageres, supongo que es como todas.
– Como todas, dices, ni de coña, es el pedazo de pene más hermoso que he visto en mi vida.
Y sin más disquisiciones se metió mi glande en su boca y comenzó a chuparmelo, como si se lo quisiera comer.
Yo la dejé que disfrutará unos minutos y después la dije:
– Cariño, vamos a cambiar…
_ ¿Como que a cambiar? Me contestó ella con cara de extrañeza.
– Si, deja que me siente yo y tu te sientas sobre mi “herramienta”.
– Ah, jajaja, ok Tito
Se levantó, yo terminé de quitarme el bañador y me senté en la escalera, con mi pene apuntando al cielo.
Mi sobrina se quitó también las braguita del bikini, se dio la vuelta y empezó a sentarse sobre mi pene, dándome la espalda.
Fue bajando poco a poco, mientras me decia:
– Madre mía Tito, no se si me va a entrar todo… Uffff
Pero le entró todo, vaya si le entró todo y cuando lo tuvo todo dentro, empezó a follarse ella sola, subiendo y bajando, mientras yo le había agarrado sus tetas con ambas manos y se las estaba masajeando y pellizcando sus duros pezones.
Ella había empezado a gemir fuerte, mientra decía con voz entrecortada:
– No me lo puedo creer… Uffff… Es que no me lo puedo creer… Madre mía… Madre mía… Pero que gustazo me esta dando mi Tito… Ufff
De pronto empezó a gritar:
– Me corroooo… Titooooo… Me corroooo…
Yo empecé a sentir las fuertes contracciones de su vagina en mi pene, ella se quedó quieta, sentada con mi pene metido hasta el fondo de su coño y yo también empecé a correrme..
– Yo también me corroooo…
– Siiiii.. Siiiii. Titooooo… Siiii… Ahah
Los dos gritabamos y decíamos cosas de forma atropellada, porque estábamos teniendo nuestros respectivos orgasmos a la vez… Uffff
Cuando terminamos de corrernos, nos quedamos como estábamos durante unos minutos más, tratando de recuperar el aliento.
Luego ella se levantó sacando mi pene de su coño, yo también me puse de pie y sin salir de la piscina, nos abrazamos y nos comíamos a besos, mientras yo le decia:
– Gracias, cariño, por permitirme disfrutar de tu precioso cuerpo…
Y ella me decía a mi:
– No Tito, las gracias te las tengo que dar yo a ti, por permitirme disfrutar de de esa enorme cosa que tienes entre las piernas, nunca había tenido algo así dentro de mi..
Y bueno, salimos del agua, nos secamos y nos fuimos a mi dormitorio, donde seguimos follando hasta que lo dejamos por agotamiento mio, porque ella no se cansaba.
Cenamos y después nos fuimos a dormir juntos, por primera vez.
Un viudo y una divorciada, dos adultos sin ninguna atadura, durmiendo juntos como un matrimonio, con la única particularidad de que eramos tío y sobrina y que había entre nosotros una diferencia de edad de 24 años.
A partir de ese día seguimos follando cada vez que podíamos, en el campo cuando estábamos solos o en su casa.
Yo estaba feliz, tenía resuelta mi necesidad de sexo y además con una mujer joven y preciosa, que era de absoluta confianza, porque era mi sobrina mayor.
Pensaba que ella no se lo diría nunca a nadie, pero, en eso me equivoqué.
Resulta que con su hermana, se lo contaban todo y aunque lo nuestro era algo que debería ser totalmente confidencial y consiguió no contárselo, durante unos días, al final no pudo resistirse y se lo contó.
Uno día, después de nuestra habitual sesión de sexo, cuando estábamos descansando, me lo dijo, que se lo había contado a su hermana.
Yo me quedé de piedra, le dije que como se le había ocurrido, que habíamos quedado en que sería nuestro secreto y que ahora que iba a pasar.
Ella me “tranquilizó” diciendome que no me preocupara, porque su hermana no solo no iba a decirle nada a nadie, sino que ella también quería tener sexo conmigo.
Ahí ya, casi me da algo y muy preocupado le dije:
– ¿Como que ella también quiere tener sexo conmigo?
– Si tío, no te preocupes, es que le dije la herramienta que te gastas y se muere de ganas de comprobarlo por si misma.
– Pero, a ver cariño, ella está casada, no es lo mismo que hacerlo contigo, porque tu eres una mujer libre y ella no.
– Por eso no te preocupes, porque ella está convencida de que su marido tienes sus líos, con tantos viajes y la tiene muy abandonada.
– ¡Joder, Diana! Vaya tela ¿Y que se supone que tengo que hacer yo ahora?
– Tu no te preocupes, que ya tenemos pensado un plan para que os quedéis solos los dos mañana por la tarde.
Al día siguiente pusieron en marcha su plan y tal y como lo habían planeado, nos quedamos solos Carmen y yo.
Yo no sabía muy bien que hacer, pero no tarde mucho en comprobar que mi sobrina si sabia lo que tenia que hacer, porque estando yo dentro de la piscina, se metió ella, se acercó a mi y hizo lo mismo que había hecho su hermana.
Si cortarse un pelo, porque ya sabía lo que había, metió su mano dentro de mi bañador, agarró mi pene, qué estaba a medio gas, pero que al agarrarlo ella, se me puso totalmente duro y me dijo.
– Vamos a comprobar si lo que me ha dicho mi hermana es cierto.
Y al rodear lo con su mano exclamó:
– Madre mía… Pues si que va a tener razón mi hermana… Jajaja
Yo, que después de pensarmeló y tener mis dudas cuando me dijo su hermana que Carmen también quería probar mi pene, había decidido olvidarme de que estaba casada y estaba deseando follarmela también, le dije:
– Salgamos del agua y así la podras ver mejor.
Nos salimos del agua, nos quitamos los bañadores, nos secamos con las toallas y ya, sin cruzar palabra, la cogí en brazos y la llevé a mi dormitorio.
Quería disfrutar de su precioso cuerpo con la piel seca.
La tumbe sobre la cama y empecé a comérmela a besos por todo su cuerpo, me comí sus tetas, bajé a su coño y se lo comí hasta que se corrió en mi boca y luego, mientras aun tenia las contracciones de su orgasmo, me coloqué entre sus piernas, se la metí y comencé a follarmela con verdadera pasión.
Ella gemía sin parar y me decia:
– Siiii… Tioooo… Siiii… Joder… Joder… Esto es mucho mejor de lo que me había imaginado… Siii… Follarme fuerte…
Y claro que la follaba fuerte, me encantaba ver las caras que ponía cada vez que se la metía hasta el fondo, como si tocara con la punta de mi pene algun punto sensible de su vagina.
Finalmente, después de follar la durante varios minutos, vi que me iba a correr, se lo dije y ella me gritó:
– Siiii… Tioooo… Correte dentro de tu sobrinita… Lo quiero todo dentro de miii…
Así que se la clavé hasta el fondo, me quedé quieto y empecé a llenar de semen su útero… Uffff
Ella al sentir el calor de mi semen tuvo otro orgasmo escandaloso y gritaba:
– ohohoho… Ahahah.. Siiiii… Siiii.. Siento tu semennnn.. Oh dios mio… Mi tío me está embarazandoooo…
Yo estaba a lo que estaba, pero estas últimas palabras suyas, casi me cortan la corrida…
Luego, cuando terminamos de corrernos los dos, se la saqué, me tumbé a su lado y preocupado le dije:
– Supongo que lo que has dicho de embarazarte era por el morbo del momento ¿no?
A lo que ella, mirándome, con su preciosa cara sonriendo, me dijo:
– Pues no, Tio, no estoy tomando ya anticonceptivos, porque quiero quedarme embarazada y me encantaría que me embarazaras tu, en vez de mi marido, me haría mucha ilusión tener un hijo tuyo.
¡Joder, joder! No me podía creer lo que me estaba diciendo mi sobrina, así que muy preocupado le dije:
– ¿Pero como se te ocurre? De todas formas, si no estas tomando precauciones, supongo que si estas teniendo sexo con tu marido, lo lógico será que te embarace el.
– Pues no, tío, porque desde que me contó mi hermana lo vuestro, como yo ya tenia pensado quedarme embarazada y lo había hablado con mi marido, decidí dejar de tomar la píldora qué tenía que haber tomado hace cinco días, ayer tuve sexo con mi marido y hoy lo estoy teniendo contigo.
– Bueno, pues entonces si has tenido sexo con el antes que conmigo, si sales embarazada lo normal es que te haya embarazado el.
– Pues va a ser que no, porque, aunque mi marido no lo sabe, mis días fértiles empezarán a partir de mañana o pasado mañana y ya no volveré a tener sexo con él hasta que no vuelva, porque está mañana salió para uno de sus viajes y no volverá hasta dentro de cinco días.
Yo empecé a intuir qué Carmen lo tenía todo perfectamente pensado y ya un poco mosqueado le dije:
– Ya veo que lo tienes todo pensado, pero si nosotros no volvemos a tener sexo hasta después que lo tengas de nuevo con tu marido cuando regrese, el será el que te embarace y no yo y eso sería lo correcto, porque una cosa es tener sexo contigo, que me encanta y lo seguiremos teniendo después de que te quedes embarazada y otra cosa muy distinta sería que te embarazara yo, que soy tu tío.
– Ya, claro, pero como lo que yo quiero es que me embaraces tu, pues durante los próximos cinco días, que no estará mi marido, tu y yo follaremos todos los días, sin parar, te correras dentro de mi un montón de veces durante mis días más fértiles y cuando vuelva a tener sexo con mi marido, el mismo día que regrese, ya estaré embarazada de ti.
Esto, dicho así por mi sobrina, estando los dos desnudo sobre mi cama, mirándome con su cara de niña mala, produjo en mi una sensación contraria a lo que, en buena lógica, debería haber producido lo que me acababa de decir y sin saber muy bien lo que hacía, me lancé a por ella, se la metí de nuevo y comencé a follarmela como poseído, diciendola:
– ¿Quieres que te embarace? Pues por mi no va a quedar, te voy a follar sin parar, me voy a correr dentro ti tantas veces que vas a rebosar semen hasta por las orejas.
Ella, totalmente entregada, me abrazó y me decia:
– Siii.. Tioooo.. Follarme, lléname de tu semen, embarazarme… Preña a tu sobrina..
Ese día me la folle y me corrió dentro de ella tres veces y ella no paraba de encadenar un orgasmo tras otro.
Durante los siguientes días, hasta el día anterior al regreso de su marido, seguimos follando todos los días, nos las apañabamos para vernos en su casa o en la mia por la mañana y por la tarde y me corría en su coño dos o tres veces diarias.
Cuando llegó su marido y folló con el, ya casi había terminado su periodo fertil, con lo que, si se quedaba embarazada ese mes, el 99% de posibilidades es que el embarazo fuera mio.
Y se quedó embarazada, cuando le tenía que venir el periodo, no le vino, se hizo la prueba de embarazo y salió positiva.
Su marido tan feliz porque iban a ser padres.
Estábamos ya en Septiembre, pero seguía haciendo calor y todas las tardes seguían yendo todas ellas a la piscina.
Unas veces iban unas, otras veces otras, pero siempre estaba acompañado por dos o tres.
Con Diana follaba casi todos los días, bien en su casa, bien en la mía o en el campo.
Con Carmen lo tenía más difícil, pero también me la follaba cada vez que podiamos, bien porque no estuviera su marido o bien porque su hermana nos dejara su piso, del que ella tenía llave.
Mi hija y Soledad seguían ajenas a todo lo que había entre sus primas y yo, hasta que una tarde coincidió qué estábamos solos Soledad y yo, porque mi hija tenía sesión de peluquería y esteticien y Carmen tenía revisión de su ginecóloga y su hermana la acompañaba.
Desde que supe que estaríamos solos, se me pasó por la cabeza la idea de intentar algo con Sole, ella era mi ahijada y yo siempre la había querido y tratado como una hija, pero después de lo que estaba pasando con mis otras sobrinas, ya la había empezado a ver a ella también como la preciosa mujer que era.
Sole era la más atractiva de todas, incluida mi hija, tenía un cuerpo perfecto y una cara preciosa, con los mismos ojos azules de su madre… Un auténtico bellezon.
Pensé que el mejor sitio para iniciar algo con ella era dentro de la piscina, como había pasado con mis otras dos sobrinas, así que me metí en el agua y le dije:
– Métete Sole, que está el agua buenísima.
Ella estaba tumbada en una de las tumbonas tomando el sol en topless, como siempre y cuando se puso en pie y la vi desde abajo, me pareció la mujer más impresionante que había visto en mi vida y ni que decir tiene como se me puso el pene… Ufff
Menos mal que estaba dentro del agua, porque si hubiera estado fuera, la tienda de campaña que se había montado en mi bañador, no la podría haber disimulado de ninguna manera.
A Sole le encantaba bucear, se ponía unas gafas de esas ajustadas qué no dejan entrar el agua, le tiramos cosas y ella bucea hasta que las localiza y las saca.
Se puso sus gafas y se tiró a la piscina.
Otra cosa que también le gustaba mucho hacer es pasar por debajo de las piernas abiertas de los qué estuviéramos dentro del agua y como no estaba más que yo, me dijo:
– Abre las piernas tío, que voy a pasar por ellas.
Yo la hice caso y pasó entre ellas sin ningún problema y eso me dio a mi una idea, era demasiado osada, pero yo ya estaba muy caliente y no pensé en las consecuencias.
Me saqué mi duro y tieso pene por la patera del bañador, dejandolo fuera, bien visible, tanto el pene como los testiculos, para lo que di un par de vueltas a la patera del bañador, como si fuera algo casual.
Me abrí de piernas y le dije a Sole:
– ¿Ya puedo cerrar las piernas o vas a pasar otra vez?
Ella sonriendo, como si supiera lo que iba a pasar, me dijo:
– Venga, tío, déjalas abiertas qué ahí voy otra vez.
Se zambulló y vi como se acercaba a mi debajo del agua.
Pensé que en cuanto me lo viera saldría a la superficie y todo dependería de como se lo tomara, pero lo que no esperaba fue lo que sucedió.
Sentí como ella acariciaba mis testiculos, como agarraba mi pene y como metía mi glande en su boca… Uffff
Fueron solo unos segundos, luego salió con su cara a pocos centímetros de la mía, se quitó las gafas, rodeo con sus brazos mi cuello y me dio un beso en la boca, mientras que con sus piernas rodeaba mi cuerpo, quedando mi pene justo debajo de su coño, separados únicamente por la fina tela de las braguitas del biquini.
Yo, evidentemente no esperaba ese comportamiento, pero reaccioné rápidamente, metí mi mano hacia abajo, separé el fino trozo del biquini qué impedía qué mi pene entrara en su vagina, se lo enfilé, ella dio un empujón hacia abajo y mi pene se deslizó dentro de su vagina, metiéndose hasta el fondo… Ufff
Mi sobrina, al sentir como la penetraba, separó su boca de la mía y dio un fuerte gemido, como si fuera lo que ella quería que pasara.
Yo la agarré con mis dos manos del culo y empecé a follarmela allí mismo, sobre la marcha…
Tal y como estábamos, ella rodeando mi cuello con sus brazos y mi cintura con sus piernas, con mi pene clavado en su vagina y sujetandola yo con mis dos manos por su culo, comencé a salir de la piscina.
Subí los tres escalones y me fui con ella así a mi dormitorio.
Al llegar allí, la descargué sobre la cama, nos desprendimos los dos rápidamente de los bañadores mojados, nos secamos un poco con unas toallas qué había encima de una silla y rápidamente se tumbó ella sobre la cama, yo se la volví a meter y seguimos follando como posesos… Ufff
Nos corrimos los dos casi a la vez, sin decirnos nasa, solo gemidos fuertes.
Yo lo la pregunté si me podía correr dentro ni ella me dijo que no me corriera, ni lo pensé, solo busque el máximo placer, comiéndome su boca mientras soltaba mis descargas de semen en lo más profundo de la vagina de mi ahijada, la más joven de mis sobrinas, la íntima amiga de mi hija… Ufff
Solo cuando terminamos de corrernos los dos, fui consciente que, el follarme a Sole, suponía que mi hija lo iba a saber, porque ellas se lo contaban todo y esto no iba a ser una excepción.
Y en ese momento, con lo excitado que estaba, no solo no me importaba que mi hija se enterara de que había follado con Soledad, sino que pensé follarmela también a ella… Ufff
Despues de descansar unos minutos, mi sobrinita empezó a chuparsela y en cuanto me la puso dura, se montó sobre mi, clavandosela ella misma y comenzó a cabalgare, saltando como loca con mi pene dentro de su vagina.
Ella volvió a correrse y yo al sentir las fuertes contracciones de su vagina, me corri también y en esa posición, yo no podía sacarsela,, así que volví a correrme dentro de su coño.
Despues, mientras recuperabamos el aliento, sobretodo yo, que estaba agotado, después de correrme dos veces seguidas, empezamos a hablar los dos.
Ella me reconoció que desde que supo que íbamos a estar los dos solos, se había propuesto coquetear conmigo y que venía decidida a llegar hasta donde yo me atreviera a llegar, pero que todo había sido mucho más fácil de lo que ella se había imaginado.
Yo le dije, siendo sincero, que había pensado lo mismo que ella, desde que supe que íbamos a estar solos.
Los dos nos reímos y ella me dijo:
– Vamos, tío, que los dos queríamos lo mismo… Jajaja
– Se ve que si, mi niña, la verdad es que yo llevaba mucho tiempo deseando tenerte entre mis brazos, porque eres el sueño de cualquier hombre y aun lo me puedo creer que lo haya conseguido…
– Pues a mi me pasaba lo mismo, me moría de ganas de tener tu pene dentro de mi, miraba el bulto que tenias en tu bañador cuando estábamos todas casi desnudas a tu alrededor y me lo imaginaba, aunque, siendo sincera, cuando te lo he visto, es aun más grande de lo que yo me había imaginado, tanto que pensé que me harías daño al metermelo, pero… no solo no ne has hecho ningún daño, sino que me ha encantado como me llenaba totalmente.. Ufff
Ahí yo le pregunté si mi hija sabía lo que ella pensaba hacer y si le iba a contar lo que había pasado y ella sonriendo me contestó:
– Sí a las dos cosas, ya sabes que Pili y yo no tenemos secretos, llevámos ya tiempo hablando sobre ti, de lo necesitado que debías estar y lo mal que lo debías de pasar viéndonos a todas casi desnudas a diario, al principio a ella no le gustaba que yo le hablara sobre el tema, pero últimamente, ya era un tema recurrente y a veces hasta lo sacaba ella.
– ¿Y como crees que va a reaccionar ella, cuando le cuentes lo que hemos hecho?
– Pues que va a querer que tengas sexo también con ella.
– ¿Queee? Pero eso no puede ser, ella es mi hija…
– Bueno, pero si has tenido sexo conmigo, también lo podrás tener con ella, yo no soy tu hija biológica, pero como si lo fuera, porque soy tu sobrina y tu ahijada y he pasado casi tanto tiempo contigo como ella, desde que nací.
– Sí cariño, eso es verdad, porque tu para mi eres como una hija más.
– Pues ahí lo tienes y, además, ¿Como crees que reaccionaria Pili si tuvieras sexo conmigo y no lo quisieras tener con ella?
– Bueno, tienes razón, pero ¿Es que tu crees que ella querrá tener sexo conmigo?
– Jajaja.. De eso no tengo ninguna duda, porque, hasta habíamos pensado que fuera ella la primera, en vez de yo, lo que pasa es que al presentarsenos esta oportunidad la he aprovechado yo…
– Ufff… ¿Y como tenia ella pensado iniciar su relación conmigo?
– Pues de una forma muy directa, tenía pensado decirte si podía “acostarse” contigo.
– Pero eso sería demasiado directo…
– Y tanto ¿Como reaccionarias tu ante esa petición de tu hija?
– Pues no lo sé, pero como yo no le niego nada a mi hija, supongo que le diría que sí, aunque sin saber muy bien lo que ella pretendía, aunque ahora que ya lo sé, supongo que es lo que hubiera terminado pasando.
– Buno, tito, ahora que ya sabes lo que hay, ¿Que quieres que le diga a Pili que haga esta noche, cuando esteis solos en casa?
– Ufff.. Pues la verdad es que no sé, pero una vez que sé lo que hay, estoy deseando hacer con mi hija lo que acabo de hacer contigo.
– OK, pues la diré que cuando te acuestes, vaya a tu dormitorio y se meta desnuda en tu cama, tu esperala también desnudo y así todo será más fácil, no será necesario que ninguno digais nada, para evitar el corte inicial.
– Me parece bien, así lo haré, gracias por todo, cariño.
– Pero que te quede claro, que aunque tengas sexo con tu hija, también lo tienes que seguir teniendo conmigo… Jajaja
– Por supuesto, faltaría más…
Y así quedó la cosa, los dos nos vestimos y salimos cada uno para nuestras casas.
Cuando llegué a casa mi hija aun no había llegado, lo hizo como una hora después y supuse que ya habría hablado con su prima y estaría al tanto de lo que había sucedido y en lo que habíamos quedado, respecto a ella y yo.
Mi hija actuaba con total naturalidad, lo que me hizo dudar si habría hablado con su prima.
Cenamos y charlamos sobre diferentes temas y por fin llegó la hora de irnos a la cama.
Yo me fui a mi dormitorio, entré, dejé la puerta abierta, me desnudé por completo y como aun estábamos en verano me tumbé en la cama, arropandome de medio cuerpo para abajo con tan solo la sabana y esperé a ver que pasaba.
Mi hija entró y, tal y como había quedado con mi sobrina, venía completamente desnuda y se metió debajo de la sabana a mi lado, sin decir nada.
Yo era el que tenia que dar el siguiente paso, así que, comencé a acariciarla con una de mis manos… Sus tetas, tenía los pezones duros, señal de su ex citación, bajé mi mano por su vientre plano, su pubis depilado y llegué hasta su sexo, ella abrió sus piernas para darme acceso, yo metí mi mano y con mis dedos abrí sus labios y encontré la entrada a su vagina, la tenía muy húmeda, metí mis dedos dentro de ella y ahí mi hija dio un fuerte suspiro y me dijo:
– Papá hazme tuya, quiero que entres dentro de mi, hazlo ya, por favor.
Yo totalmente excitado por sus palabra, me metí entre sus piernas qué ella abrió desmesuradamente, enfile mi duro pene a la entrada de su coñito y solo alcancé a decir:
– Te amo, mi vida
Y de un solo empujón se la metí hasta dentro.
Mi hija dio un fuerte gemido de satisfacción y me dijo:
– Yo también te amo, papá y ahora ya estamos unidos, más unidos que hemos estado nunca, hazme el amor, papá…
– Si mi vida, te voy a hacer el amor y voy a derramar todo mi amor dentro de ti…
Y ahí comencé a follarme a mi hija, con todo el amor de un padre.
Ver su cara de felicidad mientras mi pene entraba y salía de su vagina era algo que nunca podré olvidar.
Ya había follado con mis tres sobrinas y todas ellas son igual de preciosas qué mi hija, pero ahora, lo sentía como algo distinto.
El morbo de saber que aquella preciosa jovencita qué me estaba follando era mi hija, hacia que el placer que sentía fuera más intenso que con cualquiera de mis sobrinas.
Mi excitación iba en aumento, deje de ser el padre cariñoso y me convertí en el macho que follabas a su hembra, buscando el máximo placer.
Mientras me la follaba cada vez más fuerte, me comía sus tetas y su boca, como si me la quisiera comer enterita… Ufff
Mi hija también se había vuelto como loca y me decía, entre jadeos y gemidos:
– Asiii.. A siiii… Follarme fuerte, papaaa
Y comenzó a tener un fuerte orgasmo:
– Me corrroooo.. Papaaaa… Me corrroooo… Ahahah…
Yo comencé a follarme la más rápido y le dije:
– Yo también me corrooo.. Mi vidaaaaa
Los dos nos estábamos corriendo a la vez, mientras nos besabamos apasionadamente… Uffff
Cuando liberé su boca para tomar aire mi hija grito:
– Ohoho.. Dios mioooo… Siento tu semen dentro de miiii.. El semen de mi papaaaaa
– Siiii.. Mi vidaaa… Siii.. Todo mi semen dentro de tiiii..
– Siiiii… Embarazameee papaaaa
Yo estaba como loco y al oírla decir eso, no me importaban las consecuencias y le dije:
– Siiii… Mi vidaaa… Te voy a embarazar… Te voy a preñar, como preñe a tu madre de tiiii..
Para mi hija oir eso ya la volvió totalmente loca y yo creo que, empalmó con otro orgasmo, porque noté como las contracciones de su vagina se volvieron más fuertes y comenzó a gritar:
– Siiii… Siiiii… Preñame Papaaaa… Soy tu hembraaa… Ahahah.. Ahhh.. Preñameeee…
Yo seguí follandomela sin parar durante un rato más, hasta que, totalmente agotado, se la saqué y me tumbé a su lado, tratando de recuperar el aliento… Ufff
Los dos descansamos sin decir nada durante unos minutos y luego, cuando me teanquilicé, preocupado le pregunté a mi hija:
– Cariño, supongo que lo del embarazo ha sido un desvario producto de la excitacion de ambos ¿verdad?
Mi hija riéndose me contestó:
– Pues claro, papá, ha sido un incontrolable deseo que tuve en ese momento, al sentir el calor de tu semen dentro de mi, pero no te preocupes, porque me estoy cuidando y no me puedo quedar embarazada, por el momento.
Yo ya más tranquilo la dije:
– Estupendo, aunque, reconozco que cuando lo dijiste, yo también sentí el deseo de estarte embarazando de verdad… Jajaja
Mi hija había agarrado mi pene con una de sus manos y en cuanto me lo empezó a menear, se me puso tieso y duro.
Mi hija, al verlo así exclamó:
– ¡Joder, papá! Es realmente enorme, Sole tenía razón cuando me lo dijo, yo creí que exageraba, pero ya veo que no… Madre mía y lo he tenido dentro de mi vagina… No me lo puedo creer.
Yo, muy orgulloso de mis atributos le dije:
– Lo has tenido enterito dentro de tu vagina y lo vas a volver a tener de nuevo ahora mismo.
– Siii, papá, metemelo de nuevo, que ahora que ya sé como es, lo voy a disfrutar aún más ¿Como quieres hacerlo ahora?
– Ponte a cuatro, cariño, que ahora que sé que puedes con mi pene, no te voy a follar como hija, te voy a follar como la mujer que eres y como tu se mereces.
Nos situamos,, se la metí, la agarré de sus caderas y comencé a follarme la, con penetracion es muy profundas.
En esa posición, mi pene le entraba hasta el fondo de su vagina, porque yo notaba que hacía tope y ella también lo debía notar, porque cuando yo tocaba con la punta de mi pene el tope ella emitía como un quegido.
Pensé que la podía estar haciendo daño y le pregunté:
– Cariño, ¿Te hago daño cuando te la meto gasta el fondo?
Ella entre hados me contestó:
– No papá, no te preocupes, siento cuando me llegas al final de mi vagina y es una sensación rara, pero ne gusta, me gusta saber que tu enorme pene me llega hasta el fondo de mi vagina… Ah, ah.. Sigue… Sigue… Me gustaba..
Y seguí, dándole, ahora ya sin preocuparme por hacerle daño.
Tenía allí delante de mis ojos el perfecto asterisco de su ano y sentí la irresistible tentación de tocarlo.
Mojé uno de mis dedos con saliva y también su ojetes y comencé a intentar meterle el dedo por su ano, mientras me la seguía follando.
Conseguí atravesar su esfinter y meterle un trozo de mi dedo dentro.
Mi hija dio un grito al sentir como mi dedo entraba en su recto.
Yo me asusté y se lo saqué rápidamente, pero mi hija ne dijo, visiblemente excitada:
– Metemelo, papá… Metemelo…
Yo ensalivé más mi dedo y se lo volví a meter.
Mi hija, entre jadeos, me decia:
– Siii… Papáaaa… Follarme por el culoooo..
Y comencé a follarla también por el culo con mi dedo..
Mi hija se volvió como loca, gemía muy fuerte y totalmente fuera de si, me dijo:
– Metemala por el culo Papáaaa, follarme por el culo Papáaaa…
Eso a mi me volvió loco, se la saqué de la vagina y agarrandomela con una mano apreté mi glande contra la entrada de su ano, intentando atravesar su esfinter mientras mi hija gritaba:
– Siiiii… Papáaaa… Metemelaaaa.. Metemelaaa
Pero tuve que desistir, porque me estaba haciendo daño y supongo que a ella también y no conseguía metersela.
Asi que para disgusto de mi hija, se la volví a meter en la vagina y le dije:
– Lo siento cariño, pero así no lo vamos a conseguir, lo intentaremos en otro momento, usando un lubricante…
Y seguí follandomela, hasta que a los pocos minutos nos corrimos de nuevo los dos, casi a la vez.. Ufff
Los dos caímos sobre la cama totalmente agotados, pero mi hija se recuperó enseguida,
se levantó y se fue al baño a limpiarse el semen de mis dos corridas, qué le resbalaba pos sus muslos.
Cuando volvió, traía un tubo de Nivea, que es una crema para hidratar la piel y protegerla contra el sol.
Ella seguia muy excitada, lo de haber intentado metersela por el culo la había producido un estado de excitación muy fuerte y me dijo:
– Papá, quiero que me folles por el culo, lo necesito, lo deseo..
¡Joder!, nunca pensé que mi “niña” pudiera ser tan caliente y claro, también me estaba calentando a mi, así que le dije:
– A mi también me gustaría follarte por el culo, pero, me imagino que por ahí eres aun virgen y ya has visto que no he podido metértela.
– Si papá, soy virgen por ahí, pero quiero dejar de serlo y que seas tu quien me desvirge.
– Claro, cariño, me encantará ser yo quien te desvirgue por ahí, pero necesitariamos un lubricante, porque no quiero hacerte mucho daño y que sea una experiencia traumatica para ti.
Mi hija, que se ve que estaba totalmente decidida a perder su virginidad anal ya mismo, me dijo:
– Podemos utilizar esta crema de Nivea como lubricante.
Yo me reí al verla con el tubo de nivea y le dije:
– Jajaja… Ya veo que estas totalmente decidida.
– Totalmente decidida, papá, venga, vamos al lío.. Jajaja
Se puso de nuevo a cuatro y yo empecé echando una generosa cantidad de nivea en su culo y comencé a dilatarselo con mis dedos.
Primero uno, luego dos, tres… Y realmente lo de la nivea funcionaba, mis dedos atravesaba su esfinter sin ningún problema y resbalaban dentro de su ano hasta donde daban de sí.
Mi hija se dejaba hacer y no se quejó en ningún momento, los dos estábamos muy excitados.
Cuando consideré qué lo tenia suficientemente dilatado le dije a mi hija:
– Vamos a intentarlo, cariño, si te hago daño me lo dices y paro ¿vale?
Ella muy excitada me contestó:
– Vale papá, hazlo.. Métemela… Métemela ya
Me embadurné de nivea mi pene, lo situé a la entrada, agarrandomelo con una de mis manos, comencé a apretar y mi glande atravesó el esfinter sin ningún problema.
Yo, que no ne podía creer que entrara tan fácil le dije a mi hija:
– Ya estoy dentro cariño, ahora voy a empezar a metértela poco a poco y ya sabes, si te duele ne lo dices y paro ¿vale?
– Vale, papá, me imagino que me dolerá algo, pero si no es mucho, lo aguantaré, porque me muero de ganas de que me des una buena follada…
Y dicho y hecho, comencé a metersela poco a poco, cuando veía que no avanzaba, se la sacaba, echaba más nivea y se lo volvía a meter.
Mi hija emitía ligeros gemidos qué parecían quejidos, pero no decía nada.
Y así, poco a poco se la fui metiendo, hasta que conseguí metersela entera.
Ahí me quedé quieto, para que su recto se dilatara y se acostumbraras a lo que tenia dentro y le dije a mi hija:
– Cariño, ya está toda dentro, voy a esperar un momento, para que tu recto se acostumbre a lo que tiene metido y luego empezaré a follarte.
Mi hija jadeaba y gemia como un animalito, atravesada por mi pene y con voz ronca me dijo:
– Si papá, la siento dentro… Ufff… Ufff…
– ¿Estas bien? ¿Te duele? ¿Quieres que te la saque?
– Noooo… No me la saques, pero espera un momento, porque aun siento un poco de dolor… Bueno, en realidad es como un escozor, pero también estoy muy excitada y sigo queriendo que me folles.
Esperé un momento y luego empecé un mete y saca lento.
Cuando vi que mi hija empezó a gemir, con gemidos qué yo reconocí como de placer, empecé a acelerar poco a poco.
Mi pene ya se deslizaba perfectamente, aunque más ajustado que por su vagina, así que la agarré con mis dos manos de sus caderas y empecé a follatela ya sin ningun problema.
Ahí ella empezó a gemir cada vez más fuerte y a emitir un ruido raro con su garganta, como una especie de ronquido y a decir cosas incoherentes, con voz ronca y entrecortada:
– Aggg.. Aggg.. Ohoho… Ahahah… A siiiii.. Asiii, dame fuerte papaaa.. Ohoh.. Dios noooo…
Uffff… Agggg… Me corrooo… Me corroooo
Y estalló en un orgasmo, su primer orgasmo producido por sexo anal…
Yo me había corrido dos veces y ahora no sentía que me fuera a correr, así que, me la seguí follando durante un rato más y luego se la saqué sin correrme.
Los dos nos tumbamos en la cama, yo totalmente agotado, pero mi hija no tanto…
Ahí empezamos a hablar.
Yo le conté a mi hija todo lo que estaba haciendo con sus primas, como había empezado con Diana, como había seguido con Carmen, lo de su embarazo, como habia empezado con Sole y como esta les había facilitado el empezar a tener sexo entre nosotros.
Mi hija me dijo que Sole y ella llevaban tiempo mosqueadas y que pensaban que yo tenia algo con Diana.
Que les parecía bien, porque, al fin y al cabo los dos estábamos libres.
De Soledad también sospechaban, pero desde luego, lo que no se podían imaginar era lo de su embarazo.
Que Soledad y ella habían hablado sobre lo que yo sentiría, una vez viudo, estando rodeado casi a diario, por cuatro mujeres jóvenes, prácticamente desnudas.
Y que pensaban que lo que ha pasado era lógico que terminara pasando, porque todas me querían mucho y porque yo era un hombre todavía joven.
Que una vez que ella había visto y probado mi pene, no la extrañaba nada que una vez que lo probaran sus primas, quisieran repetir, porque con ese pene, doy un placer increíble a cualquier mujer.
Yo la pregunté que iba a pasar de ahora en adelante entre ella y yo, a lo que me respondió que, ella aceptaba qué tenía que compartirme con sus primas, pero que ella sería la sustituta de su madre, que dormiríamos juntos, como si fuéramos un matrimonio.
Que, como había podido ver, a ella le gustaba mucho el sexo y que iba a querer disfrutar de mi pene por todos los agujeros de su cuerpo, que su cuerpo era mio y que podía hacer con ella lo que quisiera.
Que cuando estuviéramos teniendo sexo, no la tratara como hija, sino como la hembra caliente y sedienta de sexo en la que ella se convertia.
Y así siguió mi vida, con cuatro preciosas mujeres con las que tener sexo, cada vez que quisiera y durmiendo cada noche con la fiera de mi hija, que descargaba cada noche lo que hubieran dejado sus primas en mis testiculos.
Diana quiso que la embarazara también, porque le dio envidia de su hermana y la dejé embarazada cuatro meses después de su hermana.
Por entonces a Carmen, con su embarazo, se le habían puesto unas tetas impresionantes y yo follaba con dos embarazadas y dos sin embarazar.
Y así seguimos un año después, en el siguiente verano al que comenzó todo.
Carmen ya tuvo una preciosa niña y Diana tiene una barriga y unas tetas enormes.
Sole se quejaba de que con ella es con la que menos sexo tenia, así que optamos a que los fines de semana se quedara a dormir en nuestra casa y así fue que empezamos a hacer trios, mi hija, Sole y yo.
Creo que debo ser de los pocos hombres que tiene un auténtico harén a su disposición…
