Mi tío y primo: El calor de la ciudad
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Vivo en un pueblo rural lejos de la gran ciudad, conocí los relatos hace poco y les cuento lo sucedido, mi nombre es Rosa y tengo 19 años y desde que recuerdo vivo con mi madre y mis abuelos, nuestra casa es grande y tenemos animales y plantación, al tener que ir a la universidad porque aquí no hay futuro tuve que quedarme durante el curso en casa de mi tío hermano mayor de mi madre Andrés que tiene 45 años y mi primo Marco de 18, él está separado desde hace poco.
Yo en el sexo soy algo mojigata, por aquí no hay muchos chicos y mi madre no me deja salir sola, me excita ver alguna foto en libros y hace poco vi y escuché a mis abuelos donde ella estaba debajo con las piernas en alto y él empujando, a mi madre nunca le he conocido hombre.
Al inicio de curso parto a la ciudad con una maleta y queso para mi tío, me acompaña mi madre porque de ninguna manera desea dejarme sola, siguiendo las indicaciones de mi hermanos tomamos el último bus que nos faltaba y en un momento se llenó de personas, mi madre iba hablando conmigo y de repente dejó de hacerlo, miré con disimulo y vi que tenía un hombre pegado detrás con su mano por debajo de la falda, mamá ni se movía pero su cara roja y por último pequeños espasmos me hizo suponer algo pero ella nada dijo.
Al llegar a casa de mi tío todo perfecto o casi, tenía su pequeño piso solo dos habitaciones y mi madre no sabía qué hacer o decir, ella optaba por las dos en la cama pequeña de mi primo y mi tío decía que ni loco se acuesta con el masturbador de su adolescente y que los jóvenes jugarán a consolas y demás mundos que yo desconocía. En la noche yo con un pijama que me daba mucho calor y mi primo en calzones con una naturalidad que me dejaba boba mientras se escuchaba a mi madre hablar y reírse.
En los primeros días todo normal, a mi madre la escuchaba mucho reír y decir que noooo y a mi primo alguna vez le vi su paquete de tamaño más grande. Recuerdo una noche en la cual con disimulo me quité mi pijama y me puse una camiseta de mi primo y bajo las sábanas solo llevaba mis bragas pues el calor era infernal cuando mi primo en plan juguetón me pidió silencio pues íbamos a jugar a papá y mamá.
No sabía pero me imaginaba algo prohibido, me puso boca arriba y por primera vez besé en los labios a alguien, me notaba bien y me fui relajando cuando me quita la camiseta y mis pequeños pechos se muestran a sus ojos con bastante timidez y vergüenza, él me tranquiliza y me dice que son preciosas y durante bastante rato las besa y lame sintiendo que me estoy humedeciendo y más cuando su mano entra en mi vagina y con mucho arte me masturba, yo gimo algo porque me estoy excitando, es algo nuevo pero no quiero parar.
Me lame toda entera y me entra con su lengua en mi interior hasta que parando en un punto y moviendo su lengua arriba y abajo lo tomo de su cabeza y lo aprieto contra mi clítoris hasta que tengo un orgasmo increíble, me río pero también lloro cuando él se acuesta y veo por primera vez un pene erecto, lo toco lo miro lo aprieto y me lo meto en la boca y la como de manera loca hasta que su semen me llena toda, es algo caliente y espeso pero me gusta mucho.
Al rato mientras ella dormía ya y era muy tarde pensaba en que mañana me iba a penetrar y lo deseaba cuando oigo ruiditos en la noche, provenía de la habitación de tío y al acercarme y mirar por la cerradura siendo la habitación pequeña pude ver con nitidez a mi madre en posición de perrito con sus grandes pechos colgando y mi tío detrás dando duro y tomando su pelo, ella no quería gemir y se tapaba la boca con su almohada pero no se tapaban los gritos eran desoladores hasta que diciendo métela toda que me corrooooo se vino de manera grande.
