Desnudando a mi hermana, y disfrutándola dormida

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Como otras, veces tras mi divorcio, en las vacaciones de verano me iba a pasar unos días a casa de mi hermana mayor, por no quedarme solo en casa. Tras el fallecimiento de nuestros padres, vivía con mi hermana menor y mi cuñado, en casa de nuestros padres, pero ella se iba con su marido de vacaciones.
Llegué por la mañana, y fuimos a la piscina del pueblo a pasar el día, pues mi cuñado estaba durmiendo, al trabajar de noche en una urbanización, como guarda de seguridad.

Regresamos por la tarde, antes de que se fuese, para que mi hermana le preparara la cena para el trabajo. Nos despedimos y nos quedamos solos mi hermana y yo. Yo me duché primero, mientras mi hermana recogía los enseres de haber hecho la cena de mi cuñado y luego se duchó ella. Cuando se metió en el baño, yo cogí una cerveza y me senté en el sofá a tomármela y ver la tele. Al rato salió mi hermana del baño, con la toalla liada en la cabeza y en ropa interior y nos sentamos en el sofá, después de traer unas cervezas y seguir viendo la tele.

No lo dudé y la tomé de la mano y acercándola hacia mí, le di un beso en los labios, al cual respondió. Nos abrazamos y bajé mi mano por su espalda hasta meterla por las braguitas y acariciar su culo. Luego le seguí besando el cuello y bajé hasta sus tetas, las cuales besé y chupé, subiéndole el sujetador. Al poco se separó se recompuso la ropa y se fue a su habitación. Yo me senté a terminar mi cerveza. Al rato salió mi hermana con una camiseta de tirantas, muy ceñida, con un gran escote que casi dejaba ver sus tetas.

Cenamos y después de recoger los restos, abrimos una botella de ron, que estaba por la mitad, la cual terminamos entre copa y copa. Estábamos bastante ebrios y decidimos acostarnos, pasadas las 3:00 de la madrugada. Yo, preparé como pude el sofá cama y fui al servicio. Mi hermana estaba hablando con mi cuñado por el móvil. Cuando salí, se estaba quitando la camiseta y me quedé en la puerta para verle las tetas. Me volví al sofá, pensando que tendría sexo esa noche.

.- Me voy a dormir… Se despidió… Hasta mañana. Hoy ha sido un día agotador en la piscina y estoy un poco mareada con los cubatas.
.- Hasta mañana… Contesté, evitando mi pesar… Que descanses.

Desapareció por el pasillo en dirección a su habitación, mientras veía como se movía su delicioso culo. Yo me quedé en el salón, pensando que no habría nada esa noche y me tumbé a seguir viendo la tele, con el canal porno. Pasó como una hora y decidí desahogarme en el servicio. Cuando estaba en la puerta, miré a la habitación de mi hermana, pues estaba encendida la lamparita de la mesilla. Entré con la intención de apagarla. Al llegar a la mesilla, observé un frasco de pastillas para dormir abierto y el vaso de agua a medio tomar. Miré a mi hermana y estaba tumbada en la cama, boca arriba, deliciosa con solo unas braguitas.
Acerqué mi mano y la puse sobre una de sus tetas, acariciándola suavemente, luego coloqué mi otra mano en su otra teta y las masajeaba y tocaba sus pezones, sin ninguna reacción por su parte, pues seguía dormida, sintiendo la suavidad de su piel en mis manos. Acerqué mi boca y comencé a besarlos, jugar con mi lengua alrededor de ellos, siguiendo la circunferencia de las aureolas, chuparlos y mamar de ellos suavemente, dándole dulces mordisquitos con mis labios en sus pezones deliciosos, juntando sus tetas y metiéndome los dos a la vez en la boca. Luego seguí bajando por su vientre, besándolo, hasta llegar a su coñito, mientras bajaba sus braguitas, hasta sacarlas por los pies y dejaba a la vista su peludito coño, separando sus labios vaginales y lamérselos y chupar su clítoris, metiéndole un par de dedos. Me quité la ropa, colocándome encima de ella, le separé las piernas y apuntando con mi polla, comencé a introducirla poco a poco, sin pausa, pero sin prisas, deleitándome con el momento y sintiendo el calorcito de su interior. Me quedé un rato encima de ella, disfrutando del momento y comencé con el bombeo mientras acariciaba y besaba sus tetas. Después de unos minutos follándola, sentí que iba a correrme, empujé para que entrase hasta el fondo y solté toda mi leche en su interior. (No hay peligro, está operada). Fui al servicio por unas toallitas húmedas para limpiarle los restos que salían de su interior.

Cuando regresé había cambiado de postura. Estaba en posición fetal y con su culo casi fuera de la cama. Me acerqué a ella y, después de limpiarle como pude la leche del coño, la moví para colocarla boca abajo y comencé a besarle dulcemente la espalda, bajando hasta su culo, besándolo y a veces dándole un beso negro, con varios dedos metidos en su coño. Le puse la almohada debajo, para dejar su culo alzado, le separé las piernas y me coloqué encima de ella y comencé a rozar mi polla por la rajita, haciéndome una cubana y cuando se me volvió a poner dura, separé sus nalgas y apunté a su ojete y le penetré el culo, despacio, notando como se le dilataba el ojete con cada centímetro que entraba. Esperé un poco, notando su culo apretado oprimiendo mi polla y comencé a follarla, suavemente, hasta correrme, inundándolo con mi lechada, aunque esta vez no tan grande. Esperé un rato aun en su interior, la saqué y limpié el semen que chorreaba con lo que me quedó de papel. Volví a vestirla y después de observarla unos minutos, volví al salón y me eché a dormir.

A la mañana siguiente, nos levantamos pasadas las 11:00 de la mañana. Mi cuñado estaba durmiendo, después de trabajar la noche. Desayunamos algo ligero y pasé todo el día con ella.

Después de almorzar, estuve ayudando a mi hermana a recoger la mesa y a fregar los platos. Cuando terminamos, yo me tumbé en el sofá a dormir un rato. Ella se tumbó en el otro sofá al lado del mío. Después de varias vueltas poder dormir, me levanté y salí al servicio. Mi hermana estaba acostada con la misma camiseta ceñida y sus braguitas. Se encontraba de lado, en posición fetal, con su delicioso y hermoso culo casi sobresaliendo del sofá. Me aseguré de que estuviera dormida. Me acerqué y noté como roncaba. Le empecé a tocar el culo, pasando mis manos por sus nalgas y jugando con el ojete. No me pude contener y bajándole la braguita, comencé a besarle las nalgas, poco a poco separándolas y jugando con mi lengua en su ojete, haciéndole un beso negro mientras metía mi mano entre las piernas para tocarle el coño y meter mi dedo corazón en su interior. Me bajé mi pantalón y mi bóxer y le rocé mi polla por su culo. Se movió y se colocó boca abajo, por lo que tenía su culo a mi disposición. Esta vez solo rocé mi polla hasta correrme entre sus nalgas. Fui por una servilleta y la limpié. Volví a echarme en el sofá hasta que por la tarde se levantó mi cuñado, que se iba a trabajar. Mi hermana ya estaba levantada preparándole la cena.

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Sevilla1972
Sevilla1972
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