Tengo que ayudar a el novio de mi hija menor

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Era tarde y estaba lista para dormir cuando escucho a mi esposo entrando por la puerta después de estar horas jugando a cartas con sus amigos.
Entra en la habitación y me besa con pasión los labios. Sé que eso significa y aunque me encuentro sin ganas me humedezco cuando levanta mi camisón de dormir hasta mi cuello y me chupa mis pezones y los muerde algo brusco. De pie junto a mi cara pone su pene en mi boca algo flácido aún, pero al tragárselo y lamerlo noto que su dureza va en aumento en mi boca.
Me gira y me pone completamente estirada boca abajo, me quita la braga y abre mis piernas. Ya sé lo que me espera pues este ritual lo he vivido mucho durante el matrimonio. Le digo que hoy no, pero no escucha y abre mis nalgas y poniendo la cabeza de su pene en la entrada de mi culo empuja con dureza. Ayyyy, ayyy, me duele, le digo, pero en unas cuantas embestidas ya entra toda. Me toma la cintura y eleva el culo para darme mejor. Yo ahora gimo de placer mientras mi esposo con embestidas brutales se viene dentro de mí mientras yo no lo puedo evitar y tocándome un poco el clítoris llego a un gran orgasmo.

Me llamo Elena y tengo 44 años y 4 hijos todos seguidos y porque me ligaron las trompas en la última hija no tengo más.
Tengo a tres hijos ya fuera de casa trabajando o estudiando mientras que mi hija menor Esperanza de 18 años aún vive con nosotros.
No tengo el cuerpo de joven pero aún luzco esos grandes pechos algo caídos ya con unos pezones inmensos y oscuros.

Mi hija vive con su novio Pedro que al no tener familia se lo permitimos pero con respeto, le dijo mi esposo.
Muchas noches escucho a mi hija gemir y gritar como nunca pensé que lo haría, y se ve que Pedro la hace disfrutar.
Mi relación con mi yerno Pedro es fantástica, es un niño bueno y servicial y me habla de problemas con mi hija por el querer tener sexo pues por su edad lo necesita mientras ella solo lo hace cuando tiene ganas.

Al no tener Pedro padres creo que yo soy su confidente y ya lo quiero como si fuese mi hijo. Al ir mi hija a estudiar todas las mañanas y mi esposo a su trabajo estamos juntos todo esas horas ayudando en los quehaceres diarios de la casa.
Un día noté al cambiar la cama y ponerse tras de mí que me encontraba agachada un roce durante un rato de algo duro en mis nalgas. No di cuenta pensando en un despiste normal.
Él insiste en sus problemas con mi hija de índole sexual pues lleva 15 días sin sexo.

Le hablo que mi hija le haga sexo oral y se deje penetrar como me pasa a mí muchas veces que no tengo ganas, pero Pedro insiste en que ella dice que si no tiene ganas no va a ser muñeca hinchable de ningún hombre, mientras pienso que eso puede ser causa de ruptura de la pareja cosa que me pondría triste.
Al darle un abrazo y beso de ánimo noto otra vez como una mano completa toca mi pecho y se está un buen rato rozando mi pezón pues en casa estoy sin sujetador.
Durante la noche pienso en Pedro y el sentirme deseada me gusta pues después de muchos embarazos y partos ningún hombre me mira ni piropea.
Esa noche busco a mi esposo para que me monte poniéndome de cuatro patas y él me lo concede poniéndose detrás y clavándomela durante un rato hasta que nos venimos ambos entre mis gemidos y su bufido final.

En una cena mi hija nos suelta la bomba y nos dice que está embarazada por culpa de un preservativo roto en periodo de descanso de sus píldoras anticonceptivas, cosa que no sabía que tomaba.
Después del shock de todos Pedro le da un abrazo y le dice que va a ser un buen padre y buscará trabajo e inmediatamente se casarán.
Nosotros asentimos con más alegría ahora y dando un beso a ambos nos fuimos a acostar.
En la cama recordaba mientras lavaba sola la loza llegó Pedro con ganas de ayudar y con sus pies estando pegada a mí por la espalda me abrió los míos metiendo su mano a mi vagina por encima de la braga y acariciando suavemente. Le di un pellizco en su brazo y con una sonrisa se despidió.

Ya en la noche mi esposo me pidió que se la chupase y tomé su pene flácido y lo puse duro con mis mamadas ricas hasta que en poco tiempo se vino en mi boca tragando su leche hasta no dejar gota alguna.
Sin dormir mientras mi esposo roncaba como un oso sentí a mi hija gozando y me levanté acercándome a su puerta. Gritaba y decía claramente cómemela entera que me vengo y cógeme con dos dedos y por último más rápido. Un solo instante de mirar por la cerradura y vi a mi hija con las dos piernas completamente en alto y su novio con la cabeza entre sus piernas la estaba dando mucho gusto.
Al llegar a la cama ya estaban discutiendo cosas que no entendí.

Ya en la mañana solo con Pedro me pidió ayuda y me explicó. Mi hija no era una mujer normal, tenía sexo solo cuando deseaba, se la chupaba pero jamás lo dejaba venirse en la boca pues le daba mucho asco y el semen le sabe mal, jamás he podido tocar su ano con un dedo y mucho menos penetrarla, sus pezones según ella dicen porque hay días que le duelen y no quiere caricias y muchas más cosas.

Entonces Pedro en un acto inconveniente sacó su pene del pantalón y me lo mostró diciendo que estaba desquiciado. Le iba a pellizcar de nuevo le dije en voz alta pero antes de reaccionar miraba su cosa tan dura como una barra de acero y tan larga que me puso nerviosa. Y tomando mi cabeza con algo de fuerza me puso de rodillas y abriendo mi barbilla me metió medio de esa barra y dura polla hasta que yo excitada y empapada la lamía como si no hubiese un mañana. Me tomaba por la cabeza y me la metía hasta casi atragantarme y después de chupar rápido su glande se vino con una enorme cantidad de semen blanco y espeso.

Mientras un día cenábamos en familia mi hija nos total tranquilidad nos dice que ha decidido abortar pues es joven y considera que ahora un hijo le quitará su oportunidad de salir adelante en la vida.
Mostramos nuestra máxima negativa los tres y le expliqué de mi caso y tantos embarazos y que se iba a casar sí o sí.
Su respuesta fue rápida y contundente. Voy a abortar y no me caso de momento, es una decisión únicamente mía pues mi cuerpo me pertenece y nadie puede decidir sobre él.
El silencio fue la respuesta y nos dimos buenas noches y a dormir.

Mi preocupación me lleva a otra noche de insomnio y ya de madrugada me levanto a beber agua mientras veo a mi yerno sentado en una silla de la cocina. Al verme me dice si ahora entiende lo que él decía y la verdad no pude contestarle.
Se baja su pantalón de deporte y queda en la silla sentado con esa monstruosidad empinada. Me llama y subiendo mi camisón hace que me abra de piernas y suba a él. Me aparto la braga y con mi mano lo pongo en la entrada de mi vagina ya muy húmeda. Lo cabalgo lentamente pensando que nunca he tenido polla tan grande dentro. Mi velocidad aumenta cuando él saca mis enormes pechos y los lame muy despacio y mis pezones son chupados enteros. Yo voy cada vez más rápido hasta que muy silenciosa me vengo con un gran placer.
Él me levanta y me pone de cara a la mesa de la cocina, me quita las bragas y abriendo mis piernas unta mantequilla en su polla y en mi culo y rápido me la mete. Qué grande Dios mío, está muy muy dura y después de unas grandes y duras embestidas se viene en mi cara.

En la cama pienso en cuál momento perdí el pensamiento de mi hija.

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Muchacho69
Muchacho69
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