Soy infiel en mi propia casa

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Hola como están? Otra vez soy Monica y les vengo a contar una nueva historia cachonda, espero sea de su agrado amigos.

Luego de que mi esposo rompiera el trato en el que habíamos quedado al enviarme al gordito de Victor, pues ahora tenia que hacerlo pagar, no porque el sexo con Victor no me haya gustado, si no por que nuevamente me había fallado, pero esta vez no me iba a deprimir, iba a disfrutar.

Entonces busque a Luis, así es, mi amigo y ex compañero de trabajo que me había cogido en un centro comercial, pero esta vez me tome mi tiempo en preparar todo, para empezar lo invite a mi casa, a una hora cerca de que mi marido llegara, quería que me encontrara con el, Luis acepto sin problemas, y yo me prepare para el encuentro.

Esta vez me puse una lencería negra, de hilo dental, unas medias con ligero, me deje el cabello suelto y abrí una botella de vino la cual comencé a beber antes de que llegara Luis, le deje abierta la puerta de la casa, como estaba sola no habría problema.

Me acomode en el sofá de la sala, acariciando mis piernas, bebiendo el vino y escuchando ese jazz sensual que incitaba al sexo cuando finalmente llego mi amante Luis.

L: Monica!! Que pasa?

M: Que? Me veo mal, ¿no te gusta?

L: Me encanta, pero pensé que saldríamos o algo así, esta es tu casa, ¿no hay problema?

M: Tranquilo bebe, si lo hubiera, no estaríamos aquí créeme.

Se sirvió un vaso de vino y se sentó contrario a mi para acariciarme los pies, su masaje me erizaba mas, le gustaba sentirlos con las medias negras que traía, sus manos apretaban mis muslos y mis pantorrillas, yo coqueta, me tocaba el pecho en ese corpiño de lencería escotado y también me mordía el labio.

L: Por dios Monica, eres una diosa!

M: No lo soy, soy solo una mujer con deseos ¿tu los puedes calmar?

L: No sabes como te deseo, sueño contigo todo el tiempo.

Después de eso, el dejo la copa, y me empezó a besar, nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se enrollaban muy bien, sus manos acariciaban todo mi cuerpo, yo también, su cuerpo me gusta mucho y mas esa verga de 25 cm.

Le empece a quitar la camiseta, luego el pantalón hasta dejarlo solo en boxer, nos fuimos directo a mi cama, así es, la cama matrimonial ahora fungiría como cama de hotel de paso para poder darle rienda suelta a los instintos mas bajos que se nos vinieran en la cabeza.

Empezamos con las caricias y besos, ya acostada en la cama, Luis me besaba todo el cuerpo, desde los pies a la cabeza, yo también hacia lo mismo, le besaba el cuello, los brazos, los pectorales, realmente estaba muy erótica la situación.

Me quito la tanga y comenzó a hacerme un rico sexo oral, ese día estaba depilada y el lo disfrutaba al máximo, su lengua y dedos me daban un tremendo placer, no tarde en escurrir como adolescente cachonda, al mismo tiempo sus manos apretaban mis tetas y yo gemía de lo rico que sentía.

M: Asi, mm, no pares, ah!

L: Que delicia de pucha! Sabe riquísima.

El seguía con su lengua disfrutando de mi néctar, dos de sus dedos entraban en mi y rozaban mi clitoris, yo me retorcía por el placer, gemía, jadeaba, mordía mis labios, le apretaba la cabeza para que no dejara de mover su lengua, después sin penarlo nos acomodamos para un delicioso 69.

Me encantaba devorar su enorme pene, realmente estaba dura, sus fluidos pre seminales me sabían a gloria, me ahogaba como loca pero no deje ni un solo cm sin devorar.

L: Como la chupas, me encanta que hagas eso, uf!

M: Me encanta tu verga amor, esta deliciosa.

L: Oye? No hay problema que estemos aquí, tu marido?

M: Eso no importa bebe, te repito, podemos hacer esto sin prisa y problema.

Una vez disfrutada su verga con mi boca, me subí a cabalgarlo, me gustaba mirarlo a los ojos mientras el me acariciaba mi cuerpo, me movía en círculos, me acercaba a besarlo, el se levantaba a morderme las tetas, jugaba con mi pezon, luego me tomaba de las manos para que yo me moviera rápido, una tremenda cabalgata, eso lo tenia gozando, bueno a los dos.

L: Moni, ah, que rico, dios, ah, ah!

M: Te gusta? Uhm ah, ah!

L: Te mueves muy rico, uhm, ah, ah!

M: Que dura, así, damela!!

Luego me acoste de ladito y el acostado también, levanto mi pierna y me cogia en esa pose, era riquísimo como se movía, me apretaba el cuello, me acariciaba los muslos, me metía el dedo para jugar con mi clitoris, la verdad Luis estaba haciendo un muy buen trabajo.

Me estaba penetrando muy rico, luego se acomode de misionero, me besaba y mordía todo cada que me embestía, me encantaba sentir su verga entrar y salir, luego tomo mis piernas y las levanto juntandolas para dejarse venir con fuerza, me estaba moviendo todo por dentro pero se se sentía maravilloso.

L: Que rico, ah, mi amor, ah, ah!

M: Mas, no pares, damela así, que rico papi.

Se sentó en la orilla de la cama y me deje caer en su verga, una y otra vez, luego me movía en círculos, luego solo me entraba la puntita, mientras el me tomaba video, me acariciaba las nalgas, me apretaba los muslos, su verga se ponía mas y mas dura!

L: Asi bebe, mueve, que culote te cargas, ah, ah!

M: Es tuyo papi, disfrútalo, ah, ah!

Mi vocabulario ya era el de una puta, ya no respetaba a mi marido, ni la casa ni a mi, solo quería sentirme llena, plena, sentir orgasmos, vivir eso que había limitado por mi esposo y Luis se estaba comportando como el macho que toda mujer necesita.

Me puso en cuatro y comenzó solo con la puntita, moviéndose suave, acariciando mis nalgas, mi espalda, apretando mis muslos, diciendo lo deliciosa que me miraba en es pose y con la lencería.

L: Que rica mi amor!!

M: Te gusto amor?

L: Me encantas, me encanta verte en 4 y como te entra mi verga!

M: Dame toda tu verga amor, damela hasta que me venga!

Luis me hizo caso y me la metía toda o hasta donde me cabía, me penetraba muy rico, me jalaba el cabello, me daba de nalgadas, me apretaba las tetas, la verdad me estaba cogiendo bastante delicioso, como hace tiempo no lo hacia, con sensualidad, deseo y ganas.

M: Ah, dios, ah, ah, asi, mas, ah, ah

L: Uf, ah, ah, dios, ah, ah!

No pudimos resistir mas y comenzamos a tener un maravilloso orgasmo, mis fluidos mojaban toda mi cama y su semen caliente me llegaba hasta los intestinos, que rico, a parte, nuestros movimiento y los espasmos daban una sensación enorme de placer, algo que ni con mi marido sentía.

M: Que rico, ah, amor, que rico

L: Toma, ah, ah, déjame seco!!

Nos acostamos y seguimos besándonos mientras mis manos seguían ordeñando a luis y el apretaba mi clitoris para tener mas placer cuando d pronto llegue mi marido.

O: Pero que chingados pasa aquí!!

M: Nada, que no hayas visto antes!

O: Y este wey quien es, porque no me avisaste, mínimo hubiera llegado mas noche, no quería verte así!

M: Ah mira, pues la semana pasada no pensaste eso, hasta me mandaste a un pendejo.

Luis no sabia que hacer, rápido se vistió, Oswaldo no le dijo nada de hecho agarro y se salió de la casa, Luis muy apenado y nervioso me dio disculpas pero al mismo tiempo me dijo que sabia que lo había planeado y se sintió porque lo use, jaja, pero bueno conseguí mi cometido, coger rico y hacer enojar a mi marido.

Saludos su amiga Mony

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