Mi exnovia infiel y su trabajo
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Voy a contarles cómo mi exnovia Erika me fue infiel y me terminó gustando.
Esto pasó hace tres años. Tenía una novia llamada Erika, de 24 años, delgadita, morena, cabello lacio y negro hasta las caderas, y chaparrita de 1.50 m. Tenía unas nalgas paraditas y tetas pequeñas. Teníamos una relación a distancia, vivíamos a 5 horas de distancia, solo la veía una vez cada dos meses, uno o dos días que la iba a visitar, así que siempre hablábamos por teléfono y hacíamos videollamadas.
Mi novia trabajaba en una pastelería, llevaba ya trabajando ahí 1 año y todo era normal. Nunca tuve celos o desconfianza de su trabajo, ya que estaba ella y su compañera llamada Dulce, otra chica de 20 años, muy hermosa y tetona. No había hombres con ellas más que el dueño de la pastelería, que pasaba 1 vez al día a surtir pasteles y supervisar sus pastelerías, ya que no era la única pastelería, tenía varias en distintas ciudades. Su patrón era un señor de 50 años con dinero por sus negocios.
Dulce, la compañera de mi novia, era una chica muy atractiva, de esas que visten minifaldas, tacones, escotes, vestidos muy pegaditos al cuerpo y muy femenina, pero ya estaba casada, así que era muy seria con los hombres. Erika y Dulce se empezaron a hacer buenas amigas. Con el paso de las semanas, Erika empezó a vestir igual que Dulce, con tacones, vestidos cortos y minifaldas. Ambas se veían muy putas.
Una noche Erika me llamó y me contó que su patrón le había dicho que le pidiera a Dulce que él le ofrecía un celular nuevo a cambio de acostarse con él. Erika le dijo a Dulce de la oferta de su patrón. Dulce rechazó su oferta y le contó a su esposo, y en ese mismo día renunció y dejó de ir a trabajar. Erika se quedó sola en la pastelería y días después Erika me contó que su patrón le había dicho que, ya que Dulce no se había animado, le proponía a ella subirle el sueldo a cambio de acostarse con él.
En el momento en que me contó eso me molesté, me puse muy celoso.
Ella me dijo que no aceptó, pero yo no me sacaba de la mente que su patrón de 50 años se quería coger a mi novia de 24 años. Me empecé a imaginar cómo la miraba cuando Erika llevaba minifaldas, tacones, vestiditos y a veces las tangas se le marcaban en el vestido, y me empezó a excitar que mi novia se vistiera como puta, como zorra, y que un viejo la manosee, le chupe las tetas y ella se meta su pene a su boca.
Empecé a fantasear sexualmente con eso y a leer relatos eróticos de mujeres infieles y cornudos.
Pasaron dos semanas y a Erika le subieron el sueldo y la pusieron de supervisora en las otras pastelerías. Ella me juraba que no se había acostado con su patrón, pero se la llevaba por horas en su camioneta y Erika no me contestaba las llamadas cuando estaba con su patrón, según ella porque estaba trabajando.
Yo me masturbaba imaginando a Erika cogiendo con su patrón, me excitaba mucho. Una ocasión se fue a trabajar con una minifalda de colegiala azul, unos tacones negros y una blusita transparente que dejaba ver sus tetas y todo su brasier. Ese día me hizo videollamada y me estaba enseñando su minifalda y me enseñó una tanga negra que traía puesta. Yo estaba súper excitado viendo lo zorra que se vestía. Enseguida llegó su patrón por ella, me colgó, y ya no contestó las llamadas hasta 4 horas después. Me hizo videollamada y tenía el cabello húmedo, los labios despintados y estaba desmaquillada. Era obvio que había estado en un motel, pero ella lo negó y me colgó.
Pero no quedaba duda de que mi novia era una puta infiel que cogía con un señor de 50 años.
Muchos meses después le confesé que me excitaba mucho imaginar cogiendo con hombres maduros. Entonces ella por fin me confesó que sí se había estado acostando con su patrón, y no solo con él, con su vecino, otro señor de 42, y con otro hombre de 35 que había conocido por Facebook. Básicamente mi novia había estado mamando penes de otros y dándole las nalgas a otros mientras yo estaba lejos de ella. Entonces empezamos a tener sesiones de sexo por videollamada y ella me contaba con detalles cómo se la habían cogido. Yo le preguntaba qué ropa llevaba puesta, qué calzones o tangas llevaba puesta. Ella me contaba cómo la besaban, le agarraban las nalgas, le daban nalgadas hasta dejarle el culo rojo, le chupaban las tetas, le chupaban la vagina mientras le echaban cerveza a su vagina, y ella me contaba que la hacían gemir mucho porque el frío de la cerveza hacía que su clítoris se estremeciera cuando le pasaban la lengua en la vagina. Me contaba las posiciones, cómo ella les chupaba el pene, cómo su patrón la penetró analmente, y que el otro señor de 45 tenía el pene tan grande que solo le entraba completo por el ano, ya que su vagina estaba muy pequeña para ese pene tan grande. Que la hacían venirse varias veces, ya que todos se la cogían muy duro y la cargaban, al tener un cuerpo tan pequeño la cargaban para meterle la verga. Y que tal como lo sospechaba, la primera vez que ella se acostó con su patrón fue el día que llevaba la minifalda de colegiala. Se tomaron unas cervezas, se empezaron a besar, ella bajó a chupar el pene de su patrón y después él la abrió de piernas, le subió la falda, le quitó la tanga arriba de la camioneta y se la cogió sin condón, dejándole todo su semen adentro.
Y así ambos disfrutábamos de que ella fuera una puta infiel. Nunca pude verla coger con otro, pues dejó de ser mi novia. Ahora solo me queda el recuerdo y el morbo de esa experiencia tan deliciosa.
