Sandra una chica no muy agraciada
sandra no era una chica lo que se dice muy agraciada. sufría de soledad y tedio. tanto que se sentaba a la espera de alguno que otro que quisiera convidarla a cerveza, que ella no bebía, sino que destilaba con toda la sabiduria del mundo.
la conocí en verano, un domingo. la conoci sentada, tanto que me acerqué a ella sin percibir las taras que la acompañaban desde tiempo atrás.
follamos.
asi me abordó. me senté a su lado y hablamos. se conjuga como follamos. pero es distinto.
el caso es que salimos, mucho tiempo después. después de que me prometiera que iba a tener la vagina limpia de miasmas y de reglas. me jodió que cuando iba a abordarla, tuviera la menstruación. la llamé de todo y ella lo entendió.
el caso es que quedamos para otro día. me la cogí el sábado en el coche y allí mismo me la follé a pelo en el capó de mi ford fiesta. que pechos. destilaban felicidad. naturales del todo, todos unos pechos de mujer…
que si no tuviera sus taras, sería única.
no me dirás, cariño, que nadie te ha follado desde que yo lo hice la última vez.
su mayor defecto es la bebida, que ayuda a llevarla al huerto. pero fuma y eso no me gusta. lo que menos que me gusta a mi es que pide para fumar.
esto ocurrió en un parque forestal, una hermosa tarde de primavera. ahora con el verano, todo nos irá mejor. sobre todo si consigo que mi amigo Eduardo me permita ocupar una de sus camas. estaríamos al fresco de su habitación de arriba, desnudos. y fotografiándola toda, porque no le importa jamás.
espero que os haya gustado.
Autor: augas santas
¿Te gustó este relato? descubre más cuentos para adultos en nuestra página principal.
