Recordando mientras me toco
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Me metí a bañar. El agua caliente mojaba mi cuerpo cuando empecé a recordar a aquellos hombres de aventuras pasadas.
Los primeros que estuvieron en mí y los últimos, los encuentros tranquilos y normales y los intensos llenos de adrenalina.
Daban vueltas en mi cabeza mientras el jabón en mi mano tallaba mi cuerpo hasta acariciar mi vagina.
Metí mis dedos imaginando que eran los de ellos, esos hombres que veo en la calle y me atraen, los que son prohibidos y quisiera tener, o los que ya tuve y deseaba de nuevo.
Tenía ganas de sexo pero estaba sola. Podía tomar el celular y llamar a alguien, sabía que estaría ahí, pero quería estar conmigo, sentirme a mí mientras imaginaba mi nueva travesura.
Ir a un bar, buscar un hombre cualquiera y tener sexo con él como él lo deseara. El riesgo de lo desconocido me ha empezado a excitar demasiado.
Hombres con ideas y gustos distintos que me enseñen nuevas formas en el placer del sexo, que me lleven más allá y pasen mis límites.
Me desconozco, ya no soy la mujer moral que se admiraba de todo. Deseo ser coqueta, sensual, erótica, sumisa, dominadora, complaciente, atrevida, exhibicionista o pervertida.
El sexo se ha vuelto un gusto que me encanta.
