Mi primera extraña vez
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Era un domingo, a medio dia había quedado con unos amigos en un parque, no quedaba muy lejos pero no tenia en mente irme caminando hasta allí, entonces tome un taxi
Aquel taxi era muy amplio y aseado olía bien, pero el taxista olía mejor, a virilidad, a macho, era un muchacho de mediana edad le pondría 30 años mas o menos, blanco de ojos claros, y una barba que le quedaba muy bien para su forma facial, yo para aquel momento contaba con 15 años así que estaba en la flor de la sexualidad, pajas por allí pajas por allá y ver a ese macho despertó algo en mi ser.
Le indique el lugar y comenzó a manejar sin mas, todo callado, aunque aprovechaba para mirarle por el retrovisor y el me devolvia la mirada a veces. A mitad del trayecto se formo un embotellamiento y yo iba a llegar tarde, así que opte por bajarme y caminar el resto.
-Serian 5 dolares, me dijo
Había dejado mi billetera así que dinero no llevaba
-Maldita Sea!, exclamé
-Que pasa?
-Es que no tengo efectivo, le comenté
-Y entonces?, preguntó con voz de preocupado
-No podemos arreglar las cosas de una manera, ya sabes, diferente?, le dije mientras me mordía el labio, miraba su entrepierna y me acariciaba
El taxista era muy listo y entendió claramente mis intenciones, empezó a esquivar autos como loco y se estacionó en una calle sola, se pasó al asiento de atras y saco su amiguito
Su pene era increíble, tenía un buen tamaño y grosor y estaba depilado, toda una delicia, lo metí a mi boca y empecé a lamerlo de todas las formas posibles, tenía un delicioso sabor, y yo estaba a mil, sentía mi pene y mi culo que iban a estallar
Me sentía toda una putita lamiendo su masculinidad, mientras aquel hombre bramaba mas me exitaba, no aguante y empecé a masturbarme, después de 10 minutos haciéndole tremenda mamada, su pene se estremeció un poco y su semen salió disparado hacía mi, por Dios que delicioso sabía aquellos fluidos.
Me tomo de las caderas y me puso de perrito, abrió mis nalgas y empezó a chupar mi culito deseoso de su exquisita verga, tuve como tres orgasmos mientras lamia mi culito una sensación increíble, gemia como una perra en celo y me giré.
-Penetrame, le dije, mientras acto seguido lo besaba de la manera mas romántica posible
El se acostó y lentamente empecé a insertarme ese miembro, sentía como abría lentamente mi ser, no pasó mucho para que empezará a cabalgar esa vergota como una loca, cada vez que subía y bajaba me llevaba al cielo y me devolvía.
Después de un buen rato cabalgando, empezó a aumentar la fuerza de sus embestidas, y yo empecé a gemir mas fuerte y mas rápido, sentía que me venía, me aferre fuertemente a su musculoso pecho y acto seguido los dos nos fundimos en el mejor orgasmo que haya sentido nunca, nos separamos, limpiamos, y vestimos
Estaba a punto de bajarme, cuando de su bolsillo sacó 3 billetes de 20 dólares,
-Que buen servicio, le dije bromeando, te recomendare a todos mis amigos
Se ofreció a llevarme al lugar dónde quede con mis amigos, a pesar de ir media hora tarde, no sospecharon de nada, y cuando me iba a bajar me agarró del brazo y me besó profundamente.
A poco mas de un mes de nuestro encuentro, aun sigo recordandolo, y todas las noches me acuerdo de el y de como me hizo el amor.
Autor: Razorsharpness
