Mi madre en el sauna

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Este es un relato de su diario de mi madre.
Ella cuenta que como cada fin de semana solía ir al sauna o vapor a relajarse. En ese negocio había una señora que llevaba a su hijo Josué, un joven de unos 20 años. Mi madre menciona que al llegar estaba todo solo y la señora salió dejando a mi madre sola antes de entrar al vapor. Mientras ella se preparaba, vio al hijo de la señora pero se llevó una sorpresa al verlo masturbándose; el chavo nunca se percató de que mi madre lo veía, pero ella cuenta que se sorprendió de ver que Josué tenía una verga grande, de unos 18 cm aproximadamente.

Al entrar al vapor, mi madre se desnudó y, por el calor fuerte del lugar, se excitó. Como estaba sola, empezó a acariciarse; pasó los dedos por su cuerpo y al rato, ella misma se metió los dedos en el culo, masturbándose despacio. El vapor era muy intenso, así que no veía bien si alguien entraba o no. Siguió jugando con su cuerpo, tan excitada que se empinó, dejando su ano al descubierto, hasta que de repente sintió una mano en su cadera.

Se sorprendió al reconocer que era Josué, quien acababa de entrar. Él se acercó, respirando agitado, y le dijo.
“¿Puedo ayudarte con tus dedos, señora?”.
Mi madre titubeó un segundo, pero al recordar cómo lo había visto masturbarse y lo grande que tenía la verga, se excitó tanto que terminó aceptando. Le contestó.
“Sí, cógeme el culo, pero con cuidado”.
Josué sonrió y, sin perder tiempo, se acercó a ella, empinando su cuerpo; luego guio su verga hacia el ano de mi madre y empezó a penetrarla lentamente. Mi madre sintió una mezcla de presión y placer, un escalofrío que la hizo gemir, y entre suspiros le pidió.
“Más, no pares, me gusta”.

Ella se excito al sentir cómo le llenaba el culo un chavo de 20 años, y entre gemidos le dijo.
“Qué rica verga tienes, me está gustando mucho como me estás cogiendo el culo”.
Josué le respondió.
“Al verla como metía los dedos en su culo, quise ayudarla con mi verga. La vi varias veces desnuda y siempre quise probar su culo”.
Mi madre entonces le dijo.
“También me gustó ver cómo te masturbabas, nunca imaginé que acabaría disfrutando tener tu verga en mi culo”.

Luego, mi madre se apartó un poco, se dio vuelta y le dijo a Josué.
“Déjame probar tu rica verga, quiero sentir cómo es chupársela a alguien que es más chico que yo”.
Josué sacó su verga, se sentó en una banca y mi madre se arrodilló frente a él. Antes de empezar a chuparla, le dijo.
“Cómo me excita el morbo de saber que alguien 30 años más chico que yo me esté cogiendo y además se la voy a mamar”.
Apenas comenzó a mamársela, ella sintió lo gruesa y larga que era y le dijo.
“Qué vergota, sabe y huele tu verga a mi culo, y me encanta que sea de alguien menor que yo”.
Josué le dijo.
“Se ve tan rica mamando mi verga, siempre imaginé este día. Quiero coger de nuevo su culo para que la vea chupándomela después de que estuvo adentro de su rico culo”.

Esas palabras provocaron un morbo tan fuerte en mi madre que se volvió a empinar frente a Josué. Él no perdió tiempo, se levantó, se acercó a ella y le dijo.
“Dame tu culo, señora, quiero seguir cogiéndolo”.
Mi madre se agachó, apoyando las manos en la banca, y Josué se puso detrás, tomó su verga y la volvió a meter en su culo con firmeza. Mientras la embestía, ella gemía y le decía.
“Así me deseabas tanto, Josué, gimiendo y pidiendo tu verga en mi culo”.
Josué se acercó más, agarró sus tetas y mientras las apretaba le dijo.
“Así la deseaba tener empinada, cogiendo su rico culo. Siento cómo mis testículos chocan con su panocha toda mojada y sus nalgas están bien ricas”.

Mi madre se quitó, acostó a Josué en la banca y se puso encima de él, montando su verga. Se sentó en cuclillas, agarró la verga de Josué y la guio hacia su culo; al empalarme, ella pegó un suspiro profundo y le dijo.
“Nunca imaginé que disfrutaría tanto que alguien de 20 me esté cogiendo tan rico. Me encanta saber que es alguien más chico que yo”.
Josué la miraba fascinado mientras ella se movía arriba y abajo, disfrutando del morbo.

Ambos estuvieron así hasta que mi madre no aguantó más; se corrió en un chorro intenso, sintiendo cómo todo su cuerpo se relajaba. Al levantarse y sacar la verga de su culo, notó que la verga de Josué estaba un poco sucia, pero por el morbo y el calor del momento, la agarró y se la empezó a chupar. Entre chupadas, le decía.
“Tienes una verga tan rica y deliciosa, solo ver que todo eso estuvo en mi culo me provoca querer más”.

Mi madre se acostó en una silla boca arriba, abrió sus piernas y le dijo a Josué.
“Metémela de nuevo en mi culo, que tanto deseabas tener”.
Josué se levantó, puso una pierna de mi madre en su hombro, agarró su verga y la metió otra vez en su culo, esta vez más lento pero con firmeza. Mientras la cogía, también empezó a acariciar su vagina, haciéndola gemir más fuerte. Entre gemidos le dijo.
“Qué rico me estás cogiendo, Josué, cógeme como tú puta”.
Josué le respondió.
“Me encanta sentir cómo toda mi verga entra en tu culo. Desde que la vi desnuda la primera vez fue mi fantasía”.
Mi madre le dijo.
“Y al fin se te cumplió, no puedo dejar de disfrutar cómo me estás cogiendo mi rico culo”.
Josué añadió.
“Hoy hice a propósito que me viera la verga para provocarla”.
Mi madre sonrió y le contestó.
“Y lo lograste, me encanta que alguien de 20 me esté cogiendo tan rico”.

Josué se quitó, le dio la vuelta a mi madre de nuevo y la empinó. Apenas la colocó en esa posición, se la volvió a meter en el culo, sujetándola del cabello y embistiéndola con fuerza. Eso provocó un placer tan intenso que mi madre terminó corriéndose en chorro, y Josué también se vino, vaciando su verga dentro de su culo.

Antes de irse, mi madre se la volvió a chupar, disfrutando del sabor y el morbo de saber que acababan de tener ese encuentro tan intenso. Desde entonces, cada fin de semana que iba al sauna y veía que estaba solo, aprovechaba para encontrarse a escondidas con Josué y repetir aquellas folladas llenas de morbo y deseo.

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