Mi cuñado me clava fuerte su rica verga como me gusta

Duración estimada de lectura: 4 minutos

Visitas: 1,678

Mi cuñado llegó el viernes con una mochila y una sonrisa de esas que prometen problemas. Mi esposo lo invitó a quedarse unos días mientras arreglaba unos papeles, y yo dije que sí con la boca, pero con la panocha ya estaba diciendo otra cosa desde que lo vi bajarse del carro. El tipo es alto, moreno, con esos brazos que se le marcan debajo de la camiseta y una forma de mirar que te desnuda sin pedir permiso. Esa noche cenamos los tres, y mientras mi marido hablaba de trabajo, él me seguía los labios cada vez que yo me llevaba el tenedor a la boca. Se hacía el disimulado, pero yo sentía el calor subiéndome por el cuello y asentándose entre las piernas. Cuando mi esposo se fue al turno de noche, la casa se quedó en un silencio espeso, cargado, como cuando va a llover y el aire pesa.

Nos quedamos solos en la cocina, él lavando y yo secando. Se hacía el chistoso, me rozaba el brazo «sin querer» al pasarme un plato, y yo ya traía el pulso en la garganta y un hormigueo que no me dejaba en paz. «¿Y mi hermano qué, no te deja sola mucho?», me preguntó, con la voz más ronca de lo normal. Le dije que sí, que mucho, y él se quedó callado, secándose las manos en el trapo sin dejar de verme. De pronto acortó la distancia. Me puso la mano en la cadera, me apretó, y sentí el pulgar subiéndome por la cintura hasta colarse debajo de la blusa, dibujándome la piel. «Si te deja sola, qué pendejo», murmuró, y antes de que contestara ya me tenía pegada a la barra, con el cuerpo duro y caliente contra el mío, la respiración en mi cuello.

El beso no fue tierno. Fue una mordida. Me agarró la cara con las dos manos y me metió la lengua hasta el fondo, y yo le contesté igual, con hambre, agarrándolo de la camiseta como si se fuera a escapar. Me subió a la barra de un jalón, me abrió las piernas y se metió en medio, acomodándose. Me levantó la blusa, me bajó el brasier y se puso a chuparme las chiches como si trajera días sin comer, mordiéndome los pezones hasta hacerme soltar un gemido que rebotó en toda la cocina. Le bajé la mano hasta el pantalón y ahí lo sentí: una verga gruesa, dura, palpitando debajo de la tela, que se estiraba por mi palma. «No mames, cabrón», le dije, y él se rió bajito, con la boca todavía húmeda pegada a mi piel, me sacó el short de un tirón y se agachó sin avisar.

Me abrió las piernas, me lamió completo, de abajo hacia arriba, sin prisa, con la lengua plana y luego metiéndomela hasta donde alcanzaba, sujetándome los muslos para que no cerrara. Me dejó escurriendo, y cuando ya no aguantaba le jalé el pelo y le pedí que se metiera. Se bajó los pantalones, se escupió en la mano y se la sobó un par de veces, viéndome a los ojos todo el tiempo. «¿Así?», preguntó, pasándome la cabeza de la verga por la panocha mojada, arriba y abajo. «Así, pero fuerte», le dije. Y me la clavó de una sola vez, hasta el fondo, y los dos soltamos el aire al mismo tiempo. Me agarró de las nalgas y me empezó a dar con todo, embistiéndome duro contra la madera, y cada golpe me sacaba un quejido que se me atoraba en la garganta. La cocina entera olía a él, a sudor y a mí.

Me la metía como si me debiera algo, con las caderas chocando contra las mías, la barra clavándoseme en la espalda y yo valiéndome madres el mundo. Le pedí que no parara, que más, que ahí, y él obedecía, gruñendo mi nombre entre dientes, con el sudor escurriéndole por la frente y cayéndome encima. Me vine primero, apretándolo, temblando, con las uñas metidas en su espalda, y él aguantó un par de embestidas más antes de sacársela y terminar en mi vientre. Nos quedamos así, jadeando, desechos, con la luz del refrigerador pintándonos de azul. Luego los dos volteamos al mismo tiempo hacia la puerta, como si en cualquier momento se fuera a abrir. «Esto no se acaba hoy», dijo él, todavía con la voz ronca. Y yo me lo creí. Me lo creí con la panocha todavía palpitando.

👉 ¿Te gustó este relato? ¡Compártelo! ✨
Carolina Sexy
Carolina Sexy

Soy una chica muy caliente y posesiva. Me gusta leer los relatos de esta pagina. Pero lo que mas disfruto es compartir relatos eroticos que cuentan mis amigas y muchos que son de mis fantasías eróticas que con personajes logro trasmitir y publicar en esta comunidad.

Artículos: 20

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *