Entregue a mi esposa a otro

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Mi esposa y yo discutimos por una supuesta infidelidad ocurrida hacía ya varios años, y estoy casi seguro de que si me había sido infiel y ella siempre lo negó, aceptaba que hubo una relación pero que no llegó a tener sexo.

Los celos me atormentaban, pero al mismo tiempo el morbo aumentaba cada día, soñaba con verla penetrada por otro, le pedía en nuestras sesiones de sexo que se imaginará cojiendo con otros , al principio se hacía la que no le gustaba, incluso en unas ocasiones le pedía que me llamara por el nombre de su amante y al hacerlo teníamos unos orgasmos espectaculares!

Total que después de ver varios anuncios en redes, nos decidimos por un señor mayor, nos encontramos en un bar, y después de unos minutos, nos dirigimos a un motel cercano.

En el camino el le agarró la pierna y ella no solo no le molestó, sino que se la puso más arriba y lo dejó que la frotara mientas le decía lo hermoso que era.

Mi esposa mide 1.62 metros tiene un culo hermoso , su pecho no es muy grande pero muy hermoso y firme, el señor era bien formado, educado y con una verga mediana, un poco más grande que la mía.

Al llegar al cuarto, poco a poco entramos en acción , y en pocos minutos ya estábamos nosotros totalmente desnudos , el era un experto amante, la besaba y trabajaba su lengua como yo jamás pensé que alguien pudiera hacerlo !

Succionaba sus pezones y lamía sus axilas, despertando zonas erógenas que yo nunca había tocado, sus pies, chupaba sus dedos y ella estaba sorprendida y fascinada, poco a poco s soltaba mientras me veía con asombro como yo disfrutaba el momento, para mí era un cúmulo de emociones, pues mis celos por momentos me traicionaban, pero pudo más el calor y el deseo.

La pusimos de rodillas en la cama y succionaba nuestros miembros al mismo tiempo , como no son muy grandes, metíamos los dos en su boca y le agarrábamos los senos el quería ya penetrarla , pero acordamos que en la primera cita no habría penetración .

Aún así, la pusimos boca arriba y el restregaba su verga en sus labios vaginales, húmedo por el mejor sexo oral que yo jamás haya visto, succionaba su clitoris y ella se venía (aunque lo negaba) una y otra vez, yo veía como su verga se paseaba alrededor de su muy inflamada vulva, y no pudo contenerse más , metió la cabeza de su miembro sin condon y si enseguida se vino a chorros sobre mi esposa , manchando las botitas negras que nunca se quitó.

Yo me jalé mi duro deseoso miembro sobre ella y terminamos dándonos un regaderazo y despidiéndonos, no sin antes arreglar una segunda cita.

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