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Me llevó a un vagón del tren, donde me rompe el culo

Hacía más de una semana que no me pajeaba, ni había ido a que me sodomizaran, por lo que empezaba a andar más caliente que una manada de yeguas en celo. Así que ese sábado sí o sí, iría en busca de quien me diese por el culo.

Durante la tarde del sábado me estuve preparando para bajar al centro de mi ciudad e ir a que me sodomizaran. Iba duchadito y con el culito bien preparado, dispuesto a que ese día me preñaran el culo sí o sí.

Eran las 7 de la tarde cuando salí de casa, pero cómo todavía era algo temprano para bajar al centro en busca de quien me diera por el culo, tomé la decisión de pasar por la estación de ferrocarril, beber algo en los bares que hay enfrente, y ver si veía al viejo que me solía follar, el cual ya hacía tiempo que no le veía.

Pasé por varios de los bares que allí hay, como no veía al viejo, entré en uno de ellos, pidiendo una cerveza, e ir haciendo tiempo, además de ojear la entrada a la estación de ferrocarril y ver el movimiento que había.

Después de haber pasado casi 2 horas y haber bebido varias consumiciones, cambié de bar, yendo al que solía parar el viejo, beber algo más, y antes de bajar al centro de la ciudad, pasar por los aseos de la estación de ferrocarril, a ver si tenía suerte en mi cometido y encontraba quien me sodomizara.

Al poco de cambiarme de bar, entró un señor de unos 50 años aproximadamente, que también estaba en el otro bar, y que había visto salir de la estación de ferrocarril, no me quitaba el ojo de encima. Además de ese señor, había otro que no paraba de salir del bar, ir a la estación de ferrocarril, y al poco rato volver al bar; es cómo si anduviera a la caza de algún jovencito al que pudiera sodomizar. Al principio no me percaté ya que en varias ocasiones habían estado ambos hablando cómo si fuesen conocidos, hasta que me fijé en las señas que se hacían uno al otro. Era casi seguro que buscaban algún joven culito al que dar verga.

En varias ocasiones me quedé mirándoles descaradamente el paquete, luego ir al aseo del bar para ver si me seguía alguno de ellos y sonaba la flauta. Solo una vez el que yo calculaba que tendría sobre unos 50 años, entró en los aseos del bar, estando yo dentro. Me miró, pero no hizo ni dijo nada de nada, por lo que salí sin tener contacto alguno con él.

Ya pasaban de las 10 de la noche, por lo que después de pagar salí del bar, fui a la estación de ferrocarril, entré en los aseos públicos, a ver si tenía suerte y no hacía falta que bajara al centro de la ciudad para que me culearan.

Nada más entrar en los aseos, fui directamente a uno de los urinarios, desabroché el pantalón soltándome el cinturón, ya que con el pantalón que llevaba (Levy?s) me era mucho más cómodo hacerlo así para poder sacar la polla y mear. Bajé la parte delantera del slip, saqué la polla poniéndome a mear y ver si entraba alguien, ya que en esos momentos estaba yo solo.

Cuando terminaba de mear, hizo entrada en los aseos, el hombre que no paraba de ir del bar a la estación de ferrocarril. Era algo más viejo que el otro, pero a mí, a aquellas alturas poco me importaba, necesitaba una polla en mi culo, y que me dejara bien preñado. Se puso en el urinario pegado al que yo me encontraba, sacó su polla que por cierto era de muy buen tamaño, y prácticamente exhibiéndome su polla, no dejaba de mirarme. Vio cómo yo no le quitaba la vista a aquella polla que él me enseñaba; miraba aquella hermosa verga, y me relamía los labios viendo aquella hinchada polla, la cual dejaba asomar por la punta su colorado glande; y haciéndome una seña, se metió en uno de los aseos, exhibiéndome su polla y haciendo señas para que fuera junto a él.

¡Ufff! Menuda polla se gastaba el tío, estaba empalmado cómo un burro, tenía la polla tiesa a más no poder, su colorada y enrojecida punta se erguía hacia el techo toda orgullosa. Aquella visión de la polla del viejo me había dejado hipnotizado, estaba hinchada y se veía asomar la cabeza enrojecida, vamos que se me hacía la boca agua, y el muy hijo de puta no paraba de enseñarme la polla y hacerme señas exhibiendo y ofreciéndome aquella hermosa polla.

Yo no me hice esperar, guardé mi polla y sujetándome el pantalón con las manos para que no me cayera, entré en el aseo con él. Nada más entrar yo, cerró la puerta. Antes de que me pudiera dar la vuelta, llevó sus manos a mi pantalón, el cual sujetaba yo por tenerlo desabrochado, metió sus manos por dentro de mi slip, y tirando de ellos, me bajó el pantalón y slip a la vez.

Llevó su mano a mi entrepierna sobándome los huevos y polla, a la vez que me lamía la oreja. Ufff maricón que bueno estás, susurraba en mi oído mientras me sobaba la polla y huevos con una mano, y llevaba la otra a mi culo.

Yo solo pude reaccionar llevando mi mano a aquella hinchada polla que me tenía hipnotizado, y agarrarla con mi mano acariciándola.

Mientras él, buscó mi hoyito con su dedo, cuando lo encontró, presionó el esfínter, haciendo que su dedo entrara en mi culo.

¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al entrar el dedo en mi culo.

Calla maricón, no grites tanto que nos pueden escuchar, me dijo sin sacar el dedo de mi culo.

Joder que culito más rico tienes, maricón. ¿Quieres que te la meta y te folle, o solo quieres chuparla? Me preguntó.

Joder, con lo salido y caliente que estaba, y la visión de aquella polla, que esperaba que le contestase? Las 2 cosas, le contesté.

Si quieres que te dé por el culo, tenemos que ir a otro lugar, aquí no es buen sitio, me dijo. Aquí es para una mamada o hacerse unas pajas. Si quieres podemos ir que ahora es buena hora y no hay nadie.

Bueno le contesté, ¿pero queda lejos?

No, es aquí en la estación de ferrocarril, me dijo.

Bueno le contesté.

Guardó su polla, y yo me subí el slip y pantalón y abrochándolo salimos del aseo.

Ven, me dijo poniéndome una mano sobre mi hombro, tu sígueme y no te preocupes, vamos hablando cómo si fuéramos amigos.

Fuimos andando por el andén que hay pegado a la pared, y cuando ya se acabó este, cruzamos unas vías, encaminándonos hacia unos vagones que estaban en reparación o que tenían en desuso.

Cuando íbamos caminando, miré varias veces hacia atrás, viendo que a gran distancia nos seguía el otro viejo que estaba en el bar. Creo que nos sigue el señor que estaba hablando contigo en el bar, le dije.

No te preocupes, es un amigo, y seguro que solo quiere espiarnos mientras se pajea.

Paramos junto a uno de los vagones, y abriendo una de las puertas, me dijo, ven sube, es aquí.

Joder, pero si es un vagón del tren; pensé para mí; y aquí es donde este viejo me va a sodomizar? pensaba yo en esos momentos.

Había quedado pensativo mirando para él, pero él me agarró por el brazo, tirando por mí. Tranquilo que aquí estamos seguros, te puedo dar por el culo sin que nos molesten, aquí no viene nadie, y menos a estas horas.

Subí al vagón, dejando él la puerta abierta, y nos fuimos a uno de los compartimentos que estaban a la otra punta.

Al entrar en el compartimento, vi que se trataba de un coche cama, por lo que sospeché que este fulano, debía trabajar en la Renfe o en la estación de ferrocarril.

¿Trabajas aquí? Le pregunté.

Sí, me contestó, así que quédate tranquilo que aquí nadie nos va a molestar. El único que puede venir es Pepe, a espiarnos y pajearse.

Me abrazó por la cintura llevándome hacia él, y echando mano a mi cinturón, empezó a desabrocharlo. Luego siguió haciendo lo mismo con mi pantalón, mientras yo le hacía lo mismo.

Ya había conseguido sacarle la polla; la sujetaba con mis manos acariciándola mientras la miraba con lujuria y deseos. La contemplaba cómo si de un trofeo se tratase. Le bajaba y subía la piel del prepucio, descubriendo el enrojecido glande de aquella gran polla que tenía aquel viejo.

Mientras estaba exhorto contemplando aquella hermosa polla, con una de mis manos Le acariciaba los enormes huevos que le colgaban, cuando el viejo, empezaba a sacarme la camiseta tirando de ella hacia la cabeza.

Una vez me sacó la camiseta, llevó sus manos a mis pezones, empezando a pellizcarlos y retorcerlos, mientras llevaba su boca a mis labios, empezando a lamerlos y mordisquearlos.

Joder que bueno estás me decía, mientras retorcía y pellizcaba mis pezones. Tienes unos labios muy sensuales, dan ganas de comértelos.

Mientras tanto yo, seguía meneando y descapullando su hermosa polla, a la vez que le sobaba los huevos que eran enormes. El pantalón y gallunbos ya se los tenía en los tobillos, pero él seguía mordisqueándome los labios y retorciéndome los pezones.

Subió las manos a mi cabeza, y después de meterme la lengua en la boca y morrearme hasta dejarme sin aliento, me dijo que le fuera chupando la polla, mientras él, se terminaba de sacar la ropa.

Me agaché llevando mi boca a su verga, y empecé a pasarle la lengua por la punta del glande, mientras le sujetaba la polla con una mano y con la otra le acariciaba y manoseaba los huevos. Le pasé la lengua por dentro de la piel del prepucio, haciéndole soltar unos gemidos, que hasta tuvo que dejar de sacarse la camisa y llevar sus manos a mi cabeza. ¡Ohhh!¡ooohhh! Ay maricón, dios que bien la chupas cabrón. Gritó a la vez que llevaba sus manos a mi cabeza y se retorcía de gusto.

Terminó de sacarse la camisa, cuando de repente se abrió la puerta donde estábamos, apareciendo allí el viejo que nos seguía.

Joder, Jaime, le dijo el que estaba conmigo, nos has pillado en plena faena. Pasa y cierra la puerta, espero que no le parezca mal al putito que me he ligado en los aseos, y te deje participar.

¿Pero no dijiste que era Pepe? Le pregunté al que le estaba chupando la polla.

Eso pensé, pero no me di cuenta de Jaime. Si no te parece mal, le dejamos participar, así te podemos dar por el culo los 2.

Seguí con la chupada que le estaba dando a aquella rica polla, encogiéndome de hombros, dando a entender que me daba igual. En esos momentos, solo pensaba en la polla que estaba chupando, y cómo me iba sodomizar.

Ven me dijo el que tenía su polla en mi boca, déjame sentar mientras me la chupas, así termino de sacarme el pantalón. Agarrando mi cabeza para que no saliera la polla de mi boca, tiró por mí unos pasos, sentándose en el banco que había, y así mientras yo le seguía chupando la verga, el terminaba por desnudarse.

Mientras tanto el viejo que terminaba de llegar, después de sacarse la ropa a toda pastilla, llevó sus manos a mi espalda, y luego de acariciármela, pasó las manos por mi pecho, pellizcando mis pezones, siguiendo hasta mis caderas, donde siguió desabrochándome el pantalón, tiró por él hacia abajo, sacarme luego los zapatos y sacarme por completo el pantalón. Luego fue bajándome muy despacio el slip, mientras me iba acariciando el culo, luego la polla y huevos, y mientras yo seguía con la chupada de verga al otro, él me iba descapullando y meneando la polla, a la vez que me quitaba el slip.

¡Ufff! Resoplaba el viejo que se llamaba Jaime, menuda joyita que hemos encontrado mira que viciosa nos ha salido, y en el bar parecía no haber roto un plato en su vida, menudo maricón que nos vamos a follar esta noche. Mira cómo le gusta mamar polla y lo caliente y empalmado que está. Vamos a mirarle el culito a ver qué tal se abre.

Llevó su mano a mi culito, y acariciándolo suavemente y muy despacito, fue llevando sus dedos a mi ano. Colocó uno de sus dedos en mi ojete, y haciendo presión en el esfínter después de haberse ensalivado el dedo, lo iba metiendo y sacando muy despacito, haciendo que mi esfínter se fuese abriendo, dejando que fuera entrando el dedo. Cuando tuvo su dedo totalmente dentro de mi culo, además de hacerme gemir de placer, fue presionando los laterales del interior de mi ano, para que este se fuese abriendo más, hasta conseguir que me entrara otro de sus dedos.

Ahora estaba inclinado chupando la verga del que me llevó a ese vagón, y al viejo Jaime, metiendo y sacando 2 de sus dedos en mi culo, mientras me acariciaba los huevos y me descapullaba suave y muy despacito la polla.

Oh dios, estaba tan excitado, que el culo me ardía en ganas porque le metieran una buena polla, y me quitaran aquella picazón que tenía. Deseaba que me dieran por el culo y que me dieran ya, o terminaría corriéndome allí mismo sin haberme metido un buen rabo en el culo.

Saqué la polla de mi boca, pidiéndole que me la metiera en el culo, que ya no aguantaba más.

Sí putita sí, no desesperes que ya te voy a meter mi rabo en ese bonito culo que tienes, pedazo de maricón.

Joder que anda salido el maricón este, mira que empalme tiene el muy maricón, decía el viejo Jaime, dejando que me incorporara, y al que le estaba chupando la polla, se levantara, me sujetara por las caderas, se colocara detrás mía, y haciendo que me inclinara sobre el banco, le dejara mi culito dispuesto para ser sodomizado por su tiesa polla. Ya lo tienes bien abierto y lubricado, le dijo el viejo que se nos había agregado y se llamaba Jaime.

El que me iba dar por el culo, arrimó su verga a mi ano, y luego de empujar con sus caderas un poco, metió su glande en mi ano, haciendo que mi esfínter se abriera a tope, haciéndome dar un suspiro al entrarme la cabeza de la polla.

¡Ohhh! Suspiré fuertemente al notar cómo me abrían el culo con aquella pija que se gastaba el que me estaba dando por el culo.

Ya está maricón, ya te ha entrado la cabeza, ahora te vamos a meter el resto que falta, y te preñaremos de leche este culito tan rico que tienes.

Colocó sus piernas arrastrando sus pies en medio de los míos, haciéndome abrir un poco más las piernas, y cuando me abría más de piernas, dio un movimiento a su pelvis, metiéndome el resto de su polla en el culo.

¡ohhh! ¡ooohhh! Grité de placer al recibir toda su polla en mi culo.

Ya putita, ya la tienes toda dentro. Me decía abrazándome por el vientre y acariciándome el estómago. Empezó poco a poco a mover su pelvis, haciendo que su polla se empezara a mover dentro de mi culo. Así maricón, así mueve tu culito para que te entre mejor, me decía sin dejar de moverse lentamente.

Ohhh que gusto, ohhh que gusto, decía el cabrón que me estaba dando por el culo. Ay que culito más rico, ay que culito más rico tienes, maricón.

Yo no podía parar de gemir, daba unos gemidos tan fuertes, que no me extrañaría nada que se escuchasen en la calle que pasaba pegada a la pared de la estación.

¡Ahhh! ¡ahhh! ¡aaahhh! Lloraba más que gemía, mientras aquella polla me daba por el culo. Me estaba machacando la próstata, dándome un gusto irresistible.

¡Ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Me salían unos gemidos cómo de lamento, haciéndome poner los ojos en blanco, y que me mordiera los labios, por tanto placer que estaba sintiendo cada vez que la polla aquella me sodomizaba el culo.

Joder maricón, van a pensar que estamos matando a alguien, decía el agregado Jaime. Sí que nos saliste bien chillona y puta. Joder lo que te gusta la polla, maricón. Y pensar que no creí que fueses maricón cuando te vi en el bar.

El que me estaba dando por el culo, ya me follaba a saco, se podía escuchar el sonido de su polla al entrar en mi ano y su pelvis golpear mi culo, plof plof plof plof.

Me daba con toda su alma y empezaba a sudar por todos sus poros. Debía estar cansado de aquella postura en que me estaba dando por el culo, que pidió que lo siguiera cuando tirando de mí, así cómo me tenía abrazado por el vientre, y sin sacarme la polla del culo, me hizo que siguiera con mi culo pegado a su pubis, me hizo girar, sentándose él en el banco, y yo sentado sobre su polla.

Así, así maricón, mueve tu culito y clávate mi polla. ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el muy hijo de puta clavándome la polla en el culo.

De esta manera, el viejo Jaime, se arrimó a mí, dejando que le agarrara la enorme polla que se gastaba el muy cabrón. Si la polla que me estaba dando por el culo ya era una gran polla, la del viejo Jaime, era todo un monumento, parecía que, en lugar de una polla, tuviese una manguera por verga. Cuando me metiese aquella anaconda en el culo, me iba dejar bien abierto el ano el muy hijo de puta. Menos mal que el primero en darme por el culo, no se gastaba semejante herramienta, que, si no, me habrían hecho sudar la gota gorda y reventado el culo.

Agarré aquella manguera que se gastaba por polla el viejo Jaime, y a la vez que le acariciaba los huevos, le meneaba el pollón aquel, lo acercaba a mi boca cuando podía, y lo iba lamiendo.

Eres bien viciosillo, maricón. Mira que te gusta la polla, ¿eh? Pues no te preocupes, que mira bien el rabo que te voy a meter en el culo, pedazo de maricón. Te voy a dejar el culo tan abierto que va a parecer un bebedero de patos.

El cabrón que me estaba dando por el culo, empezó a gritar que se corría. ¡Ohhh! Me corro, me corro, gritaba mientras me clavaba la polla profundamente en el culo y movía su pelvis más rápido.

¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba mientras eyaculaba en lo más profundo de mi culo.

Cuando paró de descargar su semen en mi culito, quedamos parados allí sentados, el sobre el banco y yo sobre su polla. La polla que terminaba de darme por el culo poco a poco iba aflojando y saliendo de mi culo a la vez que notaba cómo me iba escurriendo la leche que me había inyectado en mis entrañas.

Mi polla rezumaba semen por todo el glande, ya que hacía tiempo que no paraba de gotearme. Y así cómo estaba, agarrado a la polla descomunal del viejo Jaime, le daba lametazos y chupaba la cabeza mientras con una mano se la pajeaba, y con la otra le acariciaba los huevos.

Estando así, recuperándonos de aquella follada, fue cuando vi al que resultó ser el tal Pepe, estaba mirando desde el pasillo, con la polla de fuera y sobándosela.

Joder exclamé, ese supongo que será el tal Pepe, dije señalando a donde estaba.

Sí, dijo el que me acababa de dar por el culo, ese es Pepe.

La hostia, que morbo estaba sintiendo, además de darme por el culo aquellos sementales, otro viejo con lo que parecía otra enorme verga, nos estaba espiando con la polla de fuera. Y menuda cara de salido que se gastaba el muy hijo de puta.

El que me acababa de sodomizar, se levantó llamándolo para que se acercara. Ven Pepe acércate, le dijo.

Mientras el tal Pepe se iba acercando, el que se llamaba Jaime, me abrazó acercándome a él, y empezando a morderme el cuello y menearme la polla bajando y subiendo el prepucio.

Ahora vas a recibir mi polla en tu culito de maricón, y vas a saber lo que es que una buena polla te dé por el culo.

Me giró haciendo que le diera mi espalda, y haciéndome inclinar sobre el banco, se agachó abriéndome el culo con sus manos. Metió 2 de sus dedos en mi recién follado ano, haciéndome dar un gemido de placer, cuando metió sus dedos en él. Metió y sacó varias veces sus dedos, para luego llevar su boca a él, y abriéndolo con sus manos, pasó su lengua por el esfínter, haciéndome dar un gemido a causa de la sensación de escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Volvió a pasar su lengua por el esfínter, presionando con la punta de su lengua, haciendo que entrara un poco su lengua.

¡Ohhh! ¡ooohhh! Volví a dar un fuerte gemido al notar su lengua entrando en mi ano.

Calla maricón calla, que lo bueno viene después. Ya verás cómo luego sí vas a gemir de placer cuando te meta mi rabo en el culo.

El que terminara de darme por el culo, estaba sentado a mi costado, viendo cómo me estaba lengüeteando el ano, y cómo me estaba haciendo gemir. Me acariciaba los pezones dándome pellizcos y retorciéndolos, para luego agarrarme la polla e ir meneándola suavemente.

Yo con la cabeza apoyada sobre el banco, veía al mirón que ya estaba allí, viendo cómo me daban por el culo, y no paraba de gemir. El salido aquel, acariciaba su polla, se relamía los labios con la lengua, y no sacaba los ojos de mi culo.

Joder, si aquello era morboso ver cómo me estaban exhibiendo a aquel salido con cara de hijo de puta, ver cómo miraba cómo me estaban sodomizando, me hacía excitar aún más de lo que ya estaba.

Después de un buen rato lamiéndome el ano y saboreando el semen que me iba escurriendo por él, El que ahora me iba dar por el culo, me hizo levantar, me abrazó a él, llevando ahora su boca a la mía, lamiéndome los labios y mordisquearlos, hasta meterme su lengua en mi boca, y hacer que saboreara los restos que su lengua terminaba de lamer de mi ano.

No lo podía creer, estaba saboreando el semen con el que me habían terminado de preñar, y que un pervertido viejo había lamido de mi ano; un caliente y salido mirón observándome; y apunto de ser sodomizado de nuevo esa noche por una enorme polla en un vagón del tren.

Me llevó sobre la cama que solo tenía la madera que era donde iba el colchón, y cómo esta quedaba más alta que el banco, me hizo sentar allí, quedando de cara para el que ahora me iba a sodomizar.

Me hizo tumbar sobre mi espalda, luego subió mis piernas a sus hombros, y tirando por mis caderas hasta que mi culo quedó pegado y a la altura de su pelvis. Colocó su enorme polla sobre el ojete de mi ano, y empezando a presionar sobre este, empujando con su cadera su enorme verga, fue haciendo que el esfínter se fuera abriendo, y dejara que entrara su enorme polla.

Ya me había metido toda la cabeza de la polla en el culo, haciendo que gritara y gimiera de placer, al notar cómo mi esfínter cedía, y se iba colando en mi culo aquella enorme verga.

¡Ufff! Sudaba al notar como aquella verga me iba entrando en el ano, abriéndome el culo de tal manera, que me sentía totalmente empalado.

Poco a poco fue entrando toda aquella enorme verga, y una vez toda ella dentro, esperó unos segundos, para ir empezando a bombear dando pequeños movimientos con su pelvis.

Ya maricón, ya te la he metido toda. Ya te tengo ensartado en mi polla, y ahora sí que vas a gemir de placer, y vas a llorar por el gusto que te voy a hacer pasar.

Cada vez que movía su pelvis, me hacía dar unos gemidos que más que gemidos parecían gritos.

¡Ahhh! ¡ahhh! ¡aaahhh! Gritaba más que gemía cada vez que movía su cadera haciendo que su enorme polla fuese perforando mi culo.

Así, así te quería tener, bien empalado en mi polla y que notaras cómo te voy abriendo el culo con ella. Cada vez movía más su cadera, haciendo que me retorciera de gusto, y no parara de gemir.

¡Ohhh que culito más apretado! ¡ohhh que culito! ¡ohhh que culito más rico pedazo de maricón! Así, así, decía moviendo cada vez más su pelvis, haciendo que aquella anaconda se fuese deslizando por mis entrañas.

Anda maricón, abrázame el cuello con tus brazos, que así se abrirá más tu culito y te dará mayor placer. Ya verás cómo te va a dar más gusto.

Estiré los brazos a la vez que levantaba mi espalda, y una vez conseguí sujetarme a su cuello, me abracé todo lo que pude a él, haciendo que mi culo se abriera más, y su enorme polla se deslizara más fácil dentro de mí.

No paraba de gritar cada vez que su polla entraba deslizándose por mis entrañas, masajeaba mi próstata, y el glande tocaba el fondo de mi culo.

¡Ahhh! ¡aaahhh! ¡ahhh! Siiii, siii, gritaba sintiendo como me follaba aquella verga el culo. Ay maricón me vas a abrir en canal con esa verga. Le gritaba abrazándome todo lo que podía a aquel hijo de puta que me estaba dando por el culo.

Cada vez las envestidas eran mayores y más rápidas, saliendo más aquella enorme verga, y volviendo entrar en mi culo. Ahora ya se escuchaba su polla al entrar en mi ano, y el golpeteo que daba su pelvis al chocar con mi culo, era un chof chof chof que su polla hacía sonar mientras me daba por el culo aquella anaconda que se gastaba por polla aquel viejo.

¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Jadeaba el viejo moviendo su culo haciendo que su enorme polla entrara y saliera de mi culo. El viejo cada vez sudaba más, y ahora el vaivén de sus envestidas al darme por el culo, eran más rápidas y profundas.

Yo seguía sujetado a su cuello gimiendo sin parar. Cuando él, sujetándome con sus manos me levantó en brazos, haciendo que yo me abrazara más a él con mis manos en su cuello, y con las piernas abrazara sus caderas, haciendo que me entrara aún más la enorme polla en mi culo.

Dios, aquella verga me iba abrir en canal, notaba sus huevos pegados a mi culo, y aquella polla entrar aún más. En ese momento pegué un gemido más fuerte y agudo, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! empezando a correrme en una salvaje eyaculación.

¡Ohhh! Me corro, me corro, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemí explotando en una salvaje corrida, que quedó sobre nuestros pechos y vientre.

Y a la vez que yo me corría, gritaba él también que se corría.

¡Ohhh maricón que gusto! ¡ohhh maricón! Me corro, me corro, ¡ooohhh! Gritaba mezclándose nuestros gemidos, y a la vez que yo derramaba mi semen por nuestro pecho y vientre, el me preñaba el culo con su leche, y fue tal cantidad de semen, que más que una corrida, parecía que se estaba meando dentro de mi culo. Su polla no paraba de palpitar dentro de mi culo escupiendo una gran cantidad de esperma.

Se sentó sobre el banco llevándome en sus brazos, y sin sacarme la polla del culo, quedé de rodillas en el banco, empalado en su enorme verga, abrazado a él hasta que fuimos recuperando la respiración.

Todavía seguía notando cómo palpitaba su enorme polla dentro de mi culo, e iba soltando todo su semen, preñándome el culo con aquel esperma que bañaba mis entrañas.

Estuvo mordiéndome las tetillas y lamiendo el semen que corría por mi pecho, luego mordió mi cuello, para terminar por morderme los labios, dejándolos hinchados y enrojecidos, hasta que metió su lengua en mi boca, y juntando ambas lenguas nos saboreamos y nos besamos hasta que su enorme polla empezó a salir de mi ano.

Mientras me estaba dando por el culo aquella enorme verga, los otros 2, el que me dio por el culo primero, y el salido y caliente mirón, se pajeaban sin dejar de ver el espectáculo.

Cuando me hube incorporado y me fijé en el panorama, agarré la polla del que primero me había dado por el culo, metiéndola en mi boca, y acariciándole los huevos, chupé aquella polla hasta que descargó 3 trallazos de semen en mi boca.

Después de vaciar su semen en mi boca, lo saboree tragando toda la leche que me había soltado, dejándole la polla limpia y reluciente.

Como el salido y caliente mirón aún no se había corrido, lo llamé, y agarrándole la polla que tampoco estaba nada mal, le dije que me la metiera en el culo y me lo preñara de leche. Me di la vuelta dándole la espalda, y agachándome para que me diera por el culo, agarre la enorme polla del viejo Jaime, la llevé a mi boca, y empezando a chuparla, dejé que el salido y caliente mirón, me diera por el culo y me preñara por tercera vez en la noche.

De una envestida me metió el salido y caliente mirón la polla, que no estaba nada mal de tamaño y grosor, no tardando ni 5 minutos en empezar a correrse dentro de mi culo, preñándome por tercera vez en la noche que no hacía nada más que empezar.

Nada más meterme la polla en el culo el caliente y salido mirón, empezó a bombearme el culo de una manera tan salvaje, que cada vez que me golpeaba su pelvis mi culo, además de que se podía escuchar el chof chof chof chof de su polla al entrar en mi culo, me hacía tragar más de la enorme polla que estaba chupando.

Dios, aquel caliente y salido mirón, además de una buena polla, tenía unos huevos tan enormes que cada vez que me daba por el culo me golpeaban mis huevos, dándome un gusto y placer que me hacían que me excitara más, y deseara seguir siendo follado por el culo toda la noche.

De repente empezó a gemir el caliente y salido mirón, dando unos fuertes jadeos gritando que se corría, ¡ooohhh! me corro, me corro, me corro, gritaba clavando sus dedos en mis caderas, y empujando de ellas para meterme más a fondo su polla.

Dios, este otro cabrón, debía tener los huevos bien repletos, ya que me estuvo soltando semen un buen rato. Notaba cómo palpitaba su polla dentro de mi culo, y cómo iba escupiendo todo el semen dentro de mi ano.

Cuando terminó de eyacular soltando toda su leche en mi culito, sacó su polla, dejando que me repusiera, y una vez recuperado el aliento, terminamos por vestirnos, y salir de aquel vagón que aquella noche me había hecho tan feliz.

Me habían dado por el culo 3 salvajes empotradores, preñándome el culo de semen, y dejándome el culo bien abierto y repletito de leche.

Esa noche me fui a dormir feliz, bien contento y sodomizado.

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