Luego de varios años recibí una llamada de Walter y acepte el Reencuentro

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El es chofer de una empresa que lo trasladó a una sucursal de prov haciendo así muy difícil el juntarnos para tener nuestros “partidos sexuales” como los denominaba él. Pero había regresado y me llamaba para juntarnos por la noche. 7pm nos encontramos en un bar cercano a un telo que conocíamos. Lo ví mas grueso y un gran abrazo de saludo denotó la complicidad sexual que teníamos, así lo sentí. Tomamos unas chelas y nos pusimos al día de nuestras respectivas vidas y luego nos fuimos al telo.

Walter es un tipo ya de 45 años, 1.70, robusto, blancón, muy varonil, futbolista de fin de semana y que lleva muy privado su lado pasivo, el típico hombretón caleta. Cuando entramos a la hab él se fué al baño a orinar, yo aproveché de desvestirme y al salir él también fuí a orinar pero me demoré algo pues me refresqué la cara. Al salir ví a Walter ya desnudo sobre la cama, su musculoso y blanco culo invitándome, sus grandes pies sobresalían de la cama.

Lentamente me acerqué a él y acaricié sus pies calientes, se los besé y seguí a sus tobillos, a sus gruesas pantorrillas, a sus piernas fuertes, lamí sus nalgas poderosas, suavemente las separé para deleitarme con su ano rodeado de pocos pelitos y lo besé allí muy despacio como yo sabía que a él le gustaba, Walter empezó a gemir bajito mientras yo seguía besando, lamiendo, chupando su ano delicioso, minutos eternos estuve así saboreándolo y acariciando sus piernas, pies, nalgas. Luego le dije -voltéate cholito- y le levanté las piernas para seguir saboreando y ensalivando su ano que latía. Al rato me dijo -ya, penétrame, quiero tu pinga-, y yo felíz froté en su ano mis bolas peludas, pusé sus piernas sobre mis hombros y lo acomodé para hacerlo mío.

Mi verga gorda y dura botaba presemen y el pene de él también, junté nuestros cabezones para impregnar mi glande de ese lubricante natural que botaba abundante el cabezón de Walter. Mi cabezón así enmelado se apoyó en su ano.Muy despacio y en círculos empezé a hacer presión, muy despacio ingresaba mi glande en Walter sintiendo delicioso su abrazo anal, era el cielo! Así suave y lentamente mi verga ingresó toda en Walter hasta que mis bolas peludas besaron sus nalgas y un metesaca suave y arrechante inicié. Así nos gustaba, muy despacio, sintiéndonos en cada segundo, gozando cada segundo. Ahora las piernazas de Walter rodeaban mi cintura, sus manos acariciaban mis nalgas y me presionaban rítmicamente sobre su cuerpo, yo lamía sus tetillas, besaba su boca, lo hacía mío. De pronto me dijo -quiero tu leche en mi boca-, lo solté y con una erección poderosa me eché sobre la cama para dejarlo hacer. El dirigió su boca a mi verga e inició un mameluco alucinante, yo estaba en el paraíso, gozaba mucho y acariciaba su cabello. Pronto sentí que me venía un orgasmo intenso desde los pies y mi leche salió disparada a su boca desesperándome de placer, sus manos acariciaban mis testes, mis piernas, mi vello púbico. Walter tragaba parte de mi semen pero yo notaba que con su boca también lo esparcía a lo largo de mi verga embarrándola, tuve un orgasmo inolvidable.

Apenas terminé Walter ubicó su pene sobre el mío, aún fierro, y lo frotó voluptuosamente, luego con su mano recogió semen de mi verga y lo embarró en su pene para pajearse. Ufff, esto me pareció intenso, su rostro mostraba placer infinito, yo acariciaba sus muslos. Al rato empezó a eyacular sobre mi verga y sentí su abundante leche caliente. Después se abrazó a mi cuerpo y agitado me dijo -ya no te dejaré

Autor: ariez96

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