La ninfomana embarazada, la vecina más hermosa

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Conocí a Andrea, el día que me cambie de casa.
Andrea es una chica guapa, atenta, y muy caliente.

Pocos días después se casó, porque había salido embarazada y no quedó de otra qué el mm matrimonio.

A mi me gustó desde un principio, tiene muy bonitas piernas, blancas, unas pantorrillas hermosas y unas nalguitas apetecibles.

Con mis amigos le llamamos, «mi nalguita».
Cuando la conocí tendría un mes de embarazo, yo llegaba mucho a su casa a platicar, según para que no se sintiera sola, porque su marido trabaja en otra ciudad.

Como a seis horas de donde vivíamos.
Regresaba el viernes por la noche y se regresaba el domingo también por la noche.

La empecé a enamorar con detalles, con flores, con chocolates y con cualquier antojo que tuviera.

Pasó como dos semanas y empezamos a tener relaciones, me la coji por el culo, la primera vez y fue algo maravilloso.

Andrea es bien caliente es ninfomana, siempre tiene ganas, empezamos a cojer en la sala.

Después en el comedor, en la barra, cada vez le poníamos algo más a las encuentros.

Un día en la cocina y le poníamos comida a mi pene y ella se lo comía.
Otro día en la sala y le ponía chantillí a su culito.

En su recámara y le ponía refresco
Le mamaba el clitoris, los pies y cada vez le gustaba más cojer por el culo.

Dame más verga papi, me encanta la tuya, por lo gruesa, dale papi, me encanta que suene, uuufff así mi amor, rico dale, ay ay, aayyyyy.

Cada vez era más intensa las cojidas.
Cada vez le aumentaba el estómago.
Cada era más grande y menos se podía mover.

Pero así cojimos ocho meses del embarazo, has tres días antes del nacimiento de su hijo.

Dejamos de vernos como cuarenta días y empezamos con otra dimanica:
* antes de empezar, a cojer, lo bañaba mi verga de leche de sus tetas y le encantaba el sexo anal

Su leche despertaba en mi una exitación mayor, se me ponia de palo de tan parado qué la tenía.

Llegaba aveces el momento que lloraba su hijo de hambre y le daba leche de sus tetas y yo le metía mi verga a ella por la boca.

Otro día cojiamos y ella se sentaba sobre mi y se movía muy rico con mi verga adentro y yo tomando leche de sus tetas, calientes con los pezones bien parados.

Otro día, mientras lo cambia a si hijo, yo le meto mi verga en el culo, le pongo aceite y entró suavecito qué solo dijo ayyyyy. Que rico mi amor, dale papi, no pares, dale que suene mi amor.

Mañana lo haremos en la cuna, quiero que me penetre con las patas abierta. Y sentir el rigor de tu pene, como me taladrar mi coño, húmedo y chicloso.

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