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Ella era una mujer bien hermosa y caliente, y un compañero del trabajo era su novio, y él mismo me dijo que ella era una mujer bien caliente.
Una vez no había agua en el cuarto donde yo estaba viviendo y mi jefe me dijo que si quería irme a bañar al baño de los cuartos de a la par del taller. Fui una noche, estaba lloviendo un poco, y me fui en calzoneta y camisa delgada, con mis calzoncillos en una bolsa.
Ella estaba sola y con la luz apagada. Le dije que me iba a bañar y que si no había problema con eso, y me dijo que no. Me preguntó que si tenía jabón, le dije que no, y me dijo que me iba a dar el de ella. Me dijo que iba a estar afuera, se acostó en el sillón y traía una falda corta, y se le miraba el calzón.
Salí del baño y me iba a ir, y me dijo que estaba lloviendo mucho, que me esperara y que me sentara con ella. Le dije que yo estaba caliente y que me daban ganas de estar con ella, y me dijo que lo hiciera. Con la puerta abierta la cogí, y ella me decía que era bien caliente, y acabó como cuatro veces, y no paraba de acabar.
Después el jefe me preguntó que si me gustaba, y le dije que sí. Me dijo que la iba a mandar a mi cuarto a limpiar porque no había mucho trabajo, y me dijo que fuera con ella a traer una moto y que después me fuera con ella a mi cuarto.
Cuando iba con ella en la moto me pegó las chichotas en la espalda y me preguntó que si iba a estar solo en el cuarto, y me dijo que quería tomar unas cervezas. Le dije que estaba bien, y pasé a comprar las cervezas.
Yo iba bien alegre, porque en ese cuarto no había estado con ninguna mujer. Entramos y le encendí el aire acondicionado, y le dije que me iba a ir a bañar, y me dijo que se iba a acostar en la cama. Me fui al baño en calzoncillos.
Cuando salgo del baño ella estaba acostada en la cama en calzón y yo salí en calzoncillos, y me dijo que se me miraba que la tenía parada y que el aire acondicionado la puso caliente. Me quedé en calzoncillos y ella en calzón, y nos tomamos las cervezas, y me dijo que se había puesto bien caliente y se puso a mamar. Fue una mamada tan rica que no la puedo olvidar, y le chupé la pupusota blanca y las chichotas, y ella acabó varias veces. Me dijo que le gustaba estar arriba y que quería bailar, y se puso a bailar. Fue muy rico estar con ella.
Yo no le hablaba. Unos días después ella iba caminando y estaba llorando, y estaba lloviendo. Le pregunté que para dónde iba y me dijo que iba a tomar sola, y le dije que si quería podía ir con ella, y me dijo que sí. Se subió a la moto y nos fuimos a un lugar a tomar, y después le dije que fuera conmigo a un hotel y fuimos a coger.
El novio le llamó y ella le dijo que estaba con una amiga y que se iba a quedar a dormir ahí, y que no tuviera pena. Y me dijo que le dijera que yo la había ido a dejar, por si acaso alguien le contaba que nos vieron. Él me preguntó que si me gustaba y le dije que sí, pero que no iba a hacer nada si ella no me daba la oportunidad de estar con ella. Y me dijo que no había problema, porque ella era su amante y que si quería salir con ella, podía salir.
Qué mujer tan rica y caliente. Esa noche, cuando apagué la luz, me dijo que no había visto un lugar tan oscuro como mi cuarto.
