La MILF de mis prácticas profesionales
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Este relato va de cuando estaba haciendo mis prácticas en una empresa, recuerdo que yo iba, trabajaba de 4 a 6 horas diarias pero lo mejor del día era que llegando y saliendo al entrar a las oficinas a checar mi entrada y mi salida había una mujer divina, Ale le diremos, una mujer no muy alta, como de 1.60, delgada pero con caderas y nalgona, además tenía una forma de vestir entre elegante y al mismo tiempo marcaba su silueta que a mí me volvía loco.
Desde que llegué intercambiamos miradas y se sentía la tensión. Ella fue la primera en dar el paso preguntando mi nombre y todo. Después me sugirió ser parte de la publicidad de la empresa que si aceptaba, yo dije que claro porque no después de todo ella era la encargada.
De ahí nos fuimos conociendo un poco y de vez en cuando cuando nos topábamos o habían capacitaciones en la empresa ella y yo platicábamos mucho, ahí supe que tenía un esposo de 9 años y ella 37 años de edad pero la verdad ninguna de las 2 cosas me molestaron, después de todo coqueteábamos cuando podíamos, al grado de que intercambiamos números con el pretexto de que me enseñaría las fotos primero, aprovecho y me las envío una noche y me sugería que me veía bien con la chica con quien me tomo las fotos, otra chica de mi edad y que era linda pero yo ya le había puesto el ojo a ella. Le dije que yo las prefería mayores, ella se rio y me dijo que que tanto? Y le dije la diferencia de edades entre ella y yo. Ella se rio y dijo que que estaba sugiriendo a lo que en esa plática dije. Ninguna mujer habla con otro hombre a media noche porque si. Que la invitaba a salir.
Ella me dijo que no podía con alguien con quien trabajara yo respondí que que bien que lo mío eran prácticas. Ella riendo contestó. Cuando acabes tus prácticas hablamos de la salida. Seguimos así el tiempo coqueteando me quedaban 2 semanas que pasaron volando. Cuando dio el último día me despedí de la gente de mis prácticas ya que me lleve increíble con muchos de ellos y posterior a eso me acerqué a ella y le dije:
Diego: ahora que he terminado, puedo invitarte a salir mañana.
Ale: jajajaja, es en serio?
Diego: pues claro, ahora no hay nada que comprometa tu trabajo, que dices si salimos mañana a tomar algo, donde tú quieras.
Ale: de acuerdo, me parece justo. Te veo mañana a las 6
Diego: perfecto paso por ti
Ale: atrevido, mejor te veo en mi bar favorito
Después de esa conversación nos despedimos naturalmente y nos abrazamos, sentíamos la adrenalina de lo prohibido.
Al día siguiente me aliste y todo cuando la vi llegar me volvió loco, traía una falda que no te dejaba nada a la imaginación y podía notar cosas que no se veían con ropa de oficina y era lo bien trabajado que tenía todo el cuerpo. Desde que nos vimos para saludarnos besándonos la comisura del labio con un saludo que duró segundos de más, ya estando ahí estábamos cantado y todo, el ambiente de rock era lo que le gustaba cosas que fui aprendiendo de ella. Tomábamos y bromeábamos, poco a poco acercándonos y entre juegos y risas nos dimos nuestro primer beso. Fue algo intenso para ser el primero pero denotaba las ganas que teníamos guardadas de tantos meses viéndonos y queriéndolo hacer. Después de eso intentó controlarse y tomar un poco de distancia resistiendo a lo que reaccione y entre culpa que sentía la tranquilice y le dije que no estaba mal, que si era lo que quería se dejara llevar, me dijo que la verdad si le gustó mucho y que quería más, me acerqué y le planté otro beso mientras le tomaba el cuerpo con fuerza y solo sentía como ella poco a poco se entregaba al momento. Entre bromas y verdades le dije que deberíamos de ir a otro lado a lo que ella dudaba, decía que no podía llegar muy tarde que no tendríamos tanto tiempo y le dije y que estamos esperando.
Ale: jajajaja que desesperado, a ver convénceme
Diego: si estuviéramos a solas ya te habría convencido.
Ale: has lo que puedas con lo que tienes al momento.
Entonces se me ocurrió un truco tonto y decidí jugármela.
Diego: ya sé, aventaré una moneda, que caiga en la mesa, si cae cara te llevo a casa…
Ale: y si cae cruz?
Diego: creo que no hace falta decir que haremos.
Ale: jajaja va me late.
Al lanzar veía su cara entre nervios y ganas, yo estuve igual y cuando vimos lo que cayó ella no se lo creía por la suerte que tuve y me dijo, pide la cuenta y ya vámonos. Yo el más contento seguí la orden y manejé llevándola a un motel que me gusta de la ciudad de esos que tienen jacuzzi y todo. En el camino le envío audio a su esposo diciendo que estaba bien con las amigas que la iban a llevar a la casa terminando que no se preocupara. Desde el momento que nos entregaron el cuarto se vivió una intensidad pues luego luego nos pegamos a besarnos y la cargué y la llevé a la cama donde la recosté y empecé a desvestirla y ella a mí con una velocidad como si estuviéramos desesperados. Cuando la voltee para quitarle la tanga Dios, el trasero que grande y perfecto, empecé a besarle desde detrás del cuello bajando hasta el borde de la tanga y prosegui a irla bajando y de mientras continuar besándola entre las nalgas. Nada más veía como se arqueaba y solita se ponía en 4. Empecé a lamerle lentamente entre sus nalgas y escuchaba como gemia.
Diego: te gusta?
Ale: si, me encanta…ya metemela porfavor ya quiero…
Diego: ah si? Que tanto putita?
Ale: mucho…ay dios…porfavor ya metemela…
Le tome el culo paradito asi en 4, le metí una nalgada y después la verga entera de golpe en su vagina que estaba que chorreaba, sus gritos invadían toda la habitación. Le hice una cola a su cabello y procedí a tirar de él mientras la clavaba y eso como le fascinaba. La embestí hasta que no soportó y cayó de frente a la cama. De ahí la gire y puse sus piernas en mis hombros y la doblé mientras no paraba y la seguía follando. Ella se veía increíblemente feliz y extasiada, tanto que abría la boca y sacó la lengua mientras me veía con una cara deseosa. Me le acerqué y le escupí en la boca, ella sacó más la lengua y lo hice nuevamente.
Diego: eso te gusta verdad putita?
Ale: me encanta…
Diego: te gusta que te traten como puta?
Ale: solo en la cama…
Diego: perfecto porque eso serás ahora para mí aquí entendiste?
Ale: si papi…hazme tuya
Seguía dándole duro mientras la tomaba del cuello y le daba y ella gemía y gritaba.
Ale: ya quería que me cogieras así…desde que te vi te quería así…
Diego: créeme que somos 2…desde que vi ese culito sabía que sería mío.
Después de eso Ale cambió de posición y empezó a montarme pero de espaldas.
Ale: te gusta mi culo? Cómo se ve montándote?
Diego: Dios…es mejor de lo que imaginé…me encanta y se ve rico montando.
Montaba con más y más ganas al grado de sentir que me iba a correr y se lo dije.
Alejandra se bajó y empezó a mamarmela
Ale: dame tu lechita en la boca mi amor…anda…
Diego: quieres leche?
Ale: si papi dame tu leche(seguía mamando y lamiendo la punta mientras lo decía)
Empecé a correrme y ella se metió de golpe todo mi pene a la boca, yo estaba extasiado pues mi pene es de buen tamaño y ver como ella sin problema alguno se metió todo me volvió loco.
Acabando de eso mientras me recuperaba le daba un masaje a Alejandra y me decía que ya casi teníamos que irnos. Pero obvio el masaje tenía otras intensiones pues aunque era un pretexto para recargar para el último round también quería estar dentro de ese culo y creo que lo sospecho cuando la empecé a besar las nalgas y poco a poco entre ellas.
Ale: que haces?
Diego: shhhh te va a gustar…
Ale: no Diego…ahí no…
Diego: calma mi amor…recuerda que eres aquí?
Ale quedó callada mientras resistía el gemir cuando con mi lengua jugaba con su culo. Empecé introduciendo un dedo mientras seguía lamiendo y ella empezaba gemir y después decía de parar. La tomaba con más fuerza con mis manos separaba firmemente sus nalgas y metía mi lengua lo más profundo. Ahí es donde ya no pudo contenerse más y empezó a gemir más fuerte. La estimule lo suficiente para poder meter bien mi lengua y ahí sabía que ya era hora. Mientras ella estaba acostada boca abajo me hice hacia enfrente dilatando su entrada a lo que reaccionó solo apretando la almohada y diciendo un ayyyy Diego, empecé a montarla lentamente y poco a poco subir la intensidad mientras solo gemía para mi.
Seguimos así un buen rato hasta que me corri por segunda vez y ahí entendió que esa no sería una única vez. Nos dimos un baño rápido y la pasé a dejar a su casa cuando en el camino sólo íbamos con una buena actitud y ella aprovechaba y se me recostaba cuando eran los altos y me dio las gracias. La dejé media calle antes de su casa y me fui.
