La hice puta por una noche
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Como ya nos conocen a mi esposa Noemí, igual voy a decir que es morocha, de 1,55 de altura, con pelo largo ondulado, una linda cola que atrae muchas miradas y deseos, lindas tetas y boca carnosa. Yo, Santiago, los dos de 43 años, ya venimos contando algunos relatos de situaciones vividas. Hoy voy a contar que una noche de alcohol convencí a mi esposa de que vaya a una entrevista de trabajo en un prostíbulo. Al principio era un no, pero se animó y accedió a ir a dicha reunión.
Al llegar, pudimos ver una serie de hombres bebiendo en las mesas, donde algunas mujeres estaban sentadas con ellos. En una mesa en un rincón, un viejo gordo nos miraba con recelo. Se acercó una mujer que era quien haría la entrevista. Luego de un rato, le dice que ahora deberá hacer una prueba. Gira la cabeza y llama al gordo de la esquina, que resultó ser el de seguridad. Le explica que puede llegar a ser una de las chicas nuevas y que debe hacer una prueba. Automáticamente pregunta quién era yo. Al decir que era su marido, se ríe, la toma de la cintura y se dirigen a una habitación. Antes de entrar, el tipo me mira y le da una nalgada.
Al entrar, él la quiere besar y ella dice que no. Lo que hace que el gordo la tome del pelo y le dice: “Mira, putita, si vas a pasar la entrevista va a ser por mí. Harás lo que yo te diga, nos divertiremos cada tanto”. Y la besa a la fuerza, mientras decía: “Sos una puta y por más que grites nadie te va a ayudar”. Fue así que se bajó el pantalón y dejó ver que ya estaba con su miembro parado. No era largo, pero sí gordo, venoso y con un glande bastante brillante, a lo mejor por el tamaño.
Ella tuvo que mamarlo sin que él se lavara, algo que a ella le daba arcadas, ya que el tipo la obligaba a meterla toda en la boca. Luego hizo que ella subiera sobre él y cabalgara, mientras chupaba sus pechos y trataba de meter dedos en el culo de mi mujer. Fue así que, después de un tiempo, la hace poner en cuatro y ahí se arrima. Le pone la punta en su entrada trasera y deja caer su peso. Ella pega un grito, pero ni eso hace que el tipo deje de disfrutar esa linda cola. Ella gritaba y pedía que salga, pero disfrutó cada embestida. Casi al final, ella empezó a disfrutar y tuvo un orgasmo, casi al mismo tiempo. Luego salieron y dijo: “Flor de puta tiene este tipo, podés tomarla, te va a dar mucho dinero”. Así que debía presentarse al otro día, pero no fue. Por una noche dijo que le dolía la cola, que el tipo prácticamente la violó, pero no podíamos decir nada, nosotros nos habíamos metido ahí. Yo hice lo que quería con ella y ella no se queja.
